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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2009

El nomeno y el fenmeno

Juan Francisco Martn Seco
Pblico


Al menos a partir del siglo XVIII, la Filosofa ha girado en buena medida alrededor de ambos conceptos. Se ha contrapuesto la cosa en s a la cosa tal como es conocida. Realidad y apariencia. A menudo, la apariencia adquiere, sobre todo en poltica, ms importancia que la propia realidad.

En el ltimo artculo que publiqu en este diario me surga la duda de si en ocasiones no preocupa tanto el paro como su reflejo estadstico, y de ah el empeo en importar un sistema como el kurzarbeit alemn que no reduce el desempleo, sino que disfraza las estadsticas mediante las reducciones de jornada.

Desde hace ya muchos aos ocurre algo similar con el dficit pblico. Se generaliza el discurso acerca de su carcter nocivo, pero, a juzgar por los comportamientos, lo que parece importar es nicamente su expresin contable.

Todos los pases pugnan por inventar trucos ms o menos ingeniosos para disfrazar los desequilibrios presupuestarios. Parece que fue Alemania el que comenz la ofensiva con lo que aqu en Espaa se conoci como el mtodo alemn o de desembolso total de las obras pblicas. Como el nombre indica, se trata de que el Estado, lejos de ir pagando las infraestructuras segn se van realizando, las abona en su totalidad al final del contrato.

En realidad, tal procedimiento no reduce el dficit y ni siquiera lo pospone, slo lo oculta. Aunque no se reconozca contablemente, las administraciones pblicas se lo deben a las constructoras que, a su vez, se financian en las entidades financieras. La nica conclusin es que el coste financiero se encarece para el sector pblico.

Otros muchos artificios han ido apareciendo: creaciones de entes pblicos como el ADIF, de empresas pblicas como las sociedades de Aguas, la construccin de autopistas financiadas por peaje en la sombra como las de Alberto Ruiz-Gallardn o las concesiones de hospitales como los de Esperanza Aguirre.

Segn Eurostat va cerrando algunos de estos agujeros, surgen otros.

Ahora, en el proyecto de la llamada ley de economa sostenible, entre las mltiples medidas inconexas que contiene aparece la creacin de asociaciones pblico-privadas: la finalidad, la misma, ocultar el dficit pblico, que no reducirlo.

Las decisiones de Eurostat no modifican los hechos econmicos. Si la Hacienda pblica asume la realizacin de ciertas obras y la prestacin de determinados servicios sin financiarlos con impuestos, forzosamente incurre en dficit pblico, y los efectos econmicos sern los mismos, buenos o malos, pero los mismos, tanto si las obligaciones se formalizan mediante deuda pblica en forma de ttulos como de endeudamiento frente a las empresas privadas; tanto si la amortizacin adquiere la forma de cantidades previamente determinadas como si hay que determinarlas en funcin de ciertos parmetros.

La nica diferencia, y es sin duda importante, radica en que el control ser ms deficiente y el coste para el erario pblico bastante ms elevado.

Juan Francisco Martn Seco es economista

Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial



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