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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2009

Obama como presidente negro

Immanuel Wallerstein
La Jornada


El Grupo Negro en el Congreso (Congressional Black Caucus) se ha vuelto ms y ms impaciente con el presidente Barack Obama, y este desgaste poltico se filtra ahora a la prensa. Los miembros del caucus sienten que Obama no le ha prestado suficiente atencin al hecho de que las actuales dificultades econmicas han tenido un impacto mayor entre los afroestadunidenses y otros grupos minoritarios que en el resto de la poblacin, y que por tanto algo ms debe hacerse en su favor.

Se ha citado al reverendo Emanuel Cleaver cuando dice: Obama ha intentado desesperadamente mantenerse fuera de lo racial, y todos nosotros entendemos lo que est haciendo. Pero cuando un nmero tan desproporcionado de afroamericanos est desempleado, sera irresponsable no dirigir atencin y recursos a la gente que est recibiendo el mayor nivel de penurias.

El papel de Obama como hombre negro ha sido un asunto importante y muy discutido desde que declar en 2007 su candidatura a la presidencia. Al principio, Obama no recibi el respaldo entusiasta de los polticos negros en Estados Unidos. Muchos de ellos haban apoyado pblicamente a Hillary Clinton. Hubo algunas discusiones en los medios afroestadunidenses acerca de si Obama era lo suficientemente negro.

Las dudas cambiaron radicalmente tras las convenciones de Iowa en enero de 2008, las cuales gan Obama para sorpresa de la pluralidad de la gente. Iowa es un estado abrumadoramente blanco. El hecho de que Obama hubiera logrado ah un respaldo significativo, le envi un mensaje a los polticos afroestadunidenses de que haba posibilidades de ser electo. La idea de que, tras tanto tiempo por fin un negro poda convertirse en presidente de Estados Unidos result ser una consideracin primordial para los afroamericanos, no slo para los polticos, sino para la poblacin afroestadunidense en general.

Para cuando fue electo, haba recibido el respaldo entusiasta de virtualmente todos los negros de Estados Unidos, ricos y pobres, jvenes y viejos. Las lgrimas de jbilo eran genuinas, y los nios afroestadunidenses en edad escolar dijeron que eso demostraba que era posible que ellos aspiraran a cualquier objetivo que desearan.

La cuestin es cmo logr Obama los votos para ganar. No podra haber ganado solamente con los votos de los afroamericanos, aun si todos los votantes autorizados hubieran votado por l. Adems del ncleo de votantes demcratas confiables, obtuvo los sufragios de tres grupos cuyos votos eran previamente inciertos. El primer grupo fueron aqullos que normalmente no votan para nada muchos afroestadunidenses (sobre todo los menos educados y los ms pobres), adems de muchos votantes jvenes (tanto blancos como negros). El segundo grupo fueron aquellos votantes a mitad del camino localizados con mucha frecuencia en comunidades suburbanas, que son en gran medida blancos. El tercer grupo son los obreros blancos calificados que en dcadas recientes haban desertado del Partido Demcrata debido a su visin en torno a cuestiones sociales (y que con frecuencia expresaban abiertamente sentimientos racistas).

Si Obama obtuvo los votos de estos dos ltimos grupos (los votantes suburbanos a mitad del camino y los obreros blancos calificados a quienes pudo convencer de regresar del Partido Republicano), fue precisamente porque se persuadieron de que no era un iracundo hombre negro. Se presentaba a s mismo como es en realidad: un poltico de centro, bien educado, pragmtico y con aire de muy calmado. Mantuvo esa personalidad no slo durante su campaa, sino tambin desde su eleccin.

Lo que ahora sucede es que los polticos afroamericanos se estn dando cuenta de que hicieron un trato fustico. Lograron el valor simblico de romper la barrera racial hacia el puesto de eleccin ms alto en Estados Unidos al respaldar a un candidato negro que ha intentado desesperadamente mantenerse fuera de lo racial. Obama ha hecho esto por dos razones. En parte, es porque es de hecho su verdadera personalidad y su compromiso de toda la vida. Pero tambin mantiene esta personalidad porque, como poltico, le resulta esencial para su releccin en 2012 y para la continuidad de la eleccin de suficientes miembros demcratas del Congreso que hagan posible que logre su agenda legislativa.

Si sta fuera la nica cuestin en torno a Barack Obama y su relacin con los afroestadunidenses, podra pensarse que es de importancia marginal en el proceso histrico de largo plazo. Pero esta situacin es de hecho meramente una instancia en un punto poltico ms general por todo el mundo.

Los parteaguas simblicos son un elemento importante de la poltica mundial. La eleccin de alguien procedente de un grupo que antes no se le haba permitido aspirar a un puesto as en algn pas es muy importante. Piensen en el jbilo y el progreso que implic la eleccin de Nelson Mandela al llegar a ser el primer presidente negro de Sudfrica, o Evo Morales, el primer presidente indgena de Bolivia, o aquellas mujeres que llegaron a ser las primeras presidentas en los pases musulmanes. La eleccin de Barack Obama como primer presidente afroestadunidense de Estados Unidos fue la misma clase de acontecimiento. Todos stos fueron sucesos polticos cruciales, y su importancia no debe nunca subestimarse.

Sin embargo, las victorias simblicas deben traducirse en cambios reales, o eventualmente pueden dejar un sabor amargo. Qu tanto cambio real puede un lder as traer depende en parte de sus propias prioridades pero tambin de las restricciones polticas particulares del pas en cuestin.

En el caso de Estados Unidos, el margen de maniobra de Obama es bastante reducido. Las pocas veces que ha reaccionado como hombre negro, ha perdido de inmediato respaldo poltico. Esto ocurri durante la campaa cuando salieron a la luz algunas aseveraciones incendiarias de su pastor en la iglesia de Trinity en Chicago, Jeremiah Wright. La reaccin inicial de Obama fue hacer un discurso sofisticado acerca de la raza en la vida estadunidense. En ste, dijo: No puedo negarlo ms (a Jeremiah Wright) de lo que podra negar a mi abuela blanca. Pero poco despus, Obama tuvo que retractarse y de hecho negar a su pastor, renunciando a su parroquia.

Esto ocurri de nuevo despus de su eleccin, cuando el profesor Henry Lewis Gates, de Harvard (un afroamericano), fue arrestado tras entrar en su propia casa forzando la chapa que se haba trabado. Ya estando en su casa, un oficial de polica blanco lo provoc y despus de alguna interaccin, fue arrestado por conducta revoltosa. La reaccin inicial de Obama fue decir que el oficial haba actuado estpidamente. Hubo reacciones polticas adversas y Obama invit a ambos hombres a la Casa Blanca para que sostuvieran una reunin amigable.

Para Obama la leccin es clara. No puede, bajo ninguna circunstancia, darse el lujo poltico de ser visto como un presidente negro. Y esto significa que est constreido de hacer y decir cosas que un presidente blanco con las mismas ideas polticas estara deseoso de hacer o decir. En el contexto estadunidense de hoy, ser un presidente afroestadunidense se vuelve una desventaja poltica al tiempo que es tambin un logro simblico. Obama se da cuenta de eso. El Grupo Negro en el Congreso reconoce eso. La cuestin es qu cosa, si acaso, harn Obama o el Grupo Negro, o pueden hacer, al respecto.

Traduccin: Ramn Vera Herrera

Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/27/index.php?section=opinion&article=016a1mun




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