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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Otra manera de decir las cosas
Oleada de atentados del PSOE contra la democracia vasca

Sergio Labayen
Rebelin


Se cuenta por la Txantrea (barrio de Pamplona-Iruea) que el otro da aparecieron armas en Auzotegi: fusiles, pistolas, escopetas con caones recortados, mazas para derribar puertas Y la gente est atemorizada, porque en este local sociocultural nunca se haba visto un arsenal semejante, nunca tantos jvenes encapuchados, nunca tantos violentos reunidos para sembrar el terror y amenazar a la poblacin.

En su orga destructiva, los cachorros policiales arremetieron con todo, registraron las salas y las dejaron patas arriba, destrozaron el mobiliario, robaron bienes del centro y de los colectivos que all se renen y llegaron a amenazar con la clausura de este icono del movimiento popular del barrio y de toda la ciudad.

Segn los papeles incautados al cabecilla unionista Rubalcaba, esta cadena de atentados busca desestabilizar el pas, alterar el normal desarrollo de la convivencia y frustrar el proceso democrtico que quiere poner en marcha la mayora sindical y poltica vasca. Desde su guarida del Ministerio del Interior, el idelogo de la banda habra planeado esta espiral de violencia para atemorizar a los partidos democrticos, extendiendo la coaccin a todos los cargos electos y dirigentes polticos que defienden el recurso a la voluntad popular como va hacia la paz.

En una nueva muestra de cobarda, el Ministro mand actuar a sus comandos de noche y por la espalda, camuflados bajo sus capuchas y amparados por la fuerza de las armas. Sin pistolas no son nada, comentaban por lo bajo dos vecinas a las puertas de Auzotegi. Y lo hacan entre susurros, porque en la Txantrea el miedo se ha adueado de la poblacin, la gente ya no se atreve a hablar de poltica, ni a criticar al rgimen por esta espiral represiva, porque temen que de esa forma pasaran a ser vctimas potenciales de su chantaje terrorista: O te callas o te torturo.

El aparato militar del Estado, manejado por el sector duro del PSOE, es el que marca las directrices del entramado colonial. Y parece que su cacique Rubalcaba se ha propuesto impedir que todas las fuerzas polticas concurran a las elecciones en 2011. Firme partidario de la va militar, este maquiavlico personaje rechaza cualquier posibilidad de dilogo y apuesta por la violencia pura y dura para seguir imponiendo sus delirios espaolistas en la sociedad vasca.

A pesar de la frrea disciplina que impone a sus correligionarios, Rubalcaba no consigue acallar las disensiones que surgen en sus sectores ms moderados, ya que dentro de ese mundo cada vez son ms las voces que piden una tregua a la Polica Nacional, la Guardia Civil, el Ejrcito de Tierra, Mar y Aire, el CNI y a todas las facciones armadas del complejo PSOE-PSN-JJSS-UGT. Sin embargo, los partidos democrticos no confan en un cambio de estrategia de los sociatas, al menos en el corto plazo, ya que Zapatero no es Tony Blair, ni parece tener la altura poltica suficiente para lograr que su partido se desmarque del terrorismo de Estado y destierre por siempre el recurso a la violencia para lograr sus objetivos polticos.

La reciente ruptura de los pactos municipales con NaBai o el procesamiento de cargos electos por los chupinazos de Berriozar y Atarrabia, ordenados por la cpula de Ferraz, demuestran el sometimiento de las bases sociatas a las frreas directrices del jerarca madrileo. Y no hay ms que leer El Pas, el buque insignia de su aparato de propaganda, para comprobar que la banda no tiene ninguna voluntad de aparcar las armas y dar el paso a la poltica.

La alarma social que ha generado en Euskal Herria esta apuesta por la socializacin del sufrimiento necesita de respuestas cvicas contundentes. Debemos salir a la calle y entonar el Basta ya, levantar nuestras manos blancas y decir Juventud s, FSE No, apoyar a las vctimas y exigir que dejen de coaccionar a nuestros cargos polticos. Los ciudadanos y ciudadanas de bien debemos dar impulso a una gran rebelin social para que el estado renuncie de una vez a todas las formas de violencia. Porque la lacra del terror policial no slo se manifiesta en desapariciones como la de Jon Anza, o en los interrogatorios clandestinos a militantes polticos y sociales, o en los 34 jvenes detenidos, maltratados y encarcelados en las ltimas horas, sino tambin en episodios de kale borroka como los vividos la otra noche en Auzotegi y en decenas de locales socioculturales, asociaciones vecinales, centros juveniles, bares, peas y sociedades de todo el pas.

Winston Churchill dijo: "Democracia es que, cuando llaman a tu puerta a las cinco de la maana, sea el lechero". Y aqu siempre es la Guardia Civil.

(x) Auzotegi Kultur Etxea es el local sociocultural de la Txantrea, sede del movimiento vecinal desde los tiempos del franquismo. Ah se guardaban las vietnamitas que impriman de noche los llamamientos a las huelgas obreras, ah tomaron fuerza las asociaciones de vecinos, ah se impartieron las primeras clases de euskara, ah se organizaron los comits antinucleares y anti-OTAN, ah emiti Txantrea Irratia y se fund la revista del barrio, ah duerme el Olentzero, ah se preparan las fiestas y los carnavales, ah siempre ha habido un lugar para la solidaridad con los presos, una alternativa para la juventud, una sala libre para quien la necesita, una oferta cultural y de ocio para todo el vecindario, ah conspiramos para eliminar del barrio las calles franquistas, para detener el vial de Irubide o para organizar salidas montaeras, ah nos divertimos en las entraables gaupasas navideas y en tantsimos buenos momentos En Auzotegi Kultur Etxea, miles de personas han invertido millones de horas de auzolan para construir un barrio vivo, participativo, organizado y solidario. El franquismo decret en su da el cierre del centro por estas actividades subversivas, pero el vecindario luch hasta reabrir sus puertas. Y no le quepa duda al idelogo de la banda de que ahora pasara lo mismo. Porque sus policas vienen y se van, pero el barrio aqu se queda, soando y trabajando.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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