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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2009

Sobre el Muro de Berln

Jorge Insunza Becker
Rebelin


El 20 aniversario de la cada del Muro de Berln ha dado lugar a un intenso operativo de propaganda anticomunista en todo el mundo. El intento de reescribir y deformar la historia, desplegado sistemticamente desde la derrota del socialismo en Europa, se ha acentuado an ms.

La intensidad que adquiere hoy la campaa se explica, sin duda, por las consecuencias ideolgicas que conlleva la grave crisis en curso del capitalismo. Para el imperialismo es urgente agitar el espectro del anticomunismo a fin de bloquear toda aspiracin de construir una sociedad distinta. Se trata de imponer la idea que los descalabros que provoca el capitalismo a las grandes masas ciudadanas y, en especial a los trabajadores, deben ser aceptados mansamente porque no hay nada mejor que el capitalismo, este representa el fin de la historia.

El origen del Muro

La construccin del Muro de Berln es presentada como una decisin unilateral y odiosa de los enemigos de la libertad, en primer lugar de los comunistas, para someter a los pueblos de los pases socialistas y en especial al pueblo alemn. La verdadera historia es muy diversa. El origen del muro de Berln es la consecuencia de la divisin de la Alemania vencida en la guerra antifacista. Antes del fin de la guerra, los aliados haban consensuado la permanencia de un solo estado alemn en sus territorios ancestrales. Ese estado que deba garantizar que de su suelo no emergieran agresiones y que el facismo no tendra cabida. No obstante, los gobiernos imperialistas, en especial EE.UU. e Inglaterra, promovieron a poco andar planes para dividir Alemania en varios estados (proyectos Morgenthau y Welles). La Unin Sovitica de entonces rechaz tales planes. Un dirigente como Stalin, vilipendiado como es conocido, responsable, sin duda, de muchos errores y crmenes, actu correcta y responsablemente. Enfrent esas pretensiones afirmando: Los Hitlers vienen y se van, el pueblo alemn y el estado alemn permanecen.

Sin embargo, la relacin de fuerzas existente determin la divisin de Alemania por decisin imperialista. Esa resolucin fue la primera piedra de la Guerra Fra. Los tres sectores ocupados por las potencias imperiales decidieron unilateralmente la formacin de la Repblica Federal (RFA) en 1949. Ante ello se forz la formacin en el este de la Repblica Democrtica Alemana (RDA).

Berln, dividida tambin en 4 sectores, estaba enclavada en medio de la RDA. El sector que haba sido de ocupacin sovitica se convirti en capital de la RDA. Los otros sectores fueron adscritos de hecho a la RFA con un status no reconocido por la ONU. All se instal un foco de extrema tensin de la guerra fra.

Poco tiempo despus el militarismo imperialista form la OTAN bajo la gida de EE.UU e incorpor a la RFA. En respuesta a ello, la RDA ingres al Pacto de Varsovia, acuerdo militar de los pases socialistas creado despus de la OTAN

La RFA , que pretenda ser reconocida como nica representante de toda Alemania, no reconoci a la RDA como estado y us Berln para intentar descomponer el estado socialista. Promovi un embargo, estableci campos especiales para empujar la emigracin de ciudadanos de la RDA hacia el Oeste drenando personal calificado, dise polticas de erosin econmica usando un tipo de cambio especial, facilit una militarizacin desaforada de Berln Occidental donde los servicios de inteligencia realizaban permanentes operaciones de desestabilizacin del enemigo. Todo esto se llevaba adelante aprovechando el hecho que en ese sector no haba frontera estatal entre los dos estados alemanes. Se generaron as momentos de confrontacin con riesgos de convertir la guerra fra en guerra pura y simple.

En 1958, la Unin Sovitica propuso que Berln Occidental se convirtiera en una ciudad libre y desmilitarizada, con un status reconocido internacionalmente, con independencia garantizada por todas las partes. El sentido de esta propuesta era superar ese peligroso foco de conflictos. Se instal una Conferencia en Ginebra en 1959 pero la propuesta fue dejada caer por las potencias occidentales, la RFA incluida.

En medio de ese desarrollo de crecientes tensiones, en 1961, el Pacto de Varsovia, resolvi el establecimiento formal de la frontera entre los dos estados: la RDA y la RFA.

Ese es el origen del Muro: es la instalacin de los lmites fronterizos entre dos estados, miembros de dos bloques militares enfrentados a los que condujo la guerra fra.

Un poltico alemn federal, de reconocidas posiciones reaccionarias, Franz Josef Strauss, escribi aos despus de los hechos. Con la construccin del muro la crisis, ciertamente de un modo no positivo para los alemanes, pudo decirse no solo bajo control sino efectivamente cerrada.

(Dicho sea al pasar, cuando se habla del muro de Berln no se menciona para nada que existen otros muros de frontera. No hablo de la Gran Muralla china,que por cierto ya no es muro de frontera. Hablamos de nuestro tiempo. Israel ha construido y contina construyendo un muro de frontera para consolidar su ocupacin de territorios palestinos. EE.UU. avanza hacia el muro de frontera con Mxico. Ningn medio imperial hace mencin de ello.)

Una decisin difcil

Los dirigentes de ese entonces de los pases socialistas reconocieron que la construccin del muro fue una decisin difcil. Construir una frontera en medio de una ciudad y en su entorno era de por s duro. A la vez, era evidente que esa decisin constitua el reconocimiento de la debilidad relativa del Pacto de Varsovia respecto de la OTAN.

Si bien disminuyeron las provocaciones, la matriz de la poltica de la RFA respecto de la RDA cambi poco. Solo 11 aos despus de erigido el muro la RFA reconoci la existencia del otro estado alemn y estableci relaciones con l y an as las acciones dirigidas a debilitar el desarrollo de la sociedad alemana del Este y del socialismo en general persistieron.

La confrontacin entre socialismo y capitalismo converta la guerra fra en guerra caliente en amplios sectores del planeta. El uso de la fuerza por los poderes imperiales era persistente. En 1961 EE.UU. organiz la invasin de Playa Girn, en 1963 el Presidente Kennedy decidi la guerra en Vietnam que dur 12 aos hasta que el pueblo vietnamita los expuls de modo humillante; en 1983 Reagan ocup Grenada; en 1986 l mismo bombarde Tripoli y Bengasi, en 1989 Bush invadi Panam, para mencionar solo los casos ms conocidos. La contraparte reaccionaba: hubo el ingreso de tropas en Checoslovaquia y antes en Hungra.

Los procesos en el socialismo real.

Esa debilidad relativa que expresaba el Muro de Berln estaba sin duda vinculada tambin a los errores e insuficiencias de la direccin poltica del pas socialista alemn y de otros pases socialistas.

Se ha pretendido identificar al socialismo con las deformaciones que existieron en su construccin en las condiciones de asedio que se le impuso. Es lo que se engloba en el concepto de stalinismo. Mirada la historia sin anteojeras se puede afirmar sin ambages que el stalinismo es producto no slo del accionar de una persona o un grupo dirigente sino sobre todo de la persistente agresin de las fuerzas del capital dirigidas a liquidar el socialismo sin prescindir de ningn recurso por inmoral que fuese.

La agresin permanente, abierta y encubierta, empuj la adopcin de medidas y formas de direccin que implicaron limitaciones de la democracia socialista. Esas limitaciones perjudicaron sin duda el desarrollo social limitando la creatividad y participacin popular en la construccin de la nueva sociedad como tambin incidiendo en el retardo en el desarrollo de las fuerzas productivas por la concentracin de recursos en el enfrentamiento a las amenazas permanentes. Sin embargo, es un hecho indesmentible que los gobiernos comunistas, ms all de errores o insuficiencias, ponan al centro de su actividad la expansin de los derechos sociales de sus trabajadores y sus logros fueron considerables. Lo realizado es una experiencia que no puede ser desechada tanto para recuperar sus valores humanistas como para sacar lecciones de los errores cometidos.

La guerra fra termin con la victoria del imperialismo. La cada del muro es el smbolo de la derrota de una forma de socialismo existente en Europa y, en realidad, fue una dura derrota del movimiento obrero y comunista internacional y de los movimientos de emancipacin en todo el mundo. No fue una victoria de los pueblos y menos del pueblo alemn.

Unificacin o sumisin? El desastre.

La unificacin alemana se llev adelante por va de una anexin materializada con extrema brutalidad por los poderes del gran capital. Se trat, en esencia, de una guerra de conquista. El estado occidental cre un ente administrador del patrimonio de propiedad estatal en el Este (Treuhand) con una sola orden: imponer la privatizacin o decidir la desaparicin. As las empresas fueron vendidas al gran capital a precio vil. Lo que esencialmente compraban los grandes empresarios occidentales eran los portafolios de exportacin y, en algunos casos, equipos productivos de alta eficiencia que, en general, trasladaban a sus matrices en Occidente procediendo enseguida al cierre o reduccin sustantiva del emprendimiento. Se destruy todo el sistema de seguridad social que el estado socialista haba desarrollado intensivamente en educacin, salud, maternidad, proteccin de la infancia, desarrollo cultural, etc.. El nuevo poder actu para borrar todo vestigio del socialismo preexistente: una expresin aberrante del odio fue la destruccin del Palacio de Repblica, una inmensa estructura que era un centro de actividad poltica y sobre todo cultural, calificada como smbolo y que deba desaparecer. Hasta hoy el lugar de su emplazamiento es un sitio eriazo en el centro de Berln.

Las condiciones de vida que se han impuesto a los liberados son mucho peores que las que disponan bajo el socialismo. La infraestructura industrial, tcnica y cientfica de la RDA ha sido destruida. y eso ha significado una precarizacin extrema de regiones enteras y la cesanta de miles de trabajadores. En las Universidades, los profesores orientales fueron cesados y los occidentales ocuparon todos los lugares (orientales son slo empleados de servicios y por cierto no todos). Todas las instituciones cientficas de la ex-RDA, perfectamente capaces de competir con las del Oeste, fueron eliminadas y con ellas la Academia de Ciencias de la RDA. (Le Monde Diplomatique).

Una expresin emblemtica de la nueva situacin impuesta en el territorio alemn oriental es que la maffia ha podido sentar reales en territorio alemn: la rama calabresa ha extendido su dominio hacia Leipzig, Erfurt, Eisenach, ciudades de la antigua RDA, como lo ha denunciado el diario Die Zeit en Julio de este ao

Los ciudadanos de la RDA conocen hoy la verdadera cara del capitalismo. No es que quieran el retorno puro simple al antiguo sistema, en el que muchos apreciaban defectos e insuficiencias, pero la mayora (57%) declara que vivan mejor en la RDA que lo que viven hoy da.

La degradacin que conlleva el retorno del socialismo al capitalismo no afecta slo a los habitantes de la antigua RDA. Se reproduce en cada pas donde ese proceso resultante de la victoria imperialista tuvo lugar. Se podran citar infinidad de datos y hechos. Me remito a uno de fuente insospechable. La Universidad de Oxford llev a cabo un estudio que public recientemente la ms autorizada revista mdica internacional, la inglesa Lancet, que concluye que las polticas de privatizacin en masa en los pases de la ex-URSS y socialistas del este europeo incrementaron la mortalidad en 12,8% en 1989 y 2002, aumento que se concentra casi enteramente en lo hombres en edad de trabajar. Es el resultado de la aplicacin frentica de las polticas neoliberales.

Los valores humanistas de la RDA

Los valores humanistas de la RDA los constatamos directamente los chilenos. Miles de perseguidos por los golpistas fuimos acogidos en su suelo, sus familias recibieron todo el apoyo del sistema de seguridad social que la repblica socialista desarrollaba para su pueblo: trabajo, vivienda, educacin, salud. Realizaron operaciones complejas para salvar vidas, entre ellas la de Carlos Altamirano, en riesgo de ser asesinado. En el plano internacional desplegaron iniciativas junto a otros gobiernos para contener la crueldad del rgimen y a la vez mantuvieron una representacin en Santiago en un proceso que la dictadura debi aceptar. Hoy se puede decir que esa permanencia prest grandes servicios a la lucha de la resistencia. En ese comportamiento se expres la consecuencia antifacista de sus convicciones. Es que en la RDA no hubo nunca campos de concentracin, sentencias polticas de muerte, detenidos desaparecidos y otras formas de lucha poltica de uso de los imperialistas y sus sirvientes.

La renovada sed de dominio del imperialismo

El fin de la guerra fra del siglo 20 culmin con la implosin de los pases socialistas de Europa. Esto no puso fin a las agresiones imperiales sino las intensific. De ah en adelante los proyectos de dominacin que se haban visto frustrados por la existencia del campo socialista y su apoyo a los pueblos para defenderse de las agresiones imperiales, se desataron. La dcada de los 90 se estren con la guerra del Golfo, la ocupacin de Irak, luego de Afganistn y el reforzamiento de la OTAN como un ejrcirto internacional de salvaguardia de los intereses imperiales a medida que creca el saqueo del Tercer Mundo, ahora ampliado con buena parte de los ex-pases socialistas. Un smbolo dramtico fue el desmembramiento de Yugoslavia a costa de una tragedia para todos su pueblos integrantes con intervencin directa de fuerzas militares del imperio. En nuestro continente persiste la agresin a Cuba, se mantiene el embargo econmico, se promueven golpes de estado, se instalan bases militares anexando de hecho a pases como Colombia para disponer de recursos de control y agresin sobre toda Amrica del Sur.

La conmemoracin de la cada del muro es la celebracin de la restauracin del capitalismo en extensos territorios y un paso para tratar de hacer realidad la tesis del fin de la historia. Las utopas deben morir para siempre, en primer lugar la utopa comunista.

La necesidad del socialismo sigue siendo una exigencia.

Lamentablemente para los dominadores y sus adeptos las utopas nacen de la realidad y no pueden ser abolidas. Hoy casi la mitad de la humanidad vive por debajo del nivel de miseria. Esto es resultado directo del dominio incontrarrestado del gran capital, de la desigualdad ominosa que le es congnita: el 20% ms rico consume el 82,49% de toda la riqueza de la tierra y el 20% ms pobre se tiene que sustentar con un 1,6%. Los patrones de consumo que impone esta desigualdad aberrante tiene a nuestro planeta al borde de la catstrofe que significa el cambio climtico. Ante estas realidades, se podr matar el sueo y la lucha por un mundo distinto?

La renuncia a la perspectiva del socialismo sera una tremenda inepcia. Es claro que ese socialismo no consistir en volver atrs la rueda de la historia. Los que lucharon y sostuvieron el primer empeo por cambiar la sociedad han dejado un legado que no ser echado por la borda, son lecciones que se deben recoger para impulsar la construccin de una nueva sociedad y para evitar los errores que permitieron su derrota. Para ver claridad en ese proceso hay que echar a un lado la denigracin interesada de los que defienden de manera abierta o encubierta la permanencia del capitalismo y para peor en su forma neoliberal actual que hace hoy ms vlida que ayer la conclusin de Rosa Luxemburgo: Socialismo o Barbarie.

 

- Jorge Insunza Becker es miembro de la Comisin Poltica del Partido Comunista de Chile.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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