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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2009

La estrategia del Jerbo

Jos Antonio Monje
Rebelin


Cuando uno se adentra en las profundidades del desierto del Sahara y se pone a observar detenidamente el entorno descubre que, en medio de aquella evocadora belleza aparentemente solitaria, existen decenas de criaturas vivaces y expectantes. Todas ellas comparten dos grandes deseos: ser libres y vivir en paz. Ni las inclemencias climticas, la escasez de alimento o las dificultades de desplazamiento impiden que estas criaturas sigan anhelando tan privilegiada condicin. Este es, por ejemplo, el caso del jerbo, uno de los pobladores ms curiosos y simpticos de este paisaje. El pequeo roedor, omnvoro vivaz tremendamente inteligente, es un hbil cazador y un experto escapista. Profundo conocedor de su hbitat, ha adoptado un estilo de vida que le posibilita permanecer en este rido ambiente, adaptado perfectamente a un medio terriblemente hostil.

El jerbo tiene muchos depredadores que amenazan su vida constantemente en este desierto. Para evitar ser presa fcil de los mismos, convierte su madriguera en una compleja red de tneles, con mltiples entradas y salidas. Dichas vas de escape, cubiertas ligeramente con arena, dan la apariencia de inexistentes, aunque el jerbo las tiene perfectamente ubicadas y recurre a ellas siempre que le es necesario. Las recorre peridicamente, supervisando su accesibilidad y mantenimiento. Si por efecto del siroco o cualquier otra dramtica eventualidad uno de estos ingresos queda bloqueado, el jerbo siempre tiene otra entrada cercana como alternativa inmediata, pues de ello siempre depende su vida.

Al elaborar cualquier estrategia de accin, una de las primeras cosas que debemos plantear son las diferentes alternativas que existen para alcanzar el objetivo trazado. Dichas opciones deben estar siempre en consecuencia con los principios y valores institucionales y sociales establecidos, como una clara expresin de adaptacin al entorno en el que nos toca desenvolvernos. En estos ejercicios de planificacin estratgica, de la misma forma que lo hace el jerbo, la idea es construir y mantener una seria de alternativas que posibiliten una amplia capacidad de movimiento y garanticen el xito de las actividades programadas.

Los pobladores de la Repblica rabe Saharaui Democrtica (RASD) son muy conscientes de esta realidad y adoptan acertadamente el mismo comportamiento estratgico del jerbo. Ancestrales conocedores del desierto y de los mecanismos de sobrevivencia en l, frente al objetivo de lograr la independencia del Sahara Occidental, los saharauis cuentan con una variada gama de posibilidades que van desde la continuacin de la intifada pacfica como instrumento de presin poltica hasta el legtimo retorno a las armas. Para cada una de estas diversas alternativas, cuentan con una no menos numerosa cantidad de aliados dispuestos a acompaarlos en la decisin que estimen ms conveniente.

En medio de la crisis ocasionada por la ltima escalada de violencia impulsada por el Reino de Marruecos en los territorios ilegalmente ocupados, el secuestro de los siete activistas defensores de derechos humanos y la flagrante violacin de los derechos humanos fundamentales de Aminetu Haidar, a los saharauis les ha quedado perfectamente claro cules son las alternativas viables y no viables de solucin del conflicto. De la misma manera, se ha hecho ms evidente (por si antes no estaba suficientemente difano) cules son sus verdaderos aliados y cuales sus enemigos. Quines podran tener una capacidad real de intervencin para dar una solucin definitiva al entrampamiento en el que nos encontramos ahora y quines, por intereses particulares, desconocimiento de la realidad o mera pusilanimidad, estn totalmente descartados para participar en esta trascendental partida donde slo los ms hbiles tendrn posibilidades concretas de ganar.

La actuacin del gobierno espaol en el Caso Haidar est siendo realmente lamentable. La imposibilidad de presentar una postura digna ante el rgimen alau es la triste constatacin del cierre total de una de las alternativas de solucin, alternativa que poda pensarse en trminos de intervencin efectiva del mayor responsable de la crisis en la que se encuentra desde hace treinta y cinco aos el pueblo saharaui. La dbil postura mostrada por Espaa frente al proceso de negociacin con Marruecos por el retorno de Aminatu al Sahara Occidental, territorio saharaui, lo incapacita definitivamente para ser un actor preponderante en el proceso de resolucin del conflicto saharaui - marroqu.

Es hora de recurrir a otras alternativas de solucin y a otros actores ms importantes y ms dignos. Para tal fin, resulta oportuno considerar, por ejemplo, como elemento clave en la gestin de este conflicto, el positivo acercamiento que se viene dando con los pases latinoamericanos que llevan a cabo actualmente procesos revolucionarios en democracia (Venezuela, Bolivia, Ecuador) en el marco de la cumbre ASA celebrada en septiembre de este ao. Es muy importante para el gobierno saharaui seguir reforzando los lazos con estos pases e intentar invitarlos a involucrarse de una manera ms efectiva en este conflicto, de modo que ms aliados se sumen al apoyo que tradicionalmente se recibe de naciones amigas como Argelia, Cuba o Libia. La lucha por la independencia del Sahara Occidental ha entrado desde hace unos meses en una fase clave de desenlace y es necesario que contemos con la mayor cantidad de apoyo, con el ms amplio nmero de alternativas de solucin, de modo que podamos garantizar, de manera realista, la victorial final.

Jos Antonio Monje es el Coordinador de la Delegacin para la RASD - Mundubat

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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