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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2009

El Tratado de Lisboa entra en vigor
Tregua en el Consejo

Josu Juaristi
Gara

Hoy entra en vigor, con un ao de retraso sobre el calendario previsto, el Tratado de Lisboa. Con ello la Unin Europea pretende dar carpetazo a la grave crisis abierta con el rechazo al Tratado Constitucional. Pero lo cierto es que apenas nos cuentan un cuarto de la verdad: muchas de las disposiciones fundamentales de esta reforma no entrarn en vigor al menos hasta dentro de uno, cinco o siete aos.


El cuerpo diplomtico, las competencias del presidente del Consejo Europeo o del Alto Representante y el nuevo reparto del poder en el seno del Consejo son algunas de las cuestiones que no entrarn en vigor aunque s lo haga, a partir de hoy mismo, el Tratado de Lisboa.

Tras el s de Irlanda el pasado 2 de octubre y la firma del texto por parte de los dos rezagados, el presidente polaco Lech Kacynski y su homlogo checo Vaclav Klaus, el Tratado de Lisboa entrar en vigor pasado maana, 1 de diciembre.

Pero, tal y como hemos ido analizando en estas ltimas semanas, ser una entrada en vigor absolutamente parcial, puesto que muchos de los cambios institucionales y legislativos estn sujetos a aplazamientos y ulteriores negociaciones.

Entre hoy y los prximos das trataremos de desgranar cmo es la Unin que tenemos (un conglomerado de intereses muchas veces divergentes y de diferentes velocidades en un mar de clusulas de salvaguarda, excepciones y polticas a la carta) y cmo toman los estados sus decisiones, porque sta sigue siendo la clave a pesar de que el Parlamento Europeo ha visto ampliada a ms reas su capacidad de codecisin. Comencemos con el reparto del poder en el Consejo:

Progresos a medio plazo en la toma de decisiones. La toma de decisiones en el mbito comunitario fue una de las discusiones ms arduas y difciles del Tratado Constitucional, que dej en herencia al de Lisboa. Se trata, en definitiva, del nuevo reparto del poder en una Unin a veintisiete (o ms, en un futuro prximo). La letra del Tratado de Lisboa nos dice que el mbito de la mayora cualificada (en el Consejo de Ministros, denominado a partir de ahora slo Consejo) se extiende en detrimento de la unanimidad, que amenazaba con paralizar la UE. Si bien la mayora cualificada se convertir en el procedimiento de derecho comn en el Consejo, conviene recordar que no se extiende a todos los mbitos y polticas. La unanimidad, de hecho, seguir siendo necesaria para asuntos como impuestos, poltica exterior, defensa o seguridad social (apuntemos aqu que las abstenciones no impedirn adoptar decisiones por unanimidad a partir de ahora). Conclusin, que la unanimidad no desaparece, slo repliega posiciones en nombre de la eficacia. Pero dos factores obligan a matizar todo esto, el tiempo y las disposiciones transitorias sujetas todava a negociacin.

El uso cuasi masivo de la nueva mayora cualificada aprobada para el Consejo para agilizar las decisiones e incrementar su eficacia no ser inmediato, ni mucho menos. Aunque Lisboa entrar en vigor oficialmente maana, durante cinco aos seguir rigiendo el mismo reparto del poder que existe ahora, surgido del Tratado de Niza. Slo a partir del 1 de noviembre de 2014 comenzar a aplicarse, y no siempre, la nueva mayora cualificada pactada en Lisboa, y habr un segundo periodo de transicin hasta el 31 de marzo de 2017, en el que los estados podrn exigir que se adopte un acto de conformidad con la mayora cualificada que establece el Tratado de Niza.

En el despiece que acompaa a estas lneas hemos tratado de explicar en detalle cmo queda todo esto y por qu decimos que, en realidad, lo que ha tardado casi diez aos en negociarse tardar siete aos y medio ms en entrar plenamente en vigor (si entra y no hay otra reforma o negociacin ms o menos encubierta o pblica antes).

Y, para no complicar an ms la explicacin, baste decir que los baremos de la mayora cualificada pueden variar cuando en las votaciones no participen todos los estados miembros (porque no todos los estados miembros participan en todas las polticas de la Unin Europea) o el Consejo no acte a propuesta de la Comisin (que es lo que sucede en los mbitos de la poltica exterior y de seguridad comn o de la cooperacin policial y judicial en materia penal). Vamos, un autntico lo.

Pero es que hay ms, porque para impedir que un grupo muy pequeo de pases con muchos habitantes (es decir, Alemania, Francia, Gran Bretaa...) pueda obstruir la adopcin de decisiones con unos pocos aliados, se modificarn las minoras de bloqueo ya existentes, y se exigir que estn formadas, como mnimo, por cuatro estados miembros. En caso contrario, se considerar que hay mayora cualificada aunque no se cumpla el criterio de poblacin.

Y, para terminar de enredar an ms las cosas, en las negociaciones de Lisboa Polonia impuso que el Tratado aludiera al denominado compromiso de Ioannina, que se refleja en un protocolo adjunto y slo podr ser modificado por consenso. Ioannina permite, en circunstancias excepcionales, suspender o retrasar una decisin de la Unin que genere cierto rechazo aunque no se llegue a la minora de bloqueo preceptiva. Si alguien lo invoca, el Consejo est obligado a buscar una solucin satisfactoria, pero no dice qu ocurrir si no dan con ella.

Y es que la construccin supranacional es menos federal de lo que las mayoras cualificadas sugieren. La ampliacin de los mbitos en los cuales la toma de decisiones se realiza aplicando mayoras cualificadas y el consiguiente repliegue del uso de la unanimidad debera sugerir un futuro mucho ms supraestatal o cuasi federal, pero no es as. De hecho, incluso algunas simbologas bsicas que contemplaba el Tratado Constitucional han desaparecido con el Tratado de Lisboa. Los Veintisiete aprovecharon el rechazo francs y holands para cargarse, entre otras cosas, cosas aparentemente tan inofensivas como la alusin a la bandera y al himno europeos.

Lisboa s otorga, en cambio, personalidad jurdica nica a la Unin, en lo que se refiere a su capacidad para celebrar Tratados o adherirse a organizaciones internacionales. Lo que ha sucedido, de facto, es que desaparece formalmente la tradicional divisin en comunidades (Comunidad Europea, CECA y EURATOM) y en sectores de carcter intergubernamental (poltica exterior y de seguridad comn y cooperacin policial y judicial). Todo ello se comunitariza o comienza a comunitarizarse para conceder a la Unin una personalidad jurdica ms explcita que la que tena.

Adems, el label de Constitucin, otro smbolo ms de marketing que real, tambin desaparece con Lisboa, y las reformas de los tratados vuelven al tradicional y opaco mtodo de las conferencias intergubernamentales tras el experimento de la Convencin (fallido tambin en trminos de transparencia y acercamiento real a los ciudadanos). Pero el mtodo de las CIG (Conferencias Intergubernamentales) tambin est en cuestin, ya que el rechazo inicial irlands a Lisboa mostr que cualquiera puede imponer cambios a los tratados pactados en ulteriores (y an ms secretas) negociaciones. Del mismo modo que Irlanda vot a la segunda un texto distinto al pactado en Lisboa, los estados que lo ratificaron previamente deberan haberlo ratificado de nuevo, al tratarse de un texto radicalmente reformado, al menos, en cuanto al concepto y la composicin de la Comisin.

Lisboa entra en vigor, pero no muchas de sus normas, ni tan siquiera el nuevo reparto del poder. El Consejo, los estados, se dan una tregua hasta 2014. Hasta esa fecha una de las claves ser como gestiona el Parlamento su reforzado poder de codecisin y cmo le sienta eso a los estados. Entonces se renovar la Cmara y los estados habrn negociado ya el nuevo marco presupuestario.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091201/169831/es/Tregua-Consejo



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