Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2009

De como las cosas nunca son lo que parecen
Ruanda, Congo, ONU y revanchismo

Paloma Casaseca
Rebelin


Segn un informe realizado por encargo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la fundacin mallorquina LOlivar y la catalana Inshuti, habran desviado dinero procedente de subvenciones pblicas para financiar una de las milicias que lucha desde hace aos en la frontera entre el Congo y Ruanda. El comit de investigacin de la ONU basa sus acusaciones en llamadas telefnicas, e-mails y diversas transferencias realizadas por parte de las ONG a las Fuerzas Democrticas para la Liberacin de Ruanda (FDLR).

Los responsables de ambas fundaciones niegan los cargos, estiman que las pruebas aportadas son ridculas e insuficientes y acusan a la ONU de tomar represalias contra ellos por haber interpuesto una querella en la Audiencia Nacional contra cuarenta cargos polticos ruandeses.

El contexto juega un papel fundamental en esta noticia. Los hechos exigen echar la vista atrs y estudiar los antecedentes de la guerra que, desde hace tiempo, azota la frontera entre ambos pases africanos. Incluso un poco ms atrs.

Once aos despus del genocidio de los tutsis ruandeses, en 2003, Paul Kagame se convierte en el primer presidente elegido democrticamente de Ruanda. Hoy, quince aos despus, cuando todava escuecen las heridas, la situacin del pas de las mil colinas no ha cambiado demasiado.

El gobierno tutsi de Kagame sigue en el poder, y aunque reina en el interior del pas una aparente calma, varias organizaciones internacionales han denunciado persecuciones, desapariciones forzadas y una larga lista de otros atentados contra los Derechos Humanos. El revanchismo es actualmente una realidad enmascarada .

Las Fuerzas de Defensa Ruandesas (FDR) luchan en la frontera con el Congo, donde junto con las fuerzas del actual presidente congoleo Kabila, se enfrentan a los insurgentes de las Fuerzas Democrticas para la Liberacin de Ruanda, principal grupo rebelde ruands hutu. Las FDLR estn compuestas por 6.500 efectivos: antiguos miembros del ejrcito ruands y de la milicia Interhamwe -guerrilla radical hutu-, responsables del genocidio de los tutsis ruandeses en 1994. Estas son acusadas por las autoridades congoleas de saquear los recursos de la Repblica Democrtica del Congo y de masacrar a las poblaciones tutsis del rea; y por las autoridades ruandesas de cruzar la frontera y fomentar actos de desestabilizacin en su territorio, donde se encuentran al menos 200.000 refugiados.

La fundacin catalana Inshuti y la mallorquina lOlivar vienen denunciando desde hace aos (tantos como cuenta el gobierno de Kagame) diversas irregularidades que dificultan una profunda reconciliacin entre ambas tribus: el empeo por restituir la dignidad de las vctimas y ajusticiar a todos los culpables slo est sirviendo para hacer supurar las llagas. Quizs habra que asumir que eso sera del todo imposible; despus de cargar con el peso de 800.000 muertos y millones de refugiados, la coexistencia pacfica es lo mximo a lo que podemos aspirar. Sin embargo, utpica o no, la reconciliacin debera ser el mayor anhelo del gobierno ruands, su nica gua. Y no la poltica del ojo por ojo, diente por diente.

Eso precisamente es lo que denuncian las ONG espaolas, que ven cmo el gobierno ruands atenta impunemente contra los Derechos Humanos, amparndose en el derecho de rplica. As, el ao pasado, los responsables de ambas fundaciones, presentaron una querella en la Audiencia Nacional, que tramita el juez Fernando Andreu, contra 40 dirigentes de Ruanda. Entre ellos se encuentran el presidente ruands Paul Kagame, quien no ha podido ser procesado porque como jefe de Estado, goza de inmunidad. Otros 5 acusados son militares que participan actualmente en misiones de la ONU, principalmente en Darfur.

sta sera la causa, segn los acusados Joan Casliva y Joan Carrero, de que la ONU intente, mediante pruebas ridculas, acusarles de apoyar a los rebeldes hutus, con el fin de desacreditar su discurso contra el gobierno de Ruanda. As, niegan la supuesta financiacin de la FDLR y argumentan que las ayudas obtenidas slo han servido para financiar a los cooperantes, proyectos y organizaciones que trabajan en la zona asistiendo a los necesitados.

El informe se debatir el prximo mircoles 3 de diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras esperamos, debemos tomar algo de distancia para reflexionar sobre un punto esencial que los medios estn dejando de lado, la dura realidad de los que sobrevivieron al genocidio de 1994. Las palabras de la periodista belga Colette Braeckman poco despus de la masacre, cobran un nuevo sentido:

Cmo vivirn juntos, los que han sobrevidido y los que han consentido, los que quieren disculparse y los que no quieren escuchar, los refugiados de hoy y los de ayer?

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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