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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2009

Afianzar y profundizar el proceso: claves del triunfo revolucionario de los pueblos de Bolivia

Isabel Rauber
Rebelin


Diciembre de 2009 constituye una inflexin socio-temporal de cristalizacin y crecimiento de los primeros cuatro aos del gobierno de los pueblos originarios y los movimientos sociales de Bolivia que han asumido el protagonismo desu historia, crendola y construyndola con sus organizaciones comunitarias, sociales y sectoriales unificadas en el Instrumento poltico y con la conduccin de Evo Morales Ayma, desde 2005 primer Presidente indgena de Amrica.

La revolucin democrtica y cultural de Bolivia, popular, antiimperialista y latinoamericanista, es un proceso de "reapropiacin" del poder por los de abajo: una "reapropiacin" de la capacidad de poder hacer en aras de la vida propia, de la humanidad y la naturaleza, promoviendo la equidad, la justicia y la solidaridad entre los pueblos y entre la humanidad toda. Radicalmente democrtica, la revolucin boliviana constituye un claro bastin de vida. sta es su impronta clave. El triunfo reciente reafirma, precisamente, la voluntad colectiva de continuar en su determinacin de inventar-construir un nuevo modo de vida, cualidad que definen como la de vivir bien.

A diferencia de la clsica concepcin capitalista del bienestar, centrada en el acceso a bienes materiales y econmicos, el vivir bien incluye indicadores que parten de la afectividad, el reconocimiento y el prestigio social, expresa el encuentro fraternal entre pueblos y comunidades, respetando la diversidad e identidad cultural. Propone una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetras de poder. Se trata tambin de vivir en armona con la naturaleza. Es un vivir bien entre nosotros, que es diferente del vivir mejor occidental, que es individual, separado de los dems e incluso a expensas de los dems y de espaldas a la naturaleza.

Tal es, en apretada sntesis, la cosmovisin que los pueblos indgenas incorporaron al gobierno, a travs del MAS y el Evo, como llaman con orgullo al Presidente sus hermanos y hermanas, abriendo un tiempo de oportunidades con una conciencia forjada en aos de lucha contra la exclusin, la pobreza, la sumisin y el saqueo, por la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, contra la discriminacin racial, por la justicia social, por la identidad, por el reconocimiento y respeto a la diversidad de culturas, contra la dependencia y el sometimiento.

Entre los primeros cambios estructurales fundamentales impulsados con xito por el gobierno revolucionario se cuentan tres que considero claves para impulsar otros cambios: la nacionalizacin de los hidrocarburos; la convocatoria y realizacin de la Asamblea Constituyente con la aprobacin popular de la Nueva Constitucin; y la alfabetizacin universal. Articulado a lo anterior, se ha elaborado un novedoso Plan Nacional de Desarrollo para el perodo 2006-2010, orientado a poner fin a los males sociales heredados, acumulados y presentes. La propuesta, en gran medida ejecutada, es una verdadera obra maestra de la interrelacin entre economa, sociedad, poltica y cultura de nuestros pueblos, y prueba la necesidad de abordar integralmente las soluciones a la exclusin y la pobreza, junto con el desarrollo.

Su xito radica en que no aceptan ningn modelo de desarrollo, y abren las puertas a la creatividad colectiva de los pueblos para construirlo. Es por ello vital la articulacin programtica integral de las transformaciones polticas y socioeconmicas con los procesos de construccin (reapropiacin) del poder desde abajo por los pueblos, sus organizaciones comunitarias y movimientos sociales.

La construccin del Estado descolonizado y la nueva constitucin poltica del Estado

Una de las apuestas fuertes es la construccin de un nuevo Estado. ste se concibe concebido como potencia transformadora del cambio, expresin de un nuevo poder surgido de los sectores indgenas, populares, y de todos aquellos sectores sociales marginados y oprimidos durante siglos. Y para que ste se realice, se hace necesaria la construccin de una estructura de poder, desde abajo, que haga presentes a todos los pueblos y culturas en las decisiones econmicas y polticas del Estado. De ah la trascendencia de la realizacin y aprobacin de la Asamblea Constituyente. Y consiguientemente, del triunfo electoral de los candidatos del pueblo, Evo y lvaro, en este 6 de diciembre, hito histrico que marca la profundizacin de los cambios, recomenzando el proceso poltico revolucionario ahora fortalecido con la aplicacin de las transformaciones promovidas y estipuladas en la Nueva Constitucin, que respalda la participacin de todos los bolivianos y bolivianas, y reconoce el legtimo derecho igual de cada pueblo a vivir segn sus culturas y tradiciones ancestrales, inter-articulndose en una Bolivia colectiva, plurinacional, intercultural.

El llamado es a todos y todas, sin tapujos ni dudas. La nica exclusin es la autoexclusin. Y sta palidece frente a la grandeza de la obra presente y por venir. Todas las energas y saberes son necesarios. Consciente de ello, el proceso profundo y trascendente de la revolucin boliviana no olvida ni relega a los sectores medios, sabindolos parte de su reserva cultural, y sector social que concentra valiosos recursos humanos. Por razones histricas de fragmentacin social e intereses inculcados, su participacin colectiva en el proceso revolucionario no es ni ser sencilla, y reclama un llamado positivo y convocante. Consiguientemente, el haber logrado una nutrida y creciente presencia y participacin activa de los sectores medios en la epopeya colectiva, resulta una conquista poltica y una gran enseanza del proceso revolucionario boliviano y su conduccin estratgica, para procesos similares del continente.

La construccin estratgica de la conduccin colectiva del proceso

La revolucin democrtica-cultural de Bolivia muestra que todos los pueblos, con sus diferentes identidades y puntos de vista, toman en sus manos la construccin de una nueva civilizacin humana, cuando confan en sus capacidades y fuerzas para crear y motorizar los cambios. Y sta es otra de las grandes enseanzas del proceso boliviano: la convergencia de movimientos sociales, con organizaciones de los pueblos indgenas y las de sus comunidades, como sustrato de su constitucin, con Gobierno y Estado, dotndose de las herramientas poltico-sociales para ello: la herramienta poltico partidaria capaz de intervenir en el mbito parlamentario-institucional (el MAS), y la fuerza social extraparlamentaria, al decir de Istvn Meszaros, fuerza sociopoltica de liberacin, nervio motriz y conduccin estratgica, capaz de impulsar el proceso de cambios hacia objetivos mayores. De conjunto conforman el Instrumento Poltico para la Soberana de los Pueblos, fuerza sociopoltica organizada que resulta cada vez ms vital en sentido estratgico, y que con sus logros se ha (auto)colocado en la necesidad de crecerse en su protagonismo, avanzando en su conformacin del actor poltico colectivo central, dinamizador y profundizador del proceso revolucionario.

sta constituye hoy una de las enseanzas palpables de Bolivia y tambin uno de sus desafos mayores, puesto que la interrelacin entre los pueblos organizados y su representacin institucional presupone tensiones y contradicciones, y stas se mantendrn aun con los avances que, en este sentido, tendrn lugar a partir del presente perodo gubernamental marcado por la entrada en vigor de la Nueva Constitucin. Esto es parte de la larga transicin hacia lo nuevo, que se produce desde las entraas del capital.

Perseverar y crecerse en este empeo, vencer a la reaccin interna y al imperialismo multiplica la epopeya de los pueblos del pas andino: Conscientes de que el camino se hace al andar, ellos, junto a sus recientemente confirmados gobernantes, persisten, fortalecidos, en sostener y profundizar el rumbo iniciado. Cuentan para ello con la admiracin, el apoyo y la solidaridad de los pueblos de nuestra regin y del mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con autorizacin de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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