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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2009

Los mitos de la toma del Palacio de Justicia
El informe de la Comisin de la Verdad

Carlos Corts Castillo
La Silla Vaca


Despus de cuatro aos de labores, la Comisin de la Verdad del Palacio de Justicia entreg su informe final a la Corte Suprema. El texto, de ms de 300 pginas, hace una reconstruccin histrica de lo que sucedi el 6 y 7 de noviembre de 1985.

Como un fantasma, esa verdad regres para cuestionar la actuacin del gobierno del presidente Belisario Betancur, la respuesta del Ejrcito y, por supuesto, la demencial toma del M-19. Las primeras conclusiones empiezan a golpear polticamente a Noem Sann y Gustavo Petro, ambos candidatos presidenciales en orillas distintas en la poca de la toma. Sann como ministra de Comunicaciones y Petro como militante del grupo guerrillero, a pesar de no haber participado en la toma.

En cuanto se conoci el informe, los medios de comunicacin se apresuraron a poner en titulares las afirmaciones de Nilson Pinilla, uno de los integrantes de la Comisin. No obstante, algunas de las cosas que se han dicho, o no estn en el informe o se plantean apenas como hiptesis.

La Silla Vaca toma los grandes mitos alrededor del Palacio de Justicia y la respuesta que dio la Comisin a cada uno de ellos. En algunos casos, respuestas que aclaran esos mitos. En otros, respuestas que an generan dudas.

Qu tan previsible era la toma del Palacio de Justicia

Un mes antes de la toma, el ministro de Defensa, general Miguel Vega Uribe manifest en la Cmara de Representantes que las fuerzas militares haban recibido el siguiente annimo: "El M-19 planea tomarse el edificio de la Corte Suprema de Justicia el jueves 17 de octubre, cuando los magistrados estn reunidos, tomndolos como rehenes al estilo Embajada de Santo Domingo.

Este mensaje fue incluido en un memorando del Comando General de las Fuerzas Militares enviado a varias de sus unidades y divisiones.

Por otro lado, segn el informe, dos o tres semanas antes [de la toma], el doctor Reyes Echanda reuni a los periodistas ms allegados a l en su oficina y les cont que haban encontrado un plan para tomarse el Palacio.

La Comisin concluye que la toma la conoca el Gobierno, el Ejrcito e, incluso, la opinin pblica. Por cuenta de los indicios y de las amenazas que tenan varios magistrados, la seguridad del Palacio fue reforzada. Pero de manera intempestiva, se suspendi el 5 de noviembre.

Para la Comisin, la hiptesis ms probable sobre el retiro de esa proteccin fue la ratonera: la fuerza pblica le tendi una trampa al M-19, y deliberadamente retir la seguridad para despus tener a su merced a los guerrilleros.

La Comisin se refiere tambin a cmo para esa poca la Rama Judicial haba expresado reservas sobre figuras como el estado de sitio o la justicia penal militar. Esto mereci que se la acusara de ejercer una dictadura judicial.

Sobre este tema, la periodista Ana Carrigan en su libro El Palacio de Justicia, una tragedia colombiana se refiere a procesos judiciales que se estaban promoviendo contra integrantes de la fuerza pblica, tanto por posibles violaciones de los derechos humanos como vnculos con grupos paramilitares.

Los problemas de los magistrados con los militares se remontaban a una serie de investigaciones judiciales enfocadas en su brutalidad () otros casos ms recientes estaban relacionados con actividades de la guerra sucia, dice la periodista.

Esta arista no fue explorada por la Comisin en su informe.

Quin dio la orden de la retoma

Los militares no se molestaron en consultar con el Presidente cmo deba ser la respuesta a la toma. De hecho, segn la Comisin, el ministro de Defensa Miguel Vega Uribe slo se present en la Casa de Nario a las cuatro de la tarde del 6 de noviembre, casi cinco horas despus de que se inici la toma del Palacio.

Para entonces, los tanques del coronel Plazas Vega ya haban derrumbado las puertas de bronce del Palacio e ingresado.

No orden el ingreso de los tanques al Palacio de Justicia, dijo el ex presidente Betancur a la Comisin. Este desdn del poder militar hacia el Ejecutivo, traducido en desinformacin e incumplimiento de rdenes, se mantuvo durante todo el episodio.

La Comisin explica a qu se debi este quiebre: Las relaciones entre el presidente Betancur y las Fuerzas Militares distaban de ser fluidas y exista una mutua desconfianza, generada a partir del proceso de paz y del cambio de orientacin en el manejo del orden pblico en el pas. Esta conclusin del informe la ratific el propio ex presidente Belisario Betancur, al declarar ante la Comisin: s, haba tenido dificultades [con los militares] desde el comienzo del gobierno.

Despus de Julio Csar Turbay, un presidente de lnea dura y con un enfoque militarista no exento de desmanes y abusos , el enfoque pacifista de Betancur no les cay en gracia a los militares. Para ellos, adems del cambio de lenguaje y mentalidad, el proceso de paz se haba adelantado sin consultarlos.

Cul fue el papel del Gobierno

Nunca existi intencin real ni efectiva del Gobierno Nacional de tratar de salvar la vida de los rehenes, afirma la Comisin. Considera que en definitiva no hubo un intento real de dilogo, ni tampoco una verdadera planificacin de una operacin de rescate.

Si bien esto se debi en parte a la desinformacin a que someti el Ejrcito al Gobierno, tambin fue una actitud deliberada, que a medida que avanzaba la toma fue respaldada por todos los ministros, salvo algunas excepciones, en especial la inconformidad que en algunos momentos manifest el ministro de Justicia Enrique Parejo.

El presidente Betancur pidi consejos de ex presidentes e incluso de Gabriel Garca Mrquez.

Mientras el Presidente del Congreso, doctor lvaro Villegas, y el Presidente de la Corte, doctor Alfonso Reyes, llamaban insistente e infructuosamente al primer mandatario para solicitar el cese al fuego, el presidente Betancur y sus ministros realizaron personalmente unas pocas llamadas a otros rehenes para tranquilizarlos y anunciarles que pronto se resolvera satisfactoriamente la crtica situacin por la que atravesaban, concluye la Comisin.

El nico intento que hizo el Gobierno de negociar con la guerrilla, a instancias de Parejo, fue el segundo da de la toma. La idea era enviar un mensaje del Gobierno a Andrs Almarales, comandante del M-19 que estaba en el Palacio. Esto se hara mediante un delegado de la Cruz Roja.

El mensaje enviado a travs de Carlos Martnez Senz, sali aproximadamente a las 10:00 a.m., y no pudo entrar [al Palacio de Justicia] sino despus de medio da. Enrique Parejo le oy decir que no lo haban dejado pasar y que el Ejrcito le haba dicho que no era prudente que entrara porque en ese momento haba un tiroteo entre la guerrilla y la Fuerza Pblica, dice la Comisin. Cuando finalmente el Ejrcito dej entrar a Martnez ya no haba nada que hacer.

Lo que s hizo el Gobierno, fue silenciar a los medios de comunicacin, lo cual result paradjico para la Comisin: al tiempo que la escasa informacin con la que contaban el Presidente y su gabinete sobre lo que ocurra en el Palacio de Justicia provena casi exclusivamente de las noticias transmitidas por la radio y la televisin, la Ministra [Noem Sann] tom la decisin de censurar la difusin de las noticias relacionadas con los gravsimos hechos que conmovan al pas entero () y ordenar la transmisin de un partido de ftbol mientras el Palacio era consumido por las llamas.

Los medios de comunicacin trataron de negarse a hacerlo, pero la orden fue perentoria. Ms de 20 aos despus, Yamid Amat le dijo a la Comisin: La censura tuvo como efecto la muerte de la Corte. () Los medios de comunicacin eran en ese momento los ojos abiertos y les colocaron una venda. Eran la nica luz de informacin que tena el Gobierno, cuando vino la censura, no saban qu estaba pasando.

Cul fue la relacin entre el Cartel de Medelln y el M-19 en la toma

Todo indica, entonces, que hubo conexin del M-19 con el cartel de Medelln para el asalto al Palacio de Justicia, afirma la Comisin. No obstante, no concluye de manera precisa en qu nivel se dio el apoyo de Pablo Escobar al grupo guerrillero.

La Comisin cita el testimonio del lugarteniente de Pablo Escobar, Popeye, quien asegur que el capo pag dos millones de dlares al M-19 por la toma del Palacio. l [Pablo Escobar] le entreg dos millones de dlares a Ivn Marino Ospina, pero esa plata fue perdida porque Ivn Marino Ospina muri antes de la toma y la plata nunca la encontraron, dijo a la Comisin.

Por otro lado, la Comisin cita el libro 'Mi confesin' del lder paramilitar Carlos Castao, segn el cual en mayo de 1985 Carlos Pizarro y el Cartel de Medelln acordaron la toma del Palacio, a iniciativa de Pablo Escobar. Segn Castao, Pizarro cobr un milln de dlares por eliminar al presidente de la Corte Suprema, Alfonso Reyes, y un milln de dlares por destruir todos los archivos.

Para la Comisin, la contradiccin entre los testimonios no refuta otras deducciones, como la humareda que sala del Palacio de Justicia antes de la primera hora de la toma, cuando el Ejrcito no haba llegado. Lo que indicara al parecer, ya que no lo afirma el informe que en ese momento se incendiaron los expedientes.

Ese da, adems, se estaba discutiendo la constitucionalidad del tratado de extradicin en la sala constitucional. Un tema que haca parte de las proclamas que hizo el M-19 cuando se tom el Palacio.

La Comisin hace referencia tambin al testimonio de los ex guerrilleros Otty Patio y Rosemberg Pabn, que afirmaron que s haba algn tipo de relacin con los narcotraficantes, limitada a temas como apoyo de transporte o suministros. Pero, aclaran, no haba un sometimiento del M-19 a la voluntad de los carteles.

Para ese grupo, la motivacin de la toma era hacerle un juicio al presidente Betancur por el incumplimiento de los acuerdos de tregua suscritos en 1984.

Qu tan proporcionada fue la respuesta del Ejrcito

Infortunadamente, el proceder de las Fuerzas Armadas desbord de modo ostensible las potestades que la Constitucin y las leyes le conferan, en su objetivo esencial de dominacin rpida, se ejerci una fuerza excesiva, por lo que no vacila la Comisin en calificar la accin de ilegtima, desproporcionada y copartcipe del Holocausto, dice el informe preliminar de la Comisin, citado en el texto definitivo.

Adems de desconocer las rdenes del presidente Betancur - como una aparente orden del cese del fuego y el envo de un mediador al Palacio - y de desinformar al Gobierno, el Ejrcito no inform sobre un emisario que haba sido liberado por el M-19 especficamente para pedir un cese al fuego. Se trataba del consejero de Estado Reynaldo Arciniegas.

En el camino, Arciniegas le coment [al coronel Herrera Miranda] que lo haban liberado para que hablara con el Presidente para que cese el fuego. En la casa del Florero [Herrera] le dio un tinto y le dijo que llamara a alguien, llam al Ministerio de Defensa y habl con el General Vega, Secretario General, quien era el oficial ms antiguo. Herrera le dijo que llamara a su casa antes de ir a Palacio. Le pregunt por su hijo, que tena seis aos y le dijo que fuera primero a su casa a abrazar a su hijo y a cambiarse de ropa porque estaba mal vestido y despus fuera a Palacio. Un carro del Ejrcito lo llev a su casa. Nunca fue al Palacio de Nario ni entreg mensaje alguno, ni personal ni telefnicamente.

La Comisin tambin hace un nfasis sobre el arsenal de guerra que despleg la fuerza pblica sobre el Palacio de Justicia, en especial el que tena la capacidad de mayor destruccin.

El Ejrcito tambin emple cargas explosivas de demolicin con componente de trinitrotolueno o TNT, para abrir brecha en las paredes y muros del Palacio de Justicia; tambin fue empleado el C-4, explosivo plstico rompiente de uso militar, utilizado durante la segunda guerra mundial, el cual tiene ms capacidad explosiva que el trinitrotolueno TNT.

Una vez concluida la retoma, la fuerza pblica manipul de manera sistemtica la escena del crimen, lo que dificult el reconocimiento de cadveres y la reconstruccin de los hechos.

Quin ocasion el incendio que acab con el Palacio

Las declaraciones, peritajes y documentos militares de planeacin estratgica y tctica, sugieren que el Ejrcito pudo tener responsabilidad en el tercer incendio del Palacio de Justicia, el devastador, por la falta de previsin durante la operacin militar sobre los efectos del armamento utilizado, as como por la persistencia en el uso de ciertas armas, a pesar de la evidencia del efecto nefasto que produjo la conflagracin en la edificacin, dice la Comisin.

Sobre los dos primeros incendios, la Comisin no es concluyente. El primero se dio en los stanos, al parecer por cuenta de explosivos del M-19, la entrada del Ejrcito y la quema de vehculos particulares. ste no se propag.

El segundo tuvo lugar hacia las cinco o seis de la tarde del 6 de noviembre, cuando la fuerza pblica tena control del primer piso. El origen de ste no es claro. Algunos testigos manifestaron a la Comisin que desde los pisos altos los guerrilleros arrojaban expedientes en llamas para tratar de encender los tanques que les hacan tanto dao; otros sealan que vieron cmo aparentemente desde el primer piso lanzaban bolas de fuego.

El tercer incendio se dio en el cuarto piso. La Comisin cita el testimonio del sargento segundo Carlos Julio Rubio, segn el cual el incendio fue el resultado de un ataque del Ejrcito contra la sala de conferencias de ese piso, donde se atrincheraban 15 guerrilleros, el presidente de la Corte Suprema, ocho colegas y alrededor de 20 rehenes ms.

Esta versin concuerda con lo afirmado por Ana Carrigan en su libro El Palacio de Justicia, una tragedia colombiana, que incluye apartes de declaraciones dadas a la propia Comisin. No obstante, Carrigan aade otros detalles.

El Ejrcito haba tratado infructuosamente de llegar a esa zona del cuarto piso, pero era repelido por la ametralladora de la guerrilla, lo que haba causado bajas y heridos de gravedad de la fuerza pblica. As que el Ejrcito dispar varios cohetes al cuarto piso y, posteriormente, vol con explosivos el techo, desde la azotea. En se momento se inici el incendio ms grande que consumi el Palacio de Justicia.

Cmo murieron los rehenes y los guerrilleros

Alrededor de 60 personas murieron calcinadas y con heridas de armas de fuego en la zona del cuarto piso. Segn la Comisin, no fue posible saber con certeza ni cuntos murieron ni cmo. La mayora quedaron calcinados y mutilados, al parecer por efecto de las explosiones.

Por lo menos tres de los magistrados, los doctores Alfonso Reyes Echanda, Ricardo Medina Moyano y Jos Eduardo Gnecco Correa mostraron en sus restos mortales proyectiles de armas que no us la guerrilla, aade la Comisin.

Adems de este grupo de vctimas y guerrilleros, otros murieron en el bao que quedaba entre el tercer y cuarto piso, el segundo da de la toma. Este fue el ltimo reducto de Andrs Almarales y los dems guerrilleros a su cargo, donde tenan a 70 rehenes. Se trataba de un espacio de 20 metros cuadrados.

El Ejrcito puso una carga explosiva en la pared del bao. La explosin mat a algunos de los rehenes y otros ms murieron cuando el Ejrcito empez a disparar a travs del boquete que haba abierto.

La Comisin de la Verdad, despus de haber escuchado los testimonios de numerosos sobrevivientes de los hechos del bao considera que, en ese momento, como producto de la violenta e inesperada explosin en la pared oriental del bao, acompaada de rfagas de disparos desde el exterior, se produjo una inmediata reaccin de los guerrilleros que dispararon sus armas contra algunos rehenes que se encontraban en el bao.

La Comisin tambin afirma que fue en ese momento cuando la guerrilla asesin al magistrado Manuel Gaona. Despus de analizar algunos testimonios concluye: Los disparos que en ese preciso momento impactaron sus cuerpos produciendo la muerte instantnea de Gaona () no pudieron provenir de las armas oficiales sino de las de los guerrilleros que eran los nicos que las portaban y usaban en ese entorno".

Por otro lado, para la Comisin el abogado Carlos Urn sali vivo del Palacio de Justicia, pero posteriormente su cuerpo sin vida apareci adentro, con un disparo en la cabeza a quemarropa e indicios de torturas. Tambin con heridas de armas de fuego encontraron los cuerpos de los magistrados Ricardo Medina, Eduardo Gnecco y Alfonso Reyes, presidente de la Corte. Todos con proyectiles de balas que, segn la Comisin, no us la guerrilla. En el caso de Reyes, adems, se encontraron indicios de que su cuerpo trat de ser incinerado despus de muerto.

Frente a los guerrilleros muertos, la Comisin encontr que al menos ocho de ellos fueron ejecutados sumariamente: Respecto al anlisis de los protocolos de necropsia relativos a los guerrilleros, se ha podido establecer que en ocho de los casos analizados, se presenta una lesin producida por proyectil de arma de fuego en el crneo, y en siete de ellas con frotis positivo para plvora y con caractersticas de las lesiones que sugieren haber sido a contacto [a quemarropa].

Sobre el asesinato de Manuel Gaona, la periodista Ana Carrigan en su libro El Palacio de Justicia, una tragedia colombiana incluye un testimonio de un sobreviviente, que no aparecer en el informe: Yo no vi que mataran [los guerrilleros] a Manuel Gaona. Es que yo no vi que los guerrilleros mataran a nadie dentro del bao () Lo que estoy diciendo y lo que ya dije a la Comisin de la Verdad y la Fiscala, es la verdad histrica.

Qu pas con los rehenes que salieron vivos

Para la Comisin de la Verdad no existe duda alguna de que, en el marco de los hechos del Palacio de Justicia, empleados de la cafetera y algunos visitantes ocasionales fueron vctimas de desaparicin forzada. Todos ellos, indiscutiblemente, ingresaron con vida al Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985 y, hasta el momento, veinticuatro aos despus, se desconoce su paradero.

Se trat de la totalidad de los empleados de la cafetera, Carlos Augusto Rodrguez, Ana Rosa Castiblanco, Hctor Jaime Beltrn, Cristina Guarn Corts, Bernardo Beltrn Hernndez, Gloria Stella Lizarazo, David Suspes Celis y Luz Mary Portela; las visitantes ocasionales Gloria Anzola de Lanao, Lucy Amparo Oviedo de Arias y Norma Constanza, quienes para la Comisin no eran guerrilleros, como al parecer supuso la fuerza pblica. Adicionalmente, la guerrillera Irma Franco, que al parecer tambin sali con vida y desapareci despus.

La Comisin entra a analizar el modus operandi que puede explicar esas desapariciones. Cabe recordar, como se seal anteriormente, que varias personas que salieron del Palacio hacia la Casa del Florero fueron conducidas al Cantn Norte o al Batalln Charry Solano14 () En no pocos casos, adems de la detencin arbitraria fueron sometidas a malos tratos e incluso a torturas, antes de ser puestas en libertad, generalmente por la mediacin de alguien conocido y con influencia que logr interceder en su favor ante las autoridades militares.

Con esta conclusin la Comisin contradijo una de las conclusiones del Tribunal Especial que investig los hechos del Palacio poco despus de ocurridos (varias de las afirmaciones de este tribunal son fundamentales en la defensa del coronel Plazas Vega). Segn el Tribunal, haba prueba suficiente de que esas personas haban muerto, "a donde fueron conducidas como rehenes en los primeros momentos de los sucesos. Claramente, eso nunca sucedi.


Consulte el informe completo de la Comisin, indexado y con pasajes resaltados por La Silla Vaca en el siguiente enlace:

http://www.lasillavacia.com/historia/5649







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