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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2009

Uruguay
Introspeccin

Eduardo Abeleira
Rebelin


Es evidente que fue el peor escenario posible para la izquierda radical.

Un escenario que poda darse : un Frente Amplio con expectativas de ganar en primera vuelta y ms aun, sin ganar en primera vuelta de todas maneras poda llegar a la mayora en ambas cmaras. Ante esa posibilidad muchos compaeros, crticos de la gestin frentista, no vieron en la Asamblea Popular el espacio a fortalecer sino que priorizaron votar al Frente Amplio para cerrarle el paso a Lacalle.

A su vez, este espacio se nutri de dos variantes importantes : el aparato del movimiento 26 de marzo ( con radio y diario propios ) y el prestigio de Helios Sarthou, ( sin haber logrado todava desarrollar un espacio poltico nuevo ) quien fue diputado y senador en los comienzos del MPP y luego se retir del mismo, disgustado por la distorsin del eje ideolgico fundacional.

Ciertamente la inclusin de Sarthou encabezando las listas al Senado reforz ese espacio buscando arrimar el caudal de votos necesarios para lograr ubicar una voz en el Parlamento.

El 26, sin duda alguna, era quien iba a cosechar la mayor cantidad de sufragios dentro del lema y el posible diputado a que se aspiraba con cierta dosis de razonabilidad, sera Eduardo Rubio.

La poca expectativa hacia el espacio opositor por izquierda qued demostrada en los guarismos finales.

Posiblemente tambin el duro discurso y los calificativos lanzados contra el FA hicieran dudar a aquellos indecisos que miran con simpata a la Asamblea pero todava no perdieron totalmente la confianza en el Frente.

Esa dureza no trajo nuevos votos, y conste que estamos analizando la coyuntura electoral, pues los duros entre los duros ( ? ) votan en blanco, descreen de la institucionalidad, incluso de los recursos que puede brindar la misma en alguna grieta que se abre, o no consideran ese espacio en absoluto.

Entonces, sectores crticos que dudan en votar por fuera del Frente por un lado e izquierda radicalizada que tampoco apoya fueron factores en contra para consolidar de manera inapelable una nueva organizacin de la izquierda uruguaya. Todava est en ciernes eso.

No se puede jugar a las escondidas, diciendo algo que muchos deseamos pero no hemos visualizado en esta eleccin.

No cabe duda que la gran mayora de los votos asamblestas se cosechan entre los decepcionados y enojados por el accionar del Frente Amplio, quienes no toleran el abandono ciertas banderas histricas y no de tiendas blanquicoloradas.

Ante ese panorama era posible que el resultado fuese el que se dio.

Quince mil votos en todo el pas, poniendo todo el esfuerzo posible y presentando lo mejor que tiene la Asamblea, no es una cosecha alentadora. Se pueden poner argumentos para suavizar la derrota, como el consabido voto difcil, que se pregona desde la creacin de la IDI ( Izquierda Democrtica Independiente ) en el retorno de la democracia tutelada, hasta el primer MPP ( Mov. De Participacin Popular ).

Tiene un dejo de verdad pero no es suficiente, porque se debe poner en la mesa todos los argumentos incluido el manejo de los medios de comunicacin de que dispone ese espacio, su llegada con propuestas interesantes que rompan el clich de la vieja izquierda y una discusin de contenidos a expresar, su frecuencia, su forma de intentar generar sentido, de llegar, de masivizarse.

Merecera ser discutido y analizado el papel de los medios si se piensa continuar en esta difcil brega de generar un espacio diferente.

Las carencias econmicas se hacen sentir y en una instancia electoral, la poca disponibilidad econmica es difcil de revertir.

Es poco el tiempo del proceso electoral y muchas las necesidades, ms aun ante la ausencia casi total en los medios masivos de comunicacin.

La personificacin en cuatro candidatos, obviando al quinto, Ral Rodrguez de Asamblea Popular, invisibiliz, aun ms, a ese espacio desaparecido ex profeso de diarios, radios y tv.

Los propios encuestadores, con parcialidad manifiesta, ubicaban a Asamblea Popular dentro del rubro otros .

Es vlido preguntarse cual hubiese sido la real presencia de este sector si en las mismas encuestas estuviese su nombre visibilizado. Todo son pelotazos en contra, previsibles pero a los cuales no se les encontr la vuelta.

Pero tiempo al tiempo.

Cada uno tiene la gota que rebasa el vaso en tiempos distintos, ponerse en contra de una herramienta forjada durante ms de tres dcadas por la izquierda uruguaya, es, sin duda alguna, una tarea titnica que requiere utilizar de la mejor manera la inteligencia y los medios que se dispone.

No hacerlo y pregonar que se ha instalado definitivamente como la nueva fuerza, expresin poltica de la izquierda consecuente en el Uruguay con presencia nacional real resulta, a la luz de los hechos, ms una expresin de deseo que una realidad.

Solo en Montevideo y Canelones (ciertamente los ms numerosos), Asamblea Popular super a aquellos que colocaron solamente el SI rosado en el sobre.

En los restantes departamentos fue superada por esa opcin que la marc, fundamentalmente, la izquierda que reniega de lo institucional y no ve ninguna salida dentro de la institucionalidad burguesa, negando as su aporte a cualquier intento de utilizar ese espacio, para participar, tambin desde all, en la generacin de las condiciones necesarias para que la sociedad anticapitalista que nos imaginamos comience a fructificar.

La poca expectativa hacia el espacio opositor por izquierda qued demostrada en los guarismos finales.

 

Algunos siguen pregonando el cuanto peor mejor , lo inentendible de esta posicin es que ya super el marco terico de alguna poca y tuvo su expresin prctica y patente en los aos dictatoriales, que no dejaron lugar a duda alguna a lo errneo de tal argumento.

Es entendible aunque no compartible, en el anlisis de algunos tericos, que quizs desde algn cmodo lugar del primer mundo, no vivan el da a da de las persecuciones y el miedo.

La vivencia cotidiana en nuestras sociedades en aquellos aos, donde la posibilidad de crcel y tortura, muerte y desaparicin, estaba a la vuelta de la esquina, hace realmente una fantasa que el retorno de lo peor sea, por inercia histrica, el avance de lo mejor.

La docencia militante, el convencer, argumentar con hechos y palabras son trabajos tan lentos como indispensables para forjar esa conciencia que vaya ms all de lo personal y se consolide en lo colectivo.

No es sangre, sudor y lgrimas el mensaje que hoy espera el pueblo que ciertamente sufre y suda.

La derrota cultural fue y sigue siendo impresionante. El avance incesante de la tecnologa ( internet, celulares, etc ) implica enormes desafos que nuevamente nos encuentra con un tenedor ante la lluvia de adelantos.

Pero tambin nuevas posibilidades.

Esto que hacemos aqu, la posibilidad de debatir, buscar, interrogarnos sobre hacia donde y cmo vamos, de interpelarnos de pas a pas, de continente en continente, es tambin un arma que debemos masificar en nuestras filas, apuntando a donde se debe, esclareciendo, aprendiendo.

Ahora se acerca la culminacin de lo electoral. Ya presumimos el resultado. Un triunfo del Frente Amplio, anunciado y compartido por una mayora importante de la poblacin, que siente un profundo alivio por la derrota de Lacalle.

Y la verdad que presentar a un candidato que es de lo peor de la derecha uruguaya como alternativa, le vino como anillo al dedo a los candidatos frentistas.

Tanto, que hasta Danilo Astori ( ex ministro de economa de Tabar Vzquez ) se puede presentar como izquierda nuevamente aunque su poltica econmica, en lo esencial y profundo, no haya alterado molde alguno de los poderosos de la sociedad.

Su poltica econmica que aclaremos, no es slo su responsabilidad, es de todos comenzando por Tabar Vzquez, incluso de aquellos que verbalmente se oponan a la misma pero despus la votaban y justificaban.

Cabal prueba de ello es el reconocimiento de Mujica a tal poltica y el continuo predicar sobre la continuidad de la misma.

Tenemos tranquilidad y confianza en lo que podra ser un gobierno comandado por Mujica expres Carlos Alfonso Varela, presidente de la Cmara de Comercio y Servicios a un medio grfico. No tenemos temores complet, para evitar cualquier suspicacia.

Uno tras otro, los sectores econmicos del poder trasmiten su confianza y tranquilidad en el futuro gobierno.

El guerrillero de izquierda es solo una aosa estampita que utiliza un pasado que mucho se glorific para crear un presente totalmente opuesto a ese recuerdo.

Es verdad que los medios no pueden hacer cualquier cosa pero tambin es cierto que atendiendo deseos y sensaciones de la poblaci n pueden manipular y direccionar masivamente esos mismos deseos y sensaciones.

Nuestro paradigma vol por los aires, lo hicieron desaparecer como a tantos compaeros y hoy, lenta y porfiadamente, lo estamos intentando reconstruir, no de la misma manera pero si con el mismo sentido.

De nada sirven o en todo caso de muy poco, a mi entender, los discursos a cual ms radical, los eptetos de traidores o vendidos, las broncas que tenemos si no le damos un cauce poltico y con cierto futuro alejado de lo testimonial.

Lo testimonial es vlido tambin y por ahora es lo que somos, pero si pretendemos tener injerencia para cambiar esta realidad, lo testimonial sirve de poco y aumenta la importancia de crecer y llegar a amplios sectores de la poblacin para que compartir y crear juntos sea un estado superior y pasible de concretar.

Hoy el paradigma dominante es el de ellos, el pragmatismo y el gradualismo dominan junto a la imposibilidad y la claudicacin, se han nutrido de viejos compaeros, que hasta ayer noms caminaban codo a codo junto a nosotros, porque en la historia es bueno recordar que los tiempos personales son nada ante los procesos histricos y ese ayer noms son pocos aos en el devenir.

Mujica y Astori son claros exponentes de esa claudicacin, uno montado sobre su pasado guerrillero, el otro sobre su capacidad intelectual.

Qu puede temer el sistema ! Acaso el viejo bandido ha engaado a todos y una vez en la Presidencia va a dar vuelta la tortilla en un giro magistral de 180 grados ?

Eso es volver a creer que la revoluci n la hace un hombre y no las masas organizadas y concientes. Porque de ser as, de seguir creyendo que solamente los pueblos hacen las transformaciones cuando son dueos de las mismas y las personas son simples emergentes de una situacin histrica dada, es ineludible preguntarnos donde estn esas masas organizadas y dispuestas a arriesgar el pellejo por un cambio social ?

A mi criterio, en Uruguay no se ven.

Y tiene una explicacin compuesta de varios factores : el terrorismo de Estado implantado que descabez a sectores revolucionarios de nuestra sociedad, la derrota cultural antes descripta, el renunciamiento expreso de viejos y queridos dirigentes a cualquier cambio que produzca alteraciones sociales, el desguazamiento continuo de esas escuelas de formacin poltica que fueron los comits de base, el desalentamiento de la militancia siempre molesta y crtica, el hacer lo que se puede repetido una y otra vez, la desercin de los principios y la tica ante el poder y el acomodo, la globalizacin y la instauracin de un mundo unipolar ahora en crisis, la estructuralidad de una marginalidad dura y abarcativa que no cesa de crecer, la limosna vista como un fin y no como un medio urgente y finito

La profusa (des)informacin de los medios de comunicacin juega un papel determinante y junto a la locura, la vorgine y el miedo laboral ante esa inmensa masa de excludos en el mapa mundial de la desocupacin, tambin es un freno a la rebelda y la protesta.

A su vez, la emigracin continua y creciente, que siempre comienza en los jvenes, sirve como vlvula de escape a cualquier explosin social. Otro hecho que en Uruguay ha dejado de ser coyuntural para volverse estructural.

El camino electoral no cabe duda que no brinda la solucin a los peores males, tambin es cierto que la institucionalidad es una tijera que va recortando a medida que uno se integra a ella las mejores aristas de cambio de los seres humanos.

El sistema se cuida y tiene el podero para hacerlo, todos los das nos da muestras de ello, pero no utilizar sus propios instrumentos para avanzar en el uso de los nuestros, es por lo menos una ingenuidad.

Quien conoce locales, trabajos y experiencias militantes de la izquierda ms radicalizada, conoce tambin las limitaciones con las que se enfrenta. En estas sociedades las cosas no son como uno las quiere sino como los factores de poder intentan disponer.

Pero hay grietas entre tanto discurso mentiroso y es en esas grietas donde se deben introducir las verdades silenciadas para impedir la invisivilizacin de la protesta.

Todos sabemos que podemos hacer una marcha formidable pero si la misma no cuenta con determinada cobertura no existe para la sociedad. Existe solamente para los vecinos que la vieron y para quienes la realizaron. La vidriera en este caso cumple un rol poltico importante.

Mujica, con el discurso anterior, socialista y revulsivo, no tena micrfonos ni cmaras. Sin embargo, en cierto momento comenzaron a aparecer, a visibilizarlo, a trasmitir un discurso que siempre fue atractivo pero que no sala de un crculo nfimo. Esos mismos micrfonos y cmaras se volvieron habituales. Acaso se democratizaron los medios, cambiaron sus dueos ?. No. Eran los mismos medios, los mismos dueos.

Lo que cambi fue el contenido del discurso, el viejo guerrillero comenz ha hablar de construir el capitalismo en serio, de no castigar a los viejitos ( asesinos y torturadores ), a alentar y respaldar la inversin extranjera, comenz a cimentar las bases del sistema y no a dinamitarlas.

Cmo los capitalistas se iban a perder una oportunidad as ! El viejo y respetado guerrillero, que haba pasado las mil y una, que convenca con su oratoria gauchesca y campechana les estaba dando una mano. No se deja pasar tamaa oportunidad.

Una y otra vez se pidi perdn por lo hecho locuras juveniles, la falta de consejo ( como dice el tango ) y el sistema volvi a sonre r satisfecho y tranquilo.

Acaso un Lacalle, con Cmaras opositoras, puede asegurar mejor la gobernabilidad del sistema ?. Tabar Vzquez demostr fehacientemente su docilidad y buenos modales que le aseguraron el respeto de la mejor sociedad. Mujica no hace ms que repetir que su esfuerzo va hacia la continuidad de lo realizado y lo prueba cabalmente dndole al equipo de Astori, nuevamente el manejo de la economa.

Su papel va a ser, seguramente, el de amortiguador y conciliador de los conflictos por venir, el bueno del gobierno frente al malo de la economa.

El camino a recorrer va a ser largo, o acaso Tabar se retira a cuarteles de invierno ?. Aun no comenz el gobierno de Mujica y se puede intuir, que vaya como le vaya al Pepe, Tabar est en las gateras esperando su largada.

Trabajo de hormiga, lento y concienzudo, recopilando datos y haciendo docencia, organizando y estando presente en cada conflicto, iluminando en la oscuridad y no tirando mandobles de ciego es quizs el trabajo a realizar.

Difcil porque peleamos contra los buenos, que tienen buen maquillaje, poder y apoyo.

Difcil pero necesario.

Imprescindible.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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