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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2009

Los restos de Franco

Matxelo lvarez, Maite Mangado, Lander Garca y Diego Paredes
Gara


Reflexionar o hablar hoy da sobre Francisco Franco y sobre el rgimen que ste encabez durante cuarenta aos habra de suponer inevitablemente echar la vista sobre lo que de ambos -dictador y dictadura- queda en el actual sistema poltico vigente en el Estado espaol, mxime cuando hace pocas fechas acabamos de pasar un nuevo 20-N, aniversario de la muerte fsica del caudillo, y un 6-D, aniversario de una Constitucin que, al menos en teora, hubiese debido suponer tambin su muerte poltica y la progresiva deconstruccin de la herencia de ese rgimen.

Si adems queremos hacer esta reflexin desde la honestidad y la coherencia para con esa Memoria Histrica Democrtica y Antifascista que queremos recuperar y construir, y para con esas vctimas del franquismo cuyos derechos proclamamos y reclamamos, estaremos obligados a referirnos a la votacin realizada el pasado da 19 en el Congreso espaol, en la que se decidi por aplastante mayora excluir a un sector de dichas vctimas de su derecho a la verdad, a la reparacin y a la justicia. Esta decisin fue adoptada al ser rechazada por 318 votos contra 23 una propuesta que instaba al Gobierno espaol a reconocer a los familiares de militantes de organizaciones poltico/militares -EGI Batasuna, MIL, ETA y FRAP-, que fueron muertos o torturados por el rgimen franquista, los mismos derechos que al resto de las vctimas de ese rgimen, incluido el derecho a la reparacin econmica.

Somos conscientes de que, al igual que en aos anteriores en torno a este 20-N, ha habido concentraciones, manifestaciones o misas de sectores nostlgicos de aquel rgimen fascista, pero somos an ms conscientes de que hoy la pervivencia de elementos de aquel rgimen encuentra su mayor y ms eficiente aliado en determinadas decisiones y leyes tomadas y promulgadas aqu y ahora, en pleno rgimen declarado democrtico, que en la parafernalia azul. Algo queda de aquel rgimen en esa parafernalia, pero a nuestro juicio queda ms an en esa decisin adoptada el pasado da 19 de noviembre.

Esta afirmacin es a todo punto real y objetiva, ya que tanto la decisin como los efectos prcticos que de ella se desprenden pasan a integrarse en las consideraciones y normativa de la Ley de Memoria Histrica, convirtindose en el vehculo a travs del cual es la propia democracia actual -el orden jurdico vigente- el que re-asume para un sector no pequeo de vctimas del franquismo unas consideraciones delictivas y penales -terrorismo- y unas resoluciones condenatorias dictadas por aquel rgimen, asumiendo tambin la impunidad y el olvido para con esas vctimas y sus familiares, as como la tarea de hacer efectivas dichas consideraciones -impunidad y olvido- en la actualidad. La gravedad de todo ello no se le ha de escapar a nadie, porque supone comenzar a legislar, a crear normas y leyes, contra un sector de las vctimas del rgimen franquista privndolas a travs de ellas de su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparacin, y en gran medida a travs de ello, de su re-criminalizacin, de su derecho a la memoria.

Ciertamente no nos extraa la actitud de muchos de los que apoyan la exclusin de estas vctimas del franquismo, puesto que tampoco reconocan su lucha en el momento en que la llevaban a cabo al no reconocer el carcter fascista de aquel rgimen de innegable placidez, ya que participaban en uno u otro grado de l... Lo sorprendente y preocupante es la cantidad de cmplices que han encontrado en la actualidad y la determinacin que en conjunto ponen para mantener, asentar y ampliar con decisiones como sta el modelo espaol de impunidad, el mismo modelo que hasta hoy sigue impidiendo tambin que otras vctimas del franquismo accedan a la verdad, la justicia y la reparacin, como son las vctimas del llamado tardofranquismo o los maquis...

Con decisiones como sta los mismos poderes que argumentan razones de todo tipo para no anular jurdicamente ni una sola condena del franquismo o que son capaces de paralizar iniciativas judiciales como la del juez Baltasar Garzn se muestran capaces de asumir la pervivencia de determinados elementos del rgimen franquista al asumir la pervivencia y prolongacin de sus consideraciones y sus condenas e incluyndolas en su Ley de Memoria Histrica. Esto supone apuntalar, remozar y asumir lo que an pervive del rgimen franquista porque, recordemos, un rgimen pervive mientras perviven sus consideraciones y sus leyes, y en este caso que nos ocupa tambin mientras pervive el olvido y el no reconocimiento para sus vctimas.

Al paso que vamos, los nicos antifranquistas asumibles o recordables sern los que no lucharon contra Franco o los que se arrepintieron a la primera de cambio de haberlo hecho, como es el caso de muchos de los que con votaciones y decisiones como sta son -han sido y son- la cabeza y la mano del modelo espaol de impunidad, un modelo que en algunos aspectos comienza a tragarse ya algunos valores y derechos -el derecho a la memoria, a la verdad, a la reparacin y a la justicia para todas las vctimas del franquismo entre ellos- que a nuestro entender habran de ser esenciales para un sistema que se dice democrtico.

Matxelo lvarez, Maite Mangado, Lander Garca y Diego Paredes son miembros de Ahaztuak 1936-197.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20091210/171293/es/Los-restos-Franco 



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