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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2009

Desplazamientos criminales, extradiciones indignantes

Germn Uribe
Rebelin


Hace algn tiempo le escuch decir a alguien que eran tantos, tan variados y tan crueles los cotidianos actos de violencia en Colombia, que ya en cualquier parte del mundo al pas se le asociaba con toda naturalidad a la palabra violencia (ms que a los trminos de guerra o conflicto) y remataba aquel alarmado analista diciendo: "Hablar de la violencia colombiana va convirtindose cada vez ms en una especie de pleonasmo morboso".

Como vemos, ya Colombia, entonces, no es caf, orqudeas y esmeraldas, y atrs quedaron el idioma castellano mejor tratado y las hermosas mujeres. Ahora Colombia, viviendo probablemente su periodo ms sangriento y corrupto de toda su historia, no es otra cosa -en la idea que las gentes de cualquier parte del mundo pueden hacerse de ella- que violencia o, "la violenta Colombia". Y por ello, no pudiendo dejar de lado esta violencia como una contundente y cotidiana realidad entronizada, quisiera esbozar dos fenmenos especficos derivados suyos, ambos profundamente perturbadores y escabrosos.

De un lado, los desplazamientos de la poblacin campesina que ya sobrepasan la cifra de los 4 millones de personas en este gobierno de la "Seguridad Democrtica" del Presidente Uribe, y por el otro, las absurdas extradiciones -ms de mil durante este tremebundo rgimen -, tambin desplazamientos forzados, aunque stos, allende las fronteras y ms directamente responsabilidad de los gobiernos de turno. Desplazamientos ambos, en todo caso, que avergenzan nuestra dignidad nacional y ponen en entredicho nuestra condicin de nacin civilizada en tanto que son provocados o permitidos por el Estado.

En primer lugar, en el origen de los desplazamientos campesinos, las autoridades, engandonos y engandose ellas mismas con propsitos proclives, han resuelto reducir su causa como la consecuencia de una simple arremetida del terrorismo contra las instituciones, y por aadidura negndole el carcter poltico a la subversin, sin darse cuenta que con ello debilitan los argumentos del Estado -que ellos representan- en su defensa.

Y aunque probablemente consigan en su lucha contra la insurgencia un considerable respaldo internacional en esta era de la globalizacin capitalista -incluidas las 7 Bases Militares gringas que como bien dice Fidel Castro, tras pulverizar nuestra soberana, terminaron anexando a Colombia al Imperio-, es cierto tambin que con las nuevas tcticas implementadas por las mentes delirantes del uribismo que nos gobierna -bombardeos indiscriminados, "falsos positivos", recompensas inmorales, permisividad frente a la violacin de los derechos humanos, corrupcin generalizada, toda clase de anomalas y atropellos jurdicos en la consecucin del Referendo Reeleccionista, persecucin, calumnias y espionaje a la Corte Suprema de Justicia, politiquera rampante y parapoltica pestilente, y qu etctera sin fin!- nos estn conduciendo a una terrible y degradante deshumanizacin de la guerra y de la vida civil en medio del conflicto, y a los fatales caminos de un ya perceptible terrorismo de Estado y de una dictadura disfrazada que quiere a toda costa un tercer mandato.

Ahora bien, si los miles de muertos, secuestrados y desaparecidos duelen, ellos ya cruelmente reducidos a la nada o a la desesperanza total, cunto no nos deben doler estos ya millones de colombianos entrados en el "juego" de un flujo migratorio inconcebible, deambulando por la geografa patria con el fardo de la humillacin a cuestas, sin futuro ni amparo, estigmatizados, y con el hambre y el desprecio y la suspicacia derrumbndoles sus ya exiguas humanidades.

Y en cuanto a las extradiciones, vaya si habra que aadirles a las vctimas de este esperpento jurdico, desterradas, desarraigadas e impotentes -igual que los desplazados-, el hecho de que deban verse constreidos a confinarse en tierras ignotas y ajenas, pagando sus delitos en idiomas forneos, legislaciones inslitas, culturas raras o extravagantes, o en todo caso tan distintas! Y sin el calor y el respaldo de su familia. Y ahora, para completar, con abogados de oficio porque los suyos confiables no pueden derivar sus honorarios de dineros "sospechosos".

Algn da la historia registrar, condenando, la alegra majadera de los que hoy celebran con el gobierno de lvaro Uribe Vlez las mil y ms extradiciones de colombianos autorizadas por l. Y nos explicar, deber hacerlo y lo har sin duda, por qu el Estado colombiano fue incapaz de proveerse una leyes que hiciesen justicia en su propia casa y crease una organizacin social que evitara la violencia, aplicase la igualdad y proporcionara los medios culturales y materiales para evitar los desplazamientos de la poblacin campesina.

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http://german-uribe.blogspot.com/



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