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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2009

El tupamaro presidente

Carlos Rivera Lugo
Claridad/Rebelin


Un tupamaro es un maestro, un estudiante, un oficinista, un obrero, un campesino, un ama de casa, un soldado, un polica Me parece que algo as deca una cancin que conoc all para aquellas dcadas de los hornos, esos aos de los sesentas y setentas del pasado siglo, que an persisten porfiadamente en mi memoria. Hago referencia al Movimiento de Liberacin Nacional-Tupamaros (MLN-T), esa mtica guerrilla urbana que asumi la crtica de las armas con singular efectividad en el Uruguay de aquellos aos, esa otrora Suiza de Amrica dominada por unas elites polticas y sociales cada vez ms insensibles ante las necesidades y derechos de las mayoras trabajadoras de la ciudad y del campo. Hoy habra que aadir que un tupamaro estambin presidente: Jos El Pepe Mjica, votado por una decidida pluralidad mayoritaria de votos de ese pueblo uruguayo por cuya liberacin se levant en armas, padeci crcel y torturas para, luego de excarcelado, alzarse nuevamente, aunque esta vez con las armas de la poltica. Contrario a lo que comnmente se pueda pensar, El Pepe no tom el poder sino que lo fue construyendo paciente y abnegadamente desde su propia biografa y la de sus compaeros.

Dice ese insigne poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti que a pesar de las clases de amnesia con las que se ha pretendido que olvidemos aquello por lo que se ha vivido, luchado y sufrido intensamente en el pasado reciente, el presente sigue lleno de memoria. En momentos como ste: me convenzo de que mi regin/no es la farndula de otros y que el olvido est tan lleno de memoria/que a veces no caben las remembranzas/y hay que tirar rencores por la borda/en el fondo el olvido es un gran simulacro/nadie sabe ni puede/aunque quiera/ olvidar. Y concluye el poeta recin fenecido: el da o la noche en que el olvido estalle/salte en pedazos o crepite/los acuerdos atroces y los de maravilla/quebrarn los barrotes de fuego/arrastrarn por fin la verdad por el mundo/y esa verdad ser que no hay olvido.

Los Tupamaros fueron uno de esos objetos que los faranduleros de lo polticamente razonable pretendieron que echsemos al olvido. Sin embargo, cmo se olvida lo que est tan cargado de memoria histrica, lo que se encarn en tantos y tantas, a travs de todos los rincones de la vida y del pas, y que luego, renaci de sus cenizas, transfigurado de mil y una maneras, para burlar las circunstancias hasta que se reapoder de ellas.

La peregrinacin hacia el poder de esta organizacin poltico-militar, luego de su fundacin en 1963, es tema para otra odisea homrica. Se dice que el nombre de tupamaros tiene dos posibles orgenes: la rebelin indgena liderada por Jos Gabriel Condorcanqui, mejor conocido como Tupac Amaru II, que acaeci en 1780 en el Virreinato del Per, en la poca colonial espaola; y el mote despectivo con el que las autoridades policiales espaolas, en el periodo colonial, se referan a los patriotas del movimiento independentista de 1811 en el Ro de la Plata.

Polticamente, los Tupamaros se propusieron romper con los lazos de dependencia neocolonial que tena embargada la soberana del pueblo uruguayo. En ese sentido, se planteaban la liberacin nacional como primer objetivo, el cual deba ser abordado a partir de la construccin de un dispositivo de poder poltico-militar del pueblo, acompaado de la acumulacin ms amplia de fuerzas antiimperialistas. Desde una singular humildad, estaban conscientes de que la libertad nacional no sera el resultado de la lucha de una sola fuerza poltica sino que de una pluralidad de fuerzas. Ahora bien, los Tupamaros tambin se comprometieron desde sus inicios con la construccin de una sociedad socialista, la cual entendan como una en la que el ser humano es el centro de todo y no el capital. La forma concreta que sta asumira en el contexto uruguayo lo dictaran las propias circunstancias histrico-sociales y culturales del pas.

Luego de poner en jaque con sus operaciones al sistema poltico uruguayo, ste reacciona con la ms virulenta y sangrienta represin, apoyada por el gobierno de Washington. Se decreta el Estado de Sitio y luego el Estado de Guerra Interno; el rgimen vigente pas de la dictadura disfrazada a la dictadura abierta. Se torturan, desaparecen o asesinan a los detenidos. Si bien nunca consigue capturar a la totalidad de los dirigentes y militantes del Movimiento, ya para 1972 le desarticula su capacidad operativa. A rengln seguido, en 1973, se instaura una dictadura militar que dejar en suspenso toda actividad poltica y sindical. La restauracin democrtica tardar trece aos.

En 1985, un decreto de amnista aprobado por el Congreso nuevamente en funciones pone en libertad a los lderes tupamaros presos, incluyendo a Mujica. stos hacen una apuesta por continuar su lucha desde la legalidad restituida, para potenciar y ampliar su contenido democrtico. Poco despus de su decisin de incorporarse al Frente Amplio (FA) en 1989, integran una alianza con otras agrupaciones que llevar el nombre de Movimiento de Participacin Popular, el cual se convierte a partir del 2005 en el sector ms votado al interior del FA como expresin de una exitosa estrategia de acumulacin progresiva. En los comicios generales de este ao, la lista de tupamaros candidatos al Congreso fue la que ms votos cosech.

Preguntado en una ocasin sobre la relacin entre esta modalidad renovada del MLN-Tupamaros y la antigua versin, Mjica resalt que la clave del xito de los Tupamaros, como movimiento, ha sido precisamente la flexibilidad: Algunos identifican esta actitud con un renunciamiento, pero para nosotros la flexibilidad, la apertura, siempre fueron un presupuesto. Insiste en que la ruta seguida es la nica forma de crecer, criticando de paso a aquellos que en la izquierda equivocadamente se dedican a pescar en la pecera de la izquierda, pues as no se crece, no se avanza. De convencer a los que no estn convencidos se trata y no de mirarse el ombligo, sentencia.

El Pepe Mujica fue el primer dirigente histrico de los Tupamaros en ser electo en el 1995 a la Cmara de Diputados. Ya en los siguientes comicios, es electo al Senado. Luego en los comicios del 2005, con la victoria histrica del candidato presidencial del Frente Amplio, Tabar Vzquez, El Pepe es reelegido al Senado y luego designado Ministro de Ganadera, Agricultura y Pesca del nuevo gobierno izquierdista. En el 2008 regres a su banca senatorial para lanzar su candidatura a la presidencia por el Frente Amplio.

Mujica, de 74 aos de edad, se considera chacarero de profesin, es decir, granjero y vive en las afueras de Montevideo en su granja, junto a su esposa y compaera de hace ya cuatro dcadas, tambin tupamara, Luca Topolansky. sta fue la candidata ms votada al Congreso en estos comicios y por ello, adems de ser la primera dama, le corresponder presidir el Senado, el tercer cargo pblico de mayor importancia en el gobierno. En tal calidad tendr a su cargo la juramentacin de su compaero como nuevo presidente de la nacin.

Y eso no es todo, segn se informa, Mujica habr de designar a dos lderes histricos de los Tupamaros para ocupar las carteras de Interior, bajo la cual est la polica, y de Defensa, a cargo de las Fuerzas Armadas. La historia uruguaya ha dado as una vuelta de tuerca como pocas veces vista.

Quin dijo que el pasado no tiene porvenir?

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El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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