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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2009

La guerra del Nobel de la Paz

Juanlu Gonzlez
http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=3542


La idea que se qued grabada en mi mente de la guerra de los afganos contra el invasor sovitico podra resumirse en la siguiente escena: Un pastor solitario permanece sentado plcidamente con su rebao de cabras en la alta y yerma montaa contemplando el paso de las horas; de repente, divisa un helicptero enemigo que se dirige a la zona en la que se encuentra. Sin pensarlo dos veces, se encamina al lugar donde tiene sus pobres enseres y sus ropajes, destapa un lanzador de misiles tierra aire porttil, apunta minuciosamente, dispara y diana!, helicptero abatido. Con cuidado, vuelve a tapar con andrajos el SAM y se pone con sus quehaceres cotidianos como si tal cosa.

Realmente no se si le algo parecido en su da, si lo o en algn documental o alguien me lo cont. Lo cierto es que parece indicativo del fracaso sovitico de una invasin que, a los ojos de muchos sobre todo de la historiografa oficial, supuso el principio del fin del bloque comunista y el encumbramiento de al Qaeda como fuerza omnipotentes. Aunque se le olvide a muchos, al Qaeda y los talibanes eran aliados de EEUU en todos los frentes que tenan abiertos en el mundo rabe aunque realmente es ms correcto decir que prcticamente eran su invencin, su criatura.

130.000 soldados del ejrcito rojo perfectamente pertrechados no fueron capaces de vencer a los afganos determinados a expulsar a los rusos del pas y con toda la ayuda que los norteamericanos podan suministrar de manera ms o menos encubierta. La Red, al Qaeda, la cre EEUU para llevar hasta Afganistn a multitud de musulmanes que queran ayudar a sus hermanos a liberar al pas de los infieles comunistas. El apoyo de los servicios secretos pakistanes, la temida ISI, en la captacin y preparacin de combatientes en campos de entrenamiento en ambos pases fue absolutamente crucial. De hecho, an se los suele vincular en no pocas ocasiones. EEUU se responsabilizaba de la planificacin y de la logstica con el apoyo de Arabia Saud y otros pases de su rbita, los provea de dinero, material blico, formacin y los talibn hacan el resto con la promesa de quedarse con el botn sin lograban el objetivo de expulsar a los rusos, el control del pas o de lo que quedara de l tras el fin de la cruenta invasin.

Como Afganistn es prcticamente imposible controlar por tierra con la oposicin de todo o buena parte de su pueblo, los soviticos usaron las mismas tcnicas de que hacen gala los actuales invasores: favorecer los desplazamientos por aire frente a los movimientos terrestres y controlar las ciudades ms importantes en vez de centrarse en las abruptas regiones montaosas. Sin embargo, ni esos soldados ni la cercana geogrfica de ambos pases fueron suficientes para ganar la guerra. EEUU y la OTAN van a contar tras el incremento de tropas anunciado por Obama y la rplica atlantista con alrededor de 140.000 efectivos. La superioridad tcnica de los invasores actuales es abrumadora, pero sus dificultades logsticas son mucho mayores. Sern suficientes? La guerra area ha provocado la animadversin de buena parte de la poblacin local, los talibanes de Pakistn han hecho muy difcil el apoyo logstico desde Peshawar y ahora dependen de Rusia para el aprovisionamiento quien, amistosamente, est colaborando de muy diversas maneras.

EEUU no tiene ms remedio que pactar con Rusia, Uzbekistn e incluso con Irn si quiere intentar salir airoso de la guerra de Afganistn, sobre todo ahora que Obama ha puesto un plazo para el inicio de la retirada antes de la finalizacin de su mandato. Claro que no le est saliendo gratis, el paso de camiones de la OTAN por Irn puede tener como contrapartida el abandono de los planes de ataque a las instalaciones nucleares o la contencin forzada de Israel. La ruta rusa y el beneplcito de Uzbekistn para la ruta que viene desde el Caspio puede tener que ver con el devenir de los conflictos de Osetia y Abjazia, con la no ampliacin de la OTAN por Georgia y Ucrania quiz ya dio sus frutos con el definitivo abandono del escudo antimisiles de Polonia y Chequia.

Todos estos costes no tienen sentido en un contexto de una ms que vaga guerra contra el terrorismo, ni en venganza por el 11S o la captura de Bin Laden por mucho que lo hayan resucitado en estos das. Est meridianamente claro que se trata de la pugna contra Rusia y China por el control de los hidrocarburos de Asia y sus redes de evacuacin. Por eso Obama no ha tenido otro remedio que continuar la guerra de Bush, hacerla suya e intensificarla en el modo en que le peda el complejo militar industrial. Ni premio Nobel de la Paz preventivo ni sus discursitos enlatados o promesas electorales han logrado mover un pice la poltica exterior de EEUU diseada por los think tanks neocons. La voracidad del imperio es independiente de quien sea el comandante en jefe y del color de su piel. Por eso Obama se est arriesgando a la vietnamizacin definitiva de la guerra de Afganistn y a repetir la nefasta experiencia sovitica aunque en ello le vaya el cargo. Mientras, los rusos se frotan las manos, se estn portando bien y ven cmo pueden estar contribuyendo al definitivo declive del imperio devolvindole la jugada de los ochenta. Solo resta que los talibanes y seores de la guerra de la resistencia se hagan con cierto material antiareo portable para que la prxima primavera se convierta en un infierno para las tropas invasoras. Determinadas informaciones apuntan a que misiles Gremlin rusos y HN-5 chinos estn llegando a manos rebeldes. De ser ciertas, sera un movimiento maestro en el tablero de Gran Juego v 2.0 por las materias primas de Asia.

http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=3542

La cuestin, ya hablando del mbito domstico, es que ello supondra un grave peligro aadido para las tropas espaolas desplegadas en Afganistn. Por eso la opinin pblica debera saber qu hacen nuestros soldados all, a qu se enfrentan y por qu no se le cuenta toda la verdad. Esa es la responsabilidad de nuestra clase poltica que, como siempre, no est a la altura de las circunstancias ni de la realidad sobre el terreno.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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