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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2009

A diez aos de la "batalla de Seattle"

Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Rebelin


Hace ahora diez aos el mundo se vio sorprendido por las protestas de Seattle en ocasin del Encuentro Ministerial de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). Estos das que conmovieron al mundo marcaran la abrupta emergencia de lo que vendra a conocerse como movimiento antiglobalizacin e inauguraran un nuevo ciclo internacional de movilizaciones, que tiene la crtica a la globalizacin como su elemento motriz.

Antes de Seattle
Seattle no fue producto de la nada. Los acontecimientos de noviembre de 1999 marcaron, en cierta forma, la culminacin de todo un proceso de gestacin y desarrollo de luchas y resistencias a la globalizacin capitalista iniciado a mediados de los noventa y cuyo inicio simblico suele fijarse en el alzamiento zapatista del 1 de noviembre de 1994.

Desde mitad de los noventa una serie de campaas internacionales, movilizaciones y encuentros, en interrelacin con luchas significativas a escala estatal, fueron dibujando un entramado de redes, organizaciones, y experiencias cuya solidez y consistencia ira en aumento. Visible para el gran pblico a partir de Seattle, la crtica a la globalizacin vena ya de lejos.

La batalla de Seattle
Las movilizaciones en Seattle, donde confluyeron un amplio espectro de organizaciones y redes de diferentes pases y de Estados Unidos, marcaron un antes y un despus en la trayectoria del movimiento.

La mezcla entre la sorpresa causada por el rechazo tan contundente e inesperado a los fundamentos del capitalismo global en el corazn de la bestia, el radicalismo de las formas de movilizacin (en especial el bloqueo de la sesin inaugural de la cumbre), y el propio fracaso de las negociaciones oficiales, explican el fuerte impacto de la batalla de Seattle.

La explosin del movimiento
Seattle inaugur un periodo de rpido crecimiento del movimiento, hasta las movilizaciones contra el G8 en Gnova en julio de 2001 y los atentados del 11 de septiembre (11S) en New York. sta fue una fase de desarrollo lineal, semi-espontneo y automtico del movimiento. Miles de personas se sintieron identificadas con estas protestas y una gran diversidad de colectivos de todo el planeta tuvieron la sensacin de formar parte de un mismo movimiento, de compartir unos objetivos comunes y sentirse partcipes de una misma lucha. Pareca que cada vez ms sectores empezaban a ver sus problemas concretos desde una ptica global y a percibirlos, aunque de forma imprecisa y difusa, como parte de un proceso ms general. El movimiento antiglobalizacin se configur rpidamente como un movimiento portador de un rechazo general a la lgica de la globalizacin neoliberal, sintetizado en sus eslganes ms conocidos como El mundo no est en venta, Globalicemos las resistencias u Otro mundo es posible.

Tras el 11S
Las protestas en Gnova y los atentados del 11S en New York abrieron paso abruptamente a un nuevo perodo en la trayectoria del movimiento antiglobalizacin. En los meses inmediatamente posteriores al 11S, ste dio muestras de haber perdido fuelle y centralidad poltica y meditica.

Sin embargo, esta situacin de desconcierto e incertidumbre inicial fue disipndose y el movimiento recuper de nuevo capacidad de iniciativa, beneficindose del estallido de la crisis Argentina y del escndalo de Enron.. En enero de 2002, el xito del segundo Foro Social Mundial de Porto Alegre mostr que, lejos de haberse descompuesto, el movimiento segua con fuerza.

En poco tiempo, ante la estrategia de guerra global permanente de la administracin Bush, la denuncia de la guerra y el imperialismo tomaron centralidad en las actividades del movimiento antiglobalizacin, hasta entonces centrado ms en las cuestiones sociales y econmicas. La guerra en Irak desencaden un gran movimiento antiguerra, que tuvo en la jornada mundial del 15 de febrero de 2003 su mayor expresin, llevando al peridico The New York Times (17/02/05) a afirmar que existen dos superpotencias en el planeta, los Estados Unidos y la opinin pblica mundial.

Prdida de centralidad
A partir de finales del 2003 y 2004 se entr en una nueva etapa marcada por una prdida de visibilidad de las movilizaciones internacionales antiglobalizacin, de su capacidad aglutinadora, as como de mayor dispersin, regionalizacin y nacionalizacin de las luchas sociales. La imagen de un movimiento internacional coordinado, que actuaba como polo de atraccin y de referencia simblica, desapareci. A partir de este periodo dominaron las tendencias a la fragmentacin y a la dispersin.

Aunque la dinmica general desde entonces ha estado marcada por el aumento de las resistencias, stas han sido muy desiguales por todo el mundo y han experimentado dificultades importantes en Europa y Estados Unidos, donde han tenido una lgica globalmente defensiva y han conseguido pocas victorias que permitieran acumular fuerzas de forma slida. En Amrica Latina, en cambio, se ha producido una crisis profunda del modelo de acumulacin neoliberal y un ascenso de los movimientos populares, convirtindose en uno de los principales focos de resistencias al neoliberalismo en estos diez aos tras Seattle.

De la antiglobalizacin al anticapitalismo
El estallido de la gran crisis del 2008, con el hundimiento de Wall Street y la crisis financiera y bancaria, abri un nuevo escenario para las resistencias a la globalizacin. A pesar de la retrica grandilocuente de las cumbres del G20 en Washington, Londres y Pittsburg, las medidas adoptadas durante este ao han buscado transferir el coste de la crisis a los sectores populares y apuntalar los cimientos del modelo econmico, sin cambios significativos del mismo, ms all de la correccin de algunos excesos negativos desde el punto de vista del propio funcionamiento del sistema.

La incapacidad para arrancar cambios importantes en las polticas dominantes se explica fundamentalmente por la debilidad de la respuesta social. El desfase entre el malestar social y el descrdito del actual modelo econmico y su traduccin en movilizacin colectiva es claro.

La crisis levanta el doble desafo de renovar las perspectivas estratgicas y de dar respuesta a los retos de un momento marcado por el ascenso de un rechazo al actual sistema econmico, pero tambin por las grandes dificultades para hacer arrancar la protesta social. Cambiar el mundo se ha rebelado como una tarea mucho ms difcil de lo que imaginaron muchos de los manifestantes de Seattle.

Un mero enfoque antineoliberal no basta. Pasar al anticapitalismo consecuente aparece como un desarrollo estratgico necesario para avanzar hacia este otro mundo posible del cual el movimiento antiglobalizacin ha sido una referencia.

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son miembros de la redaccin de Viento Sur y autores de Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street (Editorial Popular, 2009).
Artculo publicado en Altermundo-Galicia Hoxe, 29/11/09.

+ info: http://esthervivas.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de los autores, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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