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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2009

Un ao despus del crack bancario y financiero

Franois Chesnais
Revista Polis

En todos los pases, una situacin muy difcil para los trabajadores y los oprimidos; y a escala planetaria, una fase crtica para la civilizacin humana


De distintas maneras que pueden ser vistas como las caras opuestas de la misma medalla, la crisis econmica y financiera ha sido abordada por los anticapitalistas de una manera bastante objetivista. Algunos han visto el fin del neoliberalismo para luego quedarse en un anlisis de una crisis que representara una suerte de pequeo obstculo, por cierto grave, en el funcionamiento de un sistema econmico que sin embargo, tiene vocacin de estar regulado. Bajo esta visin, el capitalismo podra encontrar nuevamente despus de x tiempo, con la ayuda de otro modelo fundado en la financiarizacin, las condiciones para una regulacin susceptible de asegurar un crecimiento ms o menos equilibrado. Otros, por el contrario, han propuesto interpretaciones cuya influencia, leve todava, podemos percibir en la idea de que se tratara por ltimo de aquella crisis final del capitalismo tan esperada. Producida en los aos 1930 por los tericos del Komitern durante la fase ultraizquierda, en donde la social-democracia era un peligro ms serio que el nazismo, la crisis ha dejado huellas en el movimiento revolucionario, incluso en aquellos que han combatido al estalinismo toda su vida. Pero ha sido tan grave que ha conseguido alimentar reacciones que subestiman la gravedad de los verdaderos momentos de ruptura.

Respecto a la crisis en curso, mi posicin es la siguiente. Claramente hemos tenido que enfrentarnos a una crisis de gran importancia. Al mismo tiempo a la crisis de un rgimen de acumulacin de dominancia financiera y de condiciones histricas transitorias que aseguraron a los Estados Unidos una hegemona sin reparto. La crisis tiene como sustrato una elevada sobreacumulacin del capital y una fuerte sobreproduccin. El unificado nivel de anlisis realmente pertinente es mundial. En determinados pases, algunos sectores (como el inmobiliario y la construccin en Estados Unidos, en el Reino Unido y en Espaa) o en algunas industrias (la automovilstica en los pases constructores tradicionales), estn en sobrecapacidad al mismo tiempo de manera visible y como consecuencia de polticas nacionales. En otros pases, la sobreacumulacin y la sobreproduccin existen por rebote (la mquina herramienta alemana por ejemplo). Estas sobrecapacidades estn al mismo tiempo al centro de la crisis y al centro de la lucha entre el capital y el trabajo. Estamos en un punto todava inicial en el desarrollo de lo que ser un proceso mundial que se desarrolla con muchos accidentes durante aos. El momento actual de retoma econmica (recovery) que tanto exhibe el personal poltico y los grandes medios y cuya funcin es el estrecho control de la opinin publica, no anuncia para nada el fin de la crisis que se abri en forma de crisis financiera en julio-agosto 2007 y que se transform un ao despus en recesin mundial. Evidentemente, es imposible prever en cuantos aos y en que configuracin mundial la larga crisis podra terminarse. En cambio, es posible y necesario presentar, porque hay suficientes elementos para hacerlo, un enfoque para la comprensin del capitalismo, un poco distinto al que domina en los anticapitalistas. A mi modo de ver, muchas cosas que han marcado el desarrollo de la crisis desde septiembre 2008, tienen el valor de advertencia poltica.

El capitalismo tal como lo comprendo hoy en da

La comprensin del capitalismo supone primero caracterizarlo correctamente. El capitalismo no es simplemente un sistema desigual e injusto, un sistema marcado por disfuncionamientos, puesto que reposa en la propiedad privada y en una apropiacin masiva de trabajo no pagado que adquiere principalmente la forma de una plusvala que nace en la empresa capitalista. No se puede analizar tranquilamente las leyes de desarrollo y estudiar las contradicciones a distancia, con un objetivismo econmico que haga lo mismo que los economistas neoclsicos. El movimiento del capitalismo est ordenado por una potencia social particular, es decir, una gigantesca acumulacin de dinero convertido en capital o que aspira a serlo. Esta potencia social tiene dos particularidades. Primero la de autonomizarse frente a la sociedad, alzarse frente a ella, a medida que se refuerza gracias a largas fases de acumulacin ininterrumpidas (como la que se inici durante la Segunda guerra mundial). Y despus, la de ser incapaz de concebir que su expansin pueda tener algn lmite.

Cada generacin, pero tambin cada militante-investigador, dice Marx, de vez en cuando, tanto por el hecho de la evolucin histrica como de su propia experiencia. Hoy en da, el Marx que me influencia es el que escribe en los Manuscritos de 1857-58 que el capital, en tanto representa la forma universal de la riqueza el dinero-, es la tendencia sin trmino y sin medida para superar su propio lmite1. O incluso en palabras del Capital, que refiere a una circulacin del dinero como capital (que) posee su objetivo en s misma; pues no es sino por ese movimiento siempre renovado que el valor contina a hacerse valer. El movimiento del capital entonces no tiene lmite. Es en tanto representante, como soporte consciente de ese movimiento que el poseedor de dinero deviene capitalista. Su persona, o mas bien su bolsillo es el punto de partida del dinero y su punto de regreso. El contenido objetivo de la circulacin A-M-A', es decir la plusvala que cra el valor, tal es su fin subjetivo, ntimo. Es solo en tanto que la apropiacin siempre creciente de la riqueza abstracta es el nico motivo determinante de sus operaciones, que funciona como capitalista, o, si se quiere, como capital personificado, dotado de consciencia y de voluntad 2. Estamos entonces enfrentados a un sistema que incluso cuando est confrontado a la sobreacumulacin y a la sobre produccin, a una situacin donde la masa de plusvala producida por las empresas no puede ser realizada, no por ello deja de manifestar su ilimitada sed de plusvala. Los obstculos encontrados no hacen sino exacerbarla. Es lo que nos ensea la crisis ecolgica. Nos enfrentamos a una potencia social autonomizada que ya no puede ms, de manera consustancial, aceptar los lmites impuestos por un mundo terminado, de los recursos en va de rarefaccin que habr que planificar respecto a su uso en el plano mundial, una bisfera que ha demostrado ser de una extrema fragilidad. Los que gobiernan, los dirigentes de grandes bancos de inversiones, las sociedades transnacionales y el alto personal poltico son los representantes, los soportes conscientes de ese movimiento sin lmite. Se comprende por qu, al menos por el momento, en el plano de las emisiones de gas con efecto invernadero responsables del cambio climtico, las advertencias de los cientficos solo han logrado medidas de pura fachada destinadas a calmar a una parte de la poblacin de los pases ricos que han comenzado a tomar consciencia de la situacin, sin vincularla al problema del capitalismo como tal.

Se trata posteriormente de comprender que el capitalismo es tambin un sistema de dominacin social. En la cima de ese sistema de dominacin se ubican las oligarquas capitalistas y burocrtico-capitalistas, ellas mismas jerarquizadas en el plano mundial. Estas se han volcado enteramente hacia la preservacin y el crecimiento de la riqueza que a la vez es razn de ser y centro de la dominacin. No hay necesidad de explicar a dichas oligarquas que la historia de la sociedad hasta nuestros das solo ha sido la historia de la lucha de clases. Para ellas, hay algo inscrito all en los genes de la aplastante mayora de cada uno de sus miembros. Hay momentos en que la caracterstica del sistema de dominacin social a preservar, es el que gana completamente. Por supuesto, es el caso de las revoluciones revolucin alemana de 1918, revolucin de 1936 en Espaa, Chile en 1973. Pero esta dimensin resurge tambin en graves tiempo de crisis econmica y financiera. Ella provoca un activismo agudo de los dominantes en defensa del sistema econmico. Las crisis econmicas son vividas por las oligarquas como amenaza y como oportunidad. Las amenazas son las del debilitamiento en favor de una grave crisis de legitimidad del sistema y de la suya, pudiendo conducir hasta acciones ms o menos intensas de contestacin en una parte de los asalariados y de la juventud. Para cada oligarqua nacional particular, tambin est la amenaza de ver a tal o cual rival reforzar sus posiciones en su desmedro. Las oportunidades son inversas: posibilidad acrecentada, en el momento en que la crisis golpea a asalariados y oprimidos por sorpresa; momento en que se hace ms fcil para la competencia inter-capitalista, para los ganadores en potencia el llenar de posiciones a sus rivales.

Golpear contra los explotados, encontrar las condiciones de una vuelta a la normalidad

Durante el ltimo ao de reflejo de reproduccin de la dominacin surgieron dos lneas de conducta complementarias. Aprovechar la ocasin ofrecida de golpear nuevamente contra los asalariados y los explotados. Y encontrar las condiciones de regreso a la normalidad lo ms rpidamente posible. Para unos esta normalidad debe ser la del statu quo ante . Para otros, este regreso a las condiciones de crecimiento normal solo puede hacerse sobre la base de una configuracin nueva de la que sern beneficiarios.

El estallido de la crisis financiera en julio-agosto 2007 ya ha llegado a los crculos dirigentes mundiales y al Partido comunista chino (PCC)- muy ampliamente y en ciertos casos totalmente por sorpresa 3 . Porque no la vieron llegar. Una vez la crisis financiera comenzada, esperaron mucho tiempo antes de medir la gravedad. Para convencerse les bast con abrir el libro de Alan Greenspan 4 . Los financistas operaban con la ayuda de modelos que prcticamente excluan las posibilidades de una crisis. Los crculos polticos dirigentes de la oligarqua mundial vivan en un estado de quietud fundada en la idea de que el comunismo haba sido derrotado, los asalariados plenamente integrados y sometidos al sistema en calidad de consumidores y el mercado reinstalado en su plena funcin auto reguladora. Despus hubo un perodo de doce a trece meses entre el comienzo de la crisis financiera y la quiebra del 15 de septiembre 2008 del banco de inversiones Lehman Brothers. La crisis financiera ha sido considerada como seria, pero todava controlable por medio de recursos, ciertamente intensivos, de instrumentos de intervencin normales de los Banco centrales y los gobiernos. La idea de una socializacin completa (por medio del impuesto) de las prdidas de las instituciones financieras que hubieran hecho operaciones de alto riesgo, tuvo todava resistencias aunque stas fueron disminuyendo. La salvada del banco Bear Sterns en marzo de 2008 fue nuevamente organizada sobre la base de un reparto pblico-privado. La decisin de dejar a Lehman Brother quebrar, fue considerada como emanada de un riesgo limitado 5.

Todo cambi a partir de la semana del 15 de septiembre. En esta se vio como en tres das se puso en pie el Plan Paulson y la redaccin del proyecto de ley necesario para la autorizacin por el Congreso de su puesta en obra. Al comienzo se trataba de asegurar a cualquier precio la salvacin de bancos muy grandes y sin embargo responsables del comienzo de la crisis y permitirles comprar a los ms pequeos. Conducidos por Gordon Brown, los principales pases europeos actuaron exactamente de la misma manera. Entre fines de septiembre 2008 y marzo-abril 2009 sumas cada vez mas colosales fueron inyectadas por la Fed y el Tesoro como por gobiernos europeos. Fue necesario rpidamente preguntarse sobre su monto como sobre la frecuencia de las intervenciones. Pasado el momento crtico de fines de septiembre, donde el objetivo era evitar la cada del sistema financiero, se hizo evidente que el monto de las sumas concernidas y los mecanismos puestos a funcionar por las autoridades monetarias apuntaban menos a regresar al crdito (tema central del discurso oficial) que a la limitacin del monto de las prdidas de ganancia estrujadas por las instituciones financieras portadoras de capital ficticio y luego la implementacin de medidas que preparan la vuelta de la ganancialidad. La principal de todas es un nivel de tasas de prstamo de las Bancas centrales a las instituciones financieras cercana a cero en Estados Unidos y en el Reino Unido y muy bajo en la zona euro.

La salvada de los bancos permiti la acentuacin de la guerra de clase por parte del capital. Aqu yo hablar sobre todo del caso de Francia. Estamos frente a una organizacin muy programada de la cesanta, de la sobreexplotacin en lugares de trabajo y donde uno de los efectos ha sido una multiplicacin de los suicidios en el trabajo (sera mas justo hablar de asesinatos), de fuerte agravacin del peso de la fiscalidad sobre los salariados y de aceleracin del movimiento de privatizacin del sector pblico (el Coreo, los hospitales pblicos, los servicios municipales). La sobreacumulacin en la filial automovilstica ya la hemos mencionado antes. Los grandes fabricantes europeos de neumticos (Michelin, Continental, Goodyear) eligieron deslocalizar hacia India y China, provocando cientos de despidos. En el caso de los constructores que acumularon retrasos frente al alza de los productores asiticos, la va de deslocalizacin est cerrada. A fines de permitirles proceder a la destruccin de sus capacidades excedentarias, los gobiernos les entregaron ayudas directas muy importantes (el caso de general Motors y de Chrysler en Estados Unidos, de Renault y de Peugeot en Francia, de Volkswagen y de Opel en Alemania, etc.). Los cierres y los despidos se hacen en las mejores condiciones posibles para los accionistas, es decir no renovando los contratos de los trabajadores temporeros en las fbricas de ensamblaje (sin finiquitos a pagar) y golpeando a los fabricantes de equipos elctricos o electrnicos de la industria (Valo, Heuliez) y especialmente los pequeos y medianos subcontratados especializados (Reiter, Fauricia, Molex). Los planes de despidos, generalmente importantes, se han multiplicado en las filiales de grupos extranjeros (Caterpillar, Sony, Philips, etc.). Aqu la recesin mundial solo ha conseguido acelerar la implementacin de proyectos ya preparados. La crisis ha dado a los grupos industriales transnacionales, una razn de redespliegue de sus actividades hacia otros pases y continentes.

En Francia los trabajadores enfrentan un desafo de cesanta masiva de un tipo que no haban conocido desde hace tres cuartos de siglo. Se enfrentaron en condiciones inditas a una internalizacin muy avanzada de la produccin industrial. Para ellos es prcticamente imposible concebir soluciones de autogestin a la manera argentina. Las respuestas solo podan ser europeas. Los trabajadores estn conscientes. Durante el tiempo que sentirn que no han tenido respuesta, aun poco claras frente a esta situacin, no llevarn la accin ms all de las formas circunscritas en el contenido y la duracin. Es ah que se sita uno de los principales intereses polticos del momento actual. Sobre todo cuando las confederaciones sindicales y la mayor parte de los sindicatos que se renen han acentuado siempre mas su cooperacin con los patrones y su integracin al Estado. A instancias de los partidos socialdemcratas o socialistas, desde hace aos que llaman a la clase obrera a no pensar en otra cosa que en una adaptacin al estado de cosas, y en este caso a la mundializacin surgida de la liberalizacin y de la desreglamentacin y a las nuevas formas de explotacin provenientes del encuentro entre los polticos neoliberales y las potencialidades para el capital de tecnologas de la informacin. En Francia, un primer salto de gran importancia simblica ha sido la adhesin de la CGT a la Confederacin sindical europea (CES), que es un mecanismo de las instituciones de la Unin europea. Un segundo fue la aceptacin de todas las confederaciones a la invitacin hecha por Nicols Sarkozy de reunirse con l incluso antes de que asumiera oficialmente. En cada movilizacin, en cada combate, los asalariados se encuentran confrontados a intervenciones sindicales que paran el movimiento, que entregan la iniciativa al Estado y a los patrones cada vez que los trabajadores comienzan a disputarla. Tratndose de Francia, esta ha sido por ejemplo la experiencia de las dos grandes jornadas de accin y de manifestacin de enero y de marzo 2009.

El intento de regreso lo ms cerca posible del statu quo ante

El ejemplo de Francia puede declinarse en las particularidades propias de cada pas en todas partes del mundo. El capital ha reforzado sus posiciones en la lucha de clases, mientras que paralelamente la salvada de los bancos, la ayuda entregada a los grandes grupos industriales y especialmente las inversiones efectivas masivas de China en infraestructuras ferroviarias y ruteras, han creado la base que permite al personal poltico y a los medios anunciar el fin de la recesin. Es en este contexto que el G20 de Pittsburg se ha mantenido con una agenda de ensayo de regreso lo ms cercana posible al statu quo ante.

El principal elemento a retener es el anuncio de la desaparicin definitiva del G8 en provecho del G20. Hay all un reconocimiento del lugar que ahora ocupa China e India, as como para las grandes economas proveedoras de materia bsica, con Brasil a la cabeza, en la configuracin econmica-poltica del sistema capitalista mundial. La elevada dependencia de Estados Unidos frente a China en el plano financiero para el financiamiento del dficit pblico y el plan comercial para el aprovisionamiento en bienes manufactureros poco complejos, exigi hace tres aos la instauracin de una suerte de foro de dilogo permanente entre ambos pases. La institucionalizacin del G20 permite integrar este cara-a-cara en un marco ms amplio que salva la faz de los capitalistas europeos al mismo tiempo que permite principalmente a Brasil y a la India gritar victoria. Es en desmedro de los pases europeos que se har la modificacin de los derechos de voto al FMI. El problema que se plantea para los asalariados y la juventud de Europa es si deben dejarse llevar o no por la decadencia social que acompaar ms fuertemente la cada del capitalismo europeo.

Para el resto, la reunin de Pittsburg muestra que las posiciones del capital financiero 6 , convertido en sector dominante al centro del capital a partir de los aos 1978-1982, siguen siendo fuertes. La ayuda masiva entregada a los bancos y a los fondos de inversiones en septiembre-octubre 2008 traduce ya la fuerza social y poltica de los accionistas-propietarios de bancos y empresas, de administradores de fondos y dirigentes industriales pagados en stock-opciones. El xito de la salvada les permiti preservar su dominacin. La adopcin por parte del G20 de nuevas reglas estadounidenses y de propuestas un poco ms coactivas de Alemania y de Francia en materia de remuneracin de traders, es la expresin ms simblica. Los parasos fiscales salen indemnes. Apenas un 5% firmaron acuerdos de cooperacin. Y estos no los comprometen mucho puesto que los bancos y los fondos especulativos no quedarn impedidos de hacer operaciones marcadas por el fraude y la evasin fiscal. La publicidad en torno a las cuentas de la Unin de bancos suizos (UBS) no debe ocultar el hecho de que incluso para Suiza el secreto bancario permanece prcticamente intocable.

Detrs de la estabilizacin obtenida gracias a la salvada de los bancos y a los planes de relanzamiento, probablemente se ocultan, sobre todo en las profundidades del sistema financiero, elementos susceptibles de provocar nuevos momentos de aguda crisis. Pero parece probable que el bloqueo exitoso del proceso de transformacin de la recesin en profunda depresin, abra el camino a un largo perodo de crecimiento mundial blando con tasas promedio dbiles o extremadamente dbiles. El ltimo informe del FMI estaba hecho de investigaciones histricas por el staff de Fondos relativos a los efectos de la crisis econmicas y financieras de las cuatro ltimas dcadas 7 . Ha habido indudables excepciones, como la del krack del Nasdaq del 2001 o la creacin masiva del crdito hipotecario por Alan Greenpan que rpidamente relaz la economa estadounidense. Pero el estudio retrospectivo muestra que en promedio, siete aos despus del estallido de las crisis estudiadas, el nivel del PIB era un 10% inferior al que habra podido llegar sin la crisis. Tratndose de la crisis actual, el FMI nos dice que las proyecciones actuales de la produccin a mediano plazo son efectivamente muy inferiores a las de antes de la crisis, lo que las inscribe en una lgica de prdida permanente de produccin potencial. La inversin ya ha retrocedido claramente, sobre todo en los pases tocados por las crisis financieras e inmobiliarias. El alza de tasas de capital fsico puesto al revs, por el hecho que las empresas han quebrado o se reestructuran, reducen los stocks de capitales efectivos. Adems, la cesanta debera permanecer alta a mediano plazo en varios pases avanzados. En la zona euro, por ejemplo, la tasa de cesanta debera ser cercana a un 12% en 2010 y solo disminuir progresivamente a 9% en 2014. Contrariamente, en Estados Unidos, donde el mercado del trabajo es ms flexible, la cesanta debera caer de un alza de aproximadamente 10% en 2010 a 5% en 20148.

Hacia una superposicin entre los efectos de la crisis econmica y los del cambio climtico

Los resortes de la acumulacin de los diez ltimos aos se rompieron: un endeudamiento masivo de los hogares y el caso de Estados Unidos, del Reino Unido y de numerosos pases del modelo anglosajn, una especulacin inmobiliaria desatada, que deja tras ella a Estados Unidos, pero tambin a pases como Espaa o Irlanda un elevado stock de viviendas vacas; una acumulacin industrial mutada en el plano mundial sobre todo por inversiones en Asia del este y del sur-este dirigidas a la exportacin. Semana tras semana, las principales publicaciones financieras de Nueva York y de Londres se inquietan por la capacidad y la voluntad de los dirigentes chinos de hacer como si la demanda de consumo interior aumenta. Pero eso supondra la instauracin del derecho de organizacin sindical y la legalizacin de las huelgas, cuyo cuestionamiento a la vez del monopolio poltico del PCC y el nivel de ganancia que la nueva oligarqua capitalista considera como normal. En los pases industrializados las medidas de relanzamiento reposan en un endeudamiento muy alto de todos los gobiernos. Su dilema es saber en que momento podrn hacer soportar el peso a los asalariados sobre los que pesa la fiscalidad, sin debilitar el consumo. En los pases ms pobres, los graves problemas alimenticios provocados por las polticas agrcolas y comerciales implementadas desde hace veinte aos por la OMC y el Banco mundial y agravados por la especulacin financiera, fusionan como en frica del este con los primeros impactos mayores del cambio climtico.

Por el momento, a casi ya dos aos del comienzo de la crisis, lo que predomina completamente en los gobernantes es un pensamiento poltico dominado por el slogan thacheriano there is no other system, there are no alternatives. Es cierto en el plano econmico. Pero es respecto a la cuestin ecolgica que esta visin tiene consecuencias ms dramticas. En efecto, una de las formas de declinacin del leimotiv there is no alternative atae al modo de vida occidental, las formas de produccin, de transporte y de consumo a muy alta intensidad en energa que el capitalismo ha proyectado mundialmente. Ellas seran constitutivas del American way of life, tal como lo declar G.W. Bush durante su primer mandato. Ellas tambin seran las nicas formas de la modernidad, el nico objetivo que China e India podran fijarse. Los beneficiarios de este discurso son los grupos industriales comprometidos en la valorizacin del capital por la produccin y la venta de energa, de automviles y de camiones, de construccin de autopistas, etc. Ubicados balo la gida de financistas (en el enfoque pospuesto ms arriba), estamos en presencia de un bloque industrial tan poderoso como el bloque militar-industrial estudiado clsicamente por la izquierda. Este tiene todo que perder en un decrecimiento. Bajo mltiples formas pesa ya y pesar siempre ms sobre las negociaciones intergubernamentales cuya prxima etapa es la conferencia sobre el clima de Copenhague.

La hiptesis de la superposicin creciente entre los efectos de una larga recesin econmica mundial y los del cambio climtico, debe ser entonces abordada seriamente. En este plano el inters del problema ecolgico es el de la perennidad de ciertas condiciones naturales necesarias a la reproduccin social que dependen de la bisfera y de los numerosos ecosistemas cuya gran fragilidad conocemos hoy en da (corrientes marinas, glaciales, bosques primarios, etc.). La cuestin ecolgica es inmediatamente social en ese sentido bsico y radical en un nmero creciente de partes del mundo 9 . Los efectos del cambio climtico son ya desastrosos para los habitantes autctonos del rtico, de Groenlandia, del Himalaya y de ciertas partes de los Andes, para los pastores del Este africano o los insulares de los pequeos Estados del Pacfico (amenazados de inmersin)10. As el problema ecolgico concierne a las bases mismas de la civilizacin por poco que esta sea comprendida como si fuese planetaria. El hecho de que por el momento sus efectos sociales se manifiesten de manera desigual y diferenciada en el espacio mundial, plantea grandes dificultades polticas. En los pases del centro del sistema capitalista mundial la amenaza parece aun lejana y por tanto abstracta para la enorme mayora de los responsables sindicales como para la mayor parte de los asalariados. Eso tambin vale para muchos militantes anticapitalistas. Muy a menudo lo que ms hay es una escucha dedicada de las explicaciones sobre los estrechos lazos que existen entre la cuestin social y la cuestin ecolgica.

De ah la extrema importancia que se haya levantado en el mundo francfono con Isabelle Stengers, la voz de una filsofa comprometida que alega para que se produzca lo antes posible una ruptura radical en el pensamiento de la emancipacin 11 . Una ruptura que se ha vuelto indispensable para la entrada de la humanidad en un nuevo perodo de la historia de la barbarie capitalista, la de catstrofes ecolgicas y de sus consecuencias en trminos de clase. Estas quedaron plenamente a descubierto cuando el huracn Katrina desol Nueva Orleans. La importancia de la toma de decisin de Stengers, me llev a contribuir para darla a conocer 12 . Su libro nos dice la autora, est dirigido a quienes nunca se han sometido a las evidencias del primer perodo de esta historia y para los cuales esta productora de explotacin, de guerras, de desigualdades sociales cada vez ms crecientes, define ya la barbarie (p. 18). Estos militantes y estos resistentes deben desde ahora agregar a las amenazas especficas de la barbarie que nacen del hecho que diversas manifestaciones, tan graves socialmente unas como otras, que son resultado del cambio climtico, se producirn en un contexto marcado de punta a cabo por las relaciones de clases capitalistas. Nada, dice Isabelle Stengers, es tan difcil como aceptar la necesidad de complicar una lucha ya tan incierta, cuando se enfrenta con un adversario capaz de obtener ganancia de cualquier debilidad, de cualquier buena voluntad ingenua . El objeto de este libro es hacer sentir que sera por lo menos desastroso rechazar esta necesidad .

La perspectiva de tener que enfrentar la superposicin entre una crisis econmica muy larga y las manifestaciones de la crisis climtica es muy fuerte. Isabelle Stengers nos ayuda un poco a enfrentarla. Frente a un problema como este, nos dice, lo que importa es la capacidad de fabricar respuestas colectivamente. Una respuesta no es reducible a la simple expresin de una conviccin. Ella se fabrica (p. 135). Esta es realmente la tarea. Se trata primero decir lo que es (solo la verdad es revolucionaria), luego de liberar la potencia de experimentacin colectiva de los asalariados-ciudadanos, cualquiera sea la estructura (asociacin, agrupacin aun la mas informal o partido poltico) en la cual han elegido comprometerse. Es al menos una de las vas hacia la fabricacin de una conviccin colectiva en cuanto a la necesidad y la factibilidad de la emancipacin en las condiciones del siglo XXI, sabiendo que la realizacin de este objetivo chocar inevitablemente, como en el pasado, con el problema de la propiedad y por lo tanto del poder poltico.

Bibliografa

Chesnais, Franois y Serfati, Claude (2003), Les conditions physiques de la reproduction sociale en Harribey, J-M. y Lwy, Michael (bajo direccin de), Capital contre nature, Actuel Marx Confrontation, Presses Universitaires de France, Paris.

FMI (2009), Perspectives de l'conomie mondiale, versin resumida francesa, Washington D.C., octobre 2009.

Greenspan, Alan (2007), The Age of Turbulence: Adventures in a New World , The Penguin Press, New York, N.Y.

Groupe International de Travail pour les peuples autochtones (2009), Changements climatiques et peuples autochtones, L'Harmatan, Paris.

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Marx, Karl (1980). Manuscrits de 1857-58, Editions Sociales, Paris.

Marx, Karl (1974), Le Capital, livre I, Editions Sociales, Paris.

Sminaire d'Etudes Marxistes (2006), La finance capitaliste , Collection Actuel Marx Confrontations, Presses Universitaires de France, Paris.

Stengers, Isabelle (2009), Au temps des catastrophes. Rsister la barbarie qui vient, Editions Les Isabelle mpcheurs de penser en rond/La Dcouverte, Paris.

Notas

1 Marx, Manuscrits de 1857-58, Editions Sociales, Paris, 1980, voumen I, p. 273.

2 Marx, Le Capital, livre I, Editions sociales, t.1, pp. 156-157.

3 En septiembre 2008, China tena todava prstamos en curso con dos gigantes estadounidenses del refinanciamiento de crditos hipotecarios, Fannie Mae et Freddie Mac, de unos 395,9 miles de millones de dlares.

4 Alan Greenspan, The Age of Turbulence: Adventures in a New World.

5 Hay grandes sospechas respecto al rol de Goldman Sachs. Hay que dejar que los historiadores determinen la amplitud de su intervencin en la decisin.

6 Por capital financiero, hay que entender lo que Marx designa con el trmino portador de inters. Ver mi captulo en el libro colectivo que se publicar es espaol en la revista Herramienta en Buenos aires en noviembre 2009, La preeminencia de la finanza al interior del capital en general', el capitulo ficticio y el capital ficticio y el movimiento contemporneo de mundializacin del capital, en Sminaire d'Etudes Marxistes, La finance capitaliste , Collection Actuel Marx Confrontations, Presses Universitaires de France, Paris, 2006.

7 IMF, World Economic Outlook, Washington D.C., October 2009, chap. 4.

8 FMI, Perspectives de l'conomie mondiale, versin resumida francesa, Washington D.C., octobre 2009, pg. 35.

9 Ver Franois Chesnais et Claude Serfati, Les conditions physiques de la reproduction sociale , in J-M. Harribey et Michael Lwy (bajo direccin de), Capital contre nature, Actuel Marx Confrontation, Presses Universitaires de France, Paris, 2003. En este trabajo el gran retraso en la crtica marxista hasta una data reciente es reconocido y se busca una explicacin.

10 Ver por ejemplo, Changements climatiques et peuples autochtones , Groupe International de Travail pour les peuples autochtones, L'Harmatan, Paris, 2009.

11 Isabelle Stengers, Au temps des catastrophes. Rsister la barbarie qui vient, Editions Les Empcheurs de penser en rond/La Dcouverte, Paris 2009.

12 Mi presentacin de su libro publicado en la versin electrnica de la revista Contretemps (www. contretemps.eu) ha sido traducida al castellano y publicada en la Revista Herramienta N 42, octubre 2009. Ver Franois Chesnais Socialismo o barbarie: las nuevas dimensiones de una alternativa.

http://www.revistapolis.cl/polis%20final/24/art03.htm


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