Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2009

Postal de Chile a fines de 2009

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


1. En el call center del Banco Santander de la capital chilena, trabajan 300 telefonistas. Ellas atienden a los eventuales clientes de la empresa por un salario que nunca supera los $ 250 mil pesos (poco ms de 500 dlares en un territorio donde ese monto equivale a la mensualidad de las carreras baratas de las universidades privadas y pblicas). Si contactan a un cliente que quiere hacerse de algn instrumento crediticio, lo derivan a la fuerza de venta de la empresa. Ms all de las psimas condiciones laborales en las que se desempean, las telefonistas son la primera lnea de enganche para los consumidores. Por ello obtienen un nmero que mensualmente va a una tmbola donde, si la fortuna es su amiga, pueden llegar a ganar una taza para el caf, lpices, un cojn o una entrada al cine.

2. Segn el crptico Instituto Nacional de Estadsticas, durante el trimestre mvil agosto-octubre, el desempleo cay a 9, 7 %, el menor del ao, en virtud de crecimiento del trabajo informal y por cuenta propia, y a costa de la destruccin de 130 mil trabajos con contrato, es decir, con algn beneficio en materia de estabilidad, previsin y salud. El crecimiento de 6,1% en los trabajadores por cuenta propia signific empleo para 90.140 personas. Del total, 50.870 son hombres y 39.270 mujeres. Este empleo, estructuralmente precario, aument en sectores como la construccin (23.120); industria manufacturera (20.160); comercio (19.710); transporte, almacenaje y comunicaciones (11.910) y servicios comunales, sociales y personales (9.480). En agricultura, caza y pesca el aumento fue de 3.550. El gobierno central explic el fenmeno a travs de la dotacin de recursos (crdito) a los denominados micro empresarios y a la facultad emprendedora de la gente. La desaparicin de puestos de trabajo asalariado afect slo a los hombres, con una cada de 5%. Las mujeres en Chile obtienen por el mismo trabajo realizado por los hombres, un tercio menos de remuneraciones, por lo cual se justifica desde el capital plenamente la preferencia por la fuerza laboral femenina. En rigor, el gobierno de la Concertacin (en abierto perodo de descomposicin y emergencia de su recomposicin por medio de su ampliacin hacia la izquierda tradicional) procura capear la cesanta provocada por los efectos de la crisis capitalista en el pas, a travs de psimos y baratos empleos. A ojos de la componenda en el Ejecutivo, ello postergara el disgusto social creciente y su organizacin peligrosa. Y, por extensin, atraera inversionistas y seran la base de las buenas notas de las calificadoras de riesgo internacionales, y el cumplimiento de la aspiracin del pronto ingreso a la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico ( OCDE ).

3. Detrs de la mercanca est el trabajo; detrs del trabajo, las relaciones sociales de produccin, la lucha de clases y, en ltimo trmino, la propiedad privada de los medios de reproduccin de la vida. La contrarrevolucin capitalista que comenz con la dictadura militar y se mantiene hasta hoy, transform, primero por el terror y ahora por la represin y la alienacin (asociada al fetiche de la mercanca de manera ampliada y totalizante), a amplios sectores de pueblo para s, conocedor y luchador de sus intereses histricos, hasta convertirlos en clientes y sujetos de consumo. Aspectos ligados a los programas sociales de gobierno (estratgicamente contenedores de la organizacin popular y promotores de la proletarizacin de la marginalidad social) y de su discurso pblico dominante hablan hoy de construccin de ciudadana, en el sentido de promover la creacin de sectores de trabajadores y pueblo como sujetos de derecho. La fraseologa de los representantes polticos de los propietarios nicamente oscurece la intencin de formar una masa de, en el mejor de los casos, consumidores crticos. El discurso de la participacin ciudadana tiene ms de asistencialismo social, clientelismo poltico a corto plazo, funcionalismo econmico, multiplicacin de los cuentapropistas y comunidad medianamente informada de los acotados beneficios sociales destinados a las franjas ms pobres del pas. La ilusin del Estado de bienestar que, en buenas cuentas, jams ha existido en Chile en propiedad- opera tras objetivos de disciplinamiento social para gloria de los intereses del bloque en el poder y Estado corporativo reinante. Al respecto, el actual y al borde de los 40 aos- patrn de acumulacin capitalista persiste, en el marco general de la divisin internacional del trabajo organizado por el imperialismo y su hegemona planetaria, en sostener su tasa de utilidades sobre la privatizacin absoluta de la antigua propiedad social (incluyendo el despojo de los recursos naturales como el agua, el aire, el borde costero, los espacios pblicos, etc.),la precarizacin de las relacin contractuales de los trabajadores, la deslocalizacin productiva, y la perpetuacin de la condicin extractivista de bienes naturales y energticos de Chile. As, la caracterstica fundamental de la burguesa nacional, dependiente de los polos mandantes del capital transnacional y la hegemona de sus fracciones aliadas financiera y explotadora de commodities, es el rentismo , es decir el arriendo o venta de la tierra rica en productos minerales, silvcolas y agrarios, asociada a la especulacin financiera; el comercio minorista; la desindustrializacin y el comercio exterior en condiciones asimtricas. La propiedad del cobre, la madera, la agroindustria, la banca y la expansin del retail, y sus puestos clave en el movimiento del capital en Chile, encuentra all su determinacin. Asimismo, la burguesa dependiente y transnacionalizada de Chile, en su propia constitucin histrica, ofrece esos contenidos y no otros, al Estado.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter