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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2009

Desde Wittnau, Alemania, para Cuba con amor
La luz de Cuba tiene que seguir incandescente

Roberto Herrera
Rebelin


Muchos latinoamericanos nacidos en el siglo pasado, en la dcada del cincuenta y que por razones mltiples nos encariamos y solidarizamos con el pueblo cubano y su revolucin, crecimos con la idea de que un maana mejor y distinto s era posible. Luego con los avatares de la historia muchos de esos latinoamericanos tuvimos que emigrar por dismiles causas a la vieja Europa, entre ellas, por intentar repetir en los pases de origen, lo que los cubanos haban logrado en 1959. Muchos perdieron casa, bienes, seres queridos e incluso la vida en esas lides, otros an guardan en su memoria las huellas imborrables de la tortura, la prisin y el crimen. Y uno que otro perdi en el largo y sinuoso camino de la historia la ilusin de la Utopa.

Fue as como miles de latinoamericanos conquistaron la vieja Europa, degustando vino tinto y empanadas al horno, al comps de cuecas y melanclicas milongas porteas cantadas con voces sincrticas, entre llanto y risa, como una forma de olvidar la pena del exilio o la lejana del terruo. Con un ojo puesto en el mapa, focalizando el pas de origen y con el otro, as de reojo, mirando el desarrollo de la revolucin cubana, fuimos buscando cada uno un lugar donde alojar nuestras esperanzas y nuestros sueos. Ubi bene, ibi patria. [1]

La cada de la Unin Sovitica y la derrota a escala mundial del llamado socialismo real, nos sorprendi a muchos en paos menores y en la alborada de un nuevo amanecer de ros de leche y miel en Centroamrica.

Cuba navegaba ahora sola, en un mar revuelto de confusiones y dudas. En lo alto de su mstil una luz, dbil y tenue, brillaba como estrella en la oscurana de ideas y teoras. Mientras la nave martiana conducida por su timonel mayor salvaba escollos econmicos a granel, un tal Fukujama, pltorico de ideas y soberbia, nos hablaba del fin de la historia. Pocos meses antes del derrumbamiento definitivo de la Unin Sovitica contemplamos tonitos y con la boca abierta frente a las pantallas de nuestros televisores como miles de soviticos esperaban impacientes en la plaza Puschkin de Mosc la apertura del primer fast food restaurante McDonald. Sera el ms grande del mundo. Anonadados quedamos, no por razones moralistas o fundamentalismos ortodoxos, sino por lo simblico de los hechos.

Pero todo esto ocurra a miles de kilmetros del Gran Caribe y jams se nos habra pasado, ni siquiera un tantito as, por la mente que algo semejante pudiera llegar a suceder en nuestra bella, querida y respetada Cuba socialista.

Si los soviticos en noviembre de 1991, representados de facto por Boris Jelsin, se haban farreado la gloriosa revolucin de octubre de Lenin, el pueblo cubano jams permitira algo parecido, afirmbamos con conviccin militante. As pensbamos hasta que un da, el 17 de noviembre del ao 2005, catorce aos ms tarde, el Comandante en Jefe de la revolucin cubana nos invit a todos a la reflexin, cubanos y no cubanos, cuando pregunt a los estudiantes reunidos en el Aula Magna de la Universidad de la Habana:

...Es que las revoluciones estn llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Poda aadirles una pregunta de inmediato. Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? Lo han pensado alguna vez? Lo pensaron en profundidad?...

A decir verdad, nunca!

Cuba, la esperanza

En el mundo capitalista, pese a la guerra meditica contra Cuba, existen muchos hombres y mujeres, que sin identificarse ideolgicamente con el proceso revolucionario cubano, sienten verdadera admiracin y respeto por la lucha del pueblo cubano y su desarrollo integral. Muchos de estos admiradores desconocen los entuertos insulares y la intrngulis revolucionaria en Cuba y por ello, son proclives a delimitar la continuacin del proceso revolucionario a los aos de vida del Comandante en Jefe Fidel Castro, en particular, y en general, a la generacin de cubanos de la vieja guardia revolucionaria.

Quienes piensan as, obviamente se preguntan:Qu pasar despus de su muerte? Se desmoronar la revolucin como un castillo de naipes? Ser el pueblo cubanocapaz de resitir las agresiones futuras del imperialismo norteamericano? Se dejar seducir el pueblo cubano con las tentaciones materiales del capitalismo?Podr el hombre nuevo en Cuba impedir que la revolucin se derrumbe? Existe el hombre nuevo en Cuba? O se trata ms bien, de una construccin terica, utpica, romntica y anacrnica? Un artilugio ideolgico?

Ahora bien, desde la lejana y con el romanticismo ancestral revolucionario heredado, viendo va satlite un documental de Cubavisin Internacional donde una jven mulata ensayaba al violn el concierto opus 61 de Beethoven en un solar de la Habana entre sbanas blancas tendidas al sol y un auditorio informal de hombres, mujeres y nios del barrio, pienso en la Amrica pobre, mestiza, india, cobriza y negra que bien conozco, entonces confirmo, una vez ms, mis fundadas sospechas que en la mayor de las islas del Caribe existe una sociedad nueva y distinta al resto. De lo contrario, difcil sera explicar la existencia misma de la revolucin, sus xitos, sus logros y avances en todos las esferas de la sociedad, en un marco de condiciones geopolticas y econmicas adversas impuestas por el imperialismo norteamericano. Una sociedad de viejo estilo no resistira por mucho tiempo el embate violento del imperialismo.

El resultado concluyente de anlisis superficiales, casticos, capciosos y tendenciosos de muchos medios de comunicacin, organizaciones internacionales y la mafia de Miami invita a pensar que los cubanos estaran solo a la espera de la Hora Cero, dado que en Cuba todo va de mal en peor. Para su disgusto y desengao, la vida en Cuba continua su curso normal y el Comandante recupera su sald cada da que pasa. Nunc est bibendum Fidel ! [2]

La Revolucin cubana es sin lugar a duda el evento histrico latinoamericano que ha provocado y que sigue provocando los sentimientos ms encontrados a nivel mundial.

El exilio anticubano radicado en Miami se ha encargado a nivel continental y global de desacreditar el proceso revolucionario. La mafia cubano-americana con la ayuda de los gobiernos de turno de los Estados Unidos ha difamado, saboteado y torpedeado con ataques terroristas la revolucin cubana, hecho que no tiene parangn alguno en Latinoamrica y en el resto del mundo. Cuba es, despus del triunfo de la revolucion en 1959 , el pas ms vilipendiado de la historia latinoamericana.

Las notables conquistas sociales de la revolucin son menospreciadas y en el mejor de los casos, desvalorizadas. Debido a una especie de amnesia colectiva y muy selectiva se olvida que Cuba era considerada antes del triunfo de la revolucin como el gran burdel de la mafia norteamericana y que padeca de todos los males endmicos de una sociedad pobre y explotada. Se pretende echar al bal del olvido el ejemplo histrico de justicia social que la revolucin cubana ha dado al llamado Tercer Mundo. Por ejemplo, Cuba es el nico pas pobre en el mundo en haberse liberado de la miseria a pesar del ferz e inhumano bloqueo econmico, comercial y financiero impuesto por el gobierno norteamericano desde 1962.

En Estados Unidos y en Europa la mayora de las noticias relacionadas con Cuba son negativas. Los prejuicios que un turista tpico [3] europeo pudiera guardar en su mente contra Cuba son producto muchas veces de la desinformacin y no corresponden a la realidad del pas.

Aunque tenemos que reconocer que en los ncleos tursticos importantes como Varadero, la Habana Vieja, Trinidad, Santiago de Cuba de vez en cuando nos encontramos a hombres y mujeres, que estilando modelos de comportamiento otrora comunes en la Cuba machadista y bastistiana, piden limosna u ofrecen otra clase de servicios a los turistas. Cuadro social que induce, obviamente, a confirmar los prejuicios preconcebidos de antemano en la vieja Europa.

Se oculta al mundo los niveles de justicia social alcanzados: la tasa de analfabetismo segn CEPAL [4] en el ao 2002 para Amrica Latina era de un 11,7% y de 0,2% para Cuba. La tasa de mortalidad infantil de 32 por mil para Amrica Latina y de 6,2 por mil en Cuba . La esperanza de vida al nacer es de 70 aos para Amrica Latina y de 76 aos para los cubanos. La tasa de escolarizacin en la educacin primaria (hasta los 11 aos) es de un 92% para el continente latinoamericano y de un 100% para Cuba. La tasa de escolarizacin en la secundaria (hasta los 14 aos) es de un 52% para Amrica Latina y de un 99,7% en Cuba. Un 76% de los nios latinoamericanos alcanzan el nivel del colegio mientras que un 100% de los cubanos lo alcanzan. El nmero de mdicos para 100 000 habitantes es de 160 para Amrica Latina y de 590 para Cuba.

En 2007 solamente Argentina(0,866) y Uruguay(0,865) alcanzaron en Latinoamrica un Indice de Desarrollo Humano (IDH) mayor que el de Cuba (0,863), el cual es similar a los de los pas ms desarrollados. El IDH de los Estados Unidos durante ese ao fue de 0,956 y el de Alemania 0, 947. El IDH est definido como un proceso por medio del cual una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a travs de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades bsicas y complementarias, y de la creacin de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos. El IDH puede considerarse como un ndice de valoracin de la calidad de vida de una sociedad determinada. A nivel de la sald pblica se oculta que Cuba dispone del mejor sistema de sald de Amrica latina y del Tercer Mundo. En el hemisferio americano, solo Canad tiene una tasa de mortalidad infantil inferior a la de Cuba. Cuba dispone de dos veces ms mdicos que Inglaterra para una poblacin cuatro veces inferior. La nica vacuna contra la Meningitis cerebro-espinal B, reconocida por la Organizacin Mundial de la Salud es un descubrimiento cubano. Es la nica vacuna de este tipo en el mundo. Cuba alberga el 2% de la poblacin latinoamericana pero el 11% de sus cientficos.

Todas estas conquistas sociales, inconcebibles para un pas del tercer Mundo pobre y bloqueado por la primera potencia mundial son ignoradas de manera descarada por la mayor parte de la prensa occidental. Ahora bien, a la chita callando, se organiza y sistematiza la fuga de cerebros y talentos. Por el contrario, los mismos medios de comunicacin guardan un silencio sepulcral cuando se trata de resaltar los triunfos de la revolucin. No se habla ni se escribe que la indigencia no existe ms en Cuba y que la mayora del pueblo cubano vive y disfruta- modestamente- de su trabajo cotidiano. Esta realidad social, objetiva, verificable y por lo dems medible, podra comprobarla cualquier turista que tenga el propsito y la voluntad de conocer Cuba y su gente desde Pinar del Ro hasta la Punta de Mais.

Pese a todos estos incuestionables logros y avances de la revolucin socialista an persisten muchas deficiencias y problemas, cosas que por lo dems no son una caracteristica particular de Cuba, sino que son expresiones socio-econmicas propias de una sociedad socialista en desarrollo, boicoteada y azotada cada ao- y con mayor- frecuencia por las fuerzas de la naturaleza y por la repercuciones de los ciclnes econmico-financieros originados por la crsis estructural del capitalismo mundial. Cuba tiene que enfrentar todas estas dificultades econmicas con los pocos recursos naturales y financieros con que cuenta, el futuro cercano est plagado de inciertos entuertos y el gobierno cubano est obligado a reducir los gastos fiscales y aplicar polticas necesarias de ahorro. Pero Cuba cuenta con el recurso humano y su riqueza espiritual para seguir avanzando por los derroteros que conducirn hacia el comunismo. Esa es nuestra conviccin.

Obama, un negro futuro para Cuba y Latinoamrica?

La eleccin de Obama como el primer presidente negro de la primera potencia del mundo despert en muchos sectores polticos del mundo grandes expectativas e incluso hubo quienes pensaron en un cambio radical en la poltica de los Estados Unidos en relacin a Cuba y Latinoamrica. Es preciso refrescar la memoria y recordar que fue precisamente durante la administracin de John F.Kennedy, otro demcrata carismtico, que el gobierno estadounidense lanz una especie de Plan Marshall para Latinoamrica conocido como la Alianza para el Progreso(APP). Este plan poltico-econmico vi la luz el 13 de marzo de 1961 y el 16 de abril, el gobierno de Kennedy apoy la invasin de Baha de Cochinos. La APP servira como instrumento de contrainsurgencia para evitar las revoluciones populares al estilo de la revolucin cubana. En este sentido, la Alianza para el Progreso fue ms bien una Alianza para el retroceso como lo indicaran los anlisis de la CEPAL de aquellos das: en el perido de 1950-1955 la tasa de produccin por habitante aument anualmente en un 2%, disminuy en un 1,8 % anual en los aos comprendidos entre 1955-1960 y desde que se puso en marcha el plan de desarrollo APP la tasa se redujo a un promedio de 1,3 % anual entre 1961-1966.

Tanto John F. Kennedy como Barack Obama han hablado muy fino, con elegancia y elocuencia digna de los mejores oradores de la antigua Roma, combinando la prosodia con la sintaxis con maestra y habilidad, prometiendo con vehemencia poner fin a las guerras en sus respectivas vorgines electoreras. Comprobado est que fue durante la administracin Kennedy que se llev a cabo una de las ms grandes carreras armamenticias en tiempo de paz en los Estados Unidos. Viet-Nam y el sudoeste asitico fueron tambin teatro de operaciones donde JFK estamp su sello blico.

Obama por su parte ha prometido mucho y cumplido poco. La guerra del Irak se intensifica, el conflicto de Afganistan se agudiza, Guantanamo se posterga y el bloqueo contra Cuba continua sangrando al pueblo cubano. El bloqueo no es ms que la continuacin de la guerra contrarevolucionaria imperialista por otros medios. Por todos estos mritos guerreristas el presidente Obama ha sido galardonado con el premio nobel de la paz.Vaya irona de la vida!

La instalacin de las bases militares en Colombia y el golpe militar en Honduras han sido aprobados durante la administracin Obama. Las bases militares en Colombia presagian conflictos blicos en Latinoamrica. Venezuela, Ecuador y Bolivia representan objetivos poltico-militares en la estrategia contrarevolucionaria del gobierno de los Estados Unidos. Todo parece indicar que con la llegada del primer presidente afro-americano a la Casa Blanca, el futuro que nos espera en Cuba y Latinoamrica seguir siendo tan oscuro e incierto, tal como si de un presidente de origen anglo-sajn se tratara. El odio visceral contra Cuba es un asunto ideolgico y de ntereses geopolticos de los sectores ms recalcitrantes del establishment poltico-econmico de los Estados Unidos y no depende de la cantidad de melanina en la piel del presidente estadounidense de turno.

El capitalismo devorador de recursos

La revolucin industrial que se origin en Inglaterra a mediados del siglo XVII y luego se extendi por toda Europa dando origen al modo de produccin capitalista vigente hasta nuestros das. Es decir, el capitalismo en el transcurso de casi 260 aos se ha expandido a nivel planetario como modelo de desarrollo y de produccon. Los efectos de la explotacin incontrolada de los recursos naturales no renovables y del comportamiento depredador de la sociedad de consumo, han conducido a la humanidad a una encrucijada existencial. Los efectos negativos de la hiper y acelerada industrializacin en trminos clmaticos es una amenazante realidad.

A decir de los especialistas en cuestiones clmaticas y del medio ambiente la cuenta reversiva ha comenzado ya. Quiere decir esto, que de continuar las cosas as, la extincin de varias especies animales, entre ellas el homo sapiens, y la desaparicin -por innundaciones fluviales o martimas- de grandes extensiones de tierra es una cruda, amarga y triste realidad. Saludos de Copenhague! La responsabilidad histrica es de todos, pero ante todo de las sociedades capitalistas altamente desarrolladas con los Estados Unidos a la cabeza, las que consumen desde dcadas la mayor parte de los recursos naturales no renovables del planeta.

El capitalismo como proceso materialista histrico y dialctico se niega a si mismo, pero al mismo tiempo niega tamben la existencia del planeta tierra y por lo tanto del ser humano. Como ya lo expres sabiamente Evo Morales, no es la Pachamama la que necesita al hombre, sino todo lo contrario!

La alternativa fallida

El desarrollo del socialismo y su consolidacin, tomando el ejemplo de la Unin Sovitica, result ms complejo y ms difcil de lo que esperbamos.

Habindo existido durante muchos aos, excluyendo el comunismo de guerra de principios de la revolucin y la Gran Guerra Patria, perodos de paz relativa, donde la sociedad sovitica estuvo en condiciones de asegurarse plenamente comida, bebida, vivienda y ropa de adecuada calidad y en suficiente cantidad, condition sine qua non, segn el pensamiento marxista para la verdadera liberacin de los hombres, nos resulta difcil comprender en profundidad las causas concomitantes que condujeron a que la sociedad sovitica no actuara decididamente a fin de evitar el derrumbe de su gloriosa revolucin. El proyecto socialista sovitico dur setenta aos los cuales obviamente no fueron los suficientes como para crear las condiciones subjetivas y objetivas que garantizaran la continuidad del desarrollo integral de la sociedad sovitica y por lo tanto de su gestor principal, es decir, el homo novus sovieticus. Habr que preguntarse s en efecto en la Unin Sovitica la riqueza espiritual de los ciudadanos soviticos estaba en correspondencia con la riqueza de sus relaciones productivas reales. En qu etapa de desarrollo real se encontraba el modo de produccin sovitico? Cul era la ideologa real dominante en la sociedad? Hasta qu punto el pueblo sovitico haba transformado concientemente la ideologa feudal-burguesa heredada?

Se dice que Yegor Gaidar fallecido recientemente, ministro de economa y cuadro del PCUS en la poca de cambios de Boris Jelsin, fue uno de los artfices de las reformas liberales que revirtieron la revolucin de octubre. As como Gaidar, muchos otros camaradas permanecieron en capullos, aguardando en silencio el momento en que los cantos de sirena del capitalismo se hicieron ms melosos, ms seductores, ms insistentes y se transformaron por un proceso de acelerada metamorfosis poltico-ideologica en los nuevos magnates rusos.

La contrarevolucin de Jelsin y las reformas econmicas de carcter capitalista lograron en poco tiempo re-establecer el capitalismo y de hecho echar por la borda un paradigma alternativo al capitalismo. Con esta clase de capullos reformadores no se hacen ni se defienden las revoluciones. La leccin histrica es, por lo tanto, que NO todas las reformas, cualesquiera que sean, conducen automticamente a la consolidacin del socialismo.

Ya lo dijo Marx en sus comentarios acerca de la contrarevolucin de la burguesa prusiana en marzo de 1848 que las enfermedades secundarias son ms difciles de curar y a la vez destruyen ms el organismo que la enfermedad inicial. Las reformas de Jelsin no tenan como objetivo la consolidacin y fortalecimiento del socialismo en la Unin Sovitica, sino del renacimiento en Rusia de la sociedad que haba muerto en Mosc en 1917.

Los cantos y cuentos de sirena de la sociedad de consumo

La guerra ideolgica-meditica del capitalismo a la que est sometida la psquis humana es permanente. Los cantos y cuentos modernos de sirena del capitalismo llegan a TODOS los hogares a travs de los medios de comunicacin. Miles de antenas parablicas brotan como setas metlicas en las chabolas de cartn de los barrios pobres de Amrica Latina, Asia y Africa, lugares donde la casa, escuela y alimentacin no son un derecho del ciudadano, sino un artculo de lujo.

Por esta va televisiva se invita a nios, jvenes y adultos a creer en el sueo americano y a emular el american way of life. La manipulacin psicolgica por medio de mensajes subliminales de publicidad induce a la creacin de formas de comportamiento irracionales de consumo. Es precisamente en el terreno de las relaciones mercantiles donde el bombardeo ideolgico alcanza su mxima expresin. La libertad de poder comprar en el capitalismo, aparte de ser caballo troyano, es un espejismo, una entelequia, una carnada, una artimaa comercial.

El eslogan publicitario de la cadena alemana de almacenes de artculos electrodomsticos ms grande en Europa Media Markt reza: Yo no soy tonto [5] (...compro en Media Markt) , el de Eurocard Bienvenido a la vida [6] , el de DM ( Drogueras) Aqu soy humano, por eso compro aqu [7] o el de Visa Me tomo la libertad [8] , son solo un ejemplo de la simpleza de los instrumentos de enajenacin de la sociedad de consumo. Primitivos o rdiculos algunas veces, pero casi siempre efectivos. El capitalismo necesita precisamente eso, consumidores sumisos, bobos, fciles de seducir y engaar. Slo as puede funcionar el sistema. Hay que crear el homo consumensis!

Frente a este proceso sistemtico de enajenacin de la mente humana que llevan a cabo los medios de comunicacin del capitalismo, cules son los recursos conque cuenta una sociedad socialista, como la cubana, para contrarrestar estos mecanismos ideolgicos de dominacin?

Conciencia individual y colectiva, cultura individual y colectiva, moral revolucionaria individual y colectiva y un pilago de valores humanos de nuevo estilo!

En una sociedad nueva y revolucionada donde lo que se pretende, entre otras cosas, es la creacin de valores nuevos y paradigmas de relaciones sociales diferentes, es importante y vital que la praxis revolucionaria de que nos habla Marx en su crtica a las tesis de Feuerbach sea coherente con la teora revolucionaria , adems autntica, transparente y democrtica.

El vehculo para acceder a esta nueva sociedad es la cultura, es decir, un proceso de educacin y auto-educacin continuo, generado y planificado por el estado y que tiene como objetivo fomentar a nivel colectivo los conocimientos cientficos y la creacin de nuevos valores y conceptos que no se basan ni en la explotacin del hombre por el hombre, ni en la explotacin salvje e irresponsable del planeta, sino en la utilizacin de los recursos humanos y naturales en funcin de una sociedad exenta de clases antagnicas.

Socialismo es cultura, barbarie la antpoda.

De all que la formacin y educacin del hombre nuevo socialista sea por lo tanto otra gran tarea de la revolucin socialista. No se trata pues, solamente de satisfacer las necesidades materiales del hombre y esperar a que los nuevos hombres nazcan y se desarrollen de manera espontnea, casual y aleatoria. Tampoco se trata mucho menos de emular el estilo de vida capitalista. El bienestar social capitalista se afinca en el egoismo y en el individualismo, en el deseo de bien tener ms cosas materiales no indispensables para la vida a costa de LO-QUE-SEA necesario.

Entonces a modo de conclusin, podramos preguntarnos apoyndonos en la reflexin del Comandante en Jefe Fidel Castro: Podrn o no impedir los hombres (nuevos cubanos) , podr o no impedir la sociedad socialista cubana que su revolucin se derrumbe?

Hay muchos problemas en Cuba, nadie niega este hecho, pero si Cuba es ejemplo y esperanza para los pueblos pobres del mundo, es porque ha sabido demostrar y all estn los nmeros y las estadsticas para que lo comprueben los incrdulos o los interesados, que Cuba es una nacin altamente culta, preparada y bien informada, que ha sabido compartir lo poco y lo mucho que tiene con otros pueblos. No existe pueblo ms solidario, ms fraterno y desinteresado en el planeta que la Repblica Socialista de Cuba, que sn mayores recursos naturales y a pesar del criminal bloqueo econmico-financiero ha logrado mantenerse en pie, digna y soberana durante ms de 50 aos.

Cuba no est sola, miles de hombres y mujeres luchan en todo el mundo contra la barbarie del capitalismo. La luz de Cuba tiene que seguir incandecente alumbrando la oscurana.

Et lux in tenebris Lucet

[1] Donde me siento bien, sa es mi patria

[2] A tu sald brindmos Fidel

[3] Turista tpico: Aquel viajero cuyo nico nteres es gozar de vacaciones en la playa y otros centros tursticos

[4] CEPAL:Comisin Econmica para Amrica Latina

[5] En alemn: Ich bin doch nicht bld

[6] En alemn: Willkommen im Leben

[7] En alemn: Hier bin ich Mensch, hier kauf' ich ein

[8] En alemn: Die Freiheit nehme ich mir

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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