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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Entrevista a Sandra Ezquerra, integrante del Centro de Estudios de Movimientos Sociales de Barcelona
Las paradas reciben muchas menos ayudas

Jara Calvo
Peridico Diagonal


La Semana de la Solidaridad, en la que particip Ezquerra, fue organizada por Zabaldi (zabaldi.org) y este ao estuvo dedicada a los trapos sucios del capitalismo.

DIAGONAL: Cmo afecta esta crisis a las mujeres?  

SANDRA EZQUERRA: En este momento, en general, estamos peor situadas para soportar la destruccin de empleo y la crisis, ya que no contamos con las mismas oportunidades econmicas, laborales y sociales que los hombres. Adems, nuestra cobertura por desempleo es ms de 20 puntos porcentuales inferior a la de los hombres, ya que, como resultado de la precariedad y discriminacin laboral que sufrimos, cotizamos menos y generamos menos derechos contributivos. Por otro lado, cuando nos encontramos en el paro, recibimos cantidades en forma de subsidios significativamente inferiores a las que reciben los hombres. Pasamos ms tiempo en el paro que ellos, y el aumento del desempleo femenino se ha incrementado en todas las edades y perfiles de formacin.

D.: Qu realidades estn detrs de los datos sobre el aumento del paro en relacin al empleo femenino?  

S.E.: Al principio de la crisis, sobre todo entre otoo de 2008 y la primavera de 2009, los medios destacaron que sta estaba teniendo un impacto mayor sobre los hombres que sobre las mujeres. El estallido de la burbuja inmobiliaria, las deslocalizaciones y los ERE masivos en la industria, explican la aceleracin que se dio del incremento del desempleo entre los hombres y los recortes de las diferencias entre paro masculino y paro femenino. A pesar de ello, es importante tener presente que la tendencia de crecimiento del paro empez por ciertos sectores econmicos, pero se ha ido haciendo extensiva cada vez ms al conjunto de la sociedad. A partir de primavera, se empez a visibilizar la crisis del sector servicios, muy afectado por la contraccin de la demanda, y es donde existe el mayor porcentaje de mujeres ocupadas. La destruccin de empleo en este sector, caracterizado por sus altas tasas de precariedad y temporalidad, se ha intensificado con el final del verano, y esto tiene, y seguir teniendo, un impacto dramtico sobre miles de mujeres trabajadoras.

D.: Por qu aseguras que ha crecido la sobreexplotacin de las mujeres?  

S.E.: Desde nuestra incorporacin masiva al mercado laboral, las mujeres hemos sufrido una mayor vulnerabilidad que los hombres a causa, entre otros factores, de nuestra identificacin histrica como responsables de las tareas domsticas y de cuidado. Dicha identificacin ha condicionado nuestra presencia en el mercado laboral, ha permitido el mantenimiento de la doble jornada y potenciado el desarrollo de una sobreexplotacin especfica. Con ello, quiero decir que los hombres continan teniendo una participacin ms alta en el mercado laboral y las mujeres continuamos sufriendo la precariedad, el subempleo y la discriminacin laboral de manera ms acusada. Por ejemplo, las mujeres inmigradas son una mayora aplastante en el sector del trabajo domstico, donde las oportunidades de movilidad laboral son inexistentes y que sigue regulado por un obsoleto Real Decreto 1424/1985 que ni siquiera garantiza derecho a paro.

Las mujeres estamos muy concentradas en trabajos como la limpieza, el telemrketing, el teletrabajo, la hostelera, servicios, etc. En sectores con un alto porcentaje de contrataciones temporales y a tiempo parcial, lo que significa trabajos mal remunerados y con poca cobertura social. Por ejemplo, ms del 80% de las personas asalariadas con jornada parcial son mujeres y en ms del 90% de estos casos, la razn es la necesidad de cuidar a un nio o un familiar en situacin de autonoma restringida.

La insuficiencia de recursos pblicos para la atencin a la infancia y a la dependencia obliga a cientos de miles de trabajadoras a reducir su jornada laboral o a pedir permisos no retribuidos, lo cual comporta una disminucin de su salario. Como hemos podido averiguar, los contratos a tiempo parcial, parte importante de las polticas neoliberales de flexibilizacin, tienen un impacto negativo en las condiciones de trabajo, en las prestaciones de jubilacin y desempleo y en la trayectoria profesional y personal de la trabajadora.

Aunque durante los ltimos 25 aos la tasa de ocupacin de las mujeres en el Estado espaol ha aumentado, continuamos estando infrarrepresentadas en puestos cualificados y de direccin, y seguimos concentradas en sectores que presentan altas tasas de flexibilidad y precariedad laboral. Esta segregacin se traduce en diferencias retributivas importantes entre hombres y mujeres.

D.: Qu papel tiene la crisis de cuidado en la crisis general?  

S.E.: Lo que se viene a llamar la crisis de cuidado es resultado de distintas dinmicas sociales, demogrficas y polticas. El envejecimiento de la poblacin espaola y la incorporacin de la mujer al mercado laboral no se ha visto acompaado por una respuesta por parte de los Estados que ayude a llenar el vaco de cuidado o atencin que esta entrada ha generado. La crisis econmica est afectando a la inversin en servicios sociales pblicos y a la salud de la poblacin en general. Esto no har otra cosa que profundizar la crisis del cuidado gestada durante dcadas de raqutico gasto social. De hecho, el gasto pblico en jardines de infancia en el Estado espaol ya es el ms bajo de la UE, y leyes como la de la Dependencia no acaban de despegar por falta de presupuesto. Adems, la Ley de Dependencia no cuestiona la divisin sexual del trabajo.

En general, estas tendencias agudizan la exclusin social creada por las tendencias privatizadoras de los ltimos aos, y suele descansar sobre los hombros del trabajo no remunerado de las mujeres por dos razones.

Primero, porque como principales responsables de la salud y el bienestar de las familias somos las que ms sufrimos los recortes sociales, ya que multiplican nuestras responsabilidades de cuidado y limitan nuestra capacidad de conciliar vida personal, familiar y laboral. Por otro, todo ello nos ubica en una situacin de desventaja en el mundo laboral. Tambin cabe destacar que los recortes sociales se apoyan de manera importante sobre el trabajo de las mujeres inmigrantes, que llegan al Estado espaol para llenar el vaco de cuidado que la incorporacin de las mujeres autctonas al mercado laboral crea, as como la debilidad del Estado de bienestar.

D.: Cmo afectan a las mujeres las medidas anticrisis puestas en marcha por las diferentes instituciones?  

S.E.: Las medidas diseadas por el Gobierno han sido destinadas principalmente a paliar los efectos de la crisis en sectores econmicos marcadamente masculinos. De los ms de diez mil millones de euros que se han destinado a crear empleo, el grueso ha ido al sector de la construccin, que ocupa a menos de un 2% de las mujeres. En los proyectos que se han financiado no se ha impuesto, por ejemplo, ninguna obligacin referente a la presencia de mujeres en las contrataciones. Adems, como medidas anticrisis se han estado prolongando las prestaciones de desempleo entre 90 y 120 das para las personas afectadas por expedientes de regulacin cuando menos de un 20% de las personas afectadas por ERE han sido mujeres.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Las-paradas-reciben-muchas-menos.html



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