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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2009

Aminatu Haidar, un mes de huelga de hambre
Las personas que luchan y arropan

Diagonal


En el aeropuerto de Lanzarote el trabajo es intenso, las convicciones claras. Son muchas las ganas que tienen quienes se acercan a este campamento improvisado de sentir que algo pueden aportar.

Colchones apilados contra la pared, junto a stos maletas y mochilas, con algo de ropa por fuera, mantas en cajas y sacos de dormir en una esquina, haciendo espacio para el equipo de grabacin y montaje. Por fuera, en un pequeo porche que gotea cuando llueve, una mesa sencilla hecha de tablones y burras soportando el ajetreo de nueve ordenadores y un buen grupo de colaboradores que deslizan sus manos al mximo ritmo que les permite la combinacin del cansancio acumulado por tantos das de apoyo y la fortaleza que da tener la certeza de poder ganar una lucha justa. El esfuerzo de estas personas sencillas, que s estn dispuestas a conseguir una salida a la situacin de Aminatu Haidar, se contrapone a la falta de inters de quienes podran y deberan hacer, el gobierno espaol y el marroqu, como responsables que son de la situacin creada, del secuestro cometido y del claro riesgo fsico en que se encuentra la compaera saharaui, desde que el da 15 de diciembre decidi simplemente continuar reivindicando sus derechos, su libertad.

Aminatu Haidar, tumbada en el pequeo habitculo que la acoge, emana lucidez y tranquilidad, que se reafirma cuando, de manera puntual, sale de ste en silla de ruedas y levanta los ojos despacio, contemplando y mostrando una leve sonrisa que lo ocupa todo, espacios y conciencias. Ella reclama volver al Aain para estar con su familia que es uno de los derechos fundamentales de la Declaracin de Derechos Humanos. Aqu permanece retenida por ser absolutamente culpable de haber elegido una trayectoria vital dedicada a la defensa de la justicia social.

Mientras Aminatu, a travs de la huelga de hambre, est logrando colocar al Sahara en el mapa del mundo, sacndolo del olvido al que se le pretende condenar, al mismo tiempo se negocia la incorporacin de Marruecos a la Unin Europea como socio comercial preferente. Esto, que podra ser una oportunidad nica para condicionar cualquier negociacin al cumplimiento de los derechos humanos y, en particular, al regreso de Aminatu Haidar al Sahara Occidental, se queda en un perfilado de matices comerciales para la mayor apertura posible de la frontera econmica marroqu.

Aminatu lleva 30 das resistiendo el acoso de dos estados poderosos, acostumbrada al encarcelamiento, las torturas, el secuestro, la degradacin por dedicar toda una vida a luchar por la causa de su pueblo, que es la lucha de todo pueblo pisoteado, expoliado. No cesan de entrelazarse los apoyos que se extienden por todo el mundo. Son miles las personas que cada da se unen manifestando su solidaridad de una u otra forma: alzando una vela en una vigilia, manteniendo una pancarta, colocando la foto de Aminetu en la vidriera de los escaparates, incorporando el mensaje de dignidad de esta siempre activista a la cotidianidad, haciendo una pintada o acercndose al aeropuerto para ofrecerse, para aportar en lo que haga falta.

A primera hora de la noche, cuando ya slo quedan las personas ms allegadas y aquellas que estn dispuestas a continuar durmiendo en la Terminal para proseguir el trabajo desde muy temprano, se ve salir de la dependencia a la mujer que alguien llam unas horas antes smbolo de la libertad y que, con algo ms de cincuenta kilos de dignidad y toda una conviccin hecha lucha, arremolinada entre las telas ligeras que la cubren, les habla y escucha acercndoles la posibilidad de sentir que todo es posible si se cree en ello. Aminetu se despide con una leve inclinacin de cabeza y se retira a descansar dejando alegra en los rostros y an ms fuerza para seguir trabajando y permitir que esta lucha maana sea, ya slo por existir, una lucha ganada.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Las-personas-que-luchan-y-arropan.html



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