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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

Feminicio, un problema global

Ana Rosa Alcalde
Pblico


Hace slo diez aos que la Asamblea General de Naciones Unidas declar el 25 de noviembre como el Da Internacional de la Eliminacin de la Violencia contra la Mujer. Este dato demuestra hasta qu punto estaba asumido en todas nuestras sociedades que la violencia contra las mujeres era algo natural e inevitable y, en el mejor de los casos, un mal menor que tolerar. Afortunadamente, la lucha de los movimientos feministas (especialmente durante los ltimos 30 aos, con el respaldo de las Conferencias Mundiales sobre la Mujer) ha permitido revertir este estado de opinin, crear una serie de mecanismos internacionales, regionales y nacionales no del todo eficaces e introducir en la agenda global una lluvia fina de datos escalofriantes de los que antes no disponamos. Sin embargo, estos esfuerzos todava son claramente insuficientes. Un da como hoy debe servir para tomar conciencia de la envergadura de un problema que trasciende todas las fronteras polticas, econmicas y culturales y limita directamente los avances en el desarrollo y en el respeto a los derechos humanos.

La violencia contra las mujeres y las nias es la violacin a los derechos humanos ms generalizada que se produce en la actualidad. Abarca desde las formas ms predominantes de violencia intrafamiliar y sexual trfico de mujeres y prostitucin forzosa, violencia sexual como tctica de guerra o de represin poltica hasta prcticas tradicionales nocivas como la mutilacin genital, la seleccin prenatal del sexo a favor del masculino, el infanticidio femenino o las muertes por motivos de honor y dotes. Se produce en espacios variados: en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en las zonas rurales, en las periurbanas, en las grandes capitales. En muchos de estos casos, la violencia no es aleatoria, ya que tiene lugar precisamente porque las vctimas son del sexo femenino. Cuando esta violencia acaba en muerte se conoce como feminicidio.

Los datos acompaan estos hechos: el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) estima que alrededor del 70% de las mujeres son vctimas de violencia fsica o sexual por parte de un hombre a lo largo de sus vidas. La violacin y la violencia domstica representan un riesgo ms alto para las mujeres de entre 15 y 44 aos que el cncer, los accidentes de trfico y la malaria.

La violencia contra las mujeres es, adems, un importante freno al desarrollo y consecuencia directa de la discriminacin que sufren. Detrs de la persistente feminizacin de la pobreza, de la precarizacin del empleo femenino y del no reconocimiento del trabajo domstico y el cuidado de familiares como actividad econmica, detrs de la brecha de gnero en la educacin, subyacen estructuras sociales. Tomando formas polticas o culturales, estas estructuras perpetan injusticias y limitan el pleno ejercicio de derechos a las mujeres y sus posibilidades para defenderse de las situaciones de violencia. La todava insuficiente participacin de las mujeres en la poltica, en las instituciones y en los poderes econmicos contribuye a invisibilizar la violencia de gnero como un grave problema social.

Si hay algo que queda claro este 25 de noviembre de 2009, es que todava queda un largo camino. Es necesario colocar la eliminacin de la violencia contra las mujeres en el centro de la agenda internacional del desarrollo y de los derechos humanos, trabajando ms explcitamente los vnculos entre violencia machista y Desarrollo Humano e incluyendo entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio indicadores para medir el relativo a la igualdad de gnero en trminos de vivir una vida sin violencias. Es necesario tambin enmarcar los debates sobre violencia en la perspectiva del ejercicio de los derechos humanos, especialmente con el aumento dramtico del negocio de la trata de personas y el cada vez ms explcito uso de la violencia sexual como arma poltica.

Pero se requiere algo ms: construir alianzas ms potentes y efectivas entre las instituciones, las organizaciones y los movimientos que compartimos esta visin. El caldo de cultivo ya est ah: en los ltimos aos, las organizaciones feministas se han movilizado en muchos pases para conseguir legislaciones nacionales en contra de la violencia de gnero y reformas institucionales para prevenirla y subsanar sus efectos. Organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han hecho del tema un eje central de su trabajo. Gobiernos como el de Espaa han hecho de la erradicacin de la violencia de gnero un tema central de su poltica y numerosos medios de comunicacin se involucran en campaas de prevencin, esenciales para visibilizar y cambiar valores. En el campo del desarrollo, ONG del Norte y del Sur apoyamos iniciativas locales para atajar la violencia de gnero en pases en desarrollo y mejorar las condiciones de vida de las mujeres.

No obstante, a todos nos queda pendiente un elemento esencial: aunar fuerzas y coordinar de manera ms efectiva nuestros recursos y redes para conseguir que la eliminacin de la violencia de gnero sea un tema central de la agenda internacional. Esta semana, instituciones gubernamentales y ciudadanas de diez pases se dan cita en Madrid para intercambiar experiencias de trabajo contra la violencia de gnero en distintos puntos del planeta. Iniciativas como esta, o como la Plataforma Mundial de Accin de UNIFEM, Di no, nete para poner fin a la violencia contra las mujeres, son pasos necesarios para empezar a andar ese camino.

Ana Alcalde es directora de Solidaridad Internacional

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1682/feminicidio-un-problema-global/



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