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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

La Declaracin de Caracas y la Quinta Internacional

Guillermo Almeyra
La Jornada


La reunin en Caracas de los partidos de izquierda (muchos de los cuales, como el PRI mexicano, no lo son) termin con una declaracin que convoca a una absolutamente necesaria y urgente accin comn contra los planes del imperialismo. En la misma reunin, Hugo Chvez llam a formar la Quinta Internacional, cosa que, en cambio, debera ser considerada con cautela para no quemar etapas por apresuramiento daando incluso la construccin de un amplio frente antimperialista y antiblico y para no poner trabas a la creacin, sin duda necesaria, de un organismo poltico unificador socialista cuya posibilidad todava no aparece en el horizonte poltico. Conviene al respecto observar la experiencia histrica.

Cuando Hugo Chvez fund el Partido Socialista Unificado de Venezuela, ste surgi de su decisin lo cual no es incorrecto pero no se bas en una discusin amplia de un programa y unos estatutos antes de concretar las estructuras partidarias y de elegir la direccin. El Partido Unificado no surgi pues de la unificacin de los partidos que apoyaban el proceso revolucionario y sus ideas socialistas no nacieron de una definicin previa de qu se entiende por socialismo, sobre qu no fue socialismo en el pasado reciente, sobre cmo se conjugan socialismo y democracia, ni de qu relaciones habr entre el partido y el aparato estatal revolucionario, o de cmo asegurar una amplia democracia interna que permita evitar el peligro de burocratizacin del partido recin fundado mediante una resolucin presidencial.

La historia, hasta ahora, del PSUV, desgraciadamente confirm las opiniones de los crticos de izquierda que dijeron que su formacin deba deser el el resultado, en vez del comienzo, de un proceso de elaboracin de ideas y que el partido no poda depender del Estado. En el PSUV actualmente conviven tendencias ideolgicas contrapuestas y hay fuerzas oportunistas y burocratizadoras, enemigas de la democracia interna, que chocan todos los das con los sectores democrticos y revolucionarios que trabajan por la autorganizacin de los trabajadores yla autogestin. El partido tampoco ha podido definir su programa socialista, ms all de algunas consignas antimperialistas generales, ni tiene claros cules son los objetivos en la actual situacin nacional e internacional que vive la revolucin venezolana.

La propuesta tambin de Chvez de constituir en abril prximo la Quinta Internacional Socialista, a partir de partidos y movimientos que son antimperialistas pero no socialistas, plantea, por lo tanto, diversos problemas. En primer lugar, cuatro meses son muy pocos para hacer un balance de qu sucedi con la Tercera Internacional (que termin disuelta por Stalin sin ni siquiera consultar a sus miembros para demostrar a su aliados imperialistas estadunidenses e ingleses que no deseaba producir ningn cambio social en el mundo). En ese lapso de apenas 120 das no se puede discutir la experiencia de los partidos comunistas, sus ideas, su verticalismo, su dependencia de un centro burocrtico, para evitar la repeticin del socialismo real. Tampoco se puede hacer un balance de por qu no se desarroll la Cuarta Internacional y estudiar los errores en su experiencia, sus ideas programticas y su funcionamiento. No hay tiempo tampoco para tratar de definir mejor qu caractersticas tendra el llamado socialismo del siglo XXI y las relaciones entre el partido y el Estado, para evitar la identificacin entre ambos y la subordinacin del primero al carcter an capitalista de Estado del segundo.

En segundo lugar, si bien es indispensable unificar internacionalmente todos los movimientos y tendencias antimperialistas, sean stos nacionalistas revolucionarios, socialcristianos, libertarios o socialistas de diversas tendencias, sera indispensable llamar las cosas por su nombre y no calificar de socialistas a quienes no lo son (o no lo son todava), para no dar por hecho lo que hay que conquistar.

La indispensable y amplia discusin sobre cul debera ser el programa de una Quinta Internacional Socialista, precisamente, mostrara en cambio si existen las condiciones para no forzar la fase de unidad antimperialista con el programa contenido en la Declaracin de Caracas de los partidos de izquierda y, al mismo tiempo, para elevar el nivel poltico de partidos muy heterogneos y de sus bases en sus respectivos pases, de modo que la Quinta Internacional propuesta tuviese un apoyo y una fuerza real y no se rompiese en la primera coyuntura complicada. Un periodo de accin comn en una organizacin permanente de frente antimperialista amplio y democrtico podra favorecer la discusin y la elaboracin programtica y seleccionar los cuadros.

Por ltimo, aunque una Internacional Socialista, por supuesto, puede estar formada por partidos que estn en sus respectivos gobiernos, no puede sin embargo depender de ninguno de ellos sin correr el riesgo de morir asfixiada por las necesidades polticas y los virajes de los mismos.

Si la Quinta Internacional propuesta naciese como un frente mundial antimperialista y el adjetivosocialista marcase solamente una caracterizacin terica, todos los revolucionarios tendran la obligacin de incorporarse a la nueva organizacin mundial. Si pretendiese, por el contrario, encuadrar desde arriba, desde los estados, los movimientos sociales antimperialistas y anticapitalistas, el apoyo, en cambio, debera ser puntual, a tal o cual posicin o llamado. Es de esperar que el proceso de construccin de la tan indispensable Quinta Internacional no quiera apresurar, por voluntarismo, el tiempo de maduracin de las conciencias en la lucha por el socialismo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/29/index.php?section=opinion&article=020a2pol



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