Portada :: Opinin :: La Izquierda a debate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Algunas reflexiones sobre el Estado y el poder en los procesos de cambio latinoamericanos

Jos Bustos
Rebelin


Se afirma a menudo que en un proceso de cambio, orientado al socialismo, el rol del Estado es esencial. Habida cuenta que el socialismo no se puede construir de un da para otro, sino a lo largo de un periodo histrico necesariamente largo (el socialismo en un solo pas es imposible), la evolucin progresiva de la sociedad hacia ese ideal parece, en efecto, depender de que el Estado se mantenga firme y leal en la consecucin de ese objetivo. Algo que, segn la historia reciente, no aparececomo ganado de antemano.

 

- El Estado qu es?

 

El Estado es el conjunto de instituciones polticas y administrativas de un pas: En general, las funciones polticas (Presidencia de la republica, parlamento, gobernadores, alcaldes, etc.) son ocupadas peridicamente por personas que han sido elegidas mediante el sistema de democracia representativa, basado en elecciones libres, a travs de las cuales el pueblo delega en esas personas la soberana, es decir, el poder. Este sistema representativo, imperante en las sociedades capitalistas, esta basado en la competicin de partidos polticos.

 

En la concepcin marxista, sin embargo, el Estado, desde su aparicin en la historia de la humanidad, ha sido siempre un rgano de dominacin de una clase sobre otras. En la sociedad capitalista, es la clase burguesa que ejerce esa dominacin sobre el resto de la sociedad. En los procesos de construccin del socialismo, se supone que el Estado esta o debe estar- en las manos, y al servicio de las clases explotadas por la burguesa. De esto se deduce que existe un verdadero proceso revolucionario cuando hay, efectivamente, una sustitucin de clases en la conduccin del Estado.

 

- El Estado y el Poder

 

El Estado encarna la soberana, el poder total sobre el territorio y la comunidad de ciudadanos de un pas. De este enunciado podra deducirse que el Jefe del Estado, el Presidente de la Republica, elegido por el pueblo, detiene tambin el poder total. Esta deduccin es errnea. El Presidente y el partido gobernante ejercen el poder, en el cuadro estricto, y por consecuencia en los lmites de la Constitucin vigente. Y la Constitucin no puede modificarse sin respetar los procedimientos legales establecidos para ello que, habitualmente, imponen al final que el pueblo sea consultado sobre esas modificaciones (que las acepte o las rechace) por la va de un referndum.

 

Es esto lo que explica las reticencias de algunas organizaciones de izquierda que menosprecian la va electoral para llegar al gobierno pues ella no conduce a la toma del poder total de la sociedad. Despus de una eleccin subsisten, en efecto, al lado del poder poltico, otros poderes, como el econmico, constituido por los grandes medios de produccin (nacionales y/o extranjeros), el financiero, del sistema bancario, el de los grandes medios de comunicacin (prensa, radio, televisin) y algunas instituciones de la Republica que gozan de autonoma con respecto al ejecutivo, como el poder judicial.

 

Como las constituciones de las sociedades capitalistas han sido concebidas para proteger, de diversas maneras, el sistema capitalista, en la Amrica Latina de nuestros das, todas las organizaciones que postulan profundos cambios en la estructura y en el funcionamiento de esas sociedades reclaman o efectan si ya llegaron al gobierno- una refundacin del pas, mediante la realizacin de una Asamblea Constituyente. Esto ya ha ocurrido en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador.

 

- Laobligacion de un Estado Revolucionario

 

Las reformas constitucionales llevadas a cabo por las organizaciones polticas de izquierda, que han llegado al gobierno por la va electoral, no han cambiado radicalmente la naturaleza capitalista de esas sociedades. Lo que han hecho, es crear una nueva realidad donde el poder ya no esta enteramente en manos de la clase burguesa, abriendo as ms amplias perspectivas a la profundizacin de los cambios. Paralelamente, la defensa enrgica de la soberana nacional, la recuperacin de los recursos naturales, la redistribucin mas equitativa de la riqueza nacional, y la atencin prioritaria a las necesidades bsicas de las clases menos favorecidas de la poblacin, le aseguran a esas organizaciones una larga adhesin del electorado y con ella, la posibilidad de continuar la obra transformadora por los caminos de la democracia.

 

Sin embargo, todo proceso de transformaciones orientadas a la construccin de una sociedad socialista implica necesariamente fuertes tensiones sociales y polticas internas e, inevitablemente, debido al carcter subdesarrollado y dependiente de nuestros pases, tambin a nivel internacional, en particular con los Estados Unidos. El Estado revolucionario, en estos aspectos, tiene la obligacin ineludible de asumir, por todos los medios necesarios, la defensa del pas y la defensa del proceso de cambio.

 

- El Estado revolucionario y la burocracia estatal

 

Sin embargo, no hay que perder de vista que fundar el estimulo, la gestin y la garanta de las transformaciones de un pas en el Estado implica, tambin, un enorme riesgo. Como se ha constatado en los pases del llamado socialismo real el desarrollo del Estado hasta el punto de convertirlo en una maquinaria omnipresente et omnipotente favoreci la creacin de una nueva clase social, la nomenklatura, que termin privilegiando sus propios intereses, en lugar de los del pueblo, y cre as las condiciones para la restauracin del capitalismo.

 

Por lo tanto, esta tendencia, compartida por todas las organizaciones de izquierda salvo las anarquistas- de confiar ciegamente en el Estado, contradice la teora marxista de la cual esas tendencias se reclaman. El marxismo, en efecto, afirma que el Estado, a un cierto nivel de la construccin de una sociedad socialista va a extinguirse. Y esto es evidente, si el Estado es un rgano de dominacin de clase, y el socialismo un proceso de abolicin progresiva de las clases sociales, la consumacin del socialismo implica necesariamente la desaparicin del Estado. Al menos tal como lo conocemos hoy.

 

Las razones por las cuales la izquierda sigue confiando en el Estado, y por ende en la burocracia, son variadas y complejas. Sin embargo, una de las principales tiene que ver con el rol del Estado en la sociedad capitalista. Hasta hace algunas dcadas, hasta la aparicin y desarrollo vertiginoso del neoliberalismo, el Estado capitalista jug un rol innegable en el desarrollo de las fuerzas productivas y, en algunos pases, adquiri incluso la forma de un Estado benefactor, con respecto a las clases populares. El Estado encarna as, a los ojos de mucha gente de todos los horizontes politicos, el bien comn, y el servicio pblico, y limita objetivamente la voracidad de la propiedad privada.

 

- El Estado Revolucionario y el poder popular

 

En las experiencias del socialismo real las dirigencias se olvidaron de lo que fue y sigue siendo la consigna de lucha mas difundida de los partidos de izquierda: el pueblo al poder. La burocracia sabe perfectamente que el pueblo, entendiendo por pueblo todos los habitantes de un pas, tiene la capacidad de auto-gobernarse, a todos los niveles, es decir, de gestionar su propia vida, de elaborar y llevar a cabo proyectos de desarrollo, etc. etc., pero sabe tambin que el desarrollo del poder popular solo puede lograrse en detrimento del suyo propio, impidindole perpetuarse en los rganos de gobierno y seguir usufructuando de todas las ventajas y satisfacciones que estos cargos procuran.

 

La izquierda, si quiere de verdad construir el socialismo, no puede seguir confiando en la incorruptibilidad del Estado; por el contrario, tiene que poner en prctica, desde el comienzo, la extincin progresiva del Estado. Para ello debe transferir funciones estatales a las organizaciones populares y multiplicar los organismos de poder popular real que puedan participar en la gestin del pas y en la fiscalizacin rigurosa de la conducta del Estado. El poder popular para configurar a trmino una sociedad socialista, debe ser integral, socio-econmico, poltico y cultural.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter