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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2009

Por qu gan Evo?

Atilio A. Boron
Rebelin


Una semana atrs celebrbamos el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay. Hoy tenemos renovadas -y tambin ms profundas razones- para festejar la extraordinaria victoria de Evo Morales. Tal como lo sealara hace ya un tiempo el analista poltico boliviano Hugo Moldiz Mercado, el rotundo veredicto de las urnas marca al menos tres hitos importantsimos en la historia de Bolivia: (a) es el primer presidente democrticamente reelecto en dos trminos sucesivos; (b) es el primero, adems, en mejorar el porcentaje de votos con que fue electo la primera vez: 53.7 % contra el actual 63.3 %; y, (c) es el primero en obtener una abrumadora representacin en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Adems, pese a que an no se dispone de los escrutinios definitivos es casi seguro que Evo obtendr los dos tercios en el Senado y en la Cmara de Diputados, lo que le permitira nombrar autoridades judiciales y aplicar la nueva Constitucin sin oposicin. Todo esto lo convierte, desde el punto de vista institucional, en el presidente ms poderoso en la convulsionada historia de Bolivia. Y un presidente comprometido en la construccin de un futuro socialista para su pas.

Obviamente, estos logros no le impedirn Washington reiterar sus conocidas crticas acerca de la defectuosa calidad institucional de la democracia boliviana, el populismo de Evo y la necesidad de mejorar el funcionamiento poltico del pas para garantizar la voluntad popular, como por ejemplo se hace en Colombia. En este pas, sin ir ms lejos, unos 70 parlamentarios del uribismo han sido investigados por la Corte Suprema de Justicia y la Fiscala por sus supuestos vnculos con los paramilitares, y 30 de ellos enviados a la crcel con sentencia firme por ese motivo. Cuatro millones de desplazados por el conflicto armado, auge del narcotrfico y el paramilitarismo bajo amparo oficial y la aquiescencia de Washington, violacin sistemtica de los derechos humanos, entrega de la soberana nacional a Estados Unidos mediante un tratado negociado en secreto y que concedi la instalacin de siete bases militares estadounidenses en territorio colombiano y la fraudulenta manipulacin procesal para lograr la re-reeleccin del presidente lvaro Uribe son todos rasgos que caracterizan una democracia de alta calidad institucional que no motiva la menor preocupacin de los sedicentes custodios de la democracia en Estados Unidos.

El desempeo electoral del lder boliviano es impresionante: obtuvo un triunfo arrollador en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, Julio del 2006, que sentara las bases institucionales del futuro Estado Plurinacional; otra aplastante victoria en Agosto del 2008 (67 %) en el Referendo Revocatorio forzado por el Senado, controlado por la oposicin, con el abierto propsito de derrocarlo; en Enero de 2009 el 62 % de los votantes aprob la nueva Constitucin Poltica del Estado y apenas unas pocas horas atrs, otra plebiscitaria ratificacin de casi los dos tercios del electorado. Qu hay detrs de esta impresionante mquina de ganar elecciones, indestructible pese al desgaste de cuatro aos de gestin, los obstculos interpuestos por la Corte Nacional Electoral, la hostilidad de Estados Unidos, numerosas campaas de desabastecimiento, intentonas de golpes de estado, amenazas separatistas y planes de magnicidio?

Lo que hay es un gobierno que cumpli con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarroll una activa poltica social que le gan la indeleble gratitud de su pueblo: Bono Juancito Pinto, que llega a ms de un milln de nios, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 aos que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas. Un gobierno que erradic el analfabetismo aplicando la metodologa cubana del programa Yo S Puedo, lo que permiti alfabetizar a ms de un milln y medio de personas en unos dos aos, razn por la cual el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declar a Bolivia territorio libre de analfabetismo. Se trata de un logro extraordinario para un pas que padeci una secular historia de opresin y explotacin, sumido en una desgarradora pobreza por sus clases dominantes y sus amos imperiales pese a la enorme riqueza que guarda en sus entraas y que recin ahora, con el gobierno de Evo, es recuperada y puesta al servicio del pueblo. Por otra parte, el solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela tambin permiti la construccin de numerosos hospitales y centros mdicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operacin Milagro. Importantes avances se registraron tambin en materia de reforma agraria: cerca de medio milln de hectreas fueron transferidas a manos de los campesinos y en la anunciada recuperacin de las riquezas bsicas (petrleo y gas), lo que en su momento provoc el nerviosismo de sus vecinos, especialmente Brasil, ms preocupado por garantizar la rentabilidad de Petrobrs que por cooperar con el proyecto poltico de Evo. Por ltimo, el cuidadoso manejo de la macroeconoma le ha permitido a Bolivia, por primera vez en su historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dlares y una situacin de bonanza fiscal que, unida a la colaboracin de Venezuela en el marco del ALBA, le permiti a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social.

Por supuesto, quedan muchas asignaturas pendientes y no todo lo hecho est ms all de la crtica. En una nota reciente Pablo Stefanoni, editor de Le Monde Diplomatique en Bolivia, adverta acerca de la inestable convivencia entre un discurso eco-comunitarista en los foros internacionales y una prdica desarrollista sin muchos matices en el mbito interno. Si bien la tensin existe, es preciso reconocer que la vocacin eco-comunitarista de Evo trasciende con creces el plano de sus alegatos en los foros internacionales: su compromiso con la Madre Tierra, la Pachamama, y los pueblos originarios es sincero y efectivo y ha marcado un hito en la historia de Nuestra Amrica. Por supuesto, el extractivismo de su patrn de desarrollo es innegable, pero a la vez inevitable dadas las caractersticas brutalmente predatorias que la acumulacin capitalista asumi en Bolivia. Pensar que de la noche a la maana el gobierno popular podra sustentar un modelo de desarrollo alternativo dejando de lado la explotacin de las inmensas riquezas mineras y energticas de ese pas es completamente irreal. Bolivia no tiene a su alcance, al menos por ahora, una opcin como la que en su momento tuvieron Irlanda o Finlandia. Pero sera injusto desconocer que la orientacin de su modelo econmico y su fuerte contenido distribucionista lo separan claramente de otras experiencias en marcha en el Cono Sur. Para ni hablar de la declarada intencin de Evo de avanzar en la escabrosa -y, por eso mismo, lenta y erizada de acechanzas- construccin de un renovado socialismo, algo que nada tiene que ver con el nebuloso capitalismo andino-amaznico que algunos persisten en presentar como una tan inexorable como inverosmil antesala del socialismo.

Todos estos logros, sumados a su absoluta integridad personal y a una espartana cotidianeidad (que contrasta muy favorablemente con las abultadas fortunas o los elevados patrones de consumo que exhiben otros lderes y polticos progresistas de la regin) han hecho de Evo un lder dotado de un formidable carisma personal que le permite vapulear a cualquier rival que se atreva a desafiarlo en la arena electoral. Pero adems, su permanente preocupacin por concientizar, movilizar, organizar a su base social -haciendo a un lado los desprestigiados aparatos burocrticos que, al igual que en la Argentina, Brasil y Chile no movilizan ni concientizan a nadie- no slo satisface la impostergable necesidad de construir una subjetividad apropiada para las luchas por el socialismo sino que, al mismo tiempo, se constituye en una carta decisiva a la hora de prevalecer en la arena electoral. Las fuerzas de la atribulada centroizquierda del Cono Sur, que avizoran un futuro poltico poco promisorio habida cuenta del crecimiento de la derecha alimentado por su resignado posibilismo, haran bien en tomar nota de la luminosa leccin que ofrece el triunfo de Evo en las elecciones del domingo pasado. Una leccin que demuestra que ante el peligro de la restauracin del dominio de la derecha la nica alternativa posible es la radicalizacin de los procesos de transformacin en curso. Derrotada en el terreno electoral la derecha redoblar su ofensiva en los mltiples escenarios de la lucha de clases. Sera suicida suponer que se inclinar sin dar batalla ante un revs electoral. Ojal se aprenda tambin esta leccin.

* una versin reducida de este artculo fue publicada en Pgina/12 el 7 de Diciembre de 2009

www.atilioboron.com

 

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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