Portada :: Opinin :: J. Petras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2010

EE.UU. y China
Uno pierde, el otro gana

James Petras
Rebelin

Traducido por S. Segu


Introduccin

El capitalismo asitico, en particular el de China y Corea del Sur, est en competencia con EE.UU. por el poder mundial. El poder asitico global es impulsado por un crecimiento econmico dinmico, mientras que EE.UU. aplica una estrategia de construccin del imperio por medios militares.

Lectura de un nmero del Financial Times

Incluso una lectura superficial de un solo nmero de The Financial Times el del 28 de diciembre de 2009 ilustra acerca de las divergentes estrategias de construccin del imperio. En la pgina uno, el artculo principal sobre EE.UU. trata de los conflictos militares en expansin y su "guerra contra el terror", bajo el ttulo "Obama pide una revisin de la lista de organizaciones terroristas". En contraste, hay dos artculos, en la misma pgina uno, sobre China, en los que se informa de la inauguracin en este pas del tren de pasajeros ms rpido del mundo y de su decisin de mantener su moneda vinculada al dlar de EE.UU. como un mecanismo para promover su dinmico sector de exportacin. Mientras que Obama se centra en la creacin de un cuarto frente de batalla (Yemen) en la "guerra contra el terror" (despus de Irak, Afganistn y Pakistn), el Financial Times informa en la misma pgina de que un consorcio de Corea del Sur ha ganado un contrato de 20.400 millones dlares para el desarrollo de centrales nucleares para uso civil, en los Emiratos rabes Unidos, superando a sus competidores de EE.UU. y Europa.

En la pgina dos del FT hay un artculo ms largo sobre la nueva red de ferrocarriles china, destacando su superioridad sobre el servicio ferroviario de EE.UU. El ultramoderno tren de alta velocidad chino transporta a los pasajeros entre dos ciudades importantes, a 1.100 kilmetros de distancia, en menos de tres horas, mientras que el tren Express de la compaa Amtrack, de EE.UU. "tarda tres horas y media para cubrir los 300 kilmetros entre Boston y Nueva York. Mientras el sistema ferroviario de pasajeros estadounidense se deteriora por la falta de inversin y mantenimiento, China gast 17.000 millones de dlares en la construccin de su lnea de alta velocidad. China planea la construccin de 18.000 kilmetros de nuevas vas de su ultramoderno sistema para el ao 2012, mientras que EE.UU. gastar una suma equivalente en la financiacin de su ofensiva militar en Afganistn y Pakistn, as como para abrir un nuevo frente blico en el Yemen.

China construye un sistema de transporte que une a los productores y los mercados laborales de las provincias del interior con los centros de fabricacin y puertos de la costa, mientras que en la pgina cuatro del FT se describe cmo EE.UU. sigue aferrado a su poltica de enfrentar la "amenaza islamista" en una guerra sin fin contra el terror". La ocupacin y las guerras contra los pases musulmanes han desviado cientos de miles de millones de dlares de fondos pblicos hacia una poltica militarista sin ningn beneficio para el pas, a la vez que China moderniza su economa civil. Mientras que la Casa Blanca y el Congreso subvencionan y satisfacen al Estado militarista-colonial de Israel, con su insignificante base de recursos y mercado, alejndose de 1.500 millones de musulmanes (FT, pg. 7), el producto interno bruto (PIB) de China se multiplic por diez en los ltimos 26 aos (FT, pg. 9). Mientras que EE.UU. asign ms de 1.400 millones de dlares a Wall Street y los militares, aumentando el dficit fiscal y de cuenta corriente, duplicando el desempleo y perpetuando la recesin (FT, pg. 12), el gobierno chino lanza un paquete de estmulo dirigido a los sectores interiores de las manufacturas y la construccin que ha producido un crecimiento del 8% del PIB, una reduccin significativa del desempleo y el "relanzamiento de las economas vinculadas en Asia, Amrica Latina y frica (FT, pg. 12).

Mientras EE.UU. malgastaba su tiempo, recursos y personal en la organizacin de "elecciones" para sus corruptos estados satlites de Afganistn e Irak, y participaba en las intiles mediaciones entre su intransigente socio israel y su impotente cliente palestino, el gobierno de Corea del Sur apoy un consorcio liderado por la Korea Electric Power Corporation en su exitosa puja de 20.400 millones de dlares para la instalacin de la central nuclear, abriendo con ello el camino a otros contratos multimillonarios en la regin (FT, pg. 13).

Mientras EE.UU. gastaba ms de 60.000 millones de dlares en vigilancia interna y multiplicacin del nmero y el tamao de sus organismos internos de seguridad en busca de potenciales terroristas, China inverta ms de 25.000 millones de dlares en consolidar sus intercambios energticos con Rusia (FT, pg. 3).

Lo que nos relatan los artculos y noticias de una sola en la edicin de un solo da del Financial Times refleja una realidad ms profunda que ilustra la gran divisin en el mundo de hoy. Los pases de Asia, encabezados por China, estn alcanzando el estatus de potencias mundiales, a base de grandes inversiones nacionales y extranjeras en la industria manufacturera, el transporte, la tecnologa, y la minera y el procesamiento de minerales. En contraste, EE.UU. es una potencia mundial en declive, con un deterioro de la sociedad resultado de su construccin del imperio por medios militares y de su economa financiera especulativa:

1. Washington busca clientes militares de menor importancia militar en Asia, mientras que China ampla sus acuerdos comerciales y de inversin con importantes socios econmicos: Rusia, Japn, Corea del Sur y otros.

2. Washington drena su economa nacional para financiar las guerras en el extranjero. China extrae minerales y recursos energticos para fomentar su mercado interior de trabajo en la industria.

3. EE.UU. invierte en tecnologa militar para luchar contra insurgentes locales que se enfrentan a sus Estados satlites; China invierte en tecnologa civil para crear exportaciones competitivas.

4. China comienza a reestructurar su economa para desarrollar el interior del pas, y asigna un gasto social mayor a la correccin de sus grandes desequilibrios y las desigualdades, mientras que EE.UU. rescata y refuerza el sector financiero parasitario, que saque la industria (reduciendo sus activos por medio de fusiones y adquisiciones), y especula sobre objetivos financieros sin impacto sobre el empleo, la productividad o la competitividad.

5. EE.UU. multiplica las guerras y la acumulacin de tropas en Oriente Medio, Asia Meridional, Cuerno de frica y Caribe; China ofrece inversiones y prstamos de 25.000 millones de dlares para la construccin de infraestructuras, la extraccin de minerales, la produccin de energa y la construccin de plantas de montaje en frica.

6. China firma acuerdos comerciales de miles de millones de dlares con Irn, Venezuela, Brasil, Argentina, Chile, Per y Bolivia, con lo que se asegura el acceso a la energa estratgica y los recursos minerales y agrcolas; Washington proporciona 6.000 millones de dlares en ayuda militar a Colombia, consigue del presidente Uribe que les ceda siete bases militares (para amenazar a Venezuela), apoya un golpe militar en la pequea Honduras, y denuncia a Brasil y Bolivia por diversificar sus vnculos econmicos con Irn.

7. China aumenta las relaciones econmicas con las dinmicas economas de Amrica Latina que representan ms del 80% de la poblacin del continente; EE.UU. se asocia con el Estado fallido de Mxico, que tiene el peor desempeo econmico del hemisferio y en el que poderosos crteles de la droga controlan amplias regiones y han penetrado profundamente en el aparato estatal.

Conclusin

China no es un pas capitalista de excepcin. Bajo el capitalismo chino, se produce la explotacin del trabajo, las desigualdades de riqueza y acceso a los servicios abundan, los pequeos agricultores se ven desplazados por megaproyectos de embalses, y las empresas chinas extraen minerales y otros recursos naturales en el Tercer Mundo sin demasiadas contemplaciones. Sin embargo, China ha creado decenas de millones de empleos en la industria, y ha reducido la pobreza con ms rapidez y para ms personas en el lapso ms breve de la historia. Sus bancos financian sobre todo la produccin. China no bombardea, no invade ni saquea otros pases. En contraste, el capitalismo de EE.UU. se halla enfeudado a una monstruosa mquina militar mundial que drena su economa nacional y reduce los niveles de vida del pas para financiar sus interminables guerras en el extranjero. El capital financiero, inmobiliario y comercial socava el sector manufacturero, y obtiene sus beneficios de la especulacin y las importaciones baratas.

China invierte en pases ricos en petrleo; EE.UU. los ataca. China vende bandejas y tazones para los banquetes de boda afganos; EE.UU. bombardea las celebraciones con sus aviones teledirigidos. China invierte en industrias extractivas, pero, a diferencia de los colonos europeos, construye ferrocarriles, puertos, aeropuertos y proporciona crdito accesible. China no financia ni arma guerras tnicas, ni organiza revoluciones de colores como la CIA estadounidense. China autofinancia su propio crecimiento, su comercio y su sistema de transporte; mientras, EE.UU. se hunde bajo una deuda de varios billones de dlares para financiar sus guerras sin fin, rescatar sus bancos de Wall Street y apuntalar otros sectores no productivos, mientras que muchos millones de personas permanecen sin empleo.

China crecer y ejercer poder a travs del mercado, EE.UU. entrar en guerras sin fin en su camino a la bancarrota y la descomposicin interna. El crecimiento diversificado de China est relacionado con interlocutores econmicos dinmicos; el militarismo de EE.UU. se ha vinculado a narcoestados, regmenes dirigidos por seores de la guerra, supervisores de repblicas bananeras, y al ltimo y peor rgimen racista y colonial declarado: Israel.

China atrae a los consumidores del mundo; las guerras globales de EE.UU. producen terroristas en el interior del pas y en el extranjero.

China podr hallarse ante crisis e incluso ante rebeliones de los trabajadores, pero tiene los recursos econmicos para darles solucin. EE.UU. est en crisis y puede enfrentarse a una rebelin interna, pero ha agotado su crdito y sus fbricas estn en el extranjero, mientras que sus bases e instalaciones militares representan pasivos, no activos. Hay menos fbricas en EE.UU. que vuelvan a contratar a sus trabajadores desesperados: un levantamiento social poda mostrar a los trabajadores estadounidenses ocupando los esqueletos vacos de sus antiguas fbricas.

Para convertirnos en un Estado "normal" tenemos que empezar desde el principio: cerrar todos los bancos de inversin y las bases militares en el extranjero, y regresar a Amrica. Tenemos que comenzar la larga marcha hacia la reconstruccin de una industria al servicio de nuestras necesidades nacionales, a vivir dentro de nuestro propio entorno natural, y a abandonar la construccin del imperio en favor de la construccin de una repblica socialista democrtica.

Cundo vamos a tomar el Financial Times, o cualquier otro diario, y leer acerca de nuestra propia lnea de alta velocidad que transporte pasajeros estadounidense de Nueva York a Boston en menos de una hora? Cundo van nuestras propias fbricas a suministrar nuestras tiendas de ferretera? Cundo vamos a construir generadores de energa elica, solar y ocenica? Cundo vamos a abandonar nuestras bases militares, y vamos a permitir que los seores de la guerra los traficantes de drogas y los terroristas hagan frente a la justicia de su propia gente?

Llegaremos a leer acerca de todo esto en el Financial Times?

En China, todo comenz con una revolucin...

----------

El escritor estadounidense James Petras es profesor emrito de Sociologa en la Binghamton University, State University of New York.

S. Segu es miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter