Portada :: frica :: Aminetu, la dignidad saharaui
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2009

La lucha por la vida de Aminetu Haidar
Ms all de lo posible

Miguel Romero
Rebelin


1. Aminetu Haidar est en El Aain, en su casa, con su pasaporte y con su dignidad. Ha dicho que es una victoria de la legalidad internacional y de los derechos humanos. De acuerdo, pero es tambin y sobre todo la victoria de un ser humano, de su entereza, de su coraje, con la ayuda de gente solidaria frente a dos Estados y dos polticas de Estado.

Esta dimensin de desafo personal, concreto, en la que la dimensin colectiva, poltica sin duda, se encarna no en un lder carismtico, sino en una militante de un pequeo pas ocupado, la sealaron los hermanos Bardem, y llevaban razn. Por cierto, si hablamos de gente solidaria, hay que poner en primer plano a esos, y esas, que llamamos cordialmente los artistas. Su compromiso con la causa saharaui (que, vamos a reconocerlo, ha venido ocupando un papel muy pequeo en las acciones solidarias de la izquierda alternativa) viene de lejos; ahora muchos de ellos lo han convertido en un acompaamiento cercano y fraterno con Aminetu, all mismo, una actitud que no forma parte del repertorio de la izquierda poltica anticapitalista. Lstima. Adems, Guillermo Toledo ha sido un corresponsal fiable que nos ha dado informaciones valiossimas para desmontar las trampas en las que Exteriores intent que cayera Aminetu.

Aminetu ha vencido al rgimen que la tortur, la secuestr, la expuls de su tierra y quiso humillarla exigindola vasallaje al rey-strapa. ste es uno de esos raros acontecimientos que parece que limpian el mundo, que generan esperanza.

Pero hay una dimensin ms en esta victoria que no podemos olvidar: es una victoria contra la real-politik, contra el se ha hecho todo lo posible o la correlacin de fuerzas no permite que Aminetu lograra las exigencias tan elementales y radicales que han sido la energa de su combate (me he referido a estos temas en un artculo anterior http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=2664).

La lucha poltica de la izquierda, cuando merece ese nombre, consiste en ir ms all de lo que el sistema sanciona como posible. Aminetu asumi objetivos legtimos y se dispuso a luchar por ellos sin admitir que nadie le dictara su imposibilidad. Que haya vencido debera ser un formidable impulso para las luchas y los proyectos que nacen en condiciones desfavorables, con ms razones que fuerzas, porque muestra que la propia lucha puede abrir brechas en el muro de la resignacin, en ese mensaje de la inutilidad de la rebelin, del no hay vida poltica fuera de las instituciones con el que se nos adormece cada da.

2. Esta victoria ha sido tambin un revelador sobre el sistema poltico espaol: el gobierno, desde luego, pero no slo el gobierno. Es hasta divertido ver y escuchar a Moratinos haciendo piruetas para confesar finalmente que saba con anticipacin todos los pasos que el gobierno marroqu fue dando en el secuestro y expulsin de Aminetu, pero que se opuso a ellos, si bien termin aceptando por razones humanitarias su desembarco en Lanzarote, el cual es por otra parte perfectamente legal, etc., etc. Es bonito tambin ver a todo un ministro espaol buscando proteccin tras una nota en la que una humilde mujer saharaui le haba mostrado su agradecimiento (nota que con toda probabilidad se la han extrado con sacamuelas; antes de subir al avin Aminetu ya tuvo buen cuidado de volcar su gratitud en la gente solidaria, excluyendo a cualquiera de los ministros y adjuntos espaoles que la haban acosado). Quizs valga la pena, ms adelante, hacer una especie de agenda comentada de las andanzas del gobierno durante este mes. No conviene olvidar estas cosas, aunque slo sea porque ellos no se olvidan de lavar su imagen cada tarde y cada maana, y ya estamos en plena campaa sobre el impecable trabajo de la diplomacia espaola, Moratinos el ministro que siempre dice la verdad y esas cosas.

3. Pero es interesante ir ms all del gobierno. En primer lugar, comparando la proposicin no de ley aprobada por el Congreso el pasado da 15 sobre la solidaridad con la seora Aminetu Haidar con la nota de prensa difundido por la secretara de Estado de Comunicacin apenas dos das despus, tras la salida de Aminetu de Lanzarote. El punto 5 del texto del Congreso dice: 5.- Seguir defendiendo las resoluciones aprobadas por el Congreso de los Diputados en el sentido de que el estatuto definitivo del Sahara Occidental respete la legalidad internacional y sea el resultado del libre ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminacin mediante referndum de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Por su parte, la nota de prensa, adems de avalar el compromiso del Rey y el gobierno de Marruecos con la democracia y la consolidacin del Estado de Derecho y ratificar el apoyo a que Marruecos obtenga el estatuto avanzado en sus relaciones con la UE, termina con esta frase impagable: Mientras se resuelve el contencioso, en conformidad con la posicin de Naciones Unidas, Espaa constata que la Ley marroqu se aplica en el territorio del Sahara Occidental. La palabra mgica es constata. O sea, para que ustedes lo entiendan, el gobierno espaol apoya en la intimidad el derecho a la autodeterminacin del pueblo saharaui, pero a la hora de hacer poltica constata la ocupacin del Sahara, un problema que tampoco es tan grave, porque el gobierno constata tambin el compromiso de ese rgimen con la democracia y la consolidacin del Estado de derecho. Dice Moratinos que el gobierno no ha hecho ninguna concesin a Marruecos y, por una vez, hay que darle la razn. Efectivamente, el gobierno desde el comienzo de la crisis a la nota de prensa, pasando por lo del inters general ha mantenido su poltica tradicional respecto a Marruecos, con todo su cinismo y todas sus complicidades. Esa ser tambin su poltica futura.

Entonces, por qu el grupo socialista se empe en lograr una posicin de consenso en el Congreso y para lograrla no le import que contuviera posiciones totalmente ajenas a la poltica del gobierno? Hubo algn ingenuo que habl de desautorizacin del Congreso al gobierno. Qu tontera! La resolucin parlamentaria estaba controlada por el gobierno hasta la ltima coma. Y al gobierno espaol, como por otra parte al marroqu, le tienen sin cuidado unas palabras de ms o de menos sobre el derecho de autodeterminacin; ambos gobiernos saben que esas palabras no van a afectar a la poltica, ni a los intereses comunes. En realidad, el objetivo real de la mocin parlamentaria era acorazar al gobierno si Aminetu hubiera muerto. Ahora debe estar ya cogiendo polvo en algn archivador.

La mocin tuvo un efecto colateral malsano, cuyo impacto ha quedado muy reducido por la evolucin de los acontecimientos, pero que no conviene olvidar. Antes de que se hubiera secado la tinta del consenso parlamentario, ya se estaba constituyendo otro consenso para que las instituciones de la izquierda controlaran las movilizaciones de solidaridad, excluyendo a organizaciones comprometidas con la solidaridad con Aminetu desde el primer momento y en las situaciones ms difciles. No es extrao que el PSOE quisiera tener bajo control movilizaciones cuya dinmica natural, con Aminetu en huelga de hambre, hubiera sido muy duramente crtica con el gobierno. Tampoco extraa que CC OO y UGT, que el da 12 limitaban su solidaridad con Aminetu a razones humanitarias (los usos de lo humanitario en todo este proceso merece un tratamiento especifico, que habr que hacer ms adelante), estuviera tambin en ese camino. Pero que IU participara en el asunto es una prueba ms de que la refundacin no ha cambiado nada y que las alianzas polticas que realmente le interesan estn en sede parlamentaria.

No est claro si habr o no manifestacin el sbado 19. Pero las condiciones de la convocatoria, con un manifiesto peinado de cualquier referencia que pudiera sonar a crtica al gobierno, incluyendo expresiones de la propia Aminetu, y en la que figuran finalmente en letra infinitesimal organizaciones indudablemente comprometidas con la causa saharaui, mientras que en maysculas est hasta el fantasma del Foro Social de Madrid, es un mal signo sobre los problemas pendientes de la izquierda en Madrid.

4. A otro nivel, las invocaciones a la intervencin del Rey han mostrado tambin otros de estos problemas. La enfermiza creencia en el prestigio y la influencia internacional del Rey forma parte de paisaje habitual de las tertulias y la crnica rosa. Pero ver a polticos veteranos de organizaciones de izquierda tomrsela en serio es alucinante. El espectculo de los portavoces parlamentarios discutiendo sobre si la expresin al ms alto nivel contenida en la mocin del Congreso se refera o no al Rey ha sido de traca. No saben que la influencia del Rey slo existe cuando hay intereses materiales comunes, como es efectivamente el caso con el rey de Marruecos, y est al servicio de esos intereses? No saben que el atrezzo de la Corona impone que slo se aparezca en escena para recibir el aplauso previamente pactado? No saben que estas absurdas peticiones de intervencin real terminan alimentando la mitologa monrquica y desactivando la presin social Tiene narices que Paul Laverty y Ken Loach comprendan mejor estos asuntos que algunos republicanos de por aqu.

5. Aminetu ha vencido, pero la causa saharaui, que es su causa, y debera ser tambin, siempre y en la prctica, la nuestra, est muy lejos de la victoria. Es verdad que la lucha de Aminetu la ha vuelto a poner en la agenda poltica internacional. Pero es un tema molesto para quienes gobiernan el mundo y procurarn que vuelva cuanto antes al archivo de las cuestiones pendientes, en el mejor de lo casos una cuestin humanitaria, que se resuelve con algunos proyectos de cooperacin, pero nunca una cuestin poltica que desestabilice a los aliados bsicos como Marruecos. No podemos dejar que se apague la conciencia renacida de que tenemos un compromiso con el derecho de autodeterminacin del pueblo saharaui y, por eso mismo, con quienes luchan por l y sufren torturas, humillaciones, largos y dursimos encarcelamientos. Para empezar, ese compromiso debera estar bien visible cada da de la prxima presidencia espaola de la Unin Europea, y muy especialmente en la prevista cumbre, cumbre de la vergenza, entre Marruecos y la UE.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter