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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Un cuento contemporneo de esta Austria
La nia de ojos de cervatillo y el gobierno de terciopelo

Vladislav Marjanovic
Tlaxcala

Traducido por Javier Fdez. Retenaga


Creed en esta Austria

Leopold Figl,
primer canciller federal (jefe de gobierno) de la Segunda Repblica
Alocucin radiofnica en la Nochebuena de 1945

rase una vez, no mucho tiempo atrs (a principios del s. XXI), una nia con bellos ojos de cervatillo. Haba nacido en un lejano pas, en los montaosos Balcanes; en un pas que ha sufrido mucho por las guerras tnicas y los bombardeos extranjeros (con uranio empobrecido incluido). Cuando termin la guerra, el pas de la nia estaba tan devastado que muchas, muchsimas familias tuvieron que abandonarlo. Tambin el padre de la nia emprendi la marcha hacia el Occidente cristiano. Confiaba en lograr all una vida mejor para s y para su familia.

Abandon, pues, el padre su pas y lleg en mayo de 2001 en Austria. Obviamente, de manera ilegal. Cmo podra ser de otro modo si donde empieza Austria se alza tambin la fortaleza europea? Un teln electrnico protege este mundo, an intacto, de la avalancha de inmigrantes. Pues, quin sabe, los que llegan del este y del sur quiz sean criminales, traficantes de drogas o, Dios nos libre!, terroristas. No se ha visto ya lo que sucedi el 11 de septiembre de 2001 en los EE. UU.?

Y justo entonces present el padre su solicitud de asilo! Las autoridades austracas no daban crdito. Est este hombre en sus cabales? Kosovo, su patria, ya no est en guerra. La comunidad internacional, la KFOR e incluso los soldados estadounidenses de la base Bondsteel protegen el pas. Y cmo! En qu otro lugar de Europa han establecido los EE. UU. una base militar con 5.000 soldados? No tiene sentido solicitar asilo cuando se procede de un pas tan seguro. La resolucin lleg un ao ms tarde: denegado.

Pero el padre no abandon. Se trajo a su familia a Austria y present una nueva solicitud de asilo. Tambin sta fue rechazada, y comenz una lucha de varios aos con las instituciones.

Mientras tanto, la nia de ojos de cervatillo iba creciendo en su nuevo entorno. Iba a la escuela, aprenda alemn y se integraba perfectamente en la sociedad austraca. Su padre encontr tambin all trabajo y fue acogido por sus colegas austracos. Pero las autoridades no se detuvieron. La ley es la ley, y como slo una ley rigurosa es una autntica ley, no se pueden tomar en consideracin principios humanitarios.

En Austria, los legisladores son severos. Es una tradicin mantenida durante generaciones. El gobierno negro-azul o negro-naranja en el poder a comienzos del s. XXI no fue una excepcin. Al frente del ministerio de Interior haba hombres y mujeres duros, para quienes la ley lo es todo, no as la humanidad. Se expulsaba sin piedad por la frontera a las parejas que no tenan la ciudadana austraca. No importaban los aos que llevaran en Austria ni si tenan hijos. La organizacin Ehe ohne Grenzen (Matrimonios sin fronteras) se manifestaba cada mircoles a las puertas del ministerio del Interior, pero a nadie conmovan. Ni siquiera el presidente de la Repblica, que segn la Constitucin es la ms alta instancia moral del pas, se mostr dispuesto a discutir este problema. Las comunidades religiosas se mantuvieron neutrales. Tambin la mayor de ellas, la Iglesia catlica. Esos matrimonios binacionales o el derecho a permanecer en el pas no parecan tener el mismo peso que la contracepcin, las cruces en la escuela o un libro del caricaturista Gerhard Haderer que no era del gusto de las autoridades eclesisticas. Slo un recurso ante el Tribunal Constitucional hizo albergar alguna esperanza de que quiz se le concediera a la familia Zogaj el derecho a permanecer en el pas por motivos humanitarios.

Pero esa esperanza se desvaneci rpidamente. La nueva coalicin de gobierno, esta vez integrada por los socialdemcratas y el conservador Partido Popular, en lo que respecta al derecho de asilo de la familia Zogaj se mostr an ms intransigente que la anterior. En septiembre de 2007, la polica quiere expulsarlos sin ms. Slo la madre Nurije, gravemente enferma, puede quedarse. La nia de ojos de cervatillo, Arigona, ahora una joven de 15 aos, se oculta. Desde su refugio lanza un dramtico aviso: si la expulsan, se suicidar.

Esta amenaza hizo efecto: en los medios. Encontraron ah un tema interesante para tener al pblico con el alma en vilo y sacar as provecho. Que ser de la valiente muchacha? La expulsarn o no? La opinin pblica se lo preguntaba da y noche, pero ah quedaba la cosa. Slo el cura Josef Friedl hizo algo concreto. Ocult a Arigona en su casa.

La familia Zogaj estaba ahora rota. Los guardianes de la ley haban obtenido una parcial victoria. Al menos desde los puntos de vista poltico y jurdico. Cumplir la ley es lo correcto y honesto, aun cuando para ello haya que arrojar la humanidad por la borda. As que, por favor, nada de sentimentalismos pequeoburgueses. Hay que ser ejemplares, no vaya a suceder que otras inmigrantes con ojos de cervatillo sigan los pasos de Arigona Zogaj. Qu sera entonces de Austria. Esto le preocupa especialmente a Heinz-Christian Strache. La estrella naciente del populismo de extrema derecha reflej este punto de vista en sus carteles electorales. Un pas destruido, lleno de minaretes.

El mensaje es claro. Promueve la xenofobia. Naturalmente esto est prohibido. No slo por la ley austraca, tambin en virtud de acuerdos internacionales. Strache fue reprendido por ello, incluso desde las ms altas instancias. Pero nadie dijo nada de perseguir judicialmente a l o a su partido, el FP. Qu poltica sera esa de perseguir a un populista al que vota uno de cada seis austracos? Maana quiz sean todava ms... Cada piedra que se les arroje puede acabar convirtindose en un boomerang. Los escndalos de la Repblica, la prdida de fondos de la Seguridad Social, de trabajadores y parados, debido a la especulacin, les atan las manos. En ltimo trmino, lo que importa no es el pas, sino el poder sobre el pas.

En teora la ley se aplica a todos, pero su peso cae slo sobre aquellos que se encuentran en posicin de debilidad. Una muchacha menor de edad debe expiar la culpa de su padre. La siguiente generacin cargar con la responsabilidad de las culpas de sus padres. Se aplica el principio de la culpa colectiva, como en los buenos viejos tiempos del totalitarismo. En el olvido han quedado esos pomposos discursos pronunciados en Viena, a finales de los 80, con motivo de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperacin en Europa, en favor del reagrupamiento de las familias procedentes del antiguo bloque del Este. Mejor no recordar tampoco que hace medio siglo gran nmero de austracos y austracas emigraron a otros pases.

Por un momento parecieron surgir nuevas esperanzas para la familia Zogaj. A finales de 2008 se produjo un giro en la poltica austraca. Se iniciaba una nueva lnea poltica: una lnea de terciopelo, en lugar de la frialdad ante las cuestiones sociales. Los dos aterciopelados dirigentes al frente del gobierno, el canciller Faymann, del SP, y su vicepresidente Josef Proll, del VP, daban la impresin de que su aterciopelamiento beneficiara tambin a las personas necesitadas. Incluso podra ponerse fin a las tribulaciones de la familia Zogaj. Era urgente hacer algo, ya que el padre haba sido expulsado a Kosovo en septiembre de 2007 con tres de sus hijos. La situacin de esta familia dividida empeor an ms cuando el padre un da desapareci. Los nios se quedaron en la miseria, en una casa sin agua ni luz elctrica, abandonados a su suerte. Tambin esto pueden agradecrselo a las autoridades austracas. La madre, enferma y desesperada, que permaneca con su hija Arigona en Austria, intent quitarse la vida. Sus hermanas vinieron a Austria para consolarla y ayudarla. Algo ilegal. No poda ser de otro modo, pues tras la cada del teln de acero el reagrupamiento familiar se haba convertido en un crimen.

No obstante, la lnea poltica aterciopelada en Austria hizo albergar esperanzas de que el calor humano se impondra a las leyes inhumanas. Por eso, la familia Zogaj present una nueva solicitud de asilo el mismo mes en que el gobierno de terciopelo lleg al poder. Queda claro que fueron mal aconsejados (intencionadamente?). Esta vez la solicitud no se present en nombre del padre, sino en el de Arigona. Pero un mes ms tarde se dej sentir la frialdad habitual. En enero de 2009, la ministra del Interior, Maria Fekter, dijo irritada: He de proceder conforme a la ley, por mucho que unos ojos de cervatillo me miren desde el televisor. Caba esperar otra cosa de una madre de tres hijos que pertenece a un partido que en ocasiones apela a sus races socialcristianas. Pero desde las alturas de un puesto ministerial el mundo se ve diferente de como lo viven las personas necesitadas. Quiz hubiera sido distinto si la seora ministra hubiera visitado a los necesitados. Los evangelios nos ensean que Cristo as lo hizo. Pero Cristo es el hijo de Dios. La seora Fekter es slo ministra y miembro de un partido que representa los valores cristianos (la defensa de la familia incluida). Hay una diferencia.


 El aterciopelado Faymann, por el contrario, que en la televisin parece tan suave y encantador, deca todava en julio de 2009, en una entrevista del Salzburger Nachrichten, que estaba a favor del derecho de Arigona Zogaj a permanecer en el pas. Mantuvo esa idea? Nada de eso. El 13 de noviembre hizo saber en el Kurier: No cerramos los ojos a las dificultades. Pero quien ante una solicitud de asilo denegada presenta una y otra vez nuevas solicitudes, o ante una orden de expulsin huye, ha de contar con una clara reaccin del Estado de derecho. Pueblos, atended al aviso!

Los aludidos lo oyeron y entendieron perfectamente. Ahora corren rumores de amenazas de suicidio de la madre, que incluso podra llevarse a la muerte a sus propios hijos. Pero el 17 de noviembre, en las noticias de la ORF, la ministra del Interior dijo tranquilamente: Nunca ha estado en cuestin un regreso voluntario, ya que esta seora Zogaj est traumatizada y ha preferido quedarse en Austria. Vaya con esta seora Zogaj...

La palabra la tiene ahora el tribunal de asilo. En dos semanas emitir sentencia. No es fcil decidir entre la ley y el corazn. La mayora de los polticos quiere quitarse el asunto de encima. La opinin pblica ya no siente tanta simpata por los Zogaj como antes. La presin poltica que viene de arriba tiene sus efectos abajo. As, pues, extranjeros fuera!

Oh, t pobre tierra de montaas, tierra sobre el ro(1), regida por insidiosos enanos polticos que envenenan a la opinin pblica y que actan contra los principios humanitarios en nombre de la justicia! Vuestro entendimiento, cegado por artculos legales, os impide comprender que la patria de un nio no es lugar en que ha nacido, sino donde ha crecido. Expulsar a tales nios por razones jurdicas equivale a cometer un doble asesinato legal: se mata de ese modo la felicidad de una persona y se priva al propio pas de una persona que podra conseguir grandes logros para su patria de hecho. Napolen dijo una vez que todo soldado lleva en su mochila un bastn de mariscal. No se refera slo a su propia gente o a una lite. Pero la manera de pensar de Napolen no puede compararse con la de un burcrata. Una vez dijo el emperador Francisco Jos, el funcionario primero del imperio, cuando supo del asesinato de su mujer: En este mundo no se me han ahorrado desgracias!, sin inmutarse. Actuar de la misma manera el primer burcrata de la Repblica? Esperen un poco

Mientras tanto, el veneno populista surte efecto. Las voces contra la muchacha de ojos de cervatillo y la xenofobia van abrindose camino. La corona gubernamental marca el comps. Con paso marcial se camina hacia el pasado, en direccin a Heldenplatz, adonde una vez se precipit la multitud como nunca antes en la historia. Nada poda detenerlos y sus gargantas gritaban Heil!, Heil!, Heil!. Con leyes rgidas y mano dura se puede formar un pueblo, un imperio y... la desgracia. Puede extraar que tambin la muchacha de ojos de cervatillo, a pesar de los austracos y austracas que la han apoyado y prestado ayuda, haya perdido la confianza en sus compatriotas de hecho y crea cada vez menos en esta Austria? Pero ella no tiene la culpa. No puede hacer otra cosa que contemplar cmo se desarrollan los acontecimientos.

Los sectores que consideran inhumana la expulsin de la familia Zogaj han enmudecido. En noviembre de 2007, los Verdes convocaron una gran manifestacin con motivo del caso Zogaj. Seguramente esa manifestacin tambin ha contribuido a retrasar su expulsin. Se pondrn de nuevo los Verdes tras las barricadas? Hasta ahora no hay ningn signo de ello. El 13 de noviembre presentaron una denuncia contra el ministerio del Interior y la Oficina de Asilo por revelacin de datos acerca de la familia Zogaj, con intencin de desacreditarla. Algo es algo. Por desgracia, otras instituciones polticas, culturales o educativas, por no hablar de las comunidades religiosas, no han llegado ni siquiera a eso. No se ha anunciado ninguna vigilia, ninguna sentada, ninguna plegaria, ninguna huelga. Se ha perdido una inmejorable ocasin para mostrar la solidaridad de todos colectivos, dejando a un lado diferencias polticas, religiosas, nacionales o de raza, en la lucha conjunta en un asunto humanitario.

Cmo acabar esta historia? Darn los responsables polticos una nueva prueba de que son dignos hijos e hijas de sus predecesores de otra poca que con toda tranquilidad destruyeron las familias que no encajaban en sus esquemas, o tendrn el valor suficiente para negarse a aplicar leyes inhumanas? Llegarn Arigona y su madre al extremo de quitarse la vida para protestar contra una sociedad inhumana que en lugar de auxiliarlas las coloca en una situacin desesperada?

Algunos quiz lo deseen as. De ese modo se habran quitado el problema de encima. Los muertos no cambian el mundo. Slo los vivos pueden hacerlo. Pero la vida significa lucha, y esta lucha slo tiene sentido cuando lo es en pro de un mundo ms humano, solidario y socialmente justo. Los golpes del destino pueden destruirnos o bien darnos la fuerza necesaria para oponernos a las injusticias. Es lo que podra suceder con la muchacha de ojos de cervatillo, hasta ahora dbil y desesperada. No se dice en Oriente: No subestimes al dbil joven, quizs es un cachorro de len? Los animales polticos, aunque sean de terciopelo, deberan ponerse en guardia y contenerse para no llevarse una desagradable sorpresa, pues Arigona no es un caso aislado. El corazn de len late con ms fuerza en las inteligencias juveniles, que han dejado de creer no slo en esta Austria, tambin en el mundo. Con razn.


Algo se ha movido en este tiempo. Agenda 2020, el foro para librepensadores, inconformistas, visionarios, etc. inici el 15 de noviembre una campaa de recogida de firmas en favor de Arigona Zogaj. Desde entonces hasta el da 20, firmaron esta Peticin al presidente de la Repblica en torno al tema de la inmigracin 2.404 personas. El 17 de noviembre, la revista para migrantes Biber dirigi a la ministra del Interior austraca, Maria Fekter, una carta abierta relativa al caso. Esta carta ha sido firmada por numerosas personas pertenecientes a diversas instituciones cientficas de Austria, Alemania y EE. UU. Todo indica que renace el espritu de 05 [el grupo de resistencia antinazista ms conocido de Austria, NdE] y, con l, la predisposicin a luchar por una Austria ms humana y un mundo ms justo.

N. del T.:

(1) As comienza el himno nacional de Austria.


 


Fuente: Die Rehugige und das Kuscheltier-Ein zeitgenssisches Mrchen aus diesem sterreich

Artculo original publicado el 28 de noviembre de 2009

Sobre el autor

Vladislav Marjanovic es un autor asociado a Tlaxcala, la red internacional de traductores por la diversidad lingstica.Javier Fdez. Retenaga es miembro de Rebelin y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.

URL de este artculo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=9383&lg=es


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