Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

La OEA debe desaparecer ahora: El pueblo hondureo esta pagando el precio

Ricardo Salgado
Rebelin


La historia de la Organizacin de Estados Americanos est llena de de traiciones, actos cobardes, inmoralidades, sumisin y abyeccin. Todo esto se ha traducido en una cadena interminable de eventos que concluyeron siempre en la prolongacin del sistema de injusticias que ha impuesto el imperio norteamericano en nuestra Amrica Latina.

A medida que el imperio consideraba mas importante darle un poco de legitimidad a la voz de lo que consideraban su traspatio, surgieron inquietudes de organizar a los estados lacayos en una asociacin destinada a servir los intereses polticos y econmicos de Estados Unidos. Nace este engendro yanqui el mismo ao en que asesinan al lder liberal colombiano Jorge Eliecer Gaitn, 1948, desde entonces se mantiene una guerra permanente en la tierra de Garca Mrquez.

Desde ese momento aciago la OEA sirvi nicamente para legitimar las agresiones del imperio contra todos sus pases miembros. Ha avalado una serie de conspiraciones y otorg el marco legal para las invasiones que se produjeron a lo largo de 60 aos. En su poltica hacia Cuba, mantuvo por largos aos la misma posicin del Departamento de Estado Gringo, en franca violacin a las mas elementales normas del derecho internacional. Todava hoy no se pronuncia contra la injusticia que se lleva adelante con toda impunidad y desfachatez contra los cinco hroes antiterroristas.

En el siglo XXI Hait todava paga la ineptitud e hipocresa de la OEA y Honduras ha servido para que esta organizacin carezca de sentido para sus miembros y solo sirva a favor de los intereses imperiales y oligrquicos en el continente. En ambos casos, sirvi nicamente de amortiguador de la opinin pblica internacional y local hasta adormecer la pujanza de los medios, produciendo marasmo y confusin en una comunidad internacional cada vez menos importante, cada vez mas decorativa.

Hace un par de meses me preguntaba si la OEA deba desparecer para que los pases democrticos de nuestra Amrica siguieran adelante con la historia que se haban trazado. Hoy no tengo duda alguna al afirmar que esta organizacin debe desaparecer, y dar lugar al fortalecimiento de las asociaciones regionales con menos intereses estratgicos y ms compromisos con la integracin y progreso de sus pueblos.

Los pases latinoamericanos han sido muy ingenuos en el caso hondureo; o, tal vez, por razones de su propia seguridad han sido cautos en la forma que tratan internacionalmente su posicin frente al golpe de estado. A los hondureos no les han servido de nada las condenas o los llamados del Consejo Permanente dominado ampliamente por la intervencin de los yanquis. Como es posible que aun ahora nos apeguemos al principio del consenso cuando sabemos que el mismo ser siempre roto por un solo pas.

De nada ha servido la mayora con que cuentan los gobiernos democrticos y decentes del continente; el resultado ha sido siempre el mismo en contra del pueblo hondureo. La nica forma de hacer retroceder al imperio en Honduras era, y sigue siendo, una posicin firme y decidida de los gobiernos soberanos en el sentido de renunciar a la OEA si no se aplica la resolucin del 30 de Junio donde se exige la restitucin inmediata e incondicional del presidente Zelaya.

Con el imperio no se puede negociar desde posiciones blandas; cada duda, cada reflexin que se le brinda la aprovecha para atacar y ganar espacios. La sola idea de estar en la misma habitacin con estos buitres entrenados del pentgono y el departamento de estado significa la perdida de algo de la soberana e independencia de nuestros pueblos.

Ahora resulta que en Honduras se llevan a cabo unas elecciones ilegales en todos los aspectos posibles; un pas militarizado, detenciones extrajudiciales, jueces y fiscales parcializados, ciegos y borrachos de poder; represin general y selectiva, un cerco meditico cada vez mas fuerte y violaciones a las libertades mas elementales del ser humano. En pocas palabras el pueblo hondureo esta siendo masacrado, aunque la iglesia catlica local diga que hay pases donde hay un montn de muertos como en Afganistn; ... en Honduras son poquitos, eso no es nada... habra dicho un asesino en disfraz de cura, llamado Darwin Andino.

Ante este escenario la OEA no puede pronunciarse, el consenso esta roto Hay cuatro pases que se oponen a la declaracin contra este proceso electoral patrocinado por los criminales. Irnicamente, estos son los mismos pases que amenazan la paz de Latinoamrica hoy da: Estados Unidos, Panam, Colombia y Per no. Nunca hubo posibilidad de consenso, el padre del golpe esta en el Consejo Permanente, representado por el agente del southcom Anselem. Ese consenso no es ni ser posible nunca, en ningn caso para defender la democracia que no le convenga al imperio y sus cochinos defensores locales.

Si maana hay otros golpes de estado, este organismo de la vergenza volver a actuar de la misma manera. Debemos aprender las enseanzas de la historia. Sesenta aos son suficientes. Es indudable que los gobiernos del Alba, Brasil, Argentina, Uruguay, el CARICOM, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, estn aun a tiempo de defender su propia existencia. El mismo 2 de diciembre, dos das despus de que la aberracin electoral se haya hecho en Honduras deben llamar a una reunin de urgencia y plantear una posicin clara: o se rectifica en Honduras o la OEA se muere.

La diplomacia es complicada. Se enturbia y se enreda en medio de las mas abominables movidas en la oscuridad, a espaldas de los pueblos. Si los gobiernos del continente (y no hablo del marxista Alan Garca; ni del traficante paramilitar Uribe, tampoco incluyo al payaso Martinelli; quiz ni deba incluir a los prfidos nobel de la paz Obama y Arias), desean darles algo valioso a sus pueblos que mejor accin que la liberacin de esta abominacin llamada OEA.

A Honduras no la pudieron asistir pero estn a tiempo de salvar a sus pueblos. Impulsen organismos de defensa regionales que sean capaces de defender la democracia de sus miembros frente a nuevas agresiones contra las nuevas democracias populares. Fijmonos en la velocidad con que acta la derecha: ya est en accin en Paraguay, en Venezuela, en Guatemala, en El Salvador, y, SOBRE TODO en Nicaragua.

Con esa misma celeridad y decisin debemos actuar nosotros. No podemos permitir que progrese la agresin a Nicaragua. Es posible tambin que el gobierno del FMLN en El Salvador este en peligro inminente. Todo esto se gesta ahora en Honduras. Los aviones militares que vuelan a diario entre aeropuertos de Honduras no solo preparan la masacre del pueblo; prepara algo de gran escala. No pasemos esto por alto.

Al presidente legtimo hondureo no le queda mas remedio que olvidarse de la OEA como opcin, debe adoptar una posicin comn con sus pares latinos. Al interior me pregunto si no es tiempo ya que se anime a dar el paso definitivo y pasar a jugar un papel dirigente en el Frente Nacional de Resistencia y dejar atrs su partido liberal que lo ha traicionado, y lo mantiene en condiciones inhumanas por mas de dos meses.

El presidente Zelaya debe entender que el camino ya solo es uno, y no pasa por la OEA. Este organismo es golpista por historia y por definicin. Jos Miguel Insulza tiene suficiente cara como para que el dictador hondureo lo siga insultando cada vez que se le ocurra. Hay fuerzas, intereses que hacen de este seor un paradigma de indignidad.

A los hondureos nos toca caminar hacia nuestra libertad, al costo que tengamos que pagar. No es un clich nuestro vnculo histrico con Morazn, Bolvar, Mart o el Che. Esperamos que los pueblos hermanos, y sus gobiernos hagan la parte que les corresponde. Hay que terminar el paso por la OEA.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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