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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2009

Espaa
El dilema de Krugman

Pedro Montes
Rebelin


Una gran confusin prevalece sobre el futuro de la economa espaola, una vez que para algunos pases parece haber pasado el peor momento de la crisis financiera y la recesin posterior, y una vez que el presidente Zapatero ha osado dar por iniciada oficialmente la recuperacin. Dejemos de lado la economa internacional, en una situacin mucho ms problemtica, compleja y peligrosa de lo que se cree, y centrmonos en lo que ocurre en nuestro pas.

Zapatero fue el ltimo en enterarse de la crisis econmica y ha sido el primero en anunciar la recuperacin. No sabe por qu ha comenzado, no puede calibrar su fuerza, no est en condiciones de asegurar su continuidad, no se atreve a pronosticar cundo la mejora se traducir en el empleo, pero para l la recuperacin est en marcha. No hay que perder ni dos lneas en resaltar la insolvencia del presidente del Gobierno, ni su aficin a actuar como un prestidigitador sacando conejos de la chistera (el ltimo, la patraa del proyecto de ley de economa sostenible).

El presidente del PP, siempre al acecho en su triste papel de buitre para aprovechar los desastres, no tiene inconveniente en decir que la crisis se ha detenido pero que la recuperacin es imposible con este Gobierno. Los dirigentes de CCOO y UGT, extraviados en una crisis que se les ha venido encima sin preverla, han puesto en marcha una estrategia de apaciguamiento pensando que, con algunas concesiones, en varios aos se recuperar la normalidad y con ella el papel institucional reformista relevante que ellos tienen. Podra decirse, pues, que al margen de matices y precisiones temporales, se da por supuesto que la recuperacin es el horizonte de la economa espaola.

Frente a esta previsin, hay razones para sostener que no slo no hay recuperacin a la vista, lo cual elimina el debate sobre los aos que durar la crisis, sino que la economa se adentrar en el futuro en un proceso de degradacin continuo, al que no se puede por el momento vaticinar fin. A partir del difcil estado actual, el deterioro de la economa llevar a una situacin con extremas tensiones polticas y sociales, que traspasar el mbito electoral en el que por ahora se piensa que estn los forcejeos sobre la salida de la crisis. Se comprende bien que los dos partidos mayoritarios vivan y se preparen para mantener la competencia electoral con la crisis como tema estrella, pero se entiende mal que los sindicatos no se dediquen a preparar a los trabajadores para los conflictos inexorables que hay por delante.

 

Una economa en quiebra

Hay que partir de caracterizar a la economa espaola como una economa en quiebra. Arrastra un dficit exterior extremadamente agudo, que lo ha convertido en uno de los pases con una deuda exterior neta ms grave del mundo, y tiene un nivel de paro desolador. Con estos datos, se puede concluir que esta economa no ha encontrado su sitio en el puzle de la globalizacin, y ms concretamente, que no ha logrado un equilibrio razonable en el marco de la unin monetaria europea.

El vaticinio de la no recuperacin surge de la imposibilidad de financiarla. Una economa en expansin dara lugar a unas necesidades de financiacin exterior que son muy difciles de cubrir. En primer lugar, por el montante exigido. En el 2008, el dficit de la balanza por cuenta corriente, lo que se requera financiar, fue un impresionante 10% del PIB. Se reducir acusadamente en este ao, por el hundimiento de la demanda y la actividad, pero an representar ms de un nada desdeable 5% del PIB, y un relanzamiento lo disparara de nuevo.

En segundo lugar, por el enorme volumen de deuda exterior acumulada, que debe refinanciarse cuando la solvencia del pas anda en tela de juicio en los mercados financieros internacionales. Esa deuda se ha canalizado fundamentalmente por las entidades de crdito y ha atrapado a todos los sectores econmicos, incluido ya el sector pblico, que ser incapaz durante bastante tiempo de practicar una poltica fiscal expansiva. En tercer lugar, la crisis financiera se dejar sentir durante mucho tiempo: se mantendrn los circuitos del crdito obturados y la desconfianza y la inseguridad como clima general. La falta de crdito y liquidez en la economa espaola, las restricciones financieras actuales no se disiparn, si no se agravan con la crisis latente del sistema crediticio espaol. En esas condiciones, no es posible la recuperacin.

Las miserias de la poltica

Pero el problema del desajuste estructural que sufre el pas es ms complicado. La situacin insostenible, bloqueada, sin salidas visibles, la han puesto de manifiesto muchos prestigiosos analistas, paradjicamente ms los extranjeros que los espaoles, quizs por estar menos sometidos a las miserias de la poltica y a al conflicto de intereses que la crisis ha exacerbado. Pueden tomarse las declaraciones del premio Nobel Krugman como un buen exponente de las opciones existentes. Este ha dicho, en lo que podra denominarse como su dilema: la economa espaola ha de reequilibrar su situacin en la economa internacional por medio de una mejora de su competitividad, que slo puede venir por dos caminos: una devaluacin de la moneda, cosa imposible por la pertenencia al euro, o un drstico ajuste interno de precios y costes.

La magnitud de ese ajuste es discutible, pero se ha manejado una cifra entre el 15 y el 20%. Esta salida tiene muy serios inconvenientes y su aplicacin es casi imposible. No se puede descartar que la crisis promueva un ajuste interno progresivo, como de hecho se est produciendo ya. Pero no cabe esperar que por un acuerdo social se reduzcan los costes, es decir los salarios, en una proporcin tan intensa como la situacin reclama, y mucho menos los precios, de por s incontrolables. Hay que tener en cuenta, adems, que un ajuste depresivo de esta naturaleza hundira la economa, lo que a partir de los niveles de paro existentes crea un panorama tan estremecedor como inquietante.

Y el problema se complica porque si llegara a producirse el ajuste y a remediarse el desequilibrio exterior, la economa espaola no podra adentrarse en una fase de recuperacin sostenida digna de tal calificacin, porque desde el mismo momento en que esto empezara a suceder se reproducira la prdida de competitividad y con ello reapareceran los problemas de financiacin exterior. As pues, la salida posible que nos marca Krugman es un hundimiento inmediato de la economa, con ms millones de parados, y la condena a permanecer en el fondo estancada, pues las aventuras de recuperacin son poco menos que imposibles. Esta es por lo dems la que se considera la opcin realista, la nica, pues se ha logrado un pensamiento comn generalizado entre los polticos y economistas de que la pertenencia al euro es algo irreversible.

Cabra empezar rebatiendo esta opinin, pues no hay en la poltica nada irreversible. Descolgarse del euro es verdad que est fuera de todos los proyectos para remontar la crisis. Entre los polticos es imposible encontrar alguno que apueste por la salida del euro. Entre los economistas y analistas la posicin no es tan cerrada, pero abiertamente nadie ha puesto la cuestin sobre el tapete. Pero con realismo es necesario replantearse la pertenencia a la moneda nica pues, como se ha visto, la salida que propone Krugman es lanzarse a un precipicio, y las sociedades no son proclives al suicidio.

Una catstrofe financiera

Despus de ms de una dcada de pertenencia al euro y los fuertes compromisos en dicha moneda que tienen adquiridos todos los agentes sociales, salir del euro y restablecer una moneda propia fuertemente devaluada conducira, entre otros males y conmociones, a una catstrofe financiera, al tenerse que pagar en euros la deuda descomunal exterior existente. Que el pas tendra que declararse en bancarrota es ms que probable, pero, y esto es lo que da dramatismo a la situacin de la economa espaola, es que posiblemente no hay otra alternativa. Esta implicara hacer tabla rasa del pasado y tener que empezar de nuevo a construir una economa con una moneda mucho ms dbil, con una relacin de intercambio ms acorde con los fundamentos econmicos, ms protegida y menos abierta al exterior, pero al mismo tiempo con ms posibilidades internas de ser dirigida y controlada. De nuevo se dispondra de una moneda para equilibrar los flujos econmicos con el exterior y se ganara un instrumento esencial para intervenir en la economa como es la poltica monetaria propia, a la que se renunci con el euro.

En fin, lo que se ha presentado como el dilema de Krugman es realmente una apora, esto es, como dice el diccionario: dificultad lgica insuperable de un problema especulativo. Ninguna de las dos alternativas es razonable, las dos encierran problemas gravsimos de aplicacin y las dos implican consecuencias pavorosas. De ah la opinin de que la salida de la crisis no se resolver en claves econmicas sino como resultado de los conflictos sociales y polticos que promover una situacin econmica insostenible. Y de ah a decir que la lucha de clases ser la que determine el futuro de la economa slo queda un paso lgico, si bien abrir un proceso social largo y muy complejo, donde por el momento nada est escrito si bien constituir un escenario propicio para la aparicin de demagogos.

Parece claro que el futuro de la economa y de la sociedad espaola ser convulso, est lleno de interrogantes y en modo alguno se encuentra despejado, como quieren hacer creer los que divulgan que la recuperacin est a la vuelta de la esquina o la fijan ya como teln de fondo para el porvenir inmediato. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las dos alternativas existentes comentadas, que contradicen esa perspectiva, determinan escenarios muy diferentes, con implicaciones que van mucho ms all del problema complejo de la salida de la crisis econmica.

La opcin del ajuste interno supone en definitiva un ajuste permanente de la economa en el marco conceptualmente ultra neoliberal de la Europa de Maastricht, que tendr que ser muy duro en un primer momento y sostenido despus. Crea las condiciones para un continuo acoso a las condiciones de vida de la mayora de la poblacin, en sus salarios, en las pensiones, en los servicios sociales bsicos, en los derechos laborales, en la fiscalidad. Es la continuacin endurecida de lo que ha ocurrido desde que se aprob el tratado de Maastricht para crear la moneda nica, sin las ventajas ya de una expansin econmica y los fuegos artificiales del bienestar. Es el peor escenario que cabe imaginar para los trabajadores, capas sociales modestas y sectores amplios de la pequea y mediana burguesa, pues estarn sometidos a una ofensiva perenne contra sus condiciones de vida e intereses, por la presin constante que ejercer el objetivo de no perder competitividad, contando adems con que tienen una posicin de fuerza poltica dbil y en continuo desgaste.

No cabe edulcorar las consecuencias de la opcin de salirse del euro. Los desbarajustes y excesos pasados amparados por el euro tienen que pasar factura. Como habrn de quedar desautorizados todos aquellos que apostaron por el euro, muchos de los cuales creyeron descubrir en la moneda nica un maravilloso taumaturgo para poder cometer impunemente todo tipo de barbaridades y desmanes, llegando incluso a pensar que con el euro las crisis se haban acabado. La conmocin de una salida del euro sera terrible, o con ms precisin, ser terrible, porque todo hace pensar que ser algo irremediable. Pero dicho esto, la sociedad espaola estar en mejores condiciones para dominar su futuro al hacerse con los resortes bsicos para disear una economa diferente que, en la medida en que la izquierda imponga sus criterios, ser lo mismo que decir que la economa podr ponerse al servicio de las personas, y no como sucede ahora con el neoliberalismo, en que las fuerzas ciegas del mercado se imponen y domestican a la sociedad.

Por no olvidar a Krugman: cabra decir que su dilema es correcto, pero se equivoca en la eleccin desde el punto de vista econmico y, contando con que es un progresista, desde el punto de vista poltico.

* Pedro Montes es economista.




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