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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2009

Un ao despus, impunidad

Martxelo Daz
Gara


Cuando se cumple un ao de la masacre cometida por el Ejrcito israel contra la poblacin civil de Gaza, hay pocos motivos para ver con optimismo la situacin de Palestina. El bloqueo criminal que provoca el desabastecimiento de los productos ms bsicos en Gaza sigue vigente en toda su crudeza. Los gobernantes israeles que dirigieron la matanza perdieron las elecciones, pero fueron sustituidos por representantes an ms extremistas -si cabe-. El aorado acuerdo entre las distintas fuerzas palestinas, con Hamas y Al-Fatah a la cabeza, que se antoja clave para poder celebrar las elecciones con normalidad, se aleja y los comicios se han retrasado hasta junio. Si el panorama era negro, ahora es negro oscuro.

El informe elaborado por el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR) deja en evidencia que el Ejrcito israel cometi mltiples crmenes de guerra. El documento puede consultarse en Internet (www.pchrgaza.org/files/Reports/English/pdf_spec/gaza%20war%20report.pdf) y deja en evidencia que el primer principio de la legislacin internacional que se conculc fue el que obliga a distinguir entre combatientes y poblacin civil.

En este sentido, PCHR destaca que, pese a no compartir el calificativo de organizacin terrorista con el que Israel califica a Hamas, el movimiento islamista est compuesto, adems de su rama militar -las Brigadas Ezzedin al-Qassam- de elementos civiles -polticos, asistenciales, ...- que no podan ser atacados. Pero lo fueron. La Polica de Gaza, un cuerpo que no es combatiente, padeci los ataques israeles.

Al igual que las reas residenciales bombardeadas por el Ejrcito israel, que no hizo nada por distinguir entre combatientes y civiles. Usar una bomba de dos toneladas para destruir un solo edificio es actuar indiscriminadamente, ya que es inevitable que afecte a los edificios colindantes, destaca PCHR.

Tambin estn documentados ataques contra instalaciones y personal mdico debidamente identificado. Hasta instalaciones de la ONU, como escuelas y almacenes de ayuda humanitaria, fueron objetivo de las bombas.

El informe aade que Israel recurri al castigo colectivo, algo prohibido por la Cuarta Convencin de Ginebra, al recurrir al bloqueo total de Gaza, una medida que todava se mantiene en vigor y que tiene efectos negativos en toda la poblacin del territorio.

Todas estas denuncias, as como el empleo de fsforo blanco, un arma prohibida en zonas de alta densidad de poblacin como Gaza, estn acreditadas y han sido denunciadas.

El problema es la impunidad de la que disfrutan los dirigentes israeles que disearon la matanza. Tzipi Livni y Ehud Barak perdieron las elecciones y fueron sustituidos por el ala ms radical del espectro poltico israel, representada por Benjamin Netanyahu y Avigdor Lieberman. El drama de los palestinos es que se reconoce que padecieron una masacre en Gaza hace un ao, pero la comunidad internacional ha sido, una vez ms, incapaz de castigar a los culpables.

Ha habido algunos intentos, como la orden de arresto dictada por un juez londinense contra Livni ante el anuncio de una visita de la lder de Kadima a Gran Bretaa.

Aunque las iniciativas, siempre aisladas, de algunos jueces no hayan tenido efecto concreto alguno, s que suponen un quebradero de cabeza para la clase poltica israel, cuyos miembros estn obligados a pensrselo dos veces antes de viajar al exterior ante la posibilidad de ser detenidos y seguir los pasos del dictador chileno Augusto Pinochet.

No es plato de gusto convertirse en una especie de parias internacionales, aunque cuenten con la cobertura de los estados occidentales, como es el caso de Gran Bretaa -o el Estado espaol-, que se han apresurado a anunciar modificaciones legislativas para no incomodar a sus aliados israeles. Tampoco hay que olvidar que la propia Livni, que no ocupa actualmente ningn cargo oficial, fue recibida por Nicolas Sarkozy en el Elseo el pasado 3 de diciembre.

Un nuevo ejercicio de complicidad occidental con la ocupacin sionista, pese a que las poblaciones de estos estados mostraron en la calle su solidaridad con los palestinos. Se puede moldear la ley como si fuera plastilina, pero resulta ms complicado ahogar iniciativas de solidaridad como la campaa BDS (Boicot, Desinversin, Sanciones), que cada vez llega a ms sectores.

Un ao despus, el panorama poltico palestino sigue marcado por la divisin. Hamas gobierna en la bloqueada Gaza y Al-Fatah lo hace, bajo supervisin israel, en los bantustanes de Cisjordania. En este panorama, Mahmud Abbas convoc unilateralmente las elecciones para enero para posteriormente posponerlas hasta junio y mantenerse mientras en el poder.

El crculo de Abbas hizo caso omiso de las reclamaciones del resto de formaciones palestinas -e incluso de sectores de la propia Al-Fatah- que destacaban que lo primordial, antes de realizar la convocatoria electoral era alcanzar un acuerdo interpalestino en el marco de las conversaciones que se estaban manteniendo en El Cairo. Los odos sordos de Abbas han vuelto a acrecentar la brecha que existe entre una inoperante Autoridad Palestina -que slo ejerce en Cisjordania- y el sufrimiento de la poblacin.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091227/174099/es/Un-ano-despues-impunidad



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