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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2009

El movimiento de cara a Copenhague

Matteo Dean
La Jornada


La conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climtico, la llamada COP15, adems de representar un horizonte inevitable si la humanidad quiere rescatar lo que an se puede salvar de la devastacin ambiental producida en los ltimos 200 aos, se perfila como una ptima oportunidad para medir y recomponer el movimiento social global. Ya lo hemos dicho anteriormente: mucho se centra en la calidad de los razonamientos y en la capacidad tanto de desarrollarlos como de imponerlos a los (ex) poderosos del planeta.

Antes de adentrarnos en el mbito de las ideas, conviene describir algunas novedades importantes con respecto de la movilizacin que se est organizando alrededor de COP15.

Ante todo es importante subrayar la enorme diferencia entre las protestas organizadas alrededor de cumbres generalmente sealadas como ilegtimas G-8, FMI, BM, OMC, etctera y la movilizacin alrededor de una conferencia que tiene mucha ms legitimidad de existir o, por lo menos, es mucho ms legitimada por distintos sectores del movimiento. Esto es un hecho fundamental, pues ste es el enfoque que el movimiento manifestar en Copenhague: ser la combinacin de protesta/contestacin y dilogo con las partes reunidas. El objetivo general no ser bloquear a los delegados, asediar la cumbre, cancelar el encuentro entre los poderosos, sino, al contrario: determinar la conferencia e imponer puntos de vista y decisiones. Claro, habr algo de protesta, sobre todo a la luz de la ley, aprobada en tan slo 72 horas, que asigna un mnimo de 40 das de crcel para los llamados troublemakers. Las organizaciones ya estn preguntando: quines son los crea problemas? Nosotros o ustedes, gobiernos que destruyen el planeta?

Con todo, y a pesar de lo anterior, esta conferencia representa para el movimiento la posibilidad concreta de una recomposicin alrededor del tema ecolgico. Una recomposicin que se viene buscando desde hace unos aos y que, por nica vez, tiene la posibilidad de desarrollarse no tanto alrededor de las oposiciones, sino de las propuestas.

Hasta ahora, el asunto climtico y ecolgico ha sido enfrentado con dos actitudes. Por un lado, con la visin, casi catastrfica, de que el mundo estara al borde de una destruccin de magnas proporciones y entonces se lanza la apelacin a la salvaguarda de la naturaleza; por el otro, sobre todo en el mbito de la reflexin crtica, el asunto ecolgico siempre ha jugado un papel secundario, pues antes vena lo econmico y lo social: la nica dialctica posible o importante era entre trabajo y capital.

La coyuntura actual, pero sobre todo la crisis ecolgica actual, quizs nos permita salir de esta dicotoma y meternos de lleno en otros mbitos de reflexin, es decir, la dialctica entre el capital y la vida: no hay justicia social sin justicia ecolgica. Y viceversa.

El movimiento tendr que tener mucho cuidado en no caer en la trampa de la propuesta green economy, promovida por el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Sin duda, producir bienes y generar energa de manera limpia ayudar; nos har bien en cuanto seres humanos. Pero la cuestin central es otra: el control y el manejo de esa produccin y esa generacin. Es el monopolio de los conocimientos y de las tecnologas lo que hay que vencer primero. As las cosas, el capitalismo verde no es otra cosa que la propuesta de salida de la crisis por parte del capital, el ensimo revire que el capital realiza cuando descubre sus propios lmites estructurales.

Y entonces, si son las ideas y las nuevas reflexiones el potencial valor adjunto de este movimiento, ser importante plantear alternativas, viables y eficaces, que slo podrn serlo si prefiguran la liberacin de la humanidad. Del sueo a la realidad, segn muchos activistas que ya caminan rumbo a Copenhague, el tema central de esta poca es la independencia. Si el problema real no es la produccin limpia y ecocompatible, sino la manera capitalista de implementarla, entonces lo que hay que reclamar es la independencia del crecimiento permanente y explotador del capital.

Por ejemplo, soberana alimentaria, que se traduce en independencia de la esclavitud de las siembras transgnicas, que adems de lo dicho provoca dependencia de los productores agrcolas; independencia en la produccin de saberes y circulacin de los mismos, y, sobre todo, independencia energtica. Este ltimo aspecto conlleva una crtica importante al modelo productivo de los agrocombustibles, lo cual a su vez abre el terreno para comenzar a fincar las responsabilidades de las crisis actuales tambin en otras latitudes del planeta.

Es fcil hablar hoy de decrecimiento como oportunidad de salvacin frente al desastre inminente. Y no es posible criticar a quienes justamente creemos en esta posibilidad como salida. Pero tampoco hay que ilusionarse: el decrecimiento individual, personal, aunque fuera comunitario, solamente alarga la vida del actual modelo capitalista, pues hace durar ms sus fuentes energticas. En realidad, decrecimiento es hacer independientes nuestras necesidades del crecimiento devastador del capital. Dicho a la manera de los que estn a punto de manifestarse en Copenhague: Haz crecer tu independencia, acorta tu dependencia!

http://www.jornada.unam.mx/2009/12/07/index.php?section=opinion&article=018a1pol

 


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