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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2005

Monsanto: Una historia en entredicho

Brian Tokar
Free-News Globalizacin


Monsanto: Una historia en entredicho - Brian Tokar - Fuente: Free-News Globalizacin. Salud. Ecologa

Los anuncios de Monsanto en Gran Bretaa y los EE.UU. presentan a esta compaa como una empresa visionaria, una fuerza de la historia mundial, que trabaja para aportar la ciencia de vanguardia y una actitud ambientalmente responsable a la solucin de los problemas ms urgentes de la Humanidad. Pero qu es en realidad Monsanto? Cul es su origen? Cmo lleg a ser el segundo productor mundial de agroqumicos, uno de los principales proveedores de semillas y dentro de poco, con la inminente fusin con American Home Products, el mayor vendedor de medicamentos de los EE.UU.? Qu tienen que decir sobre la empresa sus trabajadores, sus clientes y otras personas en cuyas vidas ha influido? Es Monsanto la compaa limpia y verde que proclaman sus anuncios, o este nuevo rostro es slo el resultado de una inteligente operacin de imagen?. Una mirada a su historia nos da algunas claves reveladoras, y puede ayudarnos a entender mejor las prcticas actuales de la compaa.

Monsanto. Con su sede central en las afueras de San Luis, Missouri (EE.UU.), la Monsanto Chemical Company fue fundada en 1901 por John Francis Queeny. Queeny, un qumico autodidacta, llev la tecnologa de fabricacin de la sacarina, el primer edulcorante artificial, de Alemania a los Estados Unidos. En los aos 20, Monsanto se convirti en uno de los principales fabricantes de cido sulfrico y de otros productos bsicos de la industria qumica, y desde la dcada de los 40 hasta nuestros das, es una de las cuatro nicas compaas que han estado siempre entre las 10 primeras empresas qumicas de EE.UU.1.

En los aos 40, el negocio de Monsanto giraba en torno a los plsticos y las fibras sintticas. En 1947, un carguero francs que transportaba nitrato de amonio (utilizado como fertilizante) explot en un muelle a unos 90 metros de la fbrica de plsticos de Monsanto en las afueras de Galveston, en Tejas. Ms de 500 personas murieron en lo que lleg a ser considerado como uno de los primeros grandes desastres de la industria qumica2. La planta produca estireno y plsticos de poliestireno, que an se usan en la actualidad para envases de alimentos y otros productos de consumo. En los aos 80, la US Environmental Protection Agency (EPA- Agencia de Proteccin del Medio Ambiente de EE.UU.), coloc al poliestireno en el quinto lugar de su clasificacin de productos qumicos cuya produccin genera las mayores cantidades totales de residuos peligrosos3.

Los PCBs.

En 1929, la Swann Chemical Company, adquirida poco despus por Monsanto, desarroll los bifenilos policlorados (PCBs por sus siglas en ingls), que fueron muy alabados por su extraordinaria estabilidad qumica y su ininflamabilidad. Su uso ms frecuente se di en la industria de equipos elctricos, que escogi los PCBs como refrigerantes incombustibles de una nueva generacin de transformadores. En el transcurso de los aos 60, los compuestos de la cada vez ms numerosa familia de los PCBs de Monsanto fueron tambin usados como lubricantes, lquidos hidrulicos, aceites lubricantes de herramientas, revestimientos impermeables y selladores lquidos. Las pruebas de los efectos txicos de los PCBs se remontan a los aos 30, y cientficos suecos que estudiaban los efectos biolgicos del DDT comenzaron a hallar concentraciones significativas de PCBs en la sangre, pelo y tejidos grasos de los animales salvajes en la dcada de los 604.

La investigacin durante los aos 60 y 70 revel que los PCBs y otros compuestos organoclorados aromticos eran carcingenos poderosos, y tambin los relacion con un amplio conjunto de trastornos reproductivos, de desarrollo y del sistema inmunolgico [ver el artculo de J. Cummins en esta revista]5. La afinidad qumica de estos compuestos por las grasas es responsable de sus enormes tasas de acumulacin y bioconcentracin, as como de su expansin a travs de la cadena alimenticia marina en el Norte del mundo. El bacalao rtico, por ejemplo, presenta concentraciones de PCBs 48 millones de veces mayores que las de las aguas en las que vive, y los mamferos predadores, como el oso polar, pueden albergar concentraciones que superan en ms de 50 veces las del bacalao. Aunque la fabricacin de PCBs se prohibi en los Estados Unidos en 1976, sus efectos txicos y perturbadores del sistema endocrino persisten en todo el mundo6.

El centro mundial de produccin de PCBs era la planta de Monsanto en las afueras de East St. Louis, Illinois. East St. Louis es un suburbio con un empobrecimiento crnico, situado en la orilla del ro Mississippi opuesta a St. Louis, y flanqueado por dos grandes plantas metalrgicas, adems de las instalaciones de Monsanto. El escritor sobre temas educativos Jonathan Kozol afirma que East St. Louis tiene algunos de los nios ms enfermos de Amrica. Kozol informa que la ciudad tiene la tasa ms alta de muerte fetal y de nacimientos prematuros del estado, la tercera tasa ms alta de mortalidad infantil, y uno de los ndices ms altos de asma infantil en los EE.UU.7.

Dioxinas: Una herencia de contaminacin.

Los habitantes de East St. Louis continan soportando los horrores de una alta exposicin a productos txicos, la pobreza, el deterioro de la infraestructura urbana, y el colapso de incluso los ms bsicos servicios pblicos, pero la cercana ciudad de Times Beach, Missouri, fue evacuada en 1982 por orden del gobierno de los EE.UU., debido a que estaba totalmente contaminada con dioxinas. Al parecer, el ayuntamiento, as como varios propietarios privados, pagaron a un contratista para que regara sus calles con aceites de deshecho para mantener el polvo pegado al suelo. El mismo contratista haba sido contratado por empresas qumicas locales para vaciar sus tanques de lodos contaminados con dioxinas. Cuando 50 caballos, otros animales domsticos y cientos de pjaros silvestres murieron en una plaza cubierta que haba sido regada con el aceite, se orden una investigacin que acab relacionando las muertes con la dioxina de los tanques de lodos qumicos8. Dos nias que jugaban en la plaza cayeron enfermas, y una de ellas fu hospitalizada durante cuatro semanas con una importante afeccin renal, y muchos ms nios nacidos de madres expuestas al aceite contaminado con dioxina dieron pruebas de anormalidades en el sistema inmunolgico y de disfuncin cerebral significativa9.

Si bien Monsanto ha negado siempre cualquier relacin con el incidente de Times Beach, el grupo Times Beach (TBAG), con sede en San Luis, revel informes de laboratorio que demostraban la presencia de grandes concentraciones de PCBs fabricados por Monsanto en muestras de suelo contaminado de la ciudad10. Steve Taylor, del TBAG, explica que Desde nuestro punto de vista, Monsanto est en el meollo del problema aqu en Missouri. Taylor reconoce que muchas cuestiones acerca de Times Beach y otros lugares contaminados de la regin siguen sin respuesta, pero cita pruebas de que las investigaciones detalladas del lodo con que se reg Times Beach se limitaron a aquellas fuentes que procedan de compaas diferentes a Monsanto.

El encubrimiento del caso Times Beach alcanz a los niveles ms altos de la administracin Reagan entonces en el poder. Las agencias medioambientales durante la poca de Reagan se hicieron clebres por los repetidos acuerdos de tapadillo de sus funcionarios con representantes de la industria, en virtud de los cuales, las empresas se beneficiaban de tolerancia ante la ley y de multas muy rebajadas. La administradora de la EPA, nombrada por Reagan, Anne Gorsuch Burford, fue obligada a dimitir tras dos aos en el cargo, y su asistente especial, Rita Lavelle, fue encarcelada seis meses por perjurio y obstruccin a la justicia. La Casa Blanca de los tiempos de Reagan orden a Burford que no entregara documentos sobre Times Beach y otros lugares contaminados en los Estados de Missouri y Arkansas, alegando privilegio ejecutivo, y ms adelante, Lavelle fu llamada a declarar por haber destruido importantes documentos11. Un periodista de investigacin para el peridico Philadelphia Inquirer identific a Monsanto como una de las compaas qumicas cuyos ejecutivos organizaban frecuentes comidas y cenas con Lavelle12. La evacuacin solicitada por los residentes de Times Beach se aplaz hasta 1982, once aos despus del descubrimiento de la contaminacin, y ocho aos despus de que se identificara a la dioxina como la causa de la misma

La relacin de Monsanto con la dioxina se remonta a la fabricacin del herbicida 2,4,5-T, que comenz a finales de la dcada de los 40. Casi inmediatamente, los trabajadores comenzaron a enfermar, con erupciones en la piel, dolores inexplicables en las extremidades, articulaciones y otras partes del cuerpo, debilidad, irritabilidad, nerviosismo y prdida del deseo sexual, explica Peter Sills, autor de un libro sobre la dioxina a punto de aparecer. Documentos internos muestran que la compaa saba que aquellas personas estaban realmente tan enfermas como decan, pero la empresa mantuvo todas las pruebas ocultas13. Una explosin en la planta de herbicidas Nitro de Monsanto en West Virginia en 1949, atrajo an ms atencin sobre estas quejas. El contaminante responsable de las dolencias de los trabajadores no fu identificado como dioxina hasta 1957, pero antes de esa fecha, los especialistas en guerra qumica del ejrcito de los EE.UU. se haban interesado por dicha sustancia como una posible arma qumica. A consecuencia de una peticin de la revista St. Louis Journalism Review, invocando la Ley de la Libertad de Informacin de EE.UU., se descubrieron casi 600 pginas de informes y correspondencia entre Monsanto y los especialistas en guerra qumica del ejrcito de los EE.UU. sobre este subproducto de la fabricacin de herbicidas; algunos de estos documentos eran de 195214.

Agente Naranja: El envenenamiento de Vietnam.

El herbicida conocido como Agente Naranja, que fue usado por las fuerzas militares de los EE.UU. para defoliar los ecosistemas de selva tropical de Vietnam durante los aos 60, era una mezcla de 2,4,5-T y 2,4-D que provena de varias fuentes, pero el Agente Naranja de Monsanto tena concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante. Esto convirti a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra del Vietnam, que experimentaron un conjunto de sntomas de debilidad atribuibles a la exposicin al Agente Naranja. Cuando en 1984 se alcanz un acuerdo de indemnizacin por valor de 180 millones de dlares entre siete compaas qumicas y los abogados de los veteranos, el juez orden a Monsanto pagar el 45,5% del total15.

En los aos 80, Monsanto emprendi una serie de estudios con el fin de minimizar su responsabilidad, no slo en la causa del Agente Naranja, sino en reiterados casos de contaminacin de sus trabajadores en su planta de West Virginia. Un caso judicial de tres aos y medio de duracin, derivado de una denuncia de trabajadores ferroviarios expuestos a la dioxina a consecuencia de un descarrilamiento, revel la existencia de datos manipulados y diseo experimental engaoso en dichos estudios. Un funcionario de la EPA concluy que los estudios fueron manipulados para apoyar la posicin de Monsanto, que defenda que los efectos de la dioxina se limitaban al cloracn (una enfermedad de la piel)16. Los investigadores de Greenpeace Jed Greer y Kenny Bruno describen el resultado: De acuerdo con testimonios dados en el juicio, Monsanto clasific mal a trabajadores expuestos y no expuestos, borr arbitrariamente varios casos claves de cncer, no verific la clasificacin de pacientes con cloracn segn los criterios comunes de dermatitis industrial, no di seguridades de que los registros aportados no estuvieran manipulados e hizo falsas afirmaciones sobre la contaminacin por dioxina en los productos de Monsanto17.

El caso judicial, en el cual el jurado conden a Monsanto a un total de 16 millones de dlares en concepto de multa y compensacin por daos, revel que muchos de los productos de la compaa, desde herbicidas caseros al germicida Santophen, utilizado en tiempos en el desinfectante Lysol, estaban contaminados con dioxina y que esta contaminacin se conoca. Las declaraciones de los ejecutivos de Monsanto en el juicio pusieron de manifiesto una cultura empresarial en la que las ventas y los beneficios tenan prioridad sobre la seguridad de los productos y de los trabajadores, inform el peridico Toronto Globe and Mail (Canad) tras el final del juicio18. Como explica el autor Peter Sills, simplemente no se preocupaban de la salud y la seguridad de sus trabajadores; En vez de intentar mejorar la seguridad, acudieron a la intimidacin y amenazaron con despidos para mantener a sus empleados trabajando.

Una revisin posterior del Dr. Cate Jenkins, de la EPA's Regulatory Development Branch, puso de manifiesto una relacin an ms sistemtica de casos de ciencia fraudulenta. El Dr. Jenkins inform en un memorandum en 1990 que Monsanto remiti informacin falsa a la EPA, cuyo resultado fueron normativas ms laxas en las leyes de regulacin (Resources Conservation and Recovery Act y Federal Insecticide, Fungicide and Rodenticide Act), al tiempo que urga a la Agencia a que emprendiera una investigacin criminal de la compaa. Jenkins cit documentos internos de Monsanto que revelaban que la compaa adulter muestras de herbicidas que se remitieron al Departamento de Agricultura de los EE.UU., se escud en argumentos de la qumica de los procesos para desviar los intentos de regular el 2,4-D y varios clorofenoles, ocult pruebas sobre la contaminacin del Lysol, y excluy a varios cientos de sus antiguos empleados ms enfermos de sus estudios comparados de salud19.

Monsanto ocult la contaminacin con dioxina de muchos de sus productos. En unos casos, Monsanto no inform de la contaminacin, en otros dio informacin falsa con el fin de demostrar que no exista contaminacin y, por ltimo, en algunos casos, remiti muestras para que las analizara el gobierno que haban sido preparadas para que la contaminacin con dioxina no existiera.

Roundup: El herbicida ms vendido del mundo.

Hoy da los herbicidas de glifosato, tales como el Roundup, representan al menos una sexta parte de las ventas anuales totales de Monsanto, y la mitad de los ingresos por operaciones de la compaa20, o quiz algo ms desde que la compaa segreg sus actividades de productos qumicos industriales y tejidos sintticos en una empresa aparte, llamada Solutia (en septiembre de 1997). Monsanto promociona agresivamente el Roundup como un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde cspedes y huertos hasta grandes bosques de conferas, donde se utiliza la fumigacin area para impedir el crecimiento de plantones de frondosas y matorrales, y favorecer as el crecimiento de rboles rentables como abetos y piceas21. La organizacin North West Coalition for Alternatives to Pesticides (NCAP), con sede en Oregn, revis ms de 40 estudios cientficos sobre los efectos del glifosato y de las aminas polioxietilnicas (usadas como agentes tensioactivos en el Roundup), y concluy que el herbicida es mucho menos inocuo de lo que dicen los anuncios de Monsanto [Ms sobre el Roundup en el artculo de J. Mendelson].

En 1997, Monsanto respondi a cinco aos de quejas del fiscal general del estado de Nueva York de que sus anuncios del Roundup eran engaosos, cambiando sus anuncios en el sentido de borrar las referencias a la biodegradabilidad y al carcter ambientalmente positivo del herbicida. La empresa hubo de pagar 50.000 dlares de costas en el caso22.

En marzo de 1998, Monsanto accedi a pagar una multa de 225.000 dlares por etiquetar mal contenedores de Roundup en 75 ocasiones diferentes. La multa fue la mayor cantidad jams pagada por violar las normas de proteccin de los trabajadores contenidas en la FIFRA (Federal Insecticide, Fungicide and Rodenticide Act). Segn el diario Wall Street Journal, Monsanto distribuy contenedores del herbicida, con etiquetas restringiendo la entrada en las reas tratadas con dicho herbicida, slamente durante cuatro horas en lugar de las 12 horas necesarias23.

Esta es la ltima de una serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto en los EE.UU., incluyendo 108 millones de dlares por responsabilidad en el caso de la muerte por leucemia de un empleado tejano en 1986, una indemnizacin de 648.000 dlares por no comunicar a la EPA unos datos sanitarios que le fueron requeridos en 1990, una multa de 1 milln impuesta por el fiscal general del estado de Massachusetts en 1991 por el vertido de unos 750.000 litros de agua residual cida, otra indemnizacin de 39 millones en Houston (Tejas), por depositar productos peligrosos en pozos sin aislamiento, y muchos otros casos24. En 1995, Monsanto era la quinta empresa de EE.UU. en el inventario de vertidos txicos de la EPA, con 16,8 millones de kg. de productos qumicos txicos descargados en tierra, aire, agua y subsuelo25.

Food and Drug Administration.

Los productos farmacuticos de Monsanto tienen tambin un historial inquietante. El producto estrella de la compaa farmacutica GD Searle, subsidiaria de Monsanto, es el edulcorante artificial aspartame, vendido bajo los nombres comerciales de Nutrasweet y Equal. En 1981, cuatro aos antes de que Monsanto comprase Searle, un comit consultivo de la FDA (Food and Drug Administration) compuesto por tres cientficos independientes, confirm informes que haban estado circulando desde haca ocho aos, y que afirmaban que el aspartame podra inducir tumores cerebrales26. La FDA retir a Searle la licencia de venta del aspartame, pero esta decisin fu anulada por un nuevo comisionado nombrado por el presidente Ronald Reagan.

Un estudio de 1996 publicado en la revista cientfica Journal of Neuropathology and Experimental Neurology ha suscitado de nuevo la preocupacin, relacionando el aspartame con un incremento sbito de cnceres cerebrales a poco de introducirse la substancia. El Dr. Erik Millstone, de la Unidad de Investigacin sobre Poltica Cientfica de la Universidad de Sussex (Inglaterra), cita una serie de informes de los aos 80, que relacionan el aspartame con un conjunto amplio de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visin borrosa, entumecimiento, prdida de audicin, espasmos musculares y ataques inducidos de tipo epilptico, entre otras muchas27. En 1989, Searle tuvo de nuevo problemas con la FDA28, que acus a la empresa de publicidad engaosa en el caso de su medicina antilcera, Cytotec. La FDA dijo que los anuncios estaban dirigidos a una poblacin mucho ms amplia y joven de lo que haba aconsejado la agencia (FDA). Se le exigi a Searle/Monsanto que retirara de varias revistas mdicas un anuncio con el ttulo Publicado para corregir un anuncio previo que la FDA consider engaoso29.

El Mundo Feliz de la biotecnologa.

La agresiva promocin que Monsanto realiza de sus productos biotecnolgicos, desde la hormona recombinante del crecimiento bovino (rBGH) a la soja Roundup Ready y a sus variedades de algodn resistentes a los insectos, resulta a ojos de cualquier observador como una continuacin de sus largas dcadas de prcticas ticamente discutibles.

Originalmente, Monsanto fu una de las cuatro empresas que queran poner en el mercado una hormona sinttica del crecimiento bovino, producida por la bacteria E. coli manipulada genticamente para producir la protena bovina. Otra de las empresas fu American Cyanamid, ahora propiedad de American Home Products, la cual est en un proceso de fusin con Monsanto. Como describe en esta revista Jennifer Ferrara, el esfuerzo de Monsanto, que dur 14 aos, para lograr la aprobacin de la FDA a la comercializacin de la BGH recombinante, estuvo lleno de controversias, llegndose a denunciar un esfuerzo coordinado para suprimir informacin sobre los efectos perjudiciales de la hormona. Un veterinario de la FDA, Richard Burroughs, fue despedido despus de acusar a la empresa y a la agencia de suprimir y manipular datos para ocultar los efectos de la rBGH en la salud de las vacas lecheras30.

En 1990, cuando pareca inminente la aprobacin de la rBGH por parte de la FDA, un patlogo veterinario del laboratorio de investigacin agraria de la Universidad de Vermont, proporcion a dos legisladores del estado varios datos anteriormente suprimidos, que describan un aumento significativo en las tasas de infeccin de ubres en vacas inyectadas con la hormona (entonces experimental) de Monsanto, adems de una incidencia anormal en los defectos de nacimiento consistentes en graves deformaciones en los descendientes de las vacas tratadas con rBGH31. Una revisin independiente de los datos de la Universidad realizada por un grupo regional de defensa de los agricultores, denunci nuevos problemas de salud para las vacas debidos a la rBGH, como gran incidencia de lesiones en pezuas y patas, dificultades reproductivas y metablicas e infecciones uterinas. La GAO (US Congress's General Accounting Office), intent investigar el caso, pero no pudo obtener los documentos necesarios de Monsanto y de la Universidad que le permitiera llevar a cabo su investigacin, en concreto respecto a los efectos teratognicos y embriotxicos que se sospechaban. La GAO concluy que las vacas inyectadas con la rBGH tenan tasas de mastitis (infeccin de las ubres) superiores en un tercio a las vacas sin tratar, y recomend que se investigar ms el riesgo de niveles elevados de antibiticos en la leche producida usando rBGH32.

La hormona de Monsanto se aprob por la FDA para su venta comercial a principios de 1994. El ao siguiente, Mark Kastel, de la Unin de Agricultores de Wisconsin, hizo pblico un estudio de las experiencias de los granjeros de Wisconsin con la droga. Sus hallazgos excedieron los 21 problemas potenciales de salud que Monsanto fu obligada a incluir en la etiqueta de advertencia de su marca Posilac (nombre comercial de la rBGH). Kastel hall muchos informes de muertes espontneas entre vacas tratadas con rBGH, alta incidencia de infecciones de ubres, graves dificultades metablicas y problemas en los partos y, en algunos casos, imposibilidad de apartar a las vacas tratadas de la substancia, a la que se haban habituado. Muchos ganaderos experimentados que usaron la rBGH tuvieron que reemplazar de repente una buena parte de sus rebaos33. En lugar de responder a las causas de las quejas de los ganaderos sobre la rBGH, Monsanto emprendi la ofensiva, amenazando con querellarse contra las pequeas empresas lecheras que anunciaban sus productos como libres de la hormona artificial, y participando en una demanda interpuesta por varias asociaciones industriales de comercio contra la primera (y nica) ley de etiquetado obligatorio para la rBGH en los EE.UU.34. Todo ello mientras aumentaban las pruebas de los efectos perjudiciales de la rBGH en la salud de las vacas y de las personas35.

La soja Roundup-Ready.

Los esfuerzos para impedir el etiquetado de las exportaciones estadounidenses de soja y maz manipulados genticamente, parecen indicar que Monsanto sigue aplicando las tcticas ingeniadas por la compaa para sofocar las quejas contra la hormona de la leche. Si bien Monsanto argumenta que su soja Roundup Ready (conocida tambin por su abreviatura RRS) acabar por reducir el consumo de herbicidas, el uso generalizado de variedades de cultivos tolerantes a los herbicidas significar, ms bien, un aumento de la dependencia de los agricultores del herbicida. Las malas hierbas que aparecen despus de que el herbicida original se haya dispersado o degradado, se tratan a menudo con ms aplicaciones de herbicida36. Esto aumentar el uso del herbicida declar Bill Christison, un agricultor de soja de Missouri a Kenny Bruno de Greenpeace Internacional. Si hay algo que ayude a vender la RRS es el hecho de que se puede cultivar una rea llena de malas hierbas y usar productos qumicos para combatir el problema, lo cual no es lo que se debera hacer37. Christison refuta la afirmacin de Monsanto de que las semillas resistentes a los herbicidas son necesarias para reducir la erosin del suelo fruto del laboreo excesivo, y cuenta que los agricultores del Medio Oeste han desarrollado numerosos mtodos propios para reducir el uso total de herbicidas.

Por otra parte, Monsanto ha aumentado su produccin de Roundup en los ltimos aos. Con la patente de Roundup en los EE.UU. a punto de expirar (ao 2000), y con una competencia de productos genricos de glifosato surgiendo en todo el mundo, el paquete de herbicida Roundup y semillas Roundup Ready se ha convertido en la piedra angular de la estrategia de Monsanto para seguir aumentando sus ventas de herbicida38. Los posibles efectos ambientales y sanitarios de los cultivos tolerantes al Roundup no han sido investigados completamente; por ejemplo, los efectos alergnicos, el caracter invasivo o de mala hierba de estos cultivos y la posibilidad de que la resistencia al herbicida se transfiera va polen a otras semillas de soja o a otras plantas emparentadas39.

Mientras que los problemas con la soja resistente a herbicidas son despreciados como algo muy genrico y especulativo, la experiencia de los algodoneros estadounidenses con las semillas manipuladas genticamente por Monsanto constituye una historia muy diferente. Desde 1996 Monsanto ha sacado dos variedades de algodn manipulado genticamente; una es una variedad resistente al Roundup, y la otra, llamada Bollgard, segrega una toxina bacteriana para controlar los daos producidos por tres plagas importantes del algodn. La toxina, derivada del Bacillus thuringiensis (B.t.), se ha utilizado por los agricultores ecolgicos desde los primeros aos 70 en forma de un aerosol natural bacteriano. Pero a diferencia de las bacterias B.t., que viven relativamente poco y segregan su toxina en una forma que slo se activa en los sistemas digestivos alcalinos de ciertos gusanos y orugas, los cultivos B.t. modificados genticamente segregan una forma activa de la toxina a lo largo del ciclo vital de la planta40. Gran parte del maz genticamente manipulado del mercado es una variedad con capacidad de segregar esta toxina bacteriana, ideada para repeler al gusano de la raz del maz y a otras plagas comunes.

El primer problema, ampliamente predicho, de estos cultivos que segregan plaguicidas es que la presencia de la toxina en todo el ciclo vital de la planta favorece la aparicin de cepas resistentes al B.t. entre los insectos. La EPA de los EE.UU. ha determinado que una resistencia extendida al B.t. puede convertir en inefectivas las aplicaciones naturales de la bacteria B.t. en apenas tres o cinco aos, y pide a los agricultores que planten hasta un 40% de sus cultivos con algodn no manipulado genticamente, para que sirva de refugio a los insectos y evitar la aparicin de resistencias al B.t.. En segundo lugar, la toxina segregada por estas plantas puede daar a insectos beneficiosos, adems de aquellas otras especies que los agricultores quieren eliminar41.

Pero los efectos nocivos del algodn Bollgard han resultado ser mucho ms rpidos de lo esperado, tanto que Monsanto y sus socios han retirado del mercado ms de 2 millones de kilos de semillas de algodn manipuladas genticamente, y han acordado pagar a los cultivadores del Sur de los EE.UU. una indemnizacin de muchos millones de dlares. Tres agricultores que rechazaron el acuerdo con Monsanto consiguieron que el Missisippi Seed Arbitration Council les compensara con 2 millones de dlares42. De acuerdo con varios testimonios publicados, las plantas no slo fueron atacadas por el gusano de la bola del algodn (al que, segn Monsanto, eran resistentes), sino que la germinacin fue desigual, los rendimientos fueron bajos y las plantas eran deformes, de acuerdo con varios testimonios publicados43. Algunos agricultores informaron de prdidas de hasta el 50% de la cosecha. Los agricultores que plantaron el algodn de Monsanto resistente al Roundup tuvieron tambin cosechas muy escasas, con vainas deformes del algodn, que se desprendan de repente de la planta pasadas las tres cuartas partes del perodo de crecimiento44.

A pesar de estos problemas, Monsanto sigue fomentando el uso de la ingeniera gentica en la agricultura al tomar el control de muchas de las mayores y ms establecidas empresas de semillas en los EE.UU. Monsanto es ya el dueo de Holdens Foundation Seeds, que suministra el germoplasma utilizado en un 25-35 % de la superficie de los maizales de EE.UU., y de Asgrow Agronomics, la cual es descrita por la propia Monsanto como el primer productor, mejorador y distribuidor de semillas de soja en los EE.UU.45. En la primavera de este ao (1998), Monsanto complet su adquisicin de Dc Kaib Genetics, la segunda gran compaa de semillas de los EE.UU. y la novena del mundo, as como de Delta and Pine Land, la mayor compaa de semilla de algodn del pas46. Con estas dos adquisiciones, Monsanto controla ahora el 85% del mercado estadounidense de semillas de algodn47.

La compaa sigue tambin en otros pases esta agresiva poltica de adquisiciones de empresas y de venta de productos. En 1997, Monsanto compr Sementes Agroceres S.A., descrita como la principal empresa de semillas de maz de Brasil, con una cuota de mercado del 30%48. A principios de este ao (1998), la Polica Federal de Brasil investig una denuncia de importacin ilegal de al menos 200 sacos de judas de soja transgnica, algunos de las cuales provenan de una filial argentina de Monsanto49. Segn la ley brasilea, los productos transgnicos extranjeros solo pueden entrar en el pas tras un perodo de cuarentena y de pruebas para prevenir posibles daos a la flora nativa. En Canada, Monsanto tuvo que retirar 60.000 sacos de semilla de colza transgnica (conocida como canola) en 1997. Al parecer, el cargamento de semillas resistentes al Roundup contena un gen insertado distinto del que haba sido aprobado para su consumo humano y animal50.

Shapiro, el fabricante de imagen.

Con esta larga e inquietante historia, se entiende porqu muchos ciudadanos informados de Europa y EE.UU. se resisten a confiar a Monsanto el futuro de nuestra comida y nuestra salud. Pero Monsanto hace todo lo que puede para aparecer como no afectado por esta oposicin. A travs de iniciativas como su masiva campaa publicitaria en Gran Bretaa, su patrocinio de una nueva exposicin de alta tecnologa con el tema de la Biodiversidad en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, y muchas otras, est intentando aparecer ms verde, ms justa y con ms visin de futuro que sus propios opositores.

En los EE.UU. est manteniendo su imagen, y probablemente influyendo en las polticas que le afectan, con el apoyo de personas en los niveles ms altos de la administracin de Clinton. En mayo de 1997, Mickey Kantor, artfice de la campaa electoral de Clinton en 1992 y Representante de Comercio de los EE.UU. durante el primer mandato de Clinton, fu elegido para ocupar un asiento en el Comit de Directores de Monsanto. Marcia Hale, antigua asistente personal del presidente, ha sido una ejecutiva de relaciones pblicas de Monsanto en Gran Bretaa51. El Vicepresidente Al Gore, que es muy conocido por sus discursos y textos sobre el medio ambiente, ha sido un partidario abierto de la biotecnologa al menos desde su poca de senador52. El asesor principal de poltica interior de Gore, David W. Beier, haba sido antes Director de Asuntos Gubernamentales de Genentech, Inc.53.

Bajo el CEO (presidente) Robert Shapiro, Monsanto ha apartado todos los obstculos para transformar su imagen de un suministrador de productos qumicos peligrosos en una institucin ilustrada y con visin de futuro, que lucha para alimentar al mundo. Shapiro, que entr a trabajar para GD Searle en 1979 y se convirti en el presidente de su grupo Nutrasweet en 1982, forma parte del comit asesor presidencial para poltica comercial y negociaciones, y fue durante un mandato miembro de la White House Domestic Policy Review54. Se describe a s mismo como un visionario y un hombre renacentista, encargado de la misin de usar los recursos de la compaa para cambiar el mundo. La nica razn para trabajar en una gran compaa es que, as, uno tiene la capacidad de hacer cosas realmente importantes a gran escala, son declaraciones que l mismo hizo a un periodista de Business Ethics, la revista estrella de la organizacin Socially responsible business de EE.UU.55.

Shapiro alberga pocas ilusiones sobre la reputacin de Monsanto en los Estados Unidos, y muchas veces narra con simpata el dilema de muchos empleados de Monsanto, los hijos de cuyos vecinos podran dar un respingo al enterarse de donde trabajaban. Est ansioso por demostrar que no desentona del extendido deseo de un cambio sistmico y est dispuesto a redirigir dicho deseo hacia los fines de su empresa, como declar en una entrevista para la revista Harvard Business Review: No es un problema de buenos y malos. No sirve para nada decir si los malos se fueran, entonces el mundo ira bien; es el sistema entero el que ha de cambiar; hay una gran oportunidad para reinventarlo56.

Por descontado que el sistema reinventado de Shapiro es tal que no slo continan existiendo las grandes empresas, sino que adems stas ejercen cada vez un mayor control sobre nuestras vidas. Pero ltimamente se nos dice que Monsanto se ha reformado, que se ha desprendido con xito de sus divisiones de industria qumica y que se ha comprometido a reemplazar los productos qumicos con informacin, en forma de semillas manipuladas genticamente y otros productos de la biotecnologa. Esto no deja de ser una irona viniendo de una compaa cuyo producto ms rentable es un herbicida; la nueva imagen que est fabricando para Monsanto es muy poco verosmil sobre todo tratandose de una empresa que se dedica a intimidar a los crticos con demandas judiciales y a suprimir las crticas en los medios de comunicacin.

Sin embargo, el ltimo Informe Anual de Monsanto demuestra claramente que han aprendido a utilizar la charlatanera adecuada. As, Roundup no es un herbicida, sino una forma de minimizar las labores del suelo y reducir la erosin. Los cultivos de ingeniera gentica no son simplemente fuentes de beneficio para Monsanto, sino que surgen para resolver el problema inexorable del crecimiento de la poblacin. La biotecnologa no implica la reduccin de todos los seres vivos a la categora de mercancas para ser vendidas y compradas en el mercado y patentadas, sino que es el heraldo de la desmercantilizacin: la sustitucin de productos nicos producidos en masa por un amplio surtido de productos hechos a medida y especializados57. Estos son ejemplos eximios del Neolenguaje, que Orwell imagin en su novela 1984.

Por ltimo, se nos quiere hacer creer que la agresiva promocin de la biotecnologa que lleva a cabo Monsanto no es fruto de la arrogancia empresarial, sino simplemente una ley de la naturaleza. Los lectores del Informe Anual de Monsanto se encuentran con una analoga entre el rpido crecimiento del nmero de pares de bases identificadas en el ADN y la tendencia exponencial de la miniaturizacin en la industria electrnica, que ya empez en los aos 1960. Monsanto ha bautizado el aparente crecimiento exponencial de lo que llama conocimiento biolgico con el nombre de Ley de Monsanto -nada menos-. Como con cualquier otra presunta ley de la Naturaleza, poco se puede hacer fuera de observar cmo se cumplen sus predicciones, y en este caso, la prediccin es ni ms ni menos que el crecimiento exponencial continuo del poder mundial de Monsanto.

Pero el crecimiento de cualquier tecnologa no es simplemente una ley de la naturaleza. Las tecnologas no son fuerzas sociales en s mismas, ni simples herramientas neutrales que se pueden utilizar para alcanzar cualquier fin social, sino el producto de unas instituciones sociales y de unos intereses econmicos particulares. Una vez que se toma un camino particular de desarrollo tecnolgico, las consecuencias pueden ir mucho ms lejos de lo que sus creadores podran haber predicho: cuanto ms poderosa sea la tecnologa, ms profundas pueden ser sus consecuencias.

Por ejemplo, la llamada Revolucin Verde de la agricultura de los aos 60 y 70 aument temporalmente los rendimientos de los cultivos, e hizo tambin a agricultores de todas las partes del mundo cada ms dependientes de costosos insumos qumicos. Esto provoc desplazamientos generalizados de campesinos fuera de sus tierras, y en muchos pases ha ido en detrimento del suelo, las aguas subterrneas y las tierras comunales, que han sustentado a la gente durante miles de aos58. Estos desequilibrios a gran escala han alimentado el crecimiento de la poblacin, la urbanizacin y la prdida de poder social de las comunidades, lo que ha conducido a su vez a otro ciclo de empobrecimiento y hambre.

La Segunda Revolucin Verde, prometida por Monsanto y otras compaas biotecnolgicas, amenaza con una destruccin an mayor de las relaciones sociales y de la posesin tradicional de la tierra. Al rechazar a Monsanto y su biotecnologa, no estamos necesariamente rechazando la tecnologa per se, sino que queremos reemplazar una tecnologa de manipulacin, control y beneficios, que niega la vida, por otra verdaderamente ecolgica, diseada para respetar el funcionamiento de la Naturaleza, mejorar la salud personal y comunitaria, sustentar a las comunidades que viven de la tierra y operar a una escala genuinamente humana. Si creemos en la democracia, es necesario que podamos elegir qu tecnologas son las mejores para nuestras comunidades, en lugar de que decidan por nosotros entidades a las que es muy difcil pedir responsabilidades, como Monsanto. En vez de tecnologas ideadas para el enriquecimiento continuo de unos pocos, podemos basar nuestra tecnologa en la esperanza de una mayor armona entre nuestras comunidades humanas y el mundo material. Nuestra salud, nuestros alimentos y el futuro de la vida en la Tierra estn realmente en juego.

Vamos a examinar la verdadera naturaleza de los productos estrella de Monsanto y sus efectos en la salud y el medio ambiente.


Brian Tokar es autor de Earth for Sale (South End Press, 1997) y The Green Alternative (New Society Publishers, 1992). Es profesor en el Instituto de Ecologa Social y en el Goddard College, en Plainfield, Vermont, EE.UU.

Referencias:

1Chemical Producers: Dow Chemical, DuPont, Monsanto and Union Carbide have ranked among Top 10 biggest chemical makers since 1940, Chemical and Engineering News, 12 de enero de 1998, pgina 193. 2Marc S. Reisch, From Coal Tar to Crafting a Wealth of Diversity, Chemical and Engineering News, 12 de enero de 1988, pgina 90. 3Pamela Peck, Wermont's Polystyrene (Styrofoam) Boycott, Barre, Vermont: Vermonters Organized for Cleanup, 1989. 4Theo Colborn, Dianne Dumanoski y John Peterson Myers, Our Stolen Future, Nueva York: Penguin Books, 1996, pgina 90 (Existe traduccin al castellano: Nuestro Futuro Robado, Ecoespaa Editorial-Proyecto 2050 G.A.I.A., Madrid (Estado espaol), 1997, pgina 114). 5Michelle Allsopp, Pat Costner y Paul Johson, Body of Evidence: The effects of chlorine on human health, University of Exeter, Greenpeace Research Laboratories, Mayo de 1995. 6Colborn y col., op. cit. (referencia 4), pginas 118-135. 7Jonathan Kozol, Savage Inequalities: Children in America's Schools, Nueva York, Crown Publishers, 1991, pginas 7, 20. 8Death of Animals Laid to Chemical, New York Times, 28 de agosto de 1974, pgina 36. 9Colborn y col., op. cit. (referencia 4), pgina 147. 10Times Beach Action Group, Citizen Inquiry Uncovers Blatant Violation of Environmental Law Surrounding the Proposed Times Beach Incinerator, St. Louis, Noviembre de 1995. 11Philip Shabecoff, A Fierce Green Fire: The American Environmental Movement, Nueva York, Hill and Wang, 1993, pginas 210-212; Brian Tokar, Earth for Sale: Reclaiming Ecology in the Age of Corporate Greenwash, Boston, South End Press, 1997, pginas 59-60; Times Beach Action Group, op. cit. 12Lisa Martino-Taylor, Legacy of Doubt, Three River Confluence, nmero 7/8, otoo de 1997, pgina 27. 13Comunicacin personal, 5 de agosto de 1998. 14Peter Downs, Is the Pentagon Involved?, St. Louis Journalism Review, junio de 1998. 15Peter H. Schuck, Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts, Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1987, pginas 86-87, 155-164. Monsanto produca el 29,5% del Agente Naranja (la empresa Dow Chemical produca el 28,6%), pero algunas partidas de Agente Naranja de Monsanto contenan cantidades de dioxina 47 veces superiores (e incluso mas) a las cantidades de dioxina en las partidas de Dow. Los otros imputados en el caso eran Hercules Chemical, Diamond Shamrock, T.H. Agriculture and Nutrition, Thompson Chemicals y Uniroyal. 16Cate Jenkins, Criminal Investigation of Monsanto Corporation -Cover-up of Dioxin Contamination in Products- Falsification of Dioxin Health Studies, USEPA Regulatory Development Branch, noviembre de 1990. 17Monsanto corporation: A case study in greenwash science, in Jed Greer y Kenny Bruno, Greenwash: The Reality Behind Corporate Environmentalism, Penang, Malaysia: Third World Network, 1996, pgina 141. 18Jock Ferguson: Chemical company accused of hiding presence of dioxins, Toronto Globe and Mail, 19 de febrero de 1990, pgina A9. La condena a pagar una multa y los daos en el caso de Kemner contra Monsanto fu revocada dos aos ms tarde tras una apelacin. 19Cate Jenkins, op. cit. (referencia 16). 20Analista de inversiones Dain Bosworth, citado en Kenny Bruno, Say it Ain't Soy, Monsanto, Multinational Monitor, volumen 18, nmero 1-2, enero-febrero de 1997; Mark Arax y Jeanne Brokaw, No Way Around Roundup, Mother Jones, enero-febrero de 1997. 21Testimonio de la Champion Paper Company, Vermont Forest Resources Advisory Council, Island Pond, Vermont, 26 de junio de 1996. 22Pesticide Action Network de Amrica del Norte, Monsanto Agrees to Change Ads and EPA fines Northrup King, 10 de enero de 1997. 23Case of Mislabelled Herbicide Results in $225,000 Penalty, Wall Street Journal, 25 de marzo de 1998, pgina B9. 24J. Greer y K. Bruno, op. cit. (referencia 17), pginas 145-146. 25Citado en Sarah Anderson y John Cavanegh, The Top 10 List, The Nation, 8 de diciembre de 1997, pgina 8. 26Citado en Peter Montague, Britain Cancer Update, Rachel's Environment and Health Weekly, 4 de noviembre de 1996. 27Erik Millstone, Increasing Brain Tumour Rates: Is There a Link to Aspartame?, University of Sussex Science Policy Research Unit, octubre de 1996. 28Ibid. 29Richard Koenig Rich in New Products, Monsanto Must Only Get Them on the Market, Wall Street Journal, 18 de mayo de 1990. 30Craig Canine, Hear No Evil, Eating Well, julio/agosto de 1991, pginas 41-47; Brian Tokar, The False Promise of Biotechnology, Z Magazine, febrero de 1992, pginas 27-32; Debbie Brighton, Cow Safety, BGH and Burroughs, Organic Farmer, primavera de 1990, pgina 21. 31Andrew Christiansen, Recombinant Bovine Growth Hormone: Alarming Tests, Unfounded Approval, Rural Vermont, julio de 1995; ver tambin Brian Tokar, op. cit. (referencia 11), pginas 28-29. 32A. Christiansen, ibid., pginas 10, 17; U. S. General Accouting Office, FDA's Review of Recombinant Bovine Growth Hormone, 6 de agosto de 1992 (GAO/PEMD-92-96). 33Mark Kastel Down in the Farm: The Real BGH Story, Rural Vermont, otoo de 1995. 34Brian Tokar, Biotechnology: The debate heats up, Z Magazine, junio de 1995, pginas 49-55; Diane Gershon, Monsanto sues over BST, Nature, volumen 368, 31 de marzo de 1994, pgina 384. La ley de etiquetado del estado de Vermont fu defendida por dicho estado basndose en la preferencia del consumidor, no en la salud pblica, y fu finalmente anulada por un juez federal, que estableci que el etiquetado obligatorio indicando el uso de la rBGH era una violacin del derecho constitucional de las empresas al secreto profesional. 35D. S. Kronfeld, Health management of dairy herds treated with bovine somatotropin, Journal of the American Veterinary Medical Association, volum 204, nmero 1, enero de 1994, pginas 116-130; Samuel S. Epstein, Unlabelled Milk from Cows Treated with Biosynthetic Growth Hormones: A Case of Regulatory Abdicdation, International Jornal of Health Services, volumen 26, nmero 1, 1996, pginas 173-185. 36Sonja Schmitz, Cloning Profits: The Revolution in Agricultural Biotechnology, University of Vermont, 1998 (en proceso de publicacin). 37Op. cit. en la referencia 20. 38Monsanto Company 1997 Annual Report, pginas 16, 37. 39Roundup Ready Soybean: A Critique of Monsanto's Risk Evaluation, Greenpeace, Chicago, USA, 1997. 40Hope Shand, Bacillus Thuringiensis: Industry Frenzy and a Host of Issues, Journal of Pesticide Reform, volumen 9, nmero 1, primavera de 1989, pginas 18-21; Ricarda A. Steinbrecher, From Green to Gene Revolution: The Environmental Risks of Genetically Engineered Crops, The Ecologist, volumen 26, nmero 6, noviembre/diciembre 1996, pginas 273-281; Brian Tokar, Biotechnology vs. Biodiversity, Wild Earth, volumen 6, nmero 1, primavera de 1996, pginas 50-55. 41Union of Concerned Scientists, EPA Requires Large Refuges, The Gene Exchange, verano de 1998, pgina 1; Union of Concerned Scientists, Transgenic insect-resistant crops harm beneficial insects, The Gene Exchange, verano de 1998, pgina 4; Union of Concerned Scientists, Managing Resistance to Bt, The Gene Exchange, volumen 6, nmero 2/3, diciembre de 1995, pginas 4-7. 42Allen R. Myerson, Monsanto Paying Delta Farmers to Settle Genetic Seed Complaints, New York Times, 24 de febrero de 1998, pgina D9; Monsanto to Pay Cotton Farmers, Financial Times (US Edition), 25 de febrero de 1998; Union of Concerned Scientists, Mississipi Seed Arbitration Council Rules Against Monsanto, The Gene Exchange, verano de 1998, pgina 1. 43Union of Concerned Scientists, Bt Cotton Fails to Control Bollworm, The Gene Exchange, volumen 7, nmero 1, diciembre de 1996, pgina 1; Susan Benson, Mark Arax y Rachel Burstein, A Growing Concern, Mother Jones, enero/febrero de 1997; Anne Reifenberg y Rhonda L. Rundle, Buggy Cotton May Cast Doubt on New Seeds, Wall Street Journal, 23 de julio de 1996. 44Union of Concerned Scientists, Unexpected Boll Drop in Glyphosate-Resistant Cotton, The Gene Exchange, otoo de 1997, pgina 1; Pesticide Action Network North America, Problems with Herbicide Tolerant Cotton in US, 7 de octubre de 1997. 45RAFI Communiqu, The Life Industry 1997: The Global Enterprises that Dominate Commercial Agriculture, Food and Health, Rural Advancement Foundation International, noviembre/diciembre de 1997. El comentario acerca de Asgrow fu citado por Brewster Kneen en The Ram's Horn, nmero 160, junio de 1998, pgina 2. 46Monsanto Company 1997 Annual Report, pgina 17; RAFI Communiqu, op. cit. (referencia 45); Union of Concerned Scientists, Expanding in New Dimension: Monsanto and the Food System, The Gene Exchange, diciembre de 1996, pgina 11. 47Edward Hammond, Pat Mooney y Hope Shand, Monsanto Takes Terminator, Rural Advancement Foundation International, 14 de mayo de 1998. 48RAFI Communiqu, op. cit. (referencia 45). 49Invesatigation: Police close circle around illegal cultivation of soybeans, Correio Braziliense, 31 de enero de 1998. 50Peter Monatgue, Genetic Engineering Error, Rachl's Environmental and Health Weekly, 5 de junio de 1997. 51Beth Burrows, Government Workers Go Biotech, Edmonds Institute, 19 de mayo de 1997. 52Ver, por ejemplo, Senador Al Gore, Planning a New Biotechnology Policy, Harvard Journal of Law and Technology, volumen 5, otoo de 1991, pginas 19-30. 53Genentech Names Moore New Head of Government Affairs Office Based in Washington, DC, comunicado de prensa de la compaa Genentech. 54Pgina de Monsanto en la World Wide Web: http://www.monsanto.com/MonPub /NewMonsanto/Officers/BioShapiro.html. 55Mary Scott, Interview: Robert Shapiro. Can we trust the maker of Agent Orange to genetically engineer our food?, Business Ethics, enero/febrero de 1996, pgina 49. 56Joan Magretta, Growth Through Sustainability: An Interview with Monsanto's CEO, Robert Shapiro, Harvard Business Review, enero/febrero de 1997, pginas 80-81. 57Monsanto Company 1997 Annual Report, pgina 10. 58Ver, por ejemplo, Vandana Shiva, The Violence of The Green Revolution: Third World Agriculture, Ecology and Politics, London, Zed Books, 1991.





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