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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2009

Nuestro amigo el Rey?

Agapito de Cruz Franco
Diagonal


Nadie parece acordarse, a raz del drama protagonizado por la activista de los derechos humanos en huelga de hambre, la saharaui Aminetu Haidar, del libro de Gilles Perrault, Nuestro amigo el Rey. Retrataba la figura de Hassan II, hijo de Mohammed V -sultn que inaugurara la etapa posterior al Protectorado y padre del actual rey de Marruecos, Mohammed VI-, en relacin con los pases europeos, entre ellos Espaa. El autor, se da un paseo entre novelado y documental por la sociedad y, sobre todo, por las cloacas de las mazmorras subterrneas alauitas, para denunciar la falta de libertades y la constante vulneracin de los derechos humanos, sociales y polticos. El libro, profusamente documentado, trata al desaparecido monarca como "un dspota sanguinario de una crueldad sin parangn en el mundo civilizado".

Planteaba la tesis de que a la poltica oficial occidental y a los medios de comunicacin, no les quedaba otra opcin que ponerse orejeras ante la Dictadura medieval y desptica del Rey de Marruecos, a causa de los beneficios que su figura como amigo de Occidente les reportaba, y como freno y muro del integrismo islmico. El panorama de inseguridad del resto de Estados del Magreb avala esa idea. De hecho, la gigantesca Mezquita construida en la costa de Casablanca -la mayor de las Mezquitas musulmanas- como Faro para iluminar y hacer ver al mundo que all comienzan las tierras del Islam, no impide que el Rgimen de la Monarqua surgida tras su independencia de Espaa y Francia en 1956, haya facilitado que EE UU se haya instalado en la zona con fuertes intereses y puje por ser un pas preferente para la UE. La realpolitik y los intereses econmicos han hecho el resto y, Espaa, ha borrado de su agenda tres cosas: la causa saharaui, la situacin de los derechos humanos y el apoyo a la democratizacin del pueblo marroqu como nacin de ciudadanos libres y no de sbditos. Otra cosa es la postura pro saharaui de la sociedad espaola. Pero este desajuste, hipocresa y doble moral es la que, con la incompetencia de la ONU haciendo la MINURSO turismo por los hoteles ms caros de El Aain durante las ltimas dcadas, ha hecho que vaya ya para 35 aos, la dispora saharaui en el inhspito Tinduf y que la represin ante cualquier disidencia en el pas sea absoluta. Y que Aminetu Haidar no exista. Y, por tanto, si muere ser, para el Rgimen que puso muros en la arena, un fantasma ms a aadir a quienes dejaron su vida desde 1975 en la lucha del desierto. Como parte de esa escenificacin hecha por Hassan II, podramos recordar aquel saludo que diriga al Rey Juan Carlos I llamndolo: "hermano".

La tesis de Nuestro amigo el Rey aunque matizada luego por su Gobierno- la ha ejemplificado hace unos das quien fuera viceministro de Interior y actual lder del partido Autenticidad y Modernidad (PAM) Fouad Al el Himma, cuando afirma: Espaa debe elegir entre convivir con un Marruecos que demuestra su capacidad de controlar todo lo que sucede en su territorio y luchar contra las plagas que le han afectado o convivir con una regin con peligros que pueden tener consecuencias sobre su porvenir y el de Europa. Para continuar explicando: "cmo Marruecos combate todas esas plagas que acechan a Espaa, como la emigracin clandestina, el trfico de droga, el extremismo y el terrorismo". Sin embargo se olvida el poltico marroqu del terrorismo del que habl el representante provisional del Frente Polisario en Espaa Mohamed Jadad en su visita reciente al aeropuerto de Lanzarote: "En este momento hay en Marruecos 500 desaparecidos y decenas de presos polticos saharauis". Presos de conciencia como Sidi Mohamed Daddach, Laarbi Masoud, Atigo Barray o Ahmed Sbai -representantes todos ellos de asociaciones pro-derechos humanos y polticos saharauis-, pueden, como la propia Aminetu Haidar, desaparecida tambin en su momento y recluida durante cuatro aos, dar fe de ello.

Unos actores que han hecho mutis por el foro han sido el Gobierno de Canarias y las diversas Instituciones de las Islas. Seguramente deben estar pensando en la tupida red de intereses comerciales y empresariales con el pas vecino. Pero se echa de menos la opinin del socialista-conservador Jernimo Saavedra y su mensaje pro marroqu en el conflicto del Shara, ante lo temible que sera para Canarias que ste fuera un pas libre y a travs de l pudiera colarse el integrismo islmico de Argelia a las Islas, como en su momento manifest.

A m Marruecos me encanta. Csar Manrique deca que como siguiera esa vorgine de construccin en la isla conejera se iba a vivir a Ifni o Marraquech. Nunca he entendido cmo no existe entre las ciudades costeras de Marruecos y nuestro archipilago todo un conjunto de lneas martimas como en otros lugares, o puentes areos entre sus aeropuertos y los nuestros. Me gustan las gentes de Marruecos y del Shara, muchas de sus costumbres, la comn historia que tenemos, y, a la contra, no me gustan nada las artificiales fronteras que la descolonizacin estableci. Los he visitado en varias ocasiones y de todas las maneras posibles: slo o acompaado, por el norte y por el sur, a travs del desierto y por el Atlas hasta el Valle del Draa y Sequa El Amra y Ro de Oro (en su origen Ro Douro puesto por los portugueses en el siglo XV, donde surgira Villacisneros, actualmente Dajla). Ancdotas a raudales me indican que una cosa es el pueblo (Perrault termina su libro con la frase: "Cundo llegar el momento de Marruecos?") y otra el Estado que sobrevino tras la independencia y su rgimen de gobierno. Recuerdo que Hassan II no pisaba el Rif, porque los rifeos se la tenan jurada. Conversaciones con gente joven marroqu en interminables recorridos en guagua hasta Zagora en el Sur, retratan su protesta e inconformismo con la anexin del territorio saharaui. Divertidas ancdotas en la regin del anti Atlas donde los hombres juegan con la baraja espaola, se habla la lengua bereber de las kabilias, las mujeres son totalmente liberales nada que ver con el Islam y muchas de sus palabras se confunden con las nuestras, confirman que somos pueblos hermanos. Hasta los militares se despistan y no te piden el pasaporte en sus controles en el desierto si viajas junto a gente del lugar y te pones una chilaba. Tantos siglos mezclando el ADN produce esos resultados. Eso s, an estamos esperando que los responsables del aeropuerto de El Aain nos devuelvan todos los mapas y monogrficos de El Pas sobre el Shara que una vez nos requisaron, y den explicaciones por asignarnos a dedo un hotel con el fin de tenernos controlados al percatarse que, como canarios, debamos simpatizar con el Frente Polisario. Porque ese es otro factor aadido al deterioro de esta activista. Cada vez que una manifestacin en Espaa enarbola la bandera del Shara Libre, ms se cierra en banda el Gobierno alau, al transformar un derecho individual en un tema de confrontacin poltica, y entrar en escena el Gran Marruecos, y los miedos y odios histricos con Argel, y que ya en su momento dinamitaron un Magreb unido donde sus pases convergieran en algo parecido a la UE.

Cada da estoy ms convencido de que si quitramos a los gobiernos del medio nuestras sociedades podran solucionar sus problemas por s mismas al no estar mediadas por intereses ajenos a ellas. Lo que est sucediendo con Aminetu Haidar una mujer sola, enfrentada desde su pacifismo activo al poder- adems de un crimen contra la humanidad, es puro machismo poltico. Las soluciones que se siguen presentando desde la Democracia y por pases con una pujante opinin pblica, ignoran que Marruecos sigue siendo en el fondo una Dictadura, y que la opinin pblica y quien tiene la ltima palabra es el Rey, Seor de la Vida y de la Muerte. Mohammed VI comenz su reinado abriendo expectativas de libertad ahogadas ya por las tormentas de arena del desierto. De hecho su discurso en torno al Shara de octubre pasado ha hecho recordar, en palabras de los representantes saharauis, los aos de plomo de su progenitor. La pregunta es pues obvia: Mohammed VI, en pleno siglo XXI sigue siendo al igual que su padre nuestro amigo el Rey o ha apostado porque llegue de una vez por todas el momento de Marruecos? La respuesta est en el Aeropuerto de Guacimeta en Lanzarote, y en los pramos desrticos de Tinduf. Y Espaa? Espaa pescando. Mientras en Tinduf se habla en parte espaol tanto por adultos como por nios, en el Shara ocupado, en el viejo Aain que fundara el gallego Manuel Rodrguez Paseiro, los hijos de Aminetu se dirigen al mundo en francs

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Nuestro-amigo-el-Rey.html



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