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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2009

Las virtudes de un impuesto sobre las transacciones financieras

Dean Baker
CounterPunch


Hay un creciente movimiento tanto en EEUU como alrededor del mundo para gravar impositivamente la especulacin financiera. La lgica es simple: incluso un muy pequeo impuesto sobre los acuerdos sobre opciones de compra de acciones, los seguros derivados de crdito y otros instrumentos tambin derivados puede aportar una enorme cantidad de ingresos.

Incluso aceptando importantes reducciones en el volumen de actividad en razn del impuesto, el pas podra an subir ms de 100.000 millones de dlares al ao de ingresos o ms de un billn a lo largo del horizonte de 10 aos de presupuesto. Los costes comerciales han cado en picado a lo largo de las tres ltimas dcadas debido a las mejoras en la tecnologa de los ordenadores. Por consiguiente, impuestos modestos a la especulacin financiera, tal como un 0,25% de una compra o venta de un stock de acciones, slo aumentara los costos comerciales del tipo que ya exista en los 70 u 80.

Los EEUU tenan un efervescente y bien desarrollado mercado de capitales en aquellas dcadas, as que no hay razn alguna para creer que aumentando los costos comerciales a niveles de entonces podra impedir a estos mercados el desempeo de su funcin econmica. Mayores costos comerciales solamente actuaran para desmotivar a la especulacin.

Adems, la mayor parte del dinero incrementado mediante el impuesto sera extrado de los bolsillos de la pandilla de Wall Street, los mismos chicos cuya avaricia nos trajo este desastre econmico. Qu mejor regalo de fiestas podramos dar a Wall Street que la oportunidad de compensar parte del dao que ha causado al pas?

No hay argumento de peso contra las ventajas de un impuesto a la especulacin, as que muchos de los oponentes se centran en materia de cumplimiento. Afirman que si nosotros imponemos un impuesto unilateralmente en los EEUU, entonces todo el comercio se largar al exterior, de manera que no debemos recaudar ningn ingreso.

Hay tres problemas con este razonamiento. Primero, ya tenemos un modelo que desmiente la afirmacin bsica. El Reino Unido ha tenido un impuesto sobre el comercio de acciones durante dcadas. Comparativamente al tamao de su economa, supone el equivalente a ms de 30.000 millones de dlares al ao en EEUU, sin ms que la tasacin del comercio de acciones. Obviamente este comercio no se ha largado al exterior.

Si la realidad no es una refutacin suficiente de este argumento, podemos tambin volver a la lgica elemental del razonamiento. Los lderes de muchos otros pases ricos han mostrado ya su apoyo para imponer tasas a las transacciones financieras despus de la crisis. Si los EEUU se hubieran unido con los lderes de Alemania, Francia, el Reino Unido y otros pases cuyos lderes han declarado pblicamente su apoyo por los impuestos a las transacciones financieras, es difcil creer que no se podra alcanzar un acuerdo internacional. Esto no es una condicin necesaria para imponer exitosamente un impuesto a la especulacin, como el ejemplo del Reino Unido muestra, pero la coordinacin internacional sera sin embargo deseable.

Surge entonces la pregunta sobre lugares como Lichtenstein y las Islas Caimn, que pueden al parecer operar como parasos fiscales, permitiendo a los especuladores escapar al impuesto. Este argumento tambin pone a prueba la credulidad. Pueden estos minsculos pases actuar realmente de manera perniciosa para los intereses de los pases ms grandes y poderosos del mundo?

Qu podra pasar si en lugar de ser parasos fiscales, estos pases se permitieran ser usados como corredores de armas por Al Queda? Podran el Presidente Obama y otros lderes mundiales cruzarse de brazos y lloriquear que no hay nada que pueda hacerse? La verdad es que estos parasos fiscales solamente pueden existir por la cooperacin gustosa de las naciones ricas. Si hubieran cortado el acceso al sistema bancario internacional, su utilidad como parasos fiscales rpidamente desapareceran. Los evasores fiscales del mundo no llenarn los barcos con oro para esconder sus ingresos en las Islas Caimn.

Tambin podemos ser un poco ingeniosos y tomar medidas enrgicas con los evasores. Supongamos que damos una recompensa del 10% de los impuestos recolectados a los trabajadores que entregaran a sus jefes al fiscal. Hay pocos mil millonarios de Wall Street que hagan fsicamente ellos mismos el comercio. Tienen asistentes para esta tarea. Y muchos de estos asistentes estarn felices de hacerse ricos entregando a sus jefes.

En realidad, la idea de que un impuesto a la especulacin no se puede cumplir es claramente ridcula. Comprese las dificultades para hacer respetar un impuesto sobre la especulacin con el respeto a la propiedad intelectual. En el caso de un impuesto a la especulacin la cuestin se trata de un relativamente pequeo nmero de transacciones muy sustancioisas. Nadie se preocupa si el comercio que implica unos cuantos miles de dlares escapa a los impuestos. La cuestin real es por el contrario un relativamente pequeo nmero de operaciones que afectan a millones, o incluso a miles de millones, de dlares.

En contraste, hacer respetar la propiedad intelectual supone miles de millones de pequeas transacciones que afectan a pelculas con un precio de propiedad intelectual protegida de 15 o 20 dlares o canciones con un precio de propiedad intelectual protegida de menos de un dlar. El problema de hacer respetar la propiedad intelectual es varios rdenes de magnitud mayor que el problema de hacer respetar la imposicin a las transacciones financieras. Nadie de los que insisten en la imposibilidad de hacer respetar un impuesto a las transacciones financieras ha dicho an que la propiedad intelectual no se pueda hacer cumplir. La cuestin es claramente qu se quiere hacer cumplir, no el problema de qu es susceptible de hacerse cumplir.

El pas no puede dejarse timar indefinidamente por la pandilla de Wall Street. Podemos hacerles pagar un precio por el dao que han causado. Hemos de prestar odos sordos a los apologistas de Wall Street y ponernos serios.

Dean Baker es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR). Es autor de Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Daniel Ravents

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2977


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