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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2009

Historia de dos reyes

Ken Loach y Paul Laverty
Pblico


Nos han pedido que firmemos una carta suscrita por numerosos escritores, artistas, polticos y sindicalistas de renombre y dirigida al rey Juan Carlos I, en la que solicitan que interceda ante el rey Mohamed VI de Marruecos para intentar salvar de algn modo la vida de Aminetu Haidar, que se halla en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote. Aunque respetamos la buena voluntad de los implicados -y comprendemos que todos ansiamos evitar una tragedia- y en nuestro fuero interno esperamos que surta efecto, creemos que se trata de una estrategia profundamente equivocada. No obstante, reconocemos que esta iniciativa pone de relieve un hecho esencial: el rey Mohamed es la nica figura que goza de un poder real en Marruecos. Bsicamente, en la carta se pide al rey Juan Carlos I que le ruegue al rey de Marruecos que nos haga el "favor" de resolver este lo.

Ha llegado el momento de ser claros y dejar de agachar la cabeza. Mohamed VI posee una fortuna estimada en dos mil millones de dlares por la revista Forbes, que lo sita en octavo lugar entre los monarcas ms ricos del mundo. Segn la Wikipedia, Mohamed y su familia tienen importantes intereses comerciales en el sector minero, la alimentacin, la venta al por menor y los servicios financieros. Por otra parte, el presupuesto operativo diario del palacio es astronmico. Al margen de la gran fortuna personal de Mohamed VI y de su enorme influencia en las instituciones polticas del pas, Marruecos es un Estado que ha firmado tratados internacionales vinculantes. Al hacer caso omiso de esas normas internacionales, de los derechos humanos y de la Corte Internacional de Justicia, Mohamed VI se comporta como si fuera un dspota medieval.

La poltica exterior de Mohamed VI es burda y huele a podrido. En cada desafo subyace la amenaza implcita a Espaa de lanzar a un sinfn de marroques pobres y desesperados a que crucen el Estrecho para pasar a Europa. O, peor, interrumpir la cooperacin en materia de "terrorismo". En otras palabras, hacer la vista gorda ante fundamentalistas islmicos que podran volar en pedazos a ms civiles inocentes en Europa. Tal vez ese sea el motivo por el que la reaccin del PSOE ha sido tan bochornosamente insulsa.

Mohamed VI es un hipcrita. El 22 de junio de 2000, la Universidad George Washington lo nombr doctor honoris causa "por su labor de fomento de la democracia en Marruecos". Deberan despojarlo de ese honor. En un incendiario discurso pronunciado el 4 de noviembre declar que "o se es patriota o se es traidor", condenando as a todos aqullos que se nieguen a aceptar la soberana de Marruecos sobre el Shara Occidental, lo cual, a su vez, llev a una mayor represin de la resistencia pacfica.

Los funcionarios de Mohamed VI ponen como condicin para devolver el pasaporte a Aminetu Haidar que sta pida disculpas al rey por haber cometido la temeridad de escribir en la tarjeta de embarque que su pas de origen era el Shara Occidental y no Marruecos. Y esto se exige a una mujer que pas cuatro aos desaparecida en un campo de detencin secreto donde sufri todo tipo de torturas. Le vendaron los ojos, la amordazaron, la golpearon, la sometieron a electroshock y la amenazaron con violarla. Si Mohamed VI tuviese un pice de humanidad, sera l quien le suplicara perdn de rodillas.

La gran tragedia es que mientras el continente africano sangra por los cuatro costados y gran parte del mundo musulmn est sumido en la violencia y la desesperacin, en medio de todo ello se encuentra Aminetu Haidar, una figura frgil comprometida con la resistencia pacfica.

Confiamos en que, antes de que muera, se escriba otra carta, dirigida a Mohamed VI y firmada por ciudadanos de todo el mundo (incluido el presidente Rodrguez Zapatero), en la que seexija a Mohamed VI y a su Gobierno que respeten el derecho internacional y pasen a formar parte del mundo civilizado.

Cuando pensamos en ese hombrecillo sentado junto al telfono en su enorme palacio -bastara con una llamada para devolverle el pasaporte a Haidar y permitirle as reunirse con sus dos hijos, que estn destrozados-, nos acordamos de los antiguos emperadores romanos, que subiendo o bajando el pulgar decidan la vida o la muerte de sus cautivos. Aunque Mohamed VI tal vez se sienta todopoderoso en su opulento palacio, de tener una pizca de imaginacin y visin histrica se dara cuenta de que, si permite la muerte de Haidar, el cristalino espritu de resistencia pacfica de esta mujer revelar la insignificancia de su crueldad, siempre corta de miras, all donde vaya durante el resto de su vida. Si acaso hay justicia, se le dar el mismo trato que recibi Bush cuando le lanzaron un zapato en Bagdad y se convertir en real persona non grata para el mundo civilizado. No pedimos favores que tengan que tramar en privado dos reyes. Exigimos justicia, como seres humanos.

Fuente: http://www.publico.es/espana/277507/historia/reyes 



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