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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2009

El legado de 1989 en los dos hemisferios

Noam Chomsky
In These Times


En noviembre se cumpli el aniversario de los grandes acontecimientos de 1989: "el ms importante ao en la historia mundial desde 1945", como el historiador britnico Timothy Garton Ash lo describi.

Este ao "todo cambi", escribe Garton Ash. Las reformas en Rusia de Mikhail Gorbachov y su "renuncia impresionante del uso de la violencia" condujeron a la cada del muro de Berln el 9 de noviembre y a la liberacin de la Europa del Este de la tirana rusa.

Los elogios son merecidos, los sucesos son memorables. Pero perspectivas alternativas pueden ser reveladoras.

La canciller alemana Angela Merkel proporcion tal perspectiva no intencionadamente− cuando nos inst a todos a "usar el inestimable don de la libertad para acabar con los muros de nuestro tiempo".

Una forma de seguir su buen consejo sera desmantelar el muro enorme, que empequeece en escala y longitud el de Berln, que ahora serpentea en territorio palestino violando la ley internacional.

El "muro de anexin", como debera ser llamado, est supuestamente justificado en trminos de "seguridad", la racionalizacin por defecto para tantas acciones de estado. Si la seguridad fuese la cuestin, el muro habra sido construido a lo largo de la frontera y hecho inexpugnable.

El propsito de esta monstruosidad, construida con el apoyo de EEUU y la complicidad de Europa, es permitir a Israel apropiarse de valiosa tierra palestina y de los principales recursos acuferos de la regin, impidiendo as cualquier existencia nacional viable para la poblacin indgena de la antigua Palestina.

Otra perspectiva sobre 1989 proviene de Thomas Carothers, un erudito que sirvi en los programas de "fortalecimiento de la democracia" en la administracin del expresidente Ronald Reagan.

Despus de revisar el expediente, Carothers concluye que todos los lderes de EEUU han sido "esquizofrnicos": apoyan a la democracia si se ajusta a los objetivos econmicos y estratgicos de EEUU, como es el caso de los pases satlite soviticos, pero no de los estados que son clientes de EEUU.

Esta perspectiva est confirmada dramticamente por la reciente conmemoracin de los acontecimientos de noviembre de 1989. La cada del muro de Berln fue celebrada con razn, pero hubo poqusima atencin a lo que sucedi una semana despus: el 16 de noviembre, en El Salvador, aconteci el asesinato de seis lderes intelectuales de Amrica Latina, sacerdotes jesuitas, junto con su cocinera y su hija, por el batalln de elite Atlacatl, armado por EEUU, que acababa de renovar la formacin en la Escuela de Guerra Especial JFK en Fort Bragg, Carolina del Norte.

El batalln y sus esbirros haban ya acumulado antecedentes sangrientos en El Salvador a lo largo de la truculenta dcada que empez en 1980 con el asesinato, a manos de muchos de los mismos implicados [de 1989], del arzobispo Oscar Romero, conocido como "la voz de los sin voz".

Durante la dcada de la "guerra contra el terrorismo" declarada por la administracin Reagan, el horror fue similar en toda Amrica Central. El reino de la tortura, del asesinato y de la destruccin en la regin dej cientos de miles de muertos.

El contraste entre la liberacin de los pases satlite soviticos y el aplastamiento de la esperanza en los estados cliente de EEUU es llamativo e instructivo, incluso ms cuando disponemos de mayor perspectiva.

El asesinato de los intelectuales jesuitas puso fin virtualmente a la "teologa de la liberacin", el renacimiento del cristianismo cuyas modernas races se encuentran en las iniciativas del Papa Juan XXIII y del Concilio Vaticano II que abri en 1962.

El Concilio Vaticano II "marc el comienzo de una nueva era en la historia de la Iglesia Catlica", escribi el telogo Hans Kung. Los obispos latinoamericanos adoptaron "la opcin preferente por los pobres".

As, los obispos renovaron el pacifismo radical de los Evangelios que haba sido silenciado cuando el emperador Constantino estableci el cristianismo como religin del Imperio Romano: "una revolucin" que en menos de un siglo convirti a "la iglesia perseguida" en una "iglesia perseguidora", segn Kung.

En el renacimiento post Vaticano II, los sacerdotes, monjas y laicos de Amrica Latina llevaron el mensaje de los evangelios a los pobres y perseguidos, reunindolos en comunidades, y los alentaron a tomar su destino en sus propias manos.

La reaccin a esta hereja fue una represin violenta. En el avance del terror y la carnicera, los practicantes de la teologa de la liberacin fueron un objetivo prioritario.

Entre ellos estaban los seis mrtires de la iglesia cuya ejecucin hace 20 aos es ahora conmemorada con un silencio rotundo apenas roto.

El pasado mes en Berln, los tres presidentes ms implicados en la cada del muro − George H. W. Bush, Mikhail Gorbachov y Helmut Kohl− discutieron quin mereca ms reconocimiento.

"S ahora cmo el cielo nos ayud", dijo Kohl. George H. W. Bush elogi al pueblo de Alemania del Este que "fue privado por demasiado tiempo de sus derechos concedidos por Dios". Gorbachov sugiri que los Estados Unidos necesitan su propia perestroika.

No existe ninguna duda acerca de la responsabilidad de arrasar el intento de revivir la iglesia de los evangelios en Amrica Latina durante la dcada de los 80.

La Escuela de las Amricas (ya rebautizada como el Instituto del Hemisferio Occidental de Cooperacin para la Seguridad) en el Fuerte Benning, Georgia, que entrena a los oficiales de Amrica Latina, anuncia orgullosamente que el ejrcito de EEUU ayud a "derrotar la teologa de la liberacin", asistido sin duda por el Vaticano, mediante el guante blanco de la expulsin y la represin.

La campaa lgubre para invertir la hereja puesta en marcha por el Concilio Vaticano II recibi una incomparable expresin literaria en la parbola del Gran Inquisidor de Dostoievsky de Los hermanos Karamazov.

En este relato, ambientado en Sevilla en "el momento ms terrible de la Inquisicin", Jesucristo aparece de repente en las calles, "suavemente, desapercibido, y sin embargo, por extrao que parezca, todos lo reconocieron" y fueron "irresistiblemente atrados hacia l".

El Gran Inquisidor "hizo que los guardias lo prendieran y lo llevaran" a la prisin. All se acusa a Cristo de venir a "obstaculizarnos" en la gran tarea de destruir las ideas subversivas de libertad y comunidad. Nosotros no te seguimos, el Inquisidor regaa a Jess; seguimos a Roma y "la espada de Cesar". Buscamos ser los nicos gobernantes de la tierra para poder ensear a las multitudes "dbiles y viles" que "solamente sern libres cuando renuncien a su libertad por nosotros y se nos sometan". Entonces sern tmidos y asustadizos y felices. As que maana, dice el Inquisidor, "debo quemarte".

Finalmente, sin embargo, el Inquisidor cede y lo libera "en las callejuelas oscuras de la ciudad".

Los discpulos de la Escuela de las Amricas regida por EEUU no ejercieron tal misericordia.

Noam Chomsky, que acaba de cumplir 81 aos, es el intelectual vivo ms citado y figura emblemtica de la resistencia antiimperialista mundial. Es profesor emrito de lingstica en el Instituto de Tecnologa de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Fuente: http://www.inthesetimes.com/article/5260/the_legacy_of_1989_in_two_hemispheres/

Traduccin para www.sinpermiso.info : Daniel Ravents


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