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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2009

Un pendiente

John Holloway
desInformmonos


A veces parece imposible.

La rabia est ah. Tantas rabias. Rabia ante la destruccin del mundo por el capitalismo, la destruccin de nuestras vidas y las vidas de nuestros amados. Rabia ante el desperdicio de tanto potencial, de tanta creatividad, tanta vida por el desempleo y tambin por el empleo. Rabia ante la pobreza y el hambre en un mundo de riqueza. Rabia ante la masacre de la vida no humana y la aniquilacin suicida de una convivencia ecosocial posible. Rabia cuando vemos el mundo que estamos creando y lo contrastamos con el que podramos crear.

La dignidad est ah. Tantas dignidades. Tanta gente nadando contra la corriente, tanta gente que lucha de infinidad de formas diferentes por no seguir la lgica del capital, tanta gente tratando de vivir con dignidad en, contra y ms all de un mundo basado en la negacin de la dignidad. Las comunidades en Chiapas que estn construyendo otra manera de educar a sus hijas y hijos; los maestros de Puebla que se han levantado para construir una educacin digna en sus escuelas; los estudiantes del mundo entero que luchan contra la privatizacin de las universidades y se niegan a aceptar que estudiar es simplemente entrenarse para una vida de trabajo capitalista; los programadores que aprovechan sus habilidades para desarrollar un software para el uso en comn; tanta y tanta gente que trata de vivir sus vidas de una manera que respeta la dignidad de los otros y se niega a usarlos como medios para alcanzar un fin.

Las rabias estn ah, las dignidades estn ah, las dignas rabias estn ah, por todos lados. Pero a veces nos sentimos atorados. Sabemos que no estamos solos, pero nos sentimos solos. Tantas rabias alrededor de nosotros, pero no sabemos cmo tocarlas. No somos minora, pero nos sentimos minora. Tantas frustraciones al borde de explotar, pero siguen contenidas. Tantas voces al punto de gritar, pero no sale el sonido, el grito simplemente resuena dentro de nuestras cabezas, una y otra vez.

Como dos amantes que van caminando en la calle. Saben que se aman, pero unas barreras se levantan entre ellos, quin sabe cmo, unas paredes de vidrio, y no saben cmo deshacerse de ellas, no saben cmo tocar el amor del otro.

No existe ninguna receta para decirnos cmo romper las barreras. No es cuestin de instituciones. Los amantes se casan y las barreras se quedan iguales. Creamos un partido o una asociacin para juntar las rabias, pero en lugar de prenderlas, las apaciguamos.

Tal vez ayude el preguntar-escuchar. Escuchar las rabias que nos rodean, escuchar las frustraciones, los amores que no encuentran voz. Aprender a escuchar lo inaudible, a ver lo invisible. Aprender a escuchar y respetar las rabias y las frustraciones incluso cuando vienen de lugares donde no las esperamos encontrar, an cuando la gente no se viste de la misma manera que nosotros, ni usa el mismo lenguaje.

Dice John Berger en el ltimo nmero de Desinformmonos que la resistencia est en saber escuchar a la tierra. S, o tal vez algo ms pequeo. Tal vez estamos escuchando al botn de una flor que est en la espera de una primavera que puede ser que nunca llegue. Ponemos el odo junto al botn y escuchamos. Qu es lo que omos? Tal vez nada, porque no conocemos el lenguaje de los botones, y ellos a lo mejor no hablan el idioma de la izquierda. Pero si escuchamos bien y con mucho cuidado, tal vez podamos distinguir los sonidos de los amores y frustraciones que el botn contiene (y que lo desbordan). Las rabias. Los anhelos. Las memorias de sueos que todava no se han realizado. Los muertos murindose para vivir las vidas que nunca pudieron vivir. La energa de un mundo que no existe y nunca ha existido, un mundo que todava no existe y existe todava no. La energa de un botn que quiere abrir sus ptalos.

Escuchando aprendemos un nuevo lenguaje, tal vez, y esto ayuda a disolver las barreras, nos hace entender que todos somos parte del botn que anhela el futuro posible. Pero an as la primavera que el botn est esperando, parece que no quiere llegar.

Necesitamos una sacudida, algo que cambia el mundo alrededor de nosotros. Vamos caminando con nuestro amante amada en la calle, juntos y separados, y de repente un nio cae de su bicicleta, e inmediatamente los dos reaccionamos, muy juntos. Tan sencillo. El presidente hace una declaracin ms estpida que las usuales y de repente las rabias y las frustraciones van bajando a las calles en una gran ola de alegra rabiosa. Probablemente no podemos predecir este evento que nos sacuda, y puede ser que no venga de dnde queramos que venga, ni que hable exactamente el lenguaje que queremos que hable, pero de repente surge una exuberancia, un desbordamiento de rabias y amores que disuelve todas las barreras y convierte nuestra frustracin en una celebracin, una explosin de ptalos abrindose por todos lados.

Podemos crear estos eventos que sacuden? Tal vez, pero slo en parte. El levantamiento del 1 de enero de 1994 fue un evento que hizo subir la rabia y la esperanza dentro de millones de personas y las hizo salir a las calles y las llev a nuevas formas de pensar y de relacionarse. Pero es siempre una apuesta. Se puede planear el evento, pero lo importante finalmente no es el evento mismo sino su resonancia, y la resonancia es cuestin de sensibilidades que van ms all de cualquier planeacin. Los zapatistas pudieron planear la toma de San Cristbal y de las otra ciudades, pero no podan saber qu tan fuertes iban a ser las olas de resonancia en todo el mundo. Aqu cuenta sobre todo el preguntar-escuchar, el proceso de adquirir sensibilidades, sentir resonancias, tocar dignidades.

Y ahora viene 2010. Es posible que 2010 se vuelva un evento que destruya las barreras? Sin duda alguna, las rabias y las frustraciones se estn intensificando ante el dolor que resulta de la crisis capitalista y la violencia cada vez mayor del gobierno mexicano. Sin duda va a haber celebracin, la celebracin en Mxico de la independencia y de la revolucin. Pero qu tipo de celebracin? Puede ser que sea algo ms que la glorificacin de la estupidez institucional? Puede convertirse en una explosin de alegra rabiosa? Cmo hacer de ella un relmpago de memoria, una redencin de los sueos de aquellos que lucharon? Ellas y ellos no queran dar sus vidas por una bandera y un himno nacional, ni para construir una frontera contra los guatemaltecos, nicaragenses y hondureos. No murieron para crear la obscenidad del Estado Prian. Lucharon para crear un mundo en el cual la dignidad se abrira como una flor. Vivieron para hacer realidad el potencial del botn. Un pendiente.

Fuente: http://desinformemonos.org/2009/12/un-pendiente/4/



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