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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2010

Entrevista a Jorge Enrique Botero
Las FARC son invencibles!

Dax Toscano Segovia


A la bellsima Lucero y a su compaero de lucha, Simn Trinidad

Das antes de contactar con Jorge Enrique Botero, el entrevistador haba empezado a leer un libro de la autora del periodista colombiano llamado Simn Trinidad, un hombre de hierro. La lectura lo enganch desde un inicio, al tratarse no slo de los pasajes de la vida de uno de los comandantes de las FARC-EP, hoy detenido injustamente en una crcel estadounidense, pas al que fue extraditado con el beneplcito de Uribe, sino porque all tambin se explica la historia de resistencia y rebelda de un pueblo que ha sufrido los embates de la criminal oligarqua criolla santanderista y del voraz imperialismo yanqui, lo cual permite, a su vez, comprender por qu la insurgencia colombiana es la fuerza revolucionaria que, levantada en armas, se ha constituido en el ejrcito de las y los colombianos que forman parte de esa gran masa de desposedos, desplazados y violentados por esos grupos de poder y sus aparatos criminales militares y paramilitares.

Botero es un periodista distinto a aquellos melindrosos cretinos que circulan por los escenarios de las oficinas de las industrias mediticas. Ataviado con su traje de combate, Jorge Enrique se mete en los lugares ms recnditos para indagar, investigar sobre los hechos, pero sobre todo para, a travs de una prctica militante consecuente no slo con la actividad periodstica, sino con la causa revolucionaria, dar a conocer objetiva y verazmente lo que sucede en los escenarios en los cuales se lleva adelante la lucha por conquistar la Nueva Colombia.

A pesar de las acusaciones que contra l han vertido el narcoparamilitar presidente de Colombia, lvaro Uribe Vlez y sus aclitos, no tiene ningn temor de exponer con claridad las mentiras que se vierten contra las FARC-EP a travs de una muy efectiva campaa propagandstica, difundida por los medios al servicio de la oligarqua colombiana y el imperialismo yanqui.

Con sus conocimientos, resultado tambin de sus vivencias y de su actividad reporteril, as como de un amplio saber sobre la historia de su pas, ha podido demostrar que la insurgencia colombiana no es una agrupacin de terroristas, sino de hombres y mujeres con profundas convicciones e ideales revolucionarios que luchan por cambiar la situacin oprobiosa en la que est sumida la mayora de colombianas y colombianos.

Jorge Enrique Botero representa lo que las y los periodistas deberan ser: profundos conocedores de la historia y la realidad social de los pueblos, indagadores asiduos que van en busca de la raz de las cosas, personas con convicciones profundas y con slidos principios, luchadores y revolucionarios consecuentes con la causa de los oprimidos y explotados y no rastreros y dciles repetidores de lo que los amos de las industrias mediticas les obligan a decir.

Con Botero se comprende en realidad lo que es la insurgencia colombiana, representada principalmente por las FARC-EP.

La propaganda del imperialismo y la oligarqua santanderista colombiana, expuesta principalmente a travs de sus industrias mediticas ha calificado a las FARC-EP como una organizacin terrorista, de narcotraficantes. Como periodista e investigador qu puedes decir sobre estas aseveraciones?

Le contestara, Dax, lo mismo que le dije a un tribunal de EE.UU. cuando juzgaba a uno de los comandantes de las FARC extraditados a ese pas, Simn Trinidad, en virtud de un tratado que hay entre el gobierno de Colombia y el de EEUU, cuando me pregunt el fiscal qu eran para m las FARC. Yo le contest y le respondo a usted que para m las FARC son una organizacin poltico-militar alzada en armas contra el Estado colombiano desde hace ya casi cincuenta aos, que tiene una estructura y una forma organizativa que la hace ser un ejrcito rebelde dentro del territorio colombiano y que tiene y est inspirada por ideales y convicciones polticas e ideolgicas, extendida por todo el territorio colombiano y que tiene una decidida vocacin de poder y que, en este momento, es un factor de poder en el pas.

No es de ninguna manera una organizacin terrorista. Me parece que esa ha sido una prfida creacin meditica orientada y dirigida por las lites de Colombia y de EE.UU. aprovechndose un poco en la coyuntura posterior al 11 de septiembre de 2001 y sustentada en evidencias inexistentes, puesto que no hay pruebas de eso.

Se menciona mucho cierto tipo de acciones que ejecutan las FARC para sustentar su supuesta condicin de organizacin terrorista, como por ejemplo el tema de las retenciones que hacen las FARC. Este es uno de los caballos de batalla fundamentalmente con los que se trabaja esta idea del terrorismo de las FARC.

Yo puedo dar fe, porque he estado all, de la condicin de prisioneros de guerra que tienen los miembros de la fuerza pblica actualmente en poder de la insurgencia. Personas que cayeron en poder de su adversario despus de horas y horas de combates, de enfrentar con balas a su adversario. Entonces, unas personas que duraron diez, quince horas combatiendo y que caen en poder de su adversario, mal se pueden llamar secuestrados. Son prisioneros de guerra. Eso no tiene otra denominacin.

Por otra parte se acusa a la insurgencia armada de ser una organizacin terrorista porque supuestamente hacen reclutamientos forzados de menores de edad. Eso es absolutamente falso! Yo he podido constatar esta situacin tambin en mi trabajo de reportera.

Evidentemente hay menores de edad en la insurgencia. Esa es una cuestin innegable y tampoco es algo que oculte la insurgencia. Cuando las cmaras de todo el mundo entraron a la zona del Cagun pudieron registrar, abierta y libremente, la presencia de menores de edad all. Pero la explicacin de la presencia de menores de edad ah no tiene nada que ver con un reclutamiento forzado. Tiene que ver con la falta de oportunidades y de futuro que tienen esos muchachos, de la ausencia total del Estado, de una perspectiva educativa y de la ausencia total, en muchos casos, de condiciones materiales adecuadas para su desarrollo. Pero es ms, yo dira que la gran mayora de los menores de edad que militan en las filas insurgentes estn all porque sus padres o sus familiares han sido asesinados, bien sea por las fuerzas del paramilitarismo o bien sea por las mismas fuerzas del Estado. Yo he visto nios que llegan all huyendo de episodios escalofriantes de violencia. Y qu hace la guerrilla? Pues acogerlos, no los va a dejar ah a su destino, a su suerte.

Por otra parte, por ejemplo, puedo dar testimonio que son nios que no participan directamente de la confrontacin blica, que no estn sometidos a los terribles riesgos del combate y que ms bien desempean funciones logsticas que van acompaadas, entre otras cosas, pues esto es muy irnico, ya que la acusacin de terrorismo a las FARC en materia de reclutamiento a menores es una verdadera irona, porque lo que ve uno all es a esos menores, que se han visto obligados a tomar esa decisin, aprendiendo a leer, a escribir, alfabetizndose en el mundo insurgente.

Entonces cul violacin al derecho internacional humanitario se est constituyendo ah? A mi modo de ver ninguna.

En fin, hay una serie de acusaciones que carecen totalmente de evidencia, no son ms que una construccin meditica.

Otra de las acusaciones que se hacen a las FARC como parte de la campaa de desprestigio llevada en su contra, que se ha hecho ms evidente desde el asesinato de Ral Reyes, de Ivn Ros, las deserciones de personas que supuestamente tenan un alto rango en la estructura militar de las FARC como Karina o la traicin de los dos comandantes en la famosa Operacin Jaque, es que esta organizacin revolucionaria est desmoralizada, en vas de ser derrotada y que sus combatientes estn ah ya no por principios revolucionarios, sino solamente para delinquir. T que conoces de cerca a las FARC-EP y que has estado en campamentos guerrilleros qu puedes decir al respecto?

Bueno, es evidente que a lo largo de 2007 y 2008 y en desarrollo de una gigantesca operacin militar que ha costado miles y miles de millones de dlares al gobierno de EE.UU. y al gobierno de Colombia, operacin en la que se hacen uso de los ms sofisticados aparatos de la tecnologa moderna en el terreno blico, las FARC recibieron una serie de golpes que, primero que todo, comprueban que el Estado colombiano y su gran aliado EE.UU. tienen que invertir sumas monstruosas de dinero para poder confrontar a su adversario, lo cual de entrada desmiente aquella idea de que en Colombia no hay un conflicto armado. Pero bien, recibieron golpes, es una guerra y en esa guerra hay momentos de desequilibrio de la balanza militar.

Recuerdo, por ejemplo, que en el ao 98 las FARC asestaron ms o menos 10 golpes de grandes proporciones a las fuerzas militares y llegaron a tener 500 soldados y policas en su poder como prisioneros de guerra. La balanza militar estaba decididamente a favor de la insurgencia. Entre otras cosas, algunos analistas dicen que fue eso lo que oblig al gobierno del presidente Pastrana a llegar a una negociacin poltica que se conoci como la negociacin del Cagun.

Ahora, los golpes sufridos por las FARC en este tiempo, indudablemente resintieron la estructura y, por qu no, el nimo de la insurgencia. Para una guerrilla cuyo gran mito fundacional, cuyo gran emblema, cuya luz era Manuel Marulanda Vlez, ya no tenerlo por supuesto que representaba un golpe anmico. Los episodios que usted menciona de la muerte en territorio ecuatoriano del Comandante Ral Reyes, del posterior asesinato de Ivn Ros, etc. generaron tambin efectos en la estructura militar porque eran jefes guerrilleros y sobre sus hombros pesaban una cantidad de responsabilidades que haba que reemplazar.

Pero le quiero decir Dax, yo como observador atento de esa realidad pronostiqu en aquellos momentos que a la guerrilla le iba a costar muchsimo tiempo y esfuerzo para reponerse de los golpes sufridos. Y en desarrollo de mi trabajo de reportera y de seguimiento del conflicto colombiano volv al mundo insurgente en varias ocasiones despus de esos episodios y yo me he quedado verdaderamente sorprendido, atnito, dira yo, con la capacidad de recuperacin que tiene la guerrilla. Quizs porque, digamos, su fuerza interior es muy grande o porque sus mitos fundacionales y sus propsitos son a prueba de todo o quizs porque tambin lo haban previsto todo.

Yo recuerdo mucho en mis viajes a entrevistar al Comandante Ral Reyes, que yo le mencionaba con pesar o le haca ciertas condolencias porque me enteraba del asesinato o de la muerte en combate de algn guerrillero que conociramos los dos y l se sorprenda por mi preocupacin. Deca pero nosotros tenemos asumido que si estamos en una guerra lo ms normal que puede suceder es la muerte. Ellos tienen asumido eso desde que toman las armas y se enfrentan al Estado. Tambin saben que una de las posibilidades, e incluso una de las mayores posibilidades de su vida, es la muerte. Entonces, yo no s en realidad cules son los resortes o la suma de resortes que han hecho que hoy en da, despus de semejantes golpes, las FARC estn nuevamente en una disposicin combativa quizs mayor a la de hace unos aos y que hayan tenido sta enorme capacidad de recuperacin.

Yo creo que el discurso de este oficial de los altos mandos militares y del propio presidente Uribe en el sentido de que las FARC estn a punto de ser exterminadas, a unas pocas horas de su disolucin total, no es ms que una aspiracin de ellos, un sueo.

Pero yo lo he dicho con todas sus letras, y no lo digo como una consigna, sino lo digo como una realidad histrica, comprobable por la ciencia, por la historia, por la poltica que las FARC son invencibles, son invencibles!

La otra discusin es si estn en posibilidades o en capacidad de llegar al poder. Esa es otra discusin. Pero no las van a aniquilar. Y como no las van aniquilar, esto nos llevara indefectiblemente a concluir, si somos seres humanos sensatos, pensando en un pas, en el futuro de la sociedad colombiana y el mbito latinoamericano, que la nica salida es una negociacin poltica, es la va del dilogo, es la va de la suscripcin de un gran pacto de paz que le devuelva a los colombianos algo que es muy preciado y que no hemos podido acariciar durante cinco dcadas, que es la paz y que nos deje ver el futuro de otra manera, no en esta terrible sensacin permanente de belicismo y agresividad a la que nos tiene acostumbrado el gobierno de Uribe.

Muy pocas personas pueden tener acceso a una informacin objetiva, veraz de lo que realmente constituyen las FARC-EP. Esta situacin ha permitido que la propaganda del imperialismo y de los regmenes narcoparamilitares colombianos haya pegado mucho en la gente que cuando escucha sobre las FARC, como ha internalizado de tal manera ese discurso de los poderosos, califiquen a esta organizacin como de terroristas. Como comunicador social qu elementos consideras t que caracterizan a esa propaganda y cmo enfrentar esa propaganda para que las personas comprendan mejor que son las FARC-EP?

Importantsima esta pregunta Dax, porque yo creo que ah est el nudo que hay que desatar. Yo creo que la sociedad colombiana est aterrorizada. El gran trabajo meditico conducido desde las ms altas esferas del poder, econmico sobre todo, es hacerle creer a la sociedad colombiana que hay un enemigo al acecho, que estamos en medio de los peores peligros y que hay que cerrar filas y que hay que estimular o apoyar aquella idea de que la nica forma de acabar con ese monstruo que supuestamente est all, listo para devorarse a la sociedad colombiana, es con todo los fuegos, con todos los hierros.

Fjese que a la construccin de la amenaza terrorista de las FARC, que as la denomina el presidente Uribe, le han agregado otro gran demonio que tiene aterrorizada y paralizada a la sociedad colombiana. Hay movimientos de resistencia, hay gente en la calle y est la insurgencia armada, pero si usted se pone a ver en conjunto la sociedad colombiana, sta est absolutamente paralizada y eso lo hacen tambin construyendo el otro demonio que es, ni ms ni menos, que el presidente Chvez. Falta poco para que en las rutinas familiares de Colombia, aquella vieja amenaza a los nios de que si no se toman la sopa le traigo a yo no s quien, se convierta en si no se toman la sopa le traigo a Chvez. Es impresionante el nivel de macartizacin, estigmatizacin y caricaturizacin que han hecho del presidente de Venezuela los medios colombianos.

Entonces, en esa atmsfera de sociedad paralizada, que repito ha sido la gran construccin meditica y con eso te contesto a la primera parte de la pregunta, yo veo que no nos queda otro camino que de estimular y darle todo el apoyo, impulso, esfuerzo que sea posible a aquellas expresiones comunicativas que se salen del discurso oficial.

Hablbamos ayer contigo en la inauguracin de este encuentro continental de periodistas de la cantidad de herramientas que hay al alcance ahora, y tambin hablbamos de la afortunada aparicin de Telesur en el espectro electromagntico de nuestro continente. Y hablbamos hasta de las paredes, en fin, yo pienso Dax de que no nos queda otra de que si nos han desafiado a una guerra meditica, a las armas mediticas, con todos los fierros, con todas las herramientas a nuestro alcance!

Hay que contrarrestar de mil maneras este ataque tan horrible de que estamos siendo vctimas desde los medios de comunicacin, no nosotros como revolucionarios, las sociedades, la sociedad colombiana en el caso nuestro y la sociedad latinoamericana que pareciera adormecerse un poco ante el excelente y exitossimo proyecto comunicacional que impulsan las lites.

Esto tambin les tenemos que aprender. Yo no creo que vamos a apelar nunca a las inmundicias que apelan ellos y a las manipulaciones. Pero desde el punto de vista tcnico, desde el punto de vista esttico, de calidad, tenemos que aprender y utilizar muchos de esos recursos, porque repito, si algo tenemos que reconocer es que su tarea se ha logrado, ha sido eficaz. Es una porquera, es un atropello, es una cosa maquiavlica, pero eficaz. Entonces nos toca redoblar los esfuerzos con gran decisin, para ver si logramos revertir o nivelar la situacin un poco en esta materia.

Parte de los ataques contra las FARC-EP constituye la criminalizacin de todas y todos quienes, de una u otra manera, manifestamos nuestro apoyo a la insurgencia colombiana. A ti te han calificado como un vocero de los terroristas. Esto ha conllevado a que incluso las propias organizaciones de izquierda e intelectuales que han expresado cierto respaldo a las FARC-EP, tengan miedo de hacerlo con mayor frontalidad, mantenindose en silencio, mientras el imperialismo y la oligarqua vociferan lo que les place. Qu hacer para enfrentar sta campaa de amedrentamiento, que conduce al silenciamiento?

Yo tengo una teora sobre eso. Lo que buscan con sta tarea de criminalizar, estigmatizar y ponerle una etiqueta, un inri a las personas es bsicamente amedrentarnos, para que nos ocultemos, nos escondamos, nos vayamos y, por ejemplo, yo que estoy en Colombia que me vaya para Ecuador, para Venezuela, que me abra para Europa o que si tu ests en Ecuador que te escapes para yo no s dnde. Eso es lo que buscan, y por supuesto que ponen en peligro la vida de muchas personas y mltiples de esas calificaciones atrevidas y sin sustento que hacen sobre esas personas, organizaciones, equipos de trabajo, pueden derivar en tragedias.

El presidente Uribe dice en una rueda de prensa que fulano, fulano y fulano, refirindose a tres periodistas, entre ellos yo, son unos voceros de la insurgencia y unos publicistas del terrorismo. En Colombia hay ms de diez locos que interpretan como una orden para asesinarlo a uno. Entonces qu pasa ah. Las opciones repito son dos: me escondo, paso a la clandestinidad y empiezo hacer cosas que yo no conozco y no s hacer y las har mal o amplio mi escenario de accin y sigo haciendo mi trabajo y lo hago con ms empeo, me hago ms visible y hacindome ms visible de alguna forma me protejo.

Y bueno, hay que apelar tambin a las organizaciones internacionales que velan por estos temas de derechos humanos, a las organizaciones de periodistas de todo el mundo, a los pronunciamientos de las personalidades internacionales. Eso de alguna manera limita la capacidad de agresin que tiene el establecimiento contra las personas que hemos decidido enfrentarlo.

Yo me sito del lado de los que consideran que ante esos ataques hay que crecer y censuro, aunque en muchos casos lo entiendo, lo acepto, pero me parece que no es el camino adecuado, el exilio, el desaparecer de la escena, callarse y asumir esa actitud.

Otra acusacin vertida contra las FARC-EP es la de que sta organizacin mantiene secuestrados a un sinnmero de personas en campos de prisioneros en la selva, donde se les maltrata, se les veja e incluso se les tortura. T que has tenido oportunidad de estar en esos lugares puedes contarnos cul es la realidad sobre las crceles de las FARC-EP?

Ese tema de la supuesta crueldad en el tratamiento a los prisioneros de guerra, me parece que es otra gran construccin meditica.

Vamos a ver.

Evidentemente las imgenes del cautiverio, yo he grabado varias de ellas, es ms creo que el ochenta por ciento de las imgenes que salen del cautiverio son mas, yo he estado all, he estado varias veces, son imgenes bastante fuertes. Estamos hablando de personas que pasan su cautiverio en la profundidad de la selva, en condiciones atmosfricas difciles, en condiciones de salubridad complicadas, con dificultades de alimentacin muchas veces, en pocas de verano con dificultades de agua, lugares donde entra muy poco sol, estn en la mitad de la manigua, repito, y, digamos que desde el punto de vista del impacto visual son muy fciles de usar con el fin que t quieras.

Yo me acuerdo, por ejemplo, cuando yo saqu unas imgenes en el canal Caracol, donde yo trabajaba, de los 500 soldados que te deca estuvieron prisioneros de la guerrilla. Cuando saqu esas imgenes saqu un documental y el canal me lo censur, no lo dej salir al aire, pero se qued con mis imgenes. Yo denuncie la censura y me echaron. Pero los hijuemadres se quedaron con las imgenes y entonces empezaron a poner en mitad de pantalla campos de concentracin nazis en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial y en la otra parte de la pantalla las imgenes mas, haciendo un smil, una analoga entre los campos de concentracin nazis y los lugares donde estuve. Nada que ver! Era una utilizacin, una manipulacin. Yo puse una demanda a Caracol por eso, porque entre otras cosas estaban poniendo en peligro mi vida como si yo hubiera ido a esos lugares para ese propsito.

Pero bien, voy hablarle un poquito de las condiciones del cautiverio. La figura esa me causa sentimientos encontrados. Yo entiendo que es la guerra, la confrontacin y que son personas que caen en medio de la conflagracin en esta situacin. Pero es una situacin extrema que es muy fcil de manipular y de convertir en una mala imagen para la insurgencia.

Advierto de que son las mismas condiciones en las que estn los guerrilleros. Las personas que estn en cautiverio desayunan, almuerzan y comen lo mismo que los guerrilleros. Son personas que reciben atencin mdica, yo he visto atencin odontolgica, he visto que desde el punto de vista de su rutina no reciben maltrato, no son objeto de ensaamiento por parte de sus captores y hasta he visto situaciones de familiaridad, de camaradera y de amistad, de alguna forma, entre unos y otros.

Ahora bien, se han presentado por supuesto, como se presenta en las crceles del Estado, casos de intentos de fuga o casos de indisciplina o casos que ponen en riesgo la seguridad de los dems.

Cul es la respuesta que se le da a un preso que se insurrecta en una crcel cualquiera del mundo? Es el castigo y castigos tenebrosos. Calabozo, aislamiento, etc.

Qu le pasa a un preso en cualquier crcel del mundo que intente fugarse? Pues la orden es impedir que se fugue y si se fuga, seguramente que correr con graves consecuencias para su vida.

Lo mismo sucede all, porque para la insurgencia se trata de prisioneros. Entonces si un grupo de prisioneros intenta fugarse, al otro da del intento fallido de fuga, amanece encadenado. Si un grupo de presos o un preso hacen cosas que ponen en peligro la seguridad de los dems y tambin de la insurgencia y de los guerrilleros que les cuidan pues reciben un castigo. Claro, eso, por supuesto, en el relato, en la utilizacin meditica que se hace del asunto resulta como algo supremamente cruel e inhumano.

Pero aparte de advertir que me resulta muy doloroso encontrar esas situaciones, creo que se ha magnificado ese tema con un nimo, repito, de dar una apariencia de crueldad que estoy seguro yo, no existe en la insurgencia y si existe, existe como hechos aislados, como hechos que adems son punibles por estatutos y reglamentos de ellos.

Para desprestigiar a las FARC-EP, la campaa propagandstica del imperialismo y la oligarqua colombiana seala permanentemente que en las filas de sta organizacin se maltrata a las mujeres. T tuviste oportunidad de conocer a Lucero, la bellsima Lucero, la compaera de Simn Trinidad. Cuntanos algo sobre esa excepcional mujer.

(Jorge Enrique Botero se siente conmovido al escuchar el nombre de Lucero. Sus ojos se llenan de lgrimas)

Hombre, Dax, me haces sentir un largo escalofro por mi cuerpo. Solamente escuchar el nombre de Lucero me causa una gran emocin ntima, interna.

Lucero es una tpica representante de las jvenes colombianas que llegan a la insurgencia por la va de la poltica. Ella es una muchacha que en su poca de estudiante se forma polticamente, ingresa a las filas de la Juventud Comunista, acta en la legalidad y va viendo caer a su alrededor a todos sus compaeros de lucha que no estn echando tiros, sino que estn en la brega poltica legal.

Lucero proviene de una pequea poblacin de la Costa Atlntica colombiana. Ingresa a la Unin Patritica y va viendo como todos sus dirigentes se van muriendo a tiros. Tiene la fortuna de encontrarse con un frente guerrillero comandado por Simn Trinidad y ante la eventualidad de morirse o abandonar la lucha, prefiere optar por otra manera de seguir atendiendo a sus ideales.

Maltrato? Jams he observado, es muy posible, estamos hablando de hombres y mujeres que tienen sentimientos y a los hombres les dan celos y a las mujeres les dan celos. Es posible que haya habido episodios medio melodramticos, incluso violentos entre parejas, as como actitudes machistas, sin lugar a duda.

Pero, por ejemplo, un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es lo menos probable que yo me pueda imaginar en el mundo. Porque un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es inevitablemente castigado con la pena mxima o si un guerrillero se sobrepasa o acta de una manera agresiva contra mujeres de la poblacin civil, tambin es objeto de fortsimos castigos.

No he visto una organizacin social o un grupo social donde en la prctica los roles femenino y masculino se hayan invertido totalmente a como sucede en la sociedad capitalista. Ah los roles estn totalmente equilibrados. La elaboracin de los alimentos, el lavado de la ropa lo ejercen los hombres y ah viceversa las mujeres no slo cargan su fusil, sino que se disponen para las tareas ms duras de abrir caminos, de abrir trincheras.

Desde el punto de vista prctico, de la rutina diaria de la guerrilla el concepto y la prctica del machismo no existe. Yo creo que algunos de los lugares donde ms he visto evolucionada y realizada a la mujer es en el mundo insurgente.

Me ro mucho de toda esa habladura que hay sobre el maltrato a las mujeres y las mujeres objeto sexual y que las mujeres para poder ingresar tienen que pasar por los brazos de los comandantes. Eso me resulta novelado totalmente. Lo que se busca es desestimular el ingreso de las muchachas a la insurgencia y busca crear la sensacin de que eso all es un infierno machista, en el cual la mujer no es sino un objeto sexual para satisfacer los instintos de los dems. Pero yo creo que ellos se mueren de la risa all y de la rabia tambin de or esas versiones, porque el lugar donde mejor he visto yo a las mujeres es all.

Gracias Jorge. Mi cario, respeto y admiracin para ti por tu conviccin revolucionaria y tu consecuencia como profesional del periodismo, metido en el movimiento mismo de lo social y no slo en los escenarios de las industrias mediticas.

Gracias a ti.

Diciembre de 2009



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