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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2009

Chile, una visita a un pas en vsperas electorales

Txente Rekondo
Gara/Rebelin


Sin embargo, pronto te encuentras con una nueva realidad. En las calles de la zona universitaria se muestran las pintadas y los carteles reivindicativos de todos aquellos que siguen luchando por cambiar la situacin actual y que no renuncian a recuperar su memoria histrica. El contraste lo encontramos en el centro de la ciudad, donde se suceden las concentraciones de las diversas iglesias que inundan el pas, muchas de las cuales estn sustituyendo el papel de la tradicional iglesia catlica, proclamando a los cuatro vientos las bondades de su credo y haciendo una evidente labor de proselitismo ante la mirada curiosa de los viandantes santiagueos.

Unos metros ms alejados de la plaza de la Catedral nos acercamos a uno de los iconos de aquel golpe fascista de 1973, el Palacio de la Moneda, la sede presidencial de Salvador Allende y donde en aquella fatdica fecha los golpistas acabaron con su vida y con las esperanzas de buena parte del pueblo chileno. Y uno de los primeros detalles que llama la atencin es observar cmo en torno al citado edificio se puede ver a los mismos milicos (o a los sucesores de stos) que lo bombardearon con sus trajes de gala, haciendo una evidente ostentacin de quin es el que, todava hoy, sostiene las riendas del poder en Chile.

Y es que como dice Laura, una estudiante universitaria, nos encontramos ante un escenario que es el fruto del sistema que pusieron en marcha los militares golpistas y sus aliados (empresarios y oligarcas) tras diecisiete aos de dictadura, y que no es ms que una transicin donde todo est atado y bien atado.

Los principales pueblos y ciudades del pas han visto cmo en esta larga campaa pre-electoral se han mezclado los mensajes electoralistas con las movilizaciones, los conflictos y las huelgas de diversos sectores de la ciudadana, cada uno con sus reivindicaciones particulares, pero todos ellos demandando un cambio real a la poltica gubernamental y al rumbo que ha adquirido el pas de manos de la actual clase poltica.

El profesorado de las escuelas municipales se ha venido manifestando en defensa del pago de la deuda histrica y contra los planes privatizadores de la enseanza; los funcionarios pblicos han logrado paralizar el servicio en defensa de una estabilidad para los trabajadores temporales y solicitando al mismo tiempo mejoras salariales; miles de personas sin casa han salido tambin a las calles estos das solicitando el derecho a una vivienda digna; los desempleados ven cmo la crisis sigue cebndose en los sectores ms desfavorecidos, a pesar de las grandilocuentes declaraciones del Gobierno; y el conflicto mapuche entra en una nueva fase de lucha, y la respuesta del Ejecutivo es ms Polica, ms represin, con fatales consecuencias para sectores ms amplios de este pueblo originario.

Esta breve visita a Chile nos ha permitido ver de primera mano las diferencias abismales entre los que la clase poltica chilena dice defender y el escenario real que se puede encontrar en cualquier esquina del pas. Mientras los polticos siguen inmersos en la campaa electoral, los asuntos clave para una buena parte de la poblacin seguirn guardados en el cajn del olvido.

Las elecciones del prximo domingo estn cada vez ms cerca, y los principales candidatos a la presidencia estn volcando sus esfuerzos para hacerse con el apoyo de sus ciudadanos. La atencin se ha centrado en los cuatro candidatos: Eduardo Frei, de la Concertacin; Sebastin Piera, de la Coalicin por el Cambio; Marco Enrquez-Ominami, de la Nueva Mayora para Chile; y Jorge Arrate, del Junto Podemos Ms (JPM).

El candidato de la Concentracin (calificada vehementemente como una coalicin de centro izquierda), Frei, representa la imagen ms triste de la ambicin personal de un poltico. ngel, conductor de autobs, nos apunta con cierta sorna, y sealando la propaganda de Frei, vamos a vivir mejor, que ese lema es el motor que mueve a ese poltico, quiere seguir en pontica para seguir enriquecindose personalmente. La escasa capacidad comunicativa de Frei, su anterior paso por la Presidencia chilena, marcada por una enloquecida campaa privatizadora, y sus antecedentes polticos, que le sitan como representante de los sectores ms conservadores de la coalicin, no pueden augurar nada bueno.

Adems, hay otros factores en torno a esta alianza de socialistas, democristianos y radicales, que incide en esa misma lnea pesimista. Las divergencias internas en el proceso de eleccin del candidato han supuesto el abandono de importantes figuras, as como cerrar el paso a una candidatura ms fresca, con aires nuevos. La propia eleccin de Frei ha abierto las heridas de ese difcil equilibrio de la coalicin, lo que unido al desgaste de los aos en el Gobierno y a la presencia de un candidato derechista que rene a todas las fuerzas reaccionarias y conservadoras a su alrededor (mientras que Frei tendr que afrontar la presencia de candidatos salidos de sus propias filas), hacen que las posibilidades de la derecha por vencer por primera vez desde el final oficial de la dictadura gane puntos.

La campaa de la derecha es el ms fiel reflejo del oportunismo poltico. Utilizando el tirn propagandstico del famoso cambio de Barack Obama, la derecha lo ha incorporado a su propia campaa. Al mismo tiempo, ha utilizado el arco iris (smbolo habitual de la Concertacin) y la msica popular (ligada histricamente a la izquierda), en un evidente intento por hacerse con el respaldo de aquellos sectores que normalmente no apoyan sus candidaturas.

La eleccin de Piera, empresario acusado de mantener negocios oscuros, y su supuesta participacin en especulaciones financieras no parecen ser un obstculo para lograr cuando menos el paso a la segunda vuelta. El apoyo de Piera a las megaempresas y otros proyectos de desarrollo salvaje se han intentado ocultar durante la campaa, poniendo el nfasis en la lucha contra la delincuencia. Los principales medios de comunicacin, afines a los sectores reaccionarios y oligarcas del pas tambin han puesto su granito de arena, y no han dudado en repetir un da tras otro cualquier incidente relacionado con la seguridad ciudadana para dar la imagen de un Chile donde la delincuencia estara campando a sus anchas bajo el Gobierno de la Concertacin.

El tercer candidato, Enrquez-Ominami (MEO), pretende presentarse como el candidato de la renovacin generacional. Dolido por su exclusin del proceso de primarias en la Concertacin no ha dudado en presentarse en solitario, y ha conseguido el apoyo de diversos sectores ideolgicos del espectro poltico chileno. Su candidatura est siendo mimada por los medios afines a la derecha, en un evidente intento de restar votos a Frei, y otros sealan que detrs de sus intenciones y del marketing electoral se pueden esconder los trazos de una poltica claramente neoliberal.

Arrate es el candidato del JPM, la alianza del PC chileno y otras formaciones para acabar con el dominio de las dos principales coaliciones. No lo va a atener sencillo, de hecho y a pesar de que todos reconocen que es el vencedor moral de los debates televisivos, su presencia en los medios es muy escasa, relegado a espacios mnimos, lo que ha hecho que algunos lo definan como el candidato oculto. Arrate tampoco est exento de las crticas por parte de los sectores de izquierda, sobre todo de los movimientos extraparlamentarios, quienes le sealan como el candidato ms conservador de esa alianza.

Proveniente del PS chileno, Arrate est utilizando la imagen de Allende junto a su figura como un claro reclamo de la herencia ideolgica del presidente chileno. Por otro lado, ha sabido articular un discurso que recoge las principales demandas de la poblacin, pero los obstculos financieros, mediticos y polticos pueden hacer que sus resultados sean inferiores a lo esperado.

El JPM ha puesto buena parte de su futuro poltico en torno al pacto instrumental o contra la exclusin que ha firmado con la Concertacin, y que se basa en dos pilares. El primero es el apoyo del JPM a Frei en el caso de una segunda vuelta, y el segundo concreta el reparto de los distritos electorales en las elecciones parlamentarias, por el que JPM se presenta en 12 de ellos y la Concertacin en otros tantos, evitando competir entre ellos. El argumento para defender este acuerdo se sustenta en el intento de romper el sistema electoral diseado por el post-pinochetismo.

Chile necesita una transformacin, que difcilmente puede venir de la mano de la clase poltica actual, apunta la estudiante santiaguea. La recuperacin del cobre, el fin del poder de los militares, la recuperacin de la memoria histrica, la estatalizacin de los recursos naturales o unos servicios educativos y sanitarios de calidad son, junto a la necesidad de una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitucin democrtica y participativa, los ejes que debera adoptar el cambio en este pas.

De no lograr ningn candidato la mayora absoluta el prximo domingo, los dos mejores situados volveran a enfrentarse el 17 de enero. Todava es pronto para que se plasme en la realidad chilena la letra de aquella otra cancin que vea marchar por las alamedas a los oprimidos y de banderas de pobres se llenarn los caminos. Las grandes alamedas de Chile siguen esperando los aires de cambio y que stas se abran definitivamente para que los sueos y proyectos de todos aquellos que quedaron en el camino bajo la vota de los milicos y sus aliados puedan convertirse en realidad.

Mientras tanto, habr que esperar para que cobra peso aquella estrofa de hace aos, porque esta vez no se trata de cambiar un presidente / ser el pueblo quien construya un Chile bien diferente.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091210/171269/es/Chile-una-visita-pais-visperas-electorales

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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