Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2009

Palabras del autor acerca de su libro Por una universidad democrtica

Francisco Fernndez Buey
Rebelin


He juntado aqu recuerdos de acontecimientos, movilizaciones y luchas vividas durante cuarenta y tantos aos en la universidad con el anlisis y la valoracin crtica de algunos de esos acontecimientos, hechos a partir de lecturas de muchos libros que proponan su interpretacin.

Este es un libro escrito desde dentro de los movimientos crticos y alternativos que durante esos aos ha habido en la universidad. Y est escrito con la intencin de ser til a los estudiantes y profesores activos y comprometidos que ahora siguen levantando su voz frente a las polticas universitarias en curso.

De hecho no habra publicado este libro si no fuera porque la universidad vuelve a moverse por abajo, si no fuera porque vuelve a haber un movimiento universitario activo y crtico con propuestas alternativas al llamado proceso de Bolonia.

No es mi intencin imponer a otros mi propia memoria de los acontecimientos ocurridos en la universidad desde 1966 a 2009. Y no lo es, entre otras cosas, porque son demasiados aos (los mos y los aos de los que trata el libro) y porque desconfo mucho de las memorias, empezando por la ma.

Pero esto que estoy diciendo ahora tampoco se debe entender en el sentido de que haya pretendido hacer aqu la historia objetiva de lo que ha sido la universidad durante estos cuarenta y tantos aos, y an menos la interpretacin historiogrfica definitiva de lo que fue el Sindicato Democrtico de Estudiantes en 1966-1967 o los movimientos estudiantiles del 68 o el movimiento no profesores no numerarios en la dcada de los setenta o las protestas estudiantiles de los ltimos veinticinco aos.

En el libro hay varias hiptesis interpretativas de esos hechos, pero s perfectamente que muchas personas que los vivieron no estarn de acuerdo con la interpretacin que propongo, por ejemplo, del final de los sindicatos democrticos de estudiantes, de los movimientos estudiantiles del 68 o de la evolucin del movimiento de profesores no-numerarios.

Por una universidad democrtica no es un libro que haya escrito seguido, como se escriben los libros, ni es tampoco un libro escrito con la distancia que se supone en el historiador. Es una recopilacin de artculos redactados en diferentes momentos, y seguramente se nota que en algunas cosas he ido cambiando de opinin.

Para decirlo en pocas palabras y como si no lo hubiera hecho yo: creo que es un libro discutidor y polmico desde el primer artculo hasta el ltimo, pero que aspira, ay, a ser ecunime incluso en la discusin y en la polmica con las lecturas y las interpretaciones de otros, que no me gustaron o que no me gustan ahora.

Si hubiera que subrayar el hilo polmico conductor de estos escritos sobre la universidad, yo dira que es el siguiente (al menos en mi intencin): destacar en cada caso sobre las cosas buenas y concretas que han dejado en la universidad pblica las movilizaciones de estudiantes y de profesores, ms all de los fracasos y de las derrotas de todos y cada uno de los movimientos que ha habido en esos aos.

Esto vale para el SDE; vale tambin para el anlisis para las rebeliones estudiantiles del 68; vale para lo que fue el movimiento de no-numerarios en las dcadas de los setenta y los ochenta; vale para los movimientos de protesta contra la LRU y contra la LOU. Y valdr, creo y espero, para el movimiento de protesta universitario actual.

Permitidme que me extienda un poco ms sobre esto.

EL SDE fue derrotado, claro est, bajo la dictadura de Franco, pero nos dej en herencia una nocin seria de lo que puede ser en Espaa una universidad democrtica en una sociedad democrtica; y sin aquel movimiento no habra habido auto-organizacin estudiantil propiamente dicha, como la que luego hubo.

Las rebeliones estudiantiles del 68 acabaron mal, como sabis, pero dejaron una herencia que me parece muy positiva: contribuyeron a romper las barreras clasistas existentes antes en la universidad, a mitigar los autoritarismos impuestos y significaron una verdadera revolucin cultural. Todas las reformas de la universidad han tenido ah su origen.

El movimiento de profesores no-numerarios no logr desterrar de la universidad la funcionarizacin, que era su principal objetivo, pero contribuy a que mejorara sensiblemente la situacin laboral del profesorado en formacin, que hasta entonces no tena ni los mnimos derechos sociales. Que luego algunos se convirtieren en nuevos mandarines no fue culpa del movimiento, fue culpa de los algunos.

Y los movimientos de protesta contra LRU y contra la LOU de estas ltimas dcadas no habrn logrado detener el proceso de mercantilizacin y privatizacin de las universidades, tantas veces criticado, pero han contribuido, sin duda, a mejorar la financiacin pblica, a que haya ms becas para los estudiantes que las necesitan, a que haya al menos en las universidades pblicas normas que restringen la colonizacin de los departamentos de las universidades pblicas por las empresas privadas y que se hayan impuesto, por ejemplo, restricciones a los contratos con empresas que se dedican a la fabricacin de armas.

Digo esto para salir al paso del pesimismo de la voluntad que muchas veces se impone en los movimientos universitarios cuando son derrotados o decaen. y que se expresa en una frase siempre repetida y que oigo tambin ahora: Tanto esfuerzo y no conseguimos nada de lo que nos proponamos.

Es verdad que a veces en esta historia hay retrocesos y que impresiona ver cmo, en ocasiones, se reprime las protestas reivindicativas de los estudiantes con los mismos o parecidos mtodos de antao; pero an as, nada no es la palabra adecuada para caracterizar la evolucin de los movimientos.

Una institucin tan vieja y conservadora como la universidad necesita siempre la crtica y la protesta de los estudiantes ms jvenes para que las cosas se muevan en la buena direccin. Y, vista la cosa con detenimiento, hay que decir que de los movimientos universitarios de protesta que he conocido siempre quedaron dos cosas. Una: los vnculos emotivos y sentimentales entre los protestantes que se forman como ciudadanos en acciones y manifestaciones. Y dos: conquistas que casi siempre parecen a los protagonistas pequeas, modestas y muy relativas, en comparacin con sus ideales, pero que sin el movimiento en cuestin no habran sido posibles.

Creo que polticamente es mejor tratar de ver cules han sido esas conquistas, por pequeas y modestas que fueran, y llamar la atencin sobre ellas a las nuevas promociones, que el pesimismo de la voluntad que a veces se impone cuando un movimiento decae y que con frecuencia conduce a echar la culpa del fracaso a otros actores en el movimiento, y ms adelante, con el tiempo, a contraponer lo activos que ramos nosotros antes a lo pasivos que son los universitarios de ahora.

No s si se nota suficientemente y porque no lo s lo subrayo aqu pero eso ha sido el hilo conductor del anlisis de los movimientos universitarios en el libro.

Una ltima cosa sobre el ttulo. Por una universidad democrtica puede parecer un ttulo intempestivo en un pas como ste y en una situacin como la actual. Acaso no tenemos ya una universidad democrtica?

Querra decir algo sobre esto para evitar equvocos.

En primer lugar, ese ttulo es un pequeo homenaje a los estudiantes del SDEUB: as se titulaba el "Manifiesto", escrito por Manuel Sacristn y aprobado por aclamacin en la asamblea constituyente de 1966, en el convento de los Capuchinos de Sarri. Pero adems quiero recoger con l una preocupacin varias veces manifestada por los estudiantes crticos de ahora, quienes, a la vista de lo ocurrido durante el ltimo curso, se preguntan si realmente la universidad que tenemos es democrtica.

Como he escrito otras veces, al referirme a la nocin de democracia en general, para m la democracia no es un rgimen, no es un sistema o un conjunto de normas procedimentales, sino que es un proceso en construccin.

De la misma manera que se puede decir con razn que lo que hay socialmente es una democracia demediada, as tambin la universidad de hoy es democrtica a medias, es una aproximacin, todava con muchos tics autoritarios y paternalistas.

Para que se pueda hablar con propiedad de universidad democrtica hay que seguir fomentando y potenciando la participacin de todos los colectivos que componen la comunidad universitaria, no limitarla; hay que garantizar que los acuerdos aprobados por mayora en los claustros se respetan; hay que garantizar la meritocracia en el acceso de los estudiantes y en la seleccin del profesorado; hay que escuchar y dar cauce a las opiniones disidentes de estudiantes, profesores y personal de la administracin, aunque estas opiniones sean minoritarias o precisamente por ello; hay que potenciar la igualdad de gnero y, en consecuencia, tomar medidas para que la igualdad sea una realidad; hay que distinguir bien entre gestin y gobierno de la universidad y acabar con las tendencias al ordeno y mando en la gobernacin; y hay que mejorar las relaciones entre profesores y estudiantes dentro y fuera de las aulas, tratando a stos como personas adultas que, como tales, tienen mucho que decir sobre la mayora de las medidas que configuran las polticas universitarias.

[CCCB: 26 de noviembre de 2009]

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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