Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2005

Rusos en Tierra Santa

Israel Shamir

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Hace un cuarto de siglo (qu rpido pasa el tiempo!), cuando Israel era un sitio ms ntimo de lo que es actualmente, cuando no otorgbamos su valor a la privacidad y no sabamos cmo deletrearla, abandon mi kibbutz en Galilea y me mud a una casa en Jaffa para compartirla con varias familias. Un tal sistema era bastante comn en esos das.

Jaffa sola ser llamada la Novia del Oriente, y competa con sus vecinas, Beirut y Alejandra. Rodeada por fragantes naranjales, esta ciudad de cien mil habitantes se enorgulleca de tener el primer cine en Levante, y albergaba las oficinas centrales de compaas europeas. Estadounidenses y alemanes construyeron sus casas de rojos tejados en sus suburbios, y en 1909 los judos europeos orientales establecieron Tel Aviv un poco al norte. Pero sus das de prosperidad se haban acabado hace tiempo en 1948.

En mis das era (y sigue siendo) una aldea costera dilapidada al sur de la gran ciudad. Aplanadoras han derribado una de cada dos casas y dieron a la ciudad su aspecto irregular.. Tambin descargaron escombros de la construccin a orillas del mar, en preparacin para una gran urbanizacin. A Esm, de Salinger, le hubiera encantado este lugar de miseria. Pero a pesar de todo, es un buen sitio, que recuerda el Cuarteto de Alejandra de Durrell. Grandes Cadillacs de narcotraficantes circulan por sus calles sin pavimento; nios en largos vestidos galabie juegan en la esquina, las campanas de la iglesia catlica de San Antonio se unen a las de la iglesia ortodoxa de San Jorse y al llamado del muecn de la vecina mezquita Ajami; los pescadores llevan su pesca del da a los restaurantes costeros para los comensales de Tel Aviv.. Mujeres palestinas cascan semillas y conversan delante de sus casas; el perfume del falafel fresco llega de los puestos del mercado; diez gatos callejeros miran fijamente a una rata descomunal; el embajador francs vuelve a su residencia; un equipo de filmacin rueda una escena de Beirut. Vivimos juntos, una de las pocas comunidades de-segregadas, en una pequea rodaja de tierra entre la carretera y el mar, un residuo de la Jaffa que fue.

Vivamos en una mansin rosada que se vena abajo, construida por un comerciante palestino en los aos 20. Era una casa rabe tpica: muros gruesos de un metro de roca blanda kurkar local bloqueaban el clido viento del este, puertas anchas y altas permitan que pasara un gran piano sin mucha dificultad, habitaciones espaciosas, un shesek de anchas hojas, rbol autctono de dulces frutas similares al albaricoque, sitiaban nuestra ventana. Los cielos rasos pintados por artesanos egipcios se elevaban cinco metros del piso de mrmol italiano. Una Corona de Conde decoraba la fachada, ya que el comerciante recibi este ttulo de un Vaticano agradecido en 1928.

La nica entrada a la casa conduca a una espaciosa sala suficientemente grande para el baile de introduccin en sociedad de Scarlet OHara y de ah, seis puertas dobles se abran sobre seis piezas grandes, en las que vivamos: la familia marroqu, duea de un pequeo taller para coches, un gua armenio, un pintor ruso que nos ayud a encontrar el lugar, una familia blgara que tenan un pequeo puesto de burekas [empanadas]. La familia del dueo tambin viva all, pero ahora les quedaba slo una pieza, porque en 1948 un cierto coronel Arad, un antiguo combatiente de Yitzhak Rabin, se hizo cargo de la casa.

El coronel tena ttulo legal a la sala central y era responsable de que se pagara el alquiler a la autoridad estatal. Se divirti mucho hacindonos la vida difcil: no nos permita que pasramos por su territorio despus de las 11, interfera con nuestros invitados, incitaba peleas y realizaba una poltica tradicional de divide et impera. Era un europeo oriental que se una con rusos y blgaros contra marroques y palestinos; un hombre de la elite culta con el Conde y el pintor ruso, y un judo contra el Conde y el armenio. Su estrategia funcion mucho tiempo: los marroques adoraban pertenecer a los judos dominantes; la elite palestina est feliz de ser considerada elite, los rusos se sienten algo perdidos y confundidos y dispuestos a aceptar cualquier oferta.

Nuestro estilo de vida israel me recuerda esa vieja casa en Jaffa. En el centro, est la elite poltica y militar del pas, descendientes de colonos anteriores a la guerra, de Europa oriental, generales y propietarios de los medios, las familias de Sharon y Barak, Moses y Schocken, Netanyahu y Peres; mientras que las piezas laterales son para las minoras rusos y marroques, palestinos nativos y judos ortodoxos no-sionistas, etiopes y blgaros. Las minoras en su conjunto son mayora, una inmensa mayora; pero el viejo coronel se las arregla para mantenernos en una situacin de eterna disputa. Uno de sus instrumentos preferidos es el Estado Judo, un artefacto para separar y dividir a las minoras.

Nosotros, habitantes de Israel, nunca nos describimos como judos, nos referimos a nuestra comunidad, eidah en hebreo: Israeles son slo los hijos nacidos en el pas, de los colonos de pre-guerra, pero un hijo nacido en el pas de inmigrantes judos marroques, kurdos, iraques, sigue siendo marroqu, kurdo, iraqu. Judos es una identificacin contra los palestinos, tal como askenaz es una identificacin contra los sefarditas. Por lo tanto, un Estado Judo significa un Estado en el que los judos europeos orientales se encuentran arriba, los palestinos nativos, abajo, mientras las dems comunidades pelean por su posicin entremedia subrayando su judaicidad. Esto se ve en la participacin en la propiedad y el poder: Los israeles poseen un 80% de la propiedad privada, ocupan un 80% de los ministerios en el gobierno, posiciones de profesores en las universidades, puestos dirigentes en los medios.

La situacin estable cambi con la llegada de los rusos, por un simple motivo; muchos miembros de esta comunidad de 1,2 millones no son considerados judos por la ley religiosa, que es la ley del pas. Los judos rusos se entrecasaron con rusos igual como lo hicieron los judos estadounidenses con otros estadounidenses. Lo que es ms importante, en la Unin Sovitica, desde los das de Lenin y Trotsky, hubo un vasto esfuerzo por asimilar a los judos, y tuvo xito en gran parte. Los judos rusos se rusificaron, mientras las elites rusas se judaizaban.

Los rusos en Israel (de origen judo o no) hablan ruso, leen peridicos rusos, miran la televisin rusa y comen embutidos rusos de cerdo con cerveza rusa. Qu llev a estos rusos de a pie a buscar la luz de Sin?

En Rusia, como en EE.UU., hay probablemente por lo menos 20 millones de personas con derecho a convertirse en ciudadanos de Israel. No hay que ser judo. Si tu hija de un primer matrimonio se cas con el nieto adoptivo de un judo, puedes ir a Israel con tu nueva familia. Antiguas repblicas de la URSS estn en dificultades; sus trabajadores no cobran su salario durante meses, as que muchas familias envan a sus personas de edad mayor a Israel, donde reciben unos miles de dlares al llegar, una pequea jubilacin y vivienda pblica, si tienen suerte.

La mayora de los recin llegados no han tenido que ver con el judasmo o con la cultura juda en Rusia, ni se interesan por ella. Sus tarjetas de identidad israeles llevan la inscripcin origen tnico y religin indefinidos. No son considerados verdaderos judos y sus muertos son enterrados al otro lado de la cerca, en un terreno especial para los de origen dudoso. Despus de la horrible explosin en la discoteca Dolfi apareci un problema visible: las funerarias religiosas se negaron a enterrar a las muchachas rusas muertas en un cementerio judo, incluso mientras el gobierno israel bombardeaba a los palestinos para vengar la sangre juda.

En el aire bendito de Tierra Santa muchos buscan un renacimiento espiritual y religioso. El judasmo atrae slo a unos pocos, mientras otros se vuelven hacia la Iglesia para buscar aliento. Es una empresa arriesgada: segn la ley israel pueden ser deportados por creer en Cristo. Se renen y rezan lejos de ojos intrusos, pero en las festividades acuden en masa al Santo Sepulcro de Jerusaln, a la Iglesia de la Natividad de Beln, San Jorge en Lydda y San Pedro de Jaffa.

En 1991, cuando el futuro de Rusia pareca excesivamente sombro, Israel recibi mucha sangre joven proveniente de ese pas. Partidarios de Israel en los medios de EE.UU. realizaron una campaa sobre dos flancos: advirtieron de futuros pogromos, e impulsaron la idea de una vida hermosa y fcil para inmigrantes en EE.UU. Ediciones enteras de Newsweek y Time se concentraron en el grupo neonazi Pamyat y el desenfrenado antisemitismo. En esa poca, yo informaba para el peridico Haaretz desde Mosc, y entrevist por su cuenta a dirigentes de Pamyat. Descubr que esa siniestra organizacin contaba con tantos miembros como la Sociedad de la Tierra Plana. A pesar de todo, un simptico cineasta judo ruso y su mujer llegaron a nuestra casa en el campo a pedir proteccin en caso de un pogromo. Trat de tranquilizarlos, pero no pude combatir solo la poderosa maquinaria meditica. Diez aos ms tarde, encontr a una escritora rusa juda en Jerusaln que me cont que ella haba lanzado el rumor de los pogromos.

"Ustedes, los israeles, deberan erigirme un monumento", dijo.

"Seguro", dije, "Por algn motivo en particular?"

"Yo les traje un milln de rusos: Yo anunci en la Radio Eco de Mosc que habra un pogromo."

No tuve el valor de desilusionarla: sus anuncios no hubiesen tenido efecto si los amigos estadounidenses de Israel no los hubieran amplificado. En todo caso, los rusos, asustados y seducidos, se apresuraron por conseguir visas en la embajada de EE.UU. y en ese momento Israel solicit a EE.UU. que dejara de otorgarles visas. Las puertas de EE.UU. se cerraron, y esa masa de gente en movimiento fue obligada a irse a Israel.

Lo pasaron mal, porque la elite israel los someti al singular mtodo israel de "des-desarrollo" (como podra llamrsele), un mtodo que ya haba sido probado con los judos orientales y los palestinos. Los medios israeles los describieron como un montn de criminales y prostitutas; se les oblig a firmar contratos y promesas en hebreo que no comprendan; sus especialistas fueron enviados a barrer las calles o a cosechar naranjas. Su tasa de divorcio aument rpido; y sus nios fueron empujados hacia la droga. En 1991, Israel dej de emplear a palestinos de los territorios ocupados, y se esperaba que la elite de otrora en Rusia tomara su sitio en trabajos de nfima importancia a bajos salarios. Pero la pura masa permiti que los rusos crearan su propio estado dentro del estado, completo con sus propios medios, negocios y ayuda mutua. Los rusos sobrevivieron y comprendieron cmo funcionaba la cosa. Los inteligentes volvieron a Mosc, los aventureros se fueron a EE.UU., los pacficos a Canad. Desde entonces, Israel ha estado recibiendo sobre todo a personas mayores de edad, madres solteras y desocupados desesperados.

Los rusos forman una comunidad agradable, trabajadora, pero desorientada. Tienen dificultad para comprender dnde han llegado, y tratan incesantemente de comparar su situacin con la que existe en Bak o en Tashkent. El examen de los peridicos rusos muestra a personas en dificultades. Un escritor pide que los palestinos sean castrados para resolver la crisis demogrfica. Otro culpa de todo a los judos religiosos, describindolos como "parsitos sedientos de sangre". Un tercero acusa a los judos orientales por no corresponder a sus expectativas. Se les ensea una versin abreviada de la fe juda moderna y su nico mandamiento: "Odiars a los rabes".

Ahora, el primer ministro Ariel Sharon quiere importar otro milln de "judos rusos". Es posible: si los amigos judos estadounidenses de Israel le dan un buen apretn a Ucrania, diez millones de ucranios reencontrarn repentinamente sus "races judas". Pero es posible que en su codicia Sharon llegue a minar por completo el Estado judo, porque la dicotoma judos-no-judos no es la nica posible. Los Judos en Israel no forman una unidad tnica, cultural o religiosa, sino ms bien una amalgama de inmigrantes de diversos pases divididos por la animosidad y la desconfianza mutuas y unidos por una poderosa maquinaria de propaganda que promueve el odio eterno e innato de los gentiles. Una estructura semejante no posee fuerza vital, y puede romperse.

La poblacin de la Tierra Santa podra ser subdividida y clasificada por su "judaicidad" entre judos y no-judos, o por su origen: ciudadanos nativos o adoptivos de cepa europea, asitica, americana, africana; o por su relacin con Cristo entre los que aceptan que Jess es Cristo y los que lo rechazan; pueden ser divididos segn la clase, en pobres y ricos, clases trabajadoras y explotadores; por idiomas: los que hablan rabe palestino, rabe magreb, hebreo moderno, yiddish, ruso, ingls, francs, amharic; o por confesin ortodoxos, catlicos, cristianos uniate, mnofisitas y protestantes; musulmanes sunnes, ahmadies, alaues, drusos; Bahai; judos sefarditas, iraques, yemenitas, etopes, hasdicos, litvak y kookite, o por profesiones o por sitios de residencia. En otras palabras, la judaicidad no es el nico criterio natural.

Para todos, con la excepcin de las elites, la mejor solucin es la creacin de un estado no-racista, democrtico, en el que la judaicidad no tenga valor legal y no otorgue privilegios; donde ser o no ser judo sea un asunto personal sin importancia cvica. Como una mayora de los rusos en Israel no son considerados judos, incluso si tienen apellidos que suenan judos, sufren de muchas incapacidades legales e ilegales en el Estado judo. Los rusos no tienen ventajas en la supremaca juda en Israel, es decir la supremaca de un cierto grupo socio-econmico, del acaudalado establishment askenaz cuya posicin neoliberal es inadecuada para los rusos ms dbiles desde el punto de vista social. Esa gente tiene una potente razn personal para apoyar la idea de un estado para todos sus ciudadanos, frente al actual concepto de el estado de y para los judos dondequiera se encuentren.

Para transformar la supremaca juda en una democracia para todos sus ciudadanos, estos grupos que no pertenecen a la elite, tienen que aliarse con los palestinos nativos, y en esto los rusos pueden jugar el papel de vanguardia. Algunos rusos han llegado a comprenderlo. El ao pasado, sus representantes entraron a Ramala sitiada y se reunieron con representantes de los palestinos nativos. Si esta iniciativa fuera bien recibida, la inmigracin masiva de judos rusos a Israel podra convertirse en el Caballo de Troya de la Igualdad en el estado judo.

Pero este entendimiento no ha penetrado an el modo de pensar palestino. Los israeles representan el grupo elitista, y las elites palestinas prefieren tratar con las elites israeles. Los israeles son activos en Paz Ahora, Gush Shalom, y otros grupos de izquierda, mientras los judos orientales y rusos son percibidos como antipalestinos. Pero es una visin errnea. En realidad, la relacin de grupos que no pertenecen a la elite es el camino para confrontar a la minora gobernante atrincherada. Los palestinos nativos deberan abrir canales directos de comunicacin con rusos, marroques, judos ortodoxos, etc. en lugar de fortalecer la elite israel.

En realidad, los intereses genuinos de rusos y palestinos coinciden. Para ambas comunidades, un estado democrtico constituye la solucin y el nico camino para lograrlo es dar plenos derechos ciudadanos a los tres millones de palestinos nativos que actualmente estn privados de derechos. En Palestina/Israel democratizado, de nueve millones de ciudadanos, el concepto de un Estado Judo seguir el destino de su mellizo, el Estado Ario, y caer en el olvido. Mucho depende de la madurez poltica y de la sabidura de la direccin palestina y de los restos de la izquierda israel. Si todas las fuerzas favorables a la igualdad se unieran en nuestra versin del CNA de frica del Sur, podran enterrar el apartheid. Esta unin de los grupos que no pertenecen a la elite podr cambiar el mapa poltico de Israel, si es adecuadamente apoyada y alimentada.

En el Estado transformado, habr siempre un lugar importante para la comunidad palestina que habla hebreo: los actuales israeles, el equivalente ms cercano de los bers sudafricanos. Aunque su supremaca es inaceptable, se garantiza su estatus de igualdad. Los de habla hebrea forman parte integral de Palestina no porque sean judos, sino a pesar de que algunos de ellos se identifican como judos. (De la misma manera, los bers son sudafricanos no por su piel blanca, sino a pesar de que algunos de ellos le dan importancia a ese hecho.) Por cierto, uno de los Israeles Asli (pukka Sahib), el famoso pintor Shimon Trabar, se describi como palestino de habla hebrea. El deseo de los hebreo-parlantes de separacin de sus vnculos con el judasmo mundial y de su nativizacin en Palestina floreci en los aos 50 (Movimiento Cananita) pero fue aplastado por la polica secreta de Ben Gurion. Ahora, numerosos israeles, han presentado peticiones a la Corte Suprema de Israel solicitando que se reemplace la lnea "Identidad judo" en sus tarjetas de identidad por "Identidad Israel/palestino".

Por lo tanto, la transformacin que proponemos no se dirige contra los grupos de habla hebrea, o de habla yiddish, sino contra su posicin especial y privilegiada basada en el concepto del Estado Judo. Este concepto convirti a Israel en una colonia del judasmo mundial. La eliminacin de los vnculos especiales entre los hebreo-parlantes en Palestina/Israel y los judos en el extranjero es, de cierto modo, una autntica declaracin de independencia israel. No descarta algunos contactos futuros, tal como la Revolucin Estadounidense no descart relaciones especiales con Inglaterra despus de 100 aos de separacin. Pero en esta etapa, tenemos que cortar el cordn umbilical de la judaicidad, rechazar el asfixiante cuidado de los judos estadounidenses para que el nio no sofoque. Los colonos deben convertirse en nativos.

Los estadounidenses podran apoyar esta iniciativa porque mostrara el camino a la paz en Medio Oriente y detendra la salida de su dinero hacia el Estado Judo. Lo que no necesitamos es el apoyo de organizaciones como "Amigos judos de Palestina", que vuelven a establecer los lazos con el judasmo por la puerta trasera. Del mismo modo, a Mandela no le interesara una organizacin llamada "Amigos del CNA de raza blanca". No hay ningn problema con una persona que pueda ser considerada juda (o blanca), pero hay un problema insuperable con organismos organizados del judasmo/la raza blanca. Un judo estadounidense no posee ninguna ubicacin como judo respecto a Palestina. Ser judo no constituye una calificacin, no ms que si fueran Filatelistas por Palestina.

Una tal separacin ser una gran ayuda para los adeptos a la fe juda en el extranjero: as podrn ocuparse de lo ms importante para toda persona religiosa, es decir ocuparse de adorar al Creador, con sus oraciones, con su mejora espiritual y a travs del estudio de la Tora. Ojal que los que tienden a considerarse judos pero no aceptan la fe juda reconozcan su error y busquen su camino a Dios del modo que consideren adecuado porque un judo no-religioso es un concepto que sobrevive gracias a la existencia del Estado judo, ya que de otra manera tendra tan poco sentido como un catlico ateo.

Las comunidades religiosas judas en Tierra Santa tambin prosperarn, porque sus necesidades religiosas no estarn entrelazadas con el lastre cvico. Sin un Gran Rabino impuesto por el Estado, podrn rendir culto a Dios del modo que consideren adecuado, sea conservador, liberal, o cualquier otra escuela ortodoxa y ultra-ortodoxa que prefieran. Con el sistema actual, se discrimina a los judos ortodoxos, se les obliga a ir al ejrcito; sus posibilidades de encontrar una profesin son severamente limitadas, mientras que las comunidades judas orientales son obligadas a aceptar formas de culto que les son extranjeras. Los judos ultra-ortodoxos estuvieron siempre contra el Estado judo porque lo consideraban una revuelta contra Dios. Por lo tanto, incluso para grupos judos religiosos, la democracia constituye la solucin.

Probablemente Palestina unida no seguir siendo eternamente un fro Estado laico de individuos. El fuego de los Profetas no se ha extinguido en el lugar. Pero, en vez de luchas intestinas, el pueblo de Tierra Santa buscar medios que abarquen a todos para servir a Dios. A los que dicen: "Pero estis soando" responderemos con las palabras de Sami Aldeeb, que preside la Asociacin por Un Estado Democrtico en Palestina/Israel: "Prefers la pesadilla actual?".



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