Portada :: Mundo :: Tsunami en Asia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2005

Inigualable generosidad de Bush pero tacaa

Max Castro
Progreso Semanal


Aunque fuera una vez sera bueno que uno se sorprendiera de la rpida comprensin de la situacin por parte del Presidente Bush, la empata con el sufrimiento de los dems y la generosidad espontnea como respuesta a la tragedia.

Desafortunadamente la respuesta del presidente al cataclismo del Ocano ndico fue predecible de manera consternante. Como en la vspera del 11/9, cuando el presidente estaba de vacaciones inmune a las advertencias de inteligencia acerca de un ataque de Al Qaeda a Estados Unidos y como en la perturbadora escena en Fahrenheit 11/9, en la que el presidente lee un cuento a escolares mientras la nacin est siendo atacada, la reaccin de Bush al desastre del maremoto fue dolorosamente lenta e inadecuada.

Durante varios das despus del maremoto Bush no sinti la necesidad de interrumpir su descanso en el rancho de Crawford para presentar personalmente las condolencias del pueblo norteamericano y para ofrecer los enormes recursos de Estados Unidos para ayudar a los sufrientes.

La reaccin del presidente contrasta con la casi instantnea reaccin de compasin y solidaridad por parte de lderes y gobiernos del mundo despus del 11/9. Sin embargo, el nmero final de vctimas del maremoto del Ocano ndico puede llegar a ser 100 veces mayor que el de los ataques del 11 de septiembre.

En ausencia de liderazgo presidencial, la respuesta financiera inicial del gobierno de Estados Unidos fue vergonzosamente miserable. La oferta inicial de $15 millones es risible. En respuesta a duras crticas internas y externas, las que fueron respondidas con la caracterstica actitud defensiva y la negacin, el paquete de ayuda fue incrementado a $35 millones, aproximadamente la cantidad de dinero que los republicanos van a gastar en una serie de lujosas fiestas por la toma de posesin.

Colin Powell y los pocos otros con un mnimo de sensibilidad y presencia de nimo en la administracin vieron con claridad el inminente desastre de relaciones pblicas que caera sobre Estados Unidos, el cual no puede darse el lujo de tener ms enemigos en el mundo como resultado de este lamentable desempeo.

Sigui una operacin de control de daos, incluyendo una declaracin presidencial, el anuncio de un incremento en diez veces de la ayuda hasta llegar a $350 millones, y el envo a la regin del hermano del presidente y gobernador de la Florida, Jeb Bush, conjuntamente con el Secretario de Estado Colin Powell.

La administracin parece haber despertado finalmente ante el hecho de que habra serias consecuencias si mostrara un insensible desprecio por los millones de personas afectadas por una de las peores catstrofes naturales de la historia. Y sin embargo, la administracin todava est haciendo muy poco y demasiado tarde para ayudar a brindar ayuda o convencer al mundo de que Estados Unidos ha dado un viraje en el segundo perodo de la administracin Bush. Por una parte, el paquete japons de ayuda por $500 millones excede al de Estados Unidos en 43 porciento. Por otra, la administracin Bush a menudo ha dejado de entregar los fondos de ayuda internacional que haba prometido previamente, como en el caso del dinero que prometi para luchar contra el flagelo del SIDA.

Incluso aunque la promesa de la ayuda de $350 millones de dlares se cumpla, el compromiso no es muy impresionante, teniendo en cuenta lo que gasta la nacin en otras prioridades. Los $350 millones en ayuda para las vctimas del maremoto representan menos de un cuarto del uno por ciento de lo que ya se ha gastado en Irak. Un paquete decente de ayuda de EEUU pudiera ser de alrededor de $1,5 mil millones, o ms de cuatro veces el actual compromiso y slo 1 por ciento de lo que se ha gastado hasta ahora en Irak.

La administracin Bush quisiera vender al mundo la imagen de una inigualable generosidad norteamericana, y hacerlo de manera tacaa. El nico consumidor de esta fbula es el pueblo norteamericano, que cree que Estados Unidos gasta el 24 por ciento de su PIB en ayuda al exterior. La verdadera historia es que Estados Unidos gasta menor de un cuarto del uno por ciento de su PIB en ayuda al extranjero (menos de lo que varias naciones gastan y que no alardean tanto de su virtud), y gran parte de esa cantidad no se dedica a la ayuda al desarrollo de los pases ms pobres, sino a estados clientes como Israel, Egipto y Colombia, a fin de apoyar los intereses estratgicos de EEUU o en respuesta a consideraciones polticas internas.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter