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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2009

Es hora de quitar la pegatina de Obama de mi carro

Tom Hayden
The Nation



La escalada de Obama es la ltima en una larga lista de desilusiones. La indecisin respecto a aceptar o no el golpe militar en Honduras, ha disminuido la confianza de Latinoamrica. La solucin econmica de salvar a Wall Street (la bolsa de valores) ha dejado a los pobres, los desempleados, las minoras y los estudiantes universitarios, solos para que se las arreglen como puedan. Y ahora viene la decisin de aumentar la escalada militar en Afganistn y Pakistn, algo que pone en riesgo su agenda domstica, su base Demcrata, e incluso, quizs, su presidencia.

El pragmatismo de su decisin es transparente. Satisfacer a los generales con el envo de 30,000 tropas ms. Satisfacer al pueblo y al movimiento pacifista con un itinerario para comenzar la retirada de esas mismas tropas, sin itinerario fijo para la totalidad de la retirada.

El itinerario de Obama para el aumento propuesto por l, respecto al aumento del ejrcito afgano, es exactamente igual al de 18 meses, que presentara Petraeus para el aumento en Irak.

Vivir por ver. Para dejar las cosas claras: apoyar a Obama a toda costa contra Sarah Palin, Lou Dobbs o cualquier otro portador de trinchante de la era anterior a Obama, pero no usar su pegatina hasta tanto no se haya llevado a cabo la estrategia de retirada hasta el final.

Por ahora, la lucha contina.

Esto no es como el conflicto anterior con Bush y Cheney, blancos fciles de ridiculizar. Ahora esta es una guerra hurfana que tiene a un abogado persuasivo, un hombre de palabra fcil, que estar intentando convencer desde el centro de los liberales, alguien que quiere recobrar su base Demcrata.

El movimiento anti blico tendr que solidificar su apoyo por parte de los dos tercios de demcratas que hasta el momento ponen en duda esta Guerra. Continuando el anlisis hecho por el peridico The Nation, y el video rethinkafghanistan.com de Robert Greenwald, jugarn un gran papel. La opinin publica tendr que ser un factor cada vez mayor en las mentes de los congresistas, donde la resolucin del representante Jim McGovern a favor de un itinerario de retirada [HR 2404], cuenta con 100 co-patrocinadores y la propuesta ms fuerte de la representante Barbara Lee, que propone eliminar cualquier financiamiento para una escalada [HR 3699] ahora tiene 23 co-patrocinadores.

Preguntas polticas claves para el futuro inmediato son, si el representante David Obey, jefe del Comit de Apropiaciones de la Cmara, se opondr al financiamiento de Afganistan sin un aumento de los impuestos, o si lo dicho hasta ahora es solo palabrera, y si el senador Russ Feingold se presentar por fin con una legislacin para un itinerario de retirada.

Ms all de la persuasin publica y ejercer presin sobre el Congreso, los activistas seguro que van a estar en las calles de sus barrios y precintos en los aos venideros. El movimiento anti blico tiene cierta palanca, sustentada en las dudas actuales en las mentes de los votantes y los expertos en poltica, y la disidencia potencial dentro del propio flanco de Obama. La participacin de los demcratas aument en un 2.6 por ciento en el 2008, en comparacin con el 2004, mientras que el voto republicano cay en un 1.3 por ciento. En el 2008 votaron veintids millones de jvenes ms que en el 2004. Las energas sin precedente de esta juventud, que de manera voluntaria donaron su tiempo, su dinero y sus esperanzas, podra desvanecerse para el ao 2012, si no antes.

Aun ms, el movimiento anti blico estar estrechando su alcance global en la medida en que Obama busque extraer ms tropas y concesiones de parte de las tropas de la OTAN. La oposicin es particularmente fuerte en el Reino Unido, Canad, Alemania y Francia. Cuando Obama acepte su premio Nobel en Oslo el 10 de diciembre, puede que se enfrente a decenas de miles de manifestantes.
Aadirle de 30-35,000 tropas norteamericanas a la Guerra aumentara la cifra de muertos por encima de 1000 ms para el 2011 durante la presidencia de Obama, sumado a esto estn los 750 que murieron durante Bush. El nmero de heridos est subiendo cada da mas, con 300 contados durante los ltimos tres meses. Las bajas civiles estn por encima de las cifras reales, segn informes de las Naciones Unidas y su misin en Afganistn. Los costos presupuestarios crecen a razn de $75 mil millones por ao y puede convertir esta en otra guerra de millones de millones.

Los albatros del gobierno de Karzai amenazarn cualquier plan de expandir rpidamente la polica y el ejrcito de Afganistn, divididos ellos mismos en lneas sectarias. En 2005, el rgimen de Kabul alcanz el lugar 117 en la lista elaborada por Transparencia Internacional; para este ao obtuvo el lugar 176. [Revista del NYT, 9 de agosto, 2009]

Existen alternativas. Existen evidencias de que los talibanes afganos estn buscando un acuerdo de paz sin refugio para Al Qaeda.

Tambin hay una declaracin con fecha 11 de octubre, 2009 hecha por Gulbaddin Hekmatyer de Hezb-I-Islam Afganistn, lder muyahidn y antiguo primer ministro en los aos 90, financiado entonces por la CIA. Sin haberse reportado nunca en los medios estadounidenses, la carta propone una honorable estrategia de retirada, que incluye:

-reubicacin de las tropas occidentales fuera de las ciudades afganas, adems de un itinerario lgico y prctico para la retirada.

-transferencia de poder a un gobierno interino independiente de las partes actualmente en pugna.

-nuevas elecciones bajo una comisin electoral independiente.

-liberacin de los presos polticos.

-la posibilidad de unas fuerzas de paz provenientes de pases islmicos neutrales.

-y, de mayor importancia para el programa de Obama, el documento declara: Hezb-I-Islami est preparado para discutir la retirada de todos los combatientes extranjeros [no afganos, sean fuerzas occidentales, o insertados por los muyahidines]. Le aseguramos a todas las partes que estamos de acuerdo en que ni los combatientes insertados con los muyahidines, ni las fuerzas militares extranjeras, sean autorizadas a permanecer o a establecer bases militares o campos de entrenamiento en Afganistn.

Sin embargo, en lugar de perseguir un acuerdo poltico en Afganistn, sin cabida para Al Qaeda, la estrategia de los EEUU es perseguir la misma meta con ms derramamiento de sangre, dejando a Afganistn en algn punto entre la Edad de Piedra y las cenizas. Lo que resulta obsesivo acerca de este enfoque, es el hecho de que ya no haya ms refugio para Al Qaeda en Afganistn, lo que significa que las tropas estadounidenses all, estn combatiendo a los insurgentes afganos en su propio pas. Sin embargo, si su herramienta principal es un martillo, como dice el dicho, todos los problemas parecen ser clavos.

La guerra claramente se est desviando hacia Pakistn, un conflicto mucho ms clandestino y peligroso que estn conduciendo los operativos secretos estadounidenses y por. Los objetivos son dobles: [1] eliminar a los talibanes afganos de su enclave en Quetta, en lugar de negociar con ellos, y [2] valerse de asesores y de aviones teledirigidos estadounidenses desde el aire para impulsar al ejrcito pakistan hacia una guerra en contra de los talibanes en territorio pakistan, y a otros insurgentes ahora en las zonas tribales, empobrecidas y sin representacin en las instituciones de Pakistn. Hasta el momento lo que este enfoque ha provocado es una aguda expansin de ataques violentos y explosiones suicidas por toda la regin. El temor a un Pakistn desestabilizado con montones de armas nucleares, podra llevar a los asesores de Obama a presentar muy pronto ante el Presidente, un escenario ms apocalptico que cualquier otra cosa hasta el momento, si es que no lo han hecho ya.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/12/03/hora-quitar-pegatina-obama-carro/



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