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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2009

El cabo del Ejrcito cumple 12 aos como rehn
El ao en que las FARC quisieron liberar a Pablo Emilio Moncayo y el Gobierno colombiano no lo permiti

Patricia Rivas
Rebelin


El presidente lvaro Uribe Vlez afirm este lunes en un acto de donaciones a soldados y policas heridos en combate que el Gobierno Nacional ha cumplido con las exigencias hechas por las FARC para liberar al cabo del Ejrcito Pablo Emilio Moncayo y al soldado Libio Jos Martnez y entregar los restos del mayor Julin Ernesto Guevara, muerto en cautiverio. El mandatario colombiano responsabiliz a la guerrilla por la demora en la entrega de los uniformados, el mismo da en que se cumplen 12 aos de la captura de Moncayo, mientras custodiaba una base de comunicaciones del Ejrcito que fue asaltada por las FARC en el departamento de Nario, al Sur del pas.

Estamos en mora de que los liberen. Ustedes saben que el Gobierno ha atendido todas las exigencias. No los han liberado. Por qu? Estamos en mora de que los liberen, dijo el presidente colombiano ante las familias de los uniformados, entre quienes se encontraba el padre de Pablo Emilio, el profesor Gustavo Moncayo, tambin conocido como el caminante por la paz, por haber caminado durante 46 das desde Nario a Bogot para exigir la liberacin de su hijo y el acuerdo humanitario.

La pregunta retrica del presidente Uribe ha debido de ser como una bofetada en el rostro de este padre incansable y valiente, que despus de 11 aos de lucha, vio cumplido su sueo cuando las FARC anunciaron su disposicin de liberar unilateralmente esto es, sin exigir ninguna contraprestacin o canje de prisioneros- a su hijo. Esto ocurra el 16 de abril de 2009.

El comunicado del Secretariado de las FARC declaraba su disposicin de entregar al prisionero personalmente a su padre y a la senadora Piedad Crdoba:

(...) Ante la reiterada solicitud de la senadora Piedad Crdoba, de Colombianas y Colombianos por la Paz, del profesor  Moncayo y de los presidentes Rafael Correa y Hugo Chvez, anunciamos nuestra decisin de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y entregarlo personalmente a una comisin encabezada por la senadora Crdoba y el profesor Moncayo una vez se organicen los mecanismos que garanticen la seguridad de la operacin.

As evidenciamos una vez ms nuestra decisin irreversible de alcanzar el acuerdo humanitario sin ms dilacin y sembrar con certezas los caminos que lleven a la solucin poltica del conflicto.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montaas de Colombia, abril 16 de 2009"

Poco despus, las FARC se ofrecieron a entregar tambin al soldado Josu Daniel Calvo y los restos del capitn Julin Guevara, muerto en la selva en 2006 tras ocho aos de cautiverio.

El presidente lvaro Uribe no poda soportar la idea de otra imagen de reencuentro protagonizada por quienes ms han abogado por el intercambio humanitario es decir, por el canje de prisioneros de guerra- como un primer paso hacia una solucin poltica del conflicto armado, de modo que vet a la senadora Piedad Crdoba como mediadora para garantizar la entrega, acusndola de querer sacar rdito poltico.

As dejaron pasar casi 3 meses ms de la vida de Pablo Emilio Moncayo en las selvas de Colombia. Hasta que el 8 de julio, el presidente Uribe lanz un escueto y calculado ultimtum, que vena a decir que su gobierno autorizaba la participacin de la senadora Piedad Crdoba "en el acto de liberacin", pero deban ser liberados los 24 secuestrados en forma simultnea, y devueltos los cuerpos de los tres rehenes fallecidos en cautiverio".

En suma, el Gobierno colombiano rechazaba la liberacin de Moncayo y Calvo Marn bajo el argumento de: o todos o ninguno.Sus palabras textuales fueron:

"El gobierno nacional autoriza a la senadora Piedad Crdoba para que, con la Cruz Roja Internacional y con la Iglesia Catlica, participe en el acto de liberacin de los secuestrados que estn en poder de las FARC. Deben ser liberados los 24 secuestrados en forma simultnea, y deben ser devueltos los cuerpos de los tres compatriotas secuestrados que murieron en el asesinato del cautiverio. El tema de logstica para efectuar esta liberacin de manera discreta, lo coordinar el doctor Frank Pearl (el Alto Comisionado para la Paz del gobierno colombiano), con la Cruz Roja Internacional y las Fuerzas Armadas. Yo rogara toda la paciencia y la comprensin de ustedes, apreciados comunicadores, y les rogara simplemente transmitir este texto en las exactas palabras, que se ha estudiado con mucho juicio".

Efectivamente, la escueta comunicacin haba sido framente calculada. Pareca una concesin, pero en la prctica era un obstculo insalvable para viabilizar la entrega de los dos rehenes.

Pablo Emilio Moncayo tuvo que desperdiciar otros dos meses ms de su vida hasta que el Gobierno colombiano se avino a aceptar la liberacin unilateral de los dos uniformados y la participacin, en calidad de acompaante y no de mediadora de la senadora Piedad Crdoba, que en ese lapso de tiempo present ante la sociedad colombiana nuevas pruebas de vida y luch pertinazmente por abrir la posibilidad de la liberacin unilateral decidida por las FARC.

Crdoba, que conforma junto con el Comit Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Iglesia catlica la misin humanitaria que debe recoger a los liberados, ya ha anunciado que las liberaciones tardarn al menos un mes ms, ya que apenas se han empezado a dar los pasos que permitirn materializar la entrega de ambos retenidos.

Durante estos 8 meses de apa que el Gobierno colombiano ha prolongado deliberadamente el presidio de Pablo Emilio Moncayo, es difcil calcular los peligros que han amenazado su vida, y no es descabellado pensar que lo peor est por venir. El fantasma de una operacin militar de rescate a sangre y fuego pende sobre las vidas de los retenidos y es un riesgo real, en la medida en que al presidente lvaro Uribe, hablando en trminos de rdito poltico, como le gusta a l, le rinden ms dos muertos que poder achacar a las FARC que dos ciudadanos que recuperen la libertad gracias a una accin unilateral de la guerrilla, encaminada a posibilitar un acuerdo humanitario. Eso implica tanto como reconocer que hay guerra, y que su naturaleza, y por tanto su solucin, son polticas y no militares.


 

 



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