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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Segn denuncian las activistas por los derechos de la mujer iraqu
La prostitucin florece en Iraq

Nizar Latif
The National

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


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Con su familia hundida en la ms profunda miseria, Sajida Mohammad se sinti aliviada cuando su padre acept la propuesta de matrimonio que le lleg. El hombre que se convertira en su marido era un extrao para todos ellos, pero les prometi ayuda econmica y no pareca haber ms opciones

Sin embargo, fue una decisin que la mujer iraqu de 28 aos de edad llegara a lamentar amargamente, porque un mes despus todas sus esperanzas se haban derrumbado y la recin casada se encontr con que su esposo la venda como prostituta.

Durante algn tiempo, fue amable conmigo y le dio algn dinero a mi familia y eso me hizo sentirme bien. Despus nos mudamos a un pequeo apartamento y un da invit a unos amigos y me dijo que deba hacer lo que ellos quisieran, incluso aunque fuera algo que slo debera darse entre un hombre y su esposa. Rechac la propuesta pero mi marido estaba borracho y me golpe.

Segn la Sra. Mohammad, la paliza fue tan grave que perdi la conciencia. Despus de recuperarse, dijo, su marido le dio las siguientes rdenes: de ahora en adelante trabajara para l y tendra relaciones sexuales con quien quiera que l le llevara a su piso, en Karrada, en el centro de Bagdad. Si se quejaba, dejara de entregar dinero a sus padres y sera incluso capaz de matarla.

No tena ninguna posibilidad de huir, as que tuve que hacer lo que me dijo, explic la Sra. Mohammad. Viv esa clase de vida durante un ao. Tena que dormir con cualquier hombre que me llevara. No vea forma de escapar y no poda contarle a nadie lo que me estaba pasando.

En Iraq, como en otros pases de Oriente Medio, no es extrao que las vctimas de crmenes sexuales sean duramente estigmatizadas por lo que les ha sucedido. Las mujeres que han sido violadas son a menudo condenadas por haber mancillado el honor familiar, y sus propios parientes pueden repudiarlas o incluso asesinarlas en los denominados asesinatos por honor.

Por esta razn, la Sra. Mohammad sufri en silencio, negndose a decir nada a sus padres o a sus hermanas. La espantosa experiencia pudo llegar a su fin por casualidad; poco ms de doce meses despus de haberse casado, la polica lleg a su casa para hacer un registro. Haban arrestado y encarcelado a su marido con acusaciones de terrorismo.

Como consecuencia de la investigacin policial, la Sra. Mohammad descubri que el hombre con el que se haba casado formaba parte de una banda implicada en prostitucin. Tena toda una serie de esposas y de identidades. Ni siquiera lleg a conocer nunca su verdadero nombre.

Mientras las autoridades estudiaban su caso, se reuni con alguien de la Organizacin de las Mujeres de Bagdad (OMB), un grupo de activistas que luchan por los derechos de la mujer y proporcionan cuidados prcticos para todas aquellas que los necesiten, incluidas las mujeres que han sido vendidas a las redes de prostitucin. Las voluntarias les ayudan a conseguir el divorcio y a reunirse de nuevo de forma segura con sus familias, para que sean bien acogidas en su vuelta al hogar.

La Sra. Mohamad se describi a s misma como en proceso de recuperacin, explicando que todava sufra las cicatrices de lo vivido. Ese tipo de cosas no slo me han sucedido a m, le est sucediendo a muchas otras y no hay nadie para evitar que a las mujeres las puedan meter en ese infierno, dijo. Si no hubiera sido porque su marido se vio implicado en otra actividad criminal, dijo, no tena duda de que seguira an atrapada con l.

Aunque no se dispone de cifras oficiales de esas situaciones, Lisa Nisan, directora de OMB, explic que el comercio de mujeres obligadas a prostituirse haba florecido desde la invasin de EEUU en 2003 y la situacin iba a peor. Segn sus estimaciones, 200 mujeres iraques son obligadas casa ao a entrar en las redes de la esclavitud sexual y las cifras parecen estar aumentando.

Hemos visto ms de 200 casos de abusos y prostitucin desde la cada de Saddam, dijo en una entrevista. Las mujeres y nios y nias iraques resultan baratos y acaban vendidos a los burdeles del Golfo e incluso de Europa.

Hay organizaciones muy bien estructuradas detrs de ese trfico y hay funcionarios del gobierno que cooperan en ese trabajo facilitndoles el papeleo administrativo, especialmente en el caso de las mujeres que son trasladadas fuera del pas.

La Sra. Nisan critic a las autoridades iraques por no hacer nada para acabar con ese trfico ni ocuparse de las consecuencias. Hemos advertido al gobierno de todo esto, dijo. Pero seguimos dependiendo de las donaciones algunos hombres de negocios iraques, de algunas organizaciones humanitarias e incluso de parlamentarios iraques que nos dan dinero de su propio bolsillo. No hemos conseguido financiacin alguna del gobierno.

Hay pocas seales sobre el terreno que indiquen que este trfico de seres vaya a detenerse o a disminuir siquiera. Umm Habib trabaja como casamentera en la barriada de Zafraniyah, situada al este de Bagdad, una labor tradicional por la cual los hombres que desean casarse tratan de encontrar una esposa adecuada. Los posibles maridos entregan una tarifa y le hacen llegar sus especificaciones para que, a travs de los conocimientos que tiene de las mujeres de la localidad, la casamentera intente encontrar una candidata adecuada y haga las necesarias presentaciones.

La verdad es que algunos de los hombres que vienen a verme seguramente estn trabajando como traficantes, dijo Umm Habib. Pero eso es algo que no puedo saber de antemano, slo me puedo enterar despus. La mujer puede desaparecer y slo me entero cuando la familia viene a verme y me pregunta dnde han ido su hija o su hermana.

La mujer, de 58 aos de edad, que se considera a s misma como un catalizador social importante en el Iraq moderno, dijo que algunos de sus clientes eran funcionarios del gobierno que venan a buscar chicas jvenes, bellas y pobres, y ella sospechaba que podan haber estado implicados en el trfico sexual.

La mayor parte de mis clientes son decentes, dijo. Pero resulta terrible pensar que funcionarios del gobierno han podido venir buscando chicas que luego han vendido a las redes de prostitucin. Las condiciones de vida son muy duras ahora en Iraq y la sociedad actual est haciendo que mi trabajo tenga cada vez ms demanda, no menos.

Nizar Latif es un periodista independiente que vive en Iraq. Ha escrito para The Independent, San Francisco Chronicle y el Sunday Herald. Tambin trabaja como corresponsal de The National. Puede contactarse con l en: [email protected].

Fuente: http://www.thenational.ae/apps/pbcs.dll/article?AID=/20091129/FOREIGN/711289906/1135/editorials



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