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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

La violencia, inherente al patriarcado y al capitalismo

Marcha Mundial de las Mujeres
Adital


La violencia, la amenaza o el miedo a la violencia, son utilizados para excluir a las mujeres del espacio pblico. Las mujeres pagan con sus vidas por trabajar en la esfera pblica en lugar de quedarse en casa como lo dictamina la cultura patriarcal, por ir a la escuela o a la universidad, por atreverse a vivir su sexualidad abiertamente. La raz de la violencia hacia las mujeres est en el sistema patriarcal y el capitalismo, que imponen una necesidad de control, apropiacin y explotacin del cuerpo, vida y sexualidad de las mujeres.

La violencia hacia las mujeres es estructural, es una propiedad inherente de los sistemas patriarcal y capitalista, y es usada como una herramienta de control de la vida, cuerpo y sexualidad de las mujeres por hombres, grupos de hombres, instituciones patriarcales y Estados. A pesar de que afecta a las mujeres como grupo social, cada violencia tiene un contexto especfico y tenemos que comprender cmo, cundo y por qu ocurre la violencia hacia las mujeres.

La idea general sobre la violencia hacia las mujeres es que se trata de una situacin extrema o localizada, involucrando a personas individuales. Pero ella nos toca a todas, pues todas ya tuvimos miedo, cambiamos nuestro comportamiento, limitamos nuestras opciones por la amenaza de la violencia. Otra idea es que la violencia hacia las mujeres es slo un problema de las clases bajas y de las culturas brbaras. Sin embargo, tambin sabemos que ese tipo de violencia es transversal y que atraviesa todas las clases sociales y diferentes culturas, religiones y situaciones geopolticas.

A pesar de ser ms comn en la esfera privada -como violencia domstica, sea sta sexual, fsica, psicolgica o abuso sexual- la violencia hacia las mujeres y nias ocurre tambin en la esfera pblica, que incluye (pero no se limita a): feminicidio, acoso sexual y fsico en el lugar de trabajo, diferentes formas de violacin, mercantilizacin del cuerpo de las mujeres, trfico de mujeres y nias, prostitucin, pornografa, esclavitud, esterilizacin forzada, lesbofobia, negacin del aborto seguro y de las opciones reproductivas y autodeterminacin , etc.

El silencio, la discriminacin, la impunidad, la dependencia de las mujeres en relacin a los hombres y las justificaciones tericas y psicolgicas toleran y agravan la violencia hacia las mujeres.La violencia, la amenaza o el miedo a la violencia, son utilizados para excluir a las mujeres del espacio pblico. Las mujeres pagan con sus vidas por trabajar en la esfera pblica en lugar de quedarse en casa como lo dictamina la cultura patriarcal, por ir a la escuela o a la universidad, por atreverse a vivir su sexualidad abiertamente, por prostituirse a ellas mismas por falta de opciones. En un contexto de criminalizacin de los movimientos sociales, la represin contra mujeres activistas involucradas con la lucha muchas veces toma la forma de violencia sexual. Adems, la discriminacin contra las mujeres se compone por la interseccin de diferentes formas de opresin: ellas son discriminadas por ser mujeres, pero tambin por su color de piel, lengua, raza, etnia, clase social (y situacin financiera), religin, sexualidad

La raz de la violencia hacia las mujeres est en el sistema patriarcal y el capitalismo, que imponen una necesidad de control, apropiacin y explotacin del cuerpo, vida y sexualidad de las mujeres. El patriarcado funciona a travs de dos principios: la nocin que las mujeres son propiedad de los hombres (y por eso las mujeres estaran al servicio de los hombres y no podran decirles que no nunca) y la divisin de las mujeres en dos categoras: santas y putas. Como parte de ese sistema, la violencia es la punicin para aquellas que no se encuadran en el papel de la santa buena madre y esposa. Por ejemplo, es comn que los hombres justifiquen que agredieron, verbal o fsicamente, a sus esposas porque la comida no estaba lista o porque la ropa que queran ponerse no estaba limpia. Tambin es un castigo para aquellas que son consideradas putas y los agresores y la sociedad justifican la agresin diciendo que la mujer estaba caminando sola de noche, o porque son lesbianas y se les debe ensear a ser heterosexuales, o porque la ropa que la mujer usaba no era decente.

Como parte de la cultura patriarcal, la masculinidad est asociada a la agresividad, y a los jvenes se les ensea que ser violentos (y no mostrar emociones) es ser un verdadero hombre, empujndolos -en algunos casos- a unirse a bandas sexistas o racistas. Nuevas formas de violencia con respecto a jvenes mujeres, como asedio sexual hacia las estudiantes y violencia de grupos en las escuelas, se revelan y crecen cada da. Las mismas instauran relaciones y divisiones sexistas de papeles entre jvenes mujeres y hombres sin que haya cualquier discusin pblica sobre esos estereotipos devastadores.

La nocin impuesta por el patriarcado de que las mujeres son la propiedad de los hombres incluye tambin un aspecto econmico que se expresa en la unin entre el patriarcado y el capitalismo, imponiendo una divisin sexual del trabajo con roles naturales para mujeres y hombres. De esta forma, las mujeres son caracterizadas como mano de obra muy barata siempre disponible para el cuidado de los otros y para todo el trabajo que esto implica. As, asistimos a dos niveles de dominacin de las mujeres dentro de los sistemas patriarcal y capitalista: por un lado, hay una explotacin del trabajo de las mujeres y, por otro, la violencia como herramienta para mantener la dominacin del hombre.Y, por lo tanto, no podemos hablar en la erradicacin de la violencia hacia las mujeres sin demandar la erradicacin de los sistemas patriarcal, capitalista y colonialista.

La violencia contra las mujeres y la misoginia son intensificadas en la medida en que los actores y polticas de la globalizacin neoliberal se afianzan en la economa. El feminicidio[1] aumenta cuando se promueven y firman acuerdos de libre comercio en las Amricas (como el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte NAFTA en ingls, bajo el cual los lugares de trabajo, como las fbricas, aprovechan de la flexibilidad de las leyes laborales y ambientales): un gran nmero de mujeres mexicanas son asesinadas, por ejemplo, cuando cruzan la frontera con los Estados Unidos y en la propia ciudad fronteriza de Ciudad Jurez.

El ataque a los derechos reproductivos y a los servicios de salud ha ido en aumento a medida que los servicios sociales se han ido privatizando o se les ha recortado el presupuesto. Cada vez ms, son traficadas mujeres cada vez ms jvenes, a medida que se globaliza la industria sexual. Las mujeres son violadas en guerras desatadas en nombre de la propagacin de la libertad y en las invasiones realizadas por potencias extranjeras (como la invasin americana a Afganistn) que se justifican en nombre de la defensa de los derechos de las mujeres.
Cmo podemos luchar contra la violencia hacia las mujeres?

En muchos pases ya hay leyes y convenciones internacionales como la Convencin para la Eliminacin de todas las formas de Discriminacin contra las Mujeres (CEDAW en ingls) que protegen a las mujeres, pero no son suficientes, porque muchas veces ni siquiera son aplicadas en la prctica. An ms, estas leyes y convenciones ponen el foco de la violencia en las mujeres, como si fuera nuestro problema, con el cual tenemos que lidiar, cuando -por el contrario, y como hemos visto anteriormente- necesitamos cuestionar el papel de los hombres en la violencia y denunciar el hecho de que la violencia es estructural.

Sabemos que las medidas punitivas son necesarias, pero insuficientes para erradicar la violencia; en aquellos pases donde existen es difcil que lleguen a las mujeres que no pertenecen a la categora clase media, urbana y blanca. Tenemos que exigir que nuestros Estados se hagan responsables, demandar polticas pblicas para las sobrevivientes de violencias, para las mujeres y nios traficados, para los grupos minoritarios (mujeres de color, de determinada religin, etc.), para las mujeres rurales, migrantes e indgenas. Pero adems, son necesarias acciones que busquen prevenir y que cohban los actos de violencia antes de que ocurran.

Tenemos tambin que discutir el rol de los gobiernos y del Estado. Hoy da el Estado es simultneamente protector y opresor, a la vez portador del inters general y defensor de los privilegios, y patriarcal y violento (contra las mujeres, pueblos indgenas, migrantes, personas de color[2]). Incluso la polica que hace cumplir muchas de las polticas que demandamos, a su vez es la misma que perpetra la violencia hacia las mujeres, reprime a los movimientos sociales y es parcial en trminos sociales y raciales. Reconocemos la contradiccin inherente de esta situacin, pues el hecho es que, para muchas mujeres, contar con el Estado, que representa un poder exterior y superior, es la nica forma que tienen para defenderse contra la violencia en sus comunidades y familias.

Por el contrario, el Estado que nosotras demandamos es aquel que promueva las libertades y derechos para todas y todos, que intervenga en la economa y que est estructurado con formas diversificadas de democracia participativa y control ciudadano.

Las mujeres siempre han resistido, y siguen resistiendo, en el mbito individual y colectivo. Siempre que una mujer acta de esa forma, al desafiar o denunciar la violencia contra ella misma o mujeres de su comunidad, est rompiendo con el paradigma dominante.

Necesitamos apoyar su resistencia al condenar y denunciar a los hombres que cometen violencia contra las mujeres, y confrontar pblicamente a los hombres y a la sociedad sobre el tema de la violencia hacia las mujeres. Tambin debemos denunciar la complicidad de hombres, Estados e instituciones tales como las fuerzas armadas y religiones. Necesitamos movilizar a la sociedad civil, pensar estratgicamente y promover acciones radicales para la prevencin y denuncia de la violencia masculina contra las mujeres.

En ese proceso, las mujeres del sector no lucrativo -que brindan servicios que son esenciales para el empoderamiento y atencin de las mujeres- y movimientos locales fuertes -donde las mujeres de las comunidades son protagonistas- juegan un papel decisivo.

Nosotras de la Marcha Mundial de las Mujeres queremos generar un debate y una accin poltica amplia que promueva cambios en nuestras culturas patriarcales y se anticipe a la realizacin de la violencia, siendo verdaderamente preventiva.

Ya se conoce la extensin y la intensidad de la violencia, entonces, no es necesario esperar que exista ms una denuncia, sino tener ese tema en la agenda de los grupos de mujeres, en las organizaciones mixtas, en las radios comunitarias, en los peridicos y medios de comunicacin de los movimientos. Para eso, creemos que el movimiento feminista debe construir una fuerte y amplia auto-organizacin de las mujeres luchando por la autonoma (econmica, sexual, reproductiva, personal, etc.) y la autodeterminacin.

Los grupos de mujeres se fortalecen a travs de encuentros de dilogo, debates, manifestaciones, trabajos corporales de auto-defensa. El objetivo no es ubicar a la violencia sexista como un problema de algunas mujeres, sino fortalecernos a todas, aprendiendo y reaprendiendo a resistir, a construir y reconstruir nuestras vidas sin violencia.

Valorizamos como un paso importante en esta lucha el hecho de que movimientos sociales mixtos -que sean urbanos o rurales- se dispongan a enfrentar a la violencia contra las mujeres. Para este fin, declaramos nuestra solidaridad con la Va Campesina en su Campaa Mundial por el fin de la Violencia contra las Mujeres que fue lanzada en su 5ta Conferencia Internacional realizada en Mozambique en octubre de 2008. Reconocemos la importancia de que tanto mujeres y hombres se ocupen de responsabilizar a los hombres por la violencia contra las mujeres.

Frente a la violencia hacia las mujeres, demandamos:

* La adopcin de medidas que indiquen el compromiso de los diversos actores para reconocer a las mujeres como individuos y ciudadanas de pleno derecho desde la infancia. Por ejemplo: la utilizacin de lenguaje inclusivo en materiales didcticos, la promocin de una educacin no-sexista que rompa con la divisin sexual e jerrquica de roles entre nios y nias, campaas de concienciacin popular y la garanta de espacios de participacin poltica;

* El apoyo con recursos a los movimientos de mujeres y grupos de mujeres sin fines de lucro, que estn al frente en el soporte de las que se recuperan de discriminaciones, abusos y violencias;

* La atribucin de responsabilidad a los medios comerciales como portavoces de los sistemas patriarcal y capitalista por la continua mala representacin, apropiacin y abuso del cuerpo femenino;

* La prevencin de la violencia hacia las mujeres y nias por medio de actividades de sensibilizacin, explicitando cmo ocurre la violencia, cules son sus causas, y cmo se manifiesta, as como por medio del estimulo a la auto organizacin de las mujeres;

* La condenacin del uso sistemtico del cuerpo de las mujeres como arma de guerra en conflictos armados, as como el rechazo que ellas enfrentan (y los nios nacidos producto de violaciones) de parte de sus familias y comunidades, siendo culpadas por la violencia que han sufrido;

* La punicin de los perpetradores de la violencia sea en la esfera privada, sea en la esfera pblica hacia las mujeres.

Y nos comprometimos a:

* Denunciar las distintas expresiones de la violencia patriarcal hacia las mujeres en los diversos pases, como (pero no limitado a), el feminicidio, las mutilaciones genitales, el levirat sororat[3], crmenes de honor, turismo sexual, trfico de mujeres y nias, esterilizacin forzada y las situaciones de violencia vividas por las mujeres comprometidas con las luchas, las mujeres encarceladas, las lesbianas y las mujeres con discapacidades;

* Trabajar para transferir hacia los hombres perpetradores de la violencia el estigma que actualmente recae sobre las mujeres vctimas;

* Denunciar la mercantilizacin del cuerpo de las mujeres y continuar el debate sobre la prostitucin, especialmente por ocasin de la Copa Mundial de Ftbol en 2010;

* Dar visibilidad a todas las formas de resistencia de las mujeres a la violencia sexista, sobre todo en mbito colectivo, y de esta forma romper la cultura del silencio en nuestras comunidades que rodean a esta violencia;

* Combatir la violencia a travs de acciones de sensibilizacin junto a movimientos sociales aliados, y campaas de educacin popular que favorezcan la concienciacin feminista;

* Hacer visibles los vnculos entre las polticas patriarcales que perpetan la violencia contra las mujeres (tales como la impunidad para los agresores, la negacin de la autodeterminacin reproductiva, criminalizacin de mujeres activistas, prohibicin del aborto, etc.) y actores y polticas neoliberales. Llamar la atencin sobre el feminicidio, por ejemplo, y sus vnculos con los acuerdos de libre comercio;

* Trabajar en alianza con movimientos sociales mixtos (en los cuales hombres y mujeres participan) para garantizar la construccin de un ambiente en el cual la violencia contra las mujeres no sea aceptable (y de espacios fsicos libres de violencia) como principio rector de estos movimientos.

[*Texto referente al campo de accin ''Violencia hacia las mujeres'', de subsidio a la preparacin de la Tercera Accin Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres. Los textos de todos los campos de accin estn disponibles en castellano, ingls y francs en el sitio de la MMM: http://www.marchemondiale.org]

Notas:

[1] El misgino y excepcionalmente brutal genocidio de mujeres, muchas veces acompaado por violencia sexual extrema e impunidad para sus agresores.
[2] Por ejemplo, en 2007, la tasa de encarcelamiento en prisiones estaduales o federales en EEUU, de hombres blancos fue de 773 sobre 100,000, de hombres negros 4,618 sobre 100,000, de hombres hispanos 1,747 sobre 100,000. La tasa de mujeres blancas es 95 sobre 100,000, de mujeres negras 348 sobre 100,000, de mujeres hispanas 146 sobre 100,000 (Sabol, William J., Couture, Heather, Bureau of Justice Statistics, Prison Inmates at Midyear 2007, Washington, DC: US Department of Justice, 2008).
[3] Casamiento forzado de una viuda con el cuado o de un viudo con la hermana de su difunta esposa.

Fuente: http://www.adital.org.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=43227



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