Portada :: Opinin :: LA IZQUIERDA A DEBATE
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2010

La quinta internacional
Para globalizar la lucha y con ella, la esperanza

Carlos Fonseca Tern
Rebelin


Para no luchar habr siempre sobrados pretextos en todas las pocas y en todas las circunstancias, pero ser el nico camino de no obtener jams la libertad.

Fidel Castro. [1]

Quienes se pronuncian a favor del mtodo de la reforma legislativa en lugar de la conquista del poder poltico y la revolucin social y en oposicin a stas, en realidad no optan por una va ms tranquila, calma y lenta hacia el mismo objetivo, sino por un objetivo diferente. En lugar de tomar partido por la instauracin de una nueva sociedad, lo hacen por la modificacin superficial de la vieja sociedad.

Rosa Luxemburgo. [2]

Hacer la revolucin como un deber.

Arriba los pobres del mundo, de pi e los esclavos sin pan; alcmonos todos al grito: VIVA LA INTERNACIONAL!: As comienza la versin latinoamericana d el himno ms cantado por los revolucionarios del mundo a lo largo de la historia; es el Himno de la Internacional, hecho cuando an daba sus primeros pasos la organizacin que de forma recurrente se ha empeado desde 1864 en convocar a la lucha nica y organizada a los revolucionarios del mundo , respondiendo al llamado que hicieran por primera vez Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista: Proletarios de todos los pases: nanse!

Hace poco ms de diez aos, caminando por una calle de Managua me llam la atencin en un gran muro, un rtulo en enormes letras negras con la famosa frase lanzada en 1848 por los dos primeros grandes maestros del movimiento revolucionario, pero con un lapidario apndice entre parntesis: ltimo aviso. Efectivamente, esta es la ltima oportunidad que tiene el proletariado (o lo que es igual, las clases populares) para emanciparse liberndose de la explotacin que determina su existencia como clase oprimida y que es propia del capitalismo como sistema ; y es la ltima porque ahora de eso depende la sobrevivencia de la especie humana, debido a que bajo las condiciones del capitalismo es imposible resolver la crisis ecolgica que tiene a la humanidad al borde del precipicio; y con toda seguridad las dudas de todas las personas inteligentes y sin intereses que las aten a este sistema, desaparecieron en tre la nieve de Copenhague con el acuerdo dictatorialmente impuesto por los pases industrializados (causantes por eso mismo de la crisis ambiental) de limitar a un 2% el calentamiento global!, difcil de creer an para quien como el que e sto escribe, tiene muy clara la imposibilidad de que una crisis creada por la subordinacin de la satisfaccin de las necesidades a la acumulacin y la concentracin de las riquezas cuya creacin slo tiene sentido si es para la satisfaccin de esas necesidades, sea resuelta por un sistema cuyo funcionamiento no tiene como objetivo esto ltimo (la satisfaccin de las necesidades), sino lo primero (la acumulacin y la concentracin de la riqueza); difcil de creer, porque los firmantes del acuerdo estn bien enterados de que ya es e 2% de calentamiento global significa una catstrofe n unca antes vista en todo el planeta, que puede evitarse . P ero tambin saben que para impedir el cambio del clima, hay que cambiar el sistema; y por estpido que sea, prefieren poner en riesgo a la humanidad (incluidos ellos , obviamente ) antes que hacerlo con el sistema que les proporciona los privilegios sin los cuales para ellos, la vida no tendra chiste; y es ah donde la estupidez comienza a tener sentido: son sus intereses de clase. Como seal Lenin, un conocido aforismo dice que si los axiomas geomtricos chocasen con los intereses de los hombres, seguramente habra quien los refutase ; [3] a lo que debera agregarse (en la profana opinin de este seguidor suyo) que si esos intereses fueran los de las clases dominante s , esa refutacin sera asumida por la mayor parte de la gente como una verdad absoluta.

El mundo actual tiene tres caractersticas que es preciso sealar aqu: primero, en l las distancias han desaparecido gracias a la actual tecnologa de la comunicacin que ha surgido como parte de lo que se conoce como la revolucin electrnica; debido a lo cual ahora es ms fcil que nunca (y es polticamente mortal no hacerlo) decir y hacer cosas a nivel mundial, como consecuencia de la facilidad con que se pueden comunicar entre s las personas independientemente del lugar donde se en cuentren. S egundo: producto de lo anterior, en la actualidad se ha reducido de forma dramtica la cantidad de personas necesarias para desempear una cantidad creciente de labores productivas y en el mbito de la economa en general y de la burocracia , entrando con esto en crisis las relaciones laborales de tipo salarial y por tanto, la intermediacin econmica ejercida como poder dominador por los propietarios de todo tipo (incluyendo el Estado, pero solamente en su condicin como propietario de medios de produccin y no en su condicin como maquinaria de dominacin poltica) entre el trabajador que produce y crea directamente los bienes materiales y la riqueza ( respectivamente ) por una parte, y por otra los bienes creados y la riqueza producida ; resultado de lo cual, tambin la intermediacin en general ha entrado en crisis, incluyendo la de tipo poltico y con ella, el sistema democrtico representativo en el que la intermediacin ejercida por los representantes electos entre el soberano representado y las decisiones que como tal le correspondera tomar se manifiesta como manera de ejercer el poder ; surgiendo de la combinacin entre la nueva realidad surgida de la fluidez de las comunicaciones y la informacin por una parte y la crisis de la intermediacin econmica por otra, la transformacin del predominio del capital financiero sobre el capital industrial que anunciaba identificada por Lenin el inicio de lo que el lder de la primera revolucin socialista caracteriz como la fase imperialista de desarrollo del capitalismo, en sustitucin de la produccin material de bienes materiales por la especulacin financiera como principal manera de crear riquezas en lo que se conoce ahora como la globalizacin y que es una etapa nueva de desarrollo del capitalismo en su fase imperialista, determinada por el hecho de que la presin ejercida por el flujo del capital financiero en detrimento del peso que tiene en la economa la produccin material que sin embargo y contradictoriamente, contina siendo por su naturaleza misma la base fundamental de la existencia y el desarrollo de la sociedad humana lleva a la eliminacin de las barreras arancelarias como forma de que el libre flujo de las mercancas desarrolle una tendencia hacia un equilibrio que sin embargo, nunca llegar porque la tecnologa ha puesto a sus creadores a trabajar para ella en tanto que sta es fuente de acumulacin capitalista entre mercancas producidas y dinero sin respaldo material (que ya haba sido suprimido a inicios de los setenta con la eliminacin del patrn oro como criterio de valor del dlar, preparando el terreno para lo que vendra despus); apareciendo as una nueva y cuarta gran contradiccin en el capitalismo, entre el carcter de la produccin material como base del desarrollo social y la especulacin financiera como principal manera de crear riquezas (la contradiccin especfica de la globalizacin) , la cual es de carcter terminal [4] y es la que se manifiesta en la crisis actual, unindose al resto de contradicciones del sistema: la principal de ellas (de carcter crtico), entre el carcter social de la produccin y el carcter privado de s u apropiacin; a la contradiccin crtica, propia del imperialismo, entre el carcter nacional de la concentracin de las riquezas y el carcter mundial de su produccin material y creacin en general , y de la actividad econmica que la s hace posible s ; y a la contradiccin terminal de ms largo plazo en el capitalismo: entre lo limitado de los recursos materiales y lo ilimitado de la acumulacin propia de dicho sistema, que se convierte en el objetivo con el cual se satisfacen las necesidad es en lugar de ser al contrario: que la satisfaccin de las necesidades sea el objetivo (y por tanto el lmite) de la acumulacin. Y tercero: producto de todo lo anterior, el sistema capitalista atraviesa una crisis cuya principal expresin es econmica y financiera, ante cuyos efectos estn expuestos todos los pases del mundo porque su naturaleza es tan mundial como el sistema que la origina. De ello resulta que as como las relaciones de produccin feudales eran incapaces de desarrollar el potencial productivo surgido de la revolucin industrial al ser expulsada una gran cantidad de fuerza laboral de la vida econmica y por tanto, de la vida misma siendo por tanto sustituidas tales relaciones por las de tipo capitalista , as mismo ahora el capitalismo no puede echar a andar el potencial productivo desatado por la revolucin electrnica, que ha expulsado tambin una fuerza laboral gigantesca de la economa formal ; y solamente el socialismo, por tanto, puede resolver la crisis actual debido a que su propio carcter por tener como base la propiedad social sobre los medios de produccin hace posible que la mano de obra excluida del sistema pueda ser puesta productivamente en funcionamiento, pero no ya para alimentar un desarrollo econmico que se ha vuelto irracional al ser subordinada al mismo la naturaleza humana de la existencia social, sino para que , estos nuevos actores hagan uso de su nueva condicin de sujetos econmicos mediante el ejercicio directo de la propiedad social sobre los medios de produccin, de igual forma que los ciudadanos como nuevos sujetos sociales pasan a ejercer el poder de forma directa en el socialismo que surgir de la nueva poca revolucionaria , sin la intermediacin poltica como mediatizacin de su voluntad en accin y por tanto como manifestacin de l poder.

En sntesis, el mundo vive en la actual idad una revolucin tec nolgica (la revolucin electrnica) de igual importancia que la revolucin industrial , y esta nueva revolucin trae consigo la desaparicin de la intermediacin como forma de ejercer el poder poltico y econmico, pero tambin crea un mundo globalizado integrado por sujetos interconectados y una crisis sistmica mundial de grandes dimensiones que requiere una respuesta revolucionaria igualmente mundial. De ah la necesidad de organizar la Quinta Internacional que agrupe a las fuerzas polticas y sociales organizadas que tienen como razn de ser la transformacin revolucionaria de la sociedad mediante la sustitucin del capitalismo por el socialismo.

Desde Lenin se sabe que la revolucin se hace en tanto se lucha por ella en todo momento y es posible en la medida en que con esa lucha se crean, desarrollan o se est en capacidad de identificar las condiciones que la hacen triunfar; de a h surge la transformacin de la revolucin como una oportunidad en la revolucin como un deber, que se plasma en la Segunda Declaracin de La Habana cuando en ella se dice que el deber de todo revolucionario es hacer la revolucin. [5] Y si hay un momento en el que la revolucin est a la orden del da sin discusin sobre si puede hacerse en cualquier momento o sobre si es o no un deber, es el de la crisis del sistema cuya sustitucin por otro es el objetivo de la revolucin, tal como la que tiene lugar actualmente. Por otra parte, si no fuera para hacer la revolucin, el poder no tendra sentido para un movimiento revolucionario, pues ste es un medio indispensable para ello, pero cuyo uso slo se justifica por este motivo, debido a que el poder surgi para oprimir y a eso responde su naturaleza misma, por lo cual es tan indispensable como indeseable para el propsito antes planteado . A esto obedece que si el poder se ejerce sin hacer la revolucin, surge la frustracin por las expectativas creadas, se crea el desconcierto , la conciencia se desmorona a nivel masivo, y los revolucionarios se dividen : unos a favor y otros en contra de que se est haciendo algo que no se corresponde con un programa revolucionario . Con ms razn an, no tendra sentido ejercer el poder en un momento de crisis del sistema, si no fuera para cambiarlo por otro, pues de lo con trario a los revolucionarios correspondera resolver la crisis para el sistema y pagar su costo, pues al hacerlo de esta manera no habra ni quien nos diera las gracias. La crisis debe resolverse, pero contra el sistema; la solucin de la crisis por la izquierda , slo puede ser revolucionaria. La Revolucin Bolivariana es el mejor ejemplo de lo que se puede hacer contando tan slo con el gobierno como principal expresin poltica institucional del poder , como sucedi al comienzo del proceso iniciador e impulsor del renacimiento revolucionario en Amrica Latina que ha hecho de esta parte del planeta la primera lnea de fuego por la revolucin mundial . P ero actuar a nivel estratgico frente a la crisis del capitalismo para hacer surgir de ella un proceso revolucionario a nivel mundial, es algo que no se puede hacer sin una coordinacin estrecha para el anlisis y la accin, entre todas las fuerzas revolucionarias del mundo, con un sentido de compromiso y disciplina. Avanzar por ese camino y por tanto, continuar en ofensiva revolucionaria intensificando an ms y expandiendo la que se vive en Amrica Latina dentro del propio continente donde ha tenido lugar y en el resto del mundo, slo ser posible pensando globalmente y actuando localmente (como dice la consigna altermundista), porque as cada uno actuar en la misma direccin en que lo hagan los dems a nivel mundial . Y avanzar de ahora en adelante, slo ser posible a nivel mundial , porque es mundial el problema que debe ser resuelto por el movimiento revolucionario, y esto slo podr hacerse con el nivel de articulacin, la unidad en la accin y la disciplina que nicamente son posibles con una organizacin mund ial de partidos revolucionarios, como solamente podra serlo la misma que ha existido en cada poca histrica que as lo ha demandado, adoptando en cada momento las modalidades que cada poca ha requerido; siendo en esta poca esa demanda ms urgente que nunca por las razones ya sealadas: la Internacional.

De la Primera a la Cuarta Internacional.

Por l a Internacional se ha conocido histricamente la organizacin mundial que ha aglutinado a diversas expresiones orgnicas del movimiento revolucionario, desde que la utopa de una sociedad sin desigualdades sociales (dividida entre explotados y explotadores) sustituy a la de una sociedad sin desigualdades estamentales (dividida entre nobles y vasallos), luego de que sta qued frustrada por las injusticias sociales que caracterizan al capitalismo, modo de produccin determinado por la incapacidad de las relaciones econmicas feudales (entre los propietarios de la tierra o seores feudales dueos del feudo o gran extensin de tierra bajo su total dominio y los siervos que trabajaban en ella a cambio del derecho a cultivar para s mismos una pequea parcela, propiedad del seor feudal ) para propiciar el desarrollo del potencial productivo surgido con la invencin de las mquinas para la fabricacin de productos en serie y activadas por energa no humana (primero el vapor y el carbn, y luego el petrleo y sus derivados) en lo que se conoci como la revolucin industrial, a la cual se ha hecho referencia antes.

El capitalismo fue entonces la realidad socioeconmica y poltica que surgi de la necesidad histrica planteada por la revolucin industrial y que a su vez determin el surgimiento de las ideas que justificaban el advenimiento de ese sistema, pero no presentndolo como en realidad sera, sino como sus primeros idelogos esperaban que fuera: como una sociedad en la cual la libertad, la justicia y la prosperidad regiran la vida de los seres humanos, a partir del libre mercado que era en esa poca una bandera revolucionaria frente a la existencia de privilegios econmicos definidos segn el linaje familiar, originndose tal diferenciacin en guerras por territorios, acontecidas siglos atrs.

La realidad del capitalismo hizo que el ideal libertario y humanista encarnado en la Revolucin Francesa fuera asumido por un nuevo paradigma revolucionario, desplazndose el foco ideolgico de la libertad hacia la igualdad como condicin de la primera, pero sin que por ello quedara resuelta la contradiccin entre ambas, que planteara futuras tensiones al ideario socialista que sustituy al liberal en el imaginario de la lucha revolucionaria a nivel mundial, producto de lo cual debera plantearse un nuevo ideal revoluc ionario que pudiera superar esa contradicci n , tanto desde los experimento s social es en marcha antes de la crisis sovitica ( que hizo sucumbir el modelo correspondiente ante esta contradiccin) como tambin a partir de un nuevo intento de aplicar, tomando en cuenta la experiencia fallida, los principios tericos surgidos de la evolucin del pensamiento revolucionario, creando a la vez en ambos y todos los casos posibles la nueva teora que, sin desligarse de los indispensables aportes de la existente con anterioridad y ms bien partiendo de ellos , responda a las nuevas realidades.

La Internacional ha sido pues, la expresin mundial de la lucha revolucionaria a partir del ideal socialista de la igualdad entre los seres humanos. Su primera versin aparece en 1864 y tiene como principal punto de referencia el primer intento de revolucin socialista en la historia: la Comuna de Pars, aunque los sucesos relacionados con este hecho histrico estuvieron poco vinculados en realidad con la accin de la Internacional, y fueron ms bien sus integrantes menos influyentes y otros revolucionarios que no pertenecan a ella, quienes estuvieron al frente de esta experiencia, de la cual Carlos Marx pese a haber dicho con anterioridad a los acontecimientos, que el levantamiento armado de los obreros parisienses (que los llevara al poder por poco ms de dos meses) no tendra buen final extrajo conclusiones que incluso, modificaron su teora poltica de forma decisiva, llegando a la conclusin de que las clases explotadas no solamente deban apoderarse de la mquina burocrtica del Estado para ponerla a su servicio, sino destruirla y sustituirla por otra, nueva y adecuada al proyecto social propio de ellas y en correspondencia con sus intereses. [6] Pero esa conclusin no surgi de un anlisis de los errores, sino de lo que l consideraba los aciertos de la Comuna. Es decir, en vez de cuestionar (desde ese pedantismo acadmico tpico de tantos intelectuales de izquierda) a los comuneros (cuyos dirigentes le adversaban en muchos aspectos) los elogi, los apoy y sin dejar de sealar lo que l vea como sus fallas, en lugar de aprovechar la derrota de ellos para afirmar la validez de los planteamientos de l, reconoci que su pronstico no estaba bien fundamentado, afirmando que la Comuna no cay por las razones que l haba expuesto segn las cuales ni siquiera deba haber triunfado , y que tena muchas ms cosas por aprender de los comuneros, que cosas por ensearles; lo cual puede servir de referencia a quienes no habiendo hecho nunca una revolucin o habiendo renunciado a hacerla, se dedican a atacar en nombre de las ideas revolucionarias, a quienes las hacen.

Y fue precisamente la discusin que surgi sobre el fracaso de la Comuna, el factor decisivo que llev a la disolucin en 1876, de la Primera Internacional , cuyo nombre oficial era Asociacin Internacional de los Trabajadores y cuyos principales idelogos y dirigentes eran Carlos Marx y Federico Engels. Esta fue la Internacional de la etapa clsica del capitalismo, cuando imperaba la libre competencia como regla principal de las relaciones econmicas y cuando la explotacin que es propia de este sistema se mostraba en su versin ms descarnada an en los pases industrializados (y principalmente en ellos) , con jornadas laborales de catorce horas por salarios que solamente y difcilmente permitan la sobrevivencia fsica de los obreros.

La Segunda Internacional surg e en 1889, fundada entre otros por Federico Engels y C arlos Kautsky. S u nombre oficial fue Internacional Socialdemcrata, siendo esa en aquel entonces, la denominacin poltica del movimiento revolucionario. Luego, al enfrentarse esta Internacional a comienzos del siglo XX (ya fallecido Engels) al surgimiento del imperialismo (caracterizado por Lenin como la fase superior del capitalismo , visin con la que posteriormente se identificar Augusto C. Sandino y que ejerce ra gran influencia en su formacin revolucionaria ) [7] y ms concretamente al estallido de la Primera Guerra Mundial como expresin de la nueva poca, no logr dar una respuesta cohesionada al fenmeno y en su interior los partidos ms influyentes optaron por la claudicacin ideolgica ante el sistema, apoyando por razones electorales a sus correspondientes pases en la tambin llamada Gran Guerra; de donde surgi la actual versin reformista de la socialdemocracia (reformista al sustituir el cambio de sistema como objetivo, por la reforma del mismo primero planteada como forma menos brusca y ms viable de llegar al cambio de sistema, y luego como objetivo final de sus promotores, tal como lo pronosticaron Lenin y Rosa Luxemburgo, principales exponentes de las posiciones revolucionarias dentro de esta Internacional ). La polmica que entonces se produ c e entre reformistas y revolucionarios contina vigente y es fundamental en la batalla ideolgica por la transformacin revolucionaria de la sociedad , pues la revolucin como un proceso permanente siempre se encuentra enfrentada a situaciones que llevan a una parte del movimiento revolucionario a depone r sus banderas ante el sistema, justificando tal conducta con la supuesta mayor viabilidad de una ruta reformista hacia un cambio indefinido en un futuro incierto; cambio que ni al comienzo ni al final es el del sistema, sino el de ciertos aspectos superficiales de ste; es decir, no suprime las causas de los problemas sociales, sino algunos de sus ms visibles efectos, lo que contribuye a la prolongacin del sistema cuya existenci a misma determina la de los problemas sociales en cuestin , debido a que retrasa el cuestionamiento generalizado al mismo como producto de la disminucin de lo intolerable en que se termina convirtiendo la vida para cantidades suficientes de personas como para hacer insostenible el orden de cosas vigente.

Al romper Lenin y los revolucionarios consecuentes de la poca con el reformismo que termin imponindose en la direccin del movimiento socialdemcrata, y luego de triunfar en Rusia la primera revolucin socialista de la historia en 1917 (dirigida por l), se funda la Tercera Internacional o Internacional Comunista en 1919 , a la cual correspondi la defensa internacional de la Unin Sovitica y la organizacin de la lucha revolucionaria por el socialismo en el mundo, en las condiciones marcadas por el establecimiento de la fase imperialista de desarrollo del capitalismo, con la resultante transformacin de la divisin social entre seres humanos explotados y explotadores dentro de cada pas, en divisin mundial entre pases explotados y explotadores, trasladndose el escenario de la revolucin, de los pases industrializados cuya clase obrera pasa a recibir beneficios de la explotacin ejercida por sus pases sobre otros a los pases agrarios donde por ello las clases populares sufren una doble explotacin (como en su momento lo expresara Sandino): [8] la ejercida por los explotadores locales y la que ejercen los monopolios imperialistas .

La presencia de cuadros enviados por la Internacional Comunista en el Ejrcito Defensor de la Soberana Nacional de Nicaragua a finales de los aos veinte es un factor que influye en la evolucin del pensamiento revolucionario del prcer nicaragense. Entre esos cuadros se distingue Farabundo Mart, Secretario personal de Sandino, quien es conocido mundialmente como el General de los hombres libres al referirse a l en estos trminos uno de los ms destacados dirigentes de la Tercera Internacional, el comunista francs Henry Barbusse. La guerra que entonces se libra ba en Nicaragua constituy uno de los dos hechos histricos q ue inauguraron la poca de las revoluciones de liberacin nacional como expresin fundamental de la revolucin socialista ( el otro fue la Revolucin China dirigida por Mao Ts-tung , que ya estaba en marcha por entonces y terminara triunfando en 1949) ; lo cual responde al cambio del escenario revolucionar io mundial, ya explicado antes.

Como parte de lo antes dicho, Sandino hace un llamamiento a los obreros de Amrica Latina, a integrarse en la Confederacin Sindical Latinoamericana, brazo sindical en nuestro continente de la Internacional Comunista, asume como propias las resoluciones del Congreso Mundial Antimperialista de Francfort, [9] convocado por la Internacional; y segn narra Ramn de Belausteguigoitia e n su libro Con Sandino en Nicaragua, era usual escuchar las notas del himno de La Internacional en los campamentos del Ejrcito Defensor de la Soberana Nacional de Nicaragua. [10] En determinado momento, como es sabido estos cuadros se separan de Sandino , lo cual ocurre como producto de orientaciones emanadas del Partido Comunista Mexicano en lo que fue un comportamiento extremadamente sectario de ste . Tales orientaciones fueron cuestionadas en el seno de la Internacional, a pesar de que con ellas los comunistas mexicanos crean estar cumpliendo con la nueva lnea vigente en la organizacin mundial, que defina la estrategia de clase contra clase, significando esto que los partidos comunistas deban romper con todo aquello que no significara un compromiso con el socialismo; compromiso que sin embargo exista en Sandino, quien se encarg de dejar claro que nunca tuvo disputas ideolgicas con sus ex compaeros, en este caso Farabundo Mart, [11] con cuyas ideas aclar que siempre estuvo de acuerdo, [12] y a quien con motivo de su muerte en la insurreccin campesina de su pas, rindi homenaje en acto cuyas fotos han sido recientemente desenterradas del olvido por su nieto, Walter Castillo y publicadas en el libro de Sandino recientemente editado por la Fundacin que dirige Castillo, y que Sandino mismo orient publicar bajo el irnico ttulo El bandolerismo de Sandino en Nicaragua.

Llama la atencin el hecho de que el triunfo en China, de la primera revolucin socialista despus de la Revolucin Rusa, ocurriera hasta seis aos despus de disuelta la Internacional Comunista o Tercera Internacional en 1943, oficialmente como producto de la madurez de los partidos comunistas, pero en realidad como resultado de un compromiso de Stalin con sus aliados capitalistas contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La Internacional fue sustituida entonces por una combinacin de la llamada comunidad de pases socialistas q ue en gran medida surgi como producto de la liberacin por el Ejrcito Sovitico, de los pases de Europa del Este de la ocupacin alemana , las conferencias mundiales de los partidos comunistas y sobre todo, el Pacto de Varsovia (alianza militar entre los pases socialistas de Europa, y contraparte de la OTAN). Incluso antes, la primera revolucin socialista de la historia triunf cuando ya la Internacional de la poca (la Segunda) se haba desintegrado. Pocos aos despus de la Segunda Guerra Mundial se integraron a la comunidad de pases socialistas: China (antes de su ruptura con la Unin Sovitica), Viet Nam, Laos y Cuba, pases a los que el socialismo no lleg, sino que ellos llegaron al socialismo como producto de procesos revolucionarios autctonos, luego del triunfo en ellos de las revoluciones de liberacin nacional; igual que en el caso de Corea del Norte, que sin embargo siempre tuvo poca presencia internacional debido a su filosofa de la autosuficiencia, conocida como la idea Zuche.

La Cuarta Internacional fue organizada en 1938, en contra de la Tercera ; y segn sus organizadores en consecuencia con la lnea de sta hasta su Cuarto Congreso, que haba tenido lugar en 1922. La razn argumentada por su fundador, Len Trotsky, fue que la Tercera Internacional haba dejado de ser la expresin organizada de la revolucin socialista mundial para convertirse en un aparato burocrtico al servicio de la diplomacia sovitica, como expresin de lo que l consideraba como la degeneracin de la revolucin socialista en un Estado burocrtico en la Unin Sovitica, de donde fue expulsad o luego de haber sido uno de los principales dirigentes de aquel proceso ( principal jefe de la insurreccin que tuvo como resultado la toma del poder por los bolcheviques la fraccin comunista dirigida por Lenin , jefe de relaciones exteriores de la Rusia revolucionaria y luego, fundador y primer jefe de la Guardia Roja, luego llamada Ejrcito Rojo y por ltimo, Ejrcito Sovitico).

Al morir asesinado Trotsky en 1940, sus seguidores se caracterizaron por un comportamiento altamente polmico que los llevara a sucesivas e interminables divisiones internas, lo cual no es ajeno a su concepcin de que la revolucin socialista debe ser mundial o no ser, y producto de ello esta Internacional no ha promovido una sola revolucin en pas alguno, precisamente por no concebirla dentro de las fronteras nacionales. Tal situacin ha llevado a l a inaccin de sus integrantes, producto de que la ausencia de procesos revolucionarios a promover y defender los ha conducido a la sustitucin de las tareas prcticas de la lucha revolucionaria por la polmica excesiva (ausencia de combinacin entre teora y prctica) que lleva al sectarismo, otra de sus caractersticas y origen del divisionismo que ha caracterizado a esta versin de la Internacional a lo largo de su trayectoria. Manifestacin de ello es el hecho de que actualmente existen varias organizaciones mundiales todas integradas por partidos que siempre fueron extremadamente pequeos que se autoconsideran como la legtima Cuarta Internacional. An ms, cada vez que surge un nuevo proceso revolucionario estos partidos se dedican a atacarlo, de forma tal que su actividad poltica est ms orientada a esto que a combatir contra las fuerzas de la reaccin a nivel mundial.

George Novack, en su libro La P rimera y S egunda Internacional , dice:

Trotsky caracteriz el perodo de actividades internacionales de la clase obrera, realizadas durante la Primera Internacional, esencialmente como una anticipacin. El Manifiesto Comunista fue la anticipacin terica del movimiento obrero moderno. La Primera Internacional fue la anticipacin prctica de las asociaciones obreras mundiales. La Comuna de Pars fue la anticipacin revolucionaria de la dictadura del proletariado.

Ms tarde, Lenin caracteriz la Tercera Internacional como la Internacional de la accin, que empez a poner en prctica la primera gran contribucin de Marx a la teora poltica: la idea de que la clase obrera tena que luchar por establecer la dictadura del proletariado.

El puente histrico entre la Internacional de la anticipacin y la Internacional de la accin fue la Segunda Internacional. sta puede caracterizarse brevemente como la Internacional de la organizacin, que puso en pie a amplias masas de trabajadores en numerosos pases y los organiz en sindicatos y en partidos polticos obreros. [13]

Siguiendo esta lgica, la Cuarta habra sido la Internacional de la crtica , debido a que su fundamento fue el cuestionamiento (independientemente de qu tan acertadamente haya sido hecho) al rumbo (con toda certeza cuestionable) de la construccin del socialismo en la Unin Sovitica con posterioridad a la prematura muerte de Lenin.

La necesidad ya fundamentada arriba de instaurar una Quinta Internacional debe tomar en cuenta la experiencia vivida por las anteriores versiones de la organizacin mundial de los revolucionarios. Alicia Sagra, en su libro La Internacional, plantea que la Primera Internacional fue un Frente nico, la Segunda una Federacin de partidos socialistas, y la Tercera el primer Partido Revolucionario Mundial (), que responda a una nueva poca, la poca imperialista de lucha por el poder, la poca de la Revolucin Socialista, por eso no slo tena posiciones programticas que respondan a esa tarea, sino tambin el rgimen de funcionamiento necesario para ello: el centralismo democrtico. [14]

En este sentido, la Cuarta Internacional habra sido el primer intento (aunque impotente y fallido) por retomar el rumbo revolucionario de ese partido mundial. Tanto la Primera Internacional como la Segunda, existieron cuando an Lenin no haba elaborado su teora de la actualidad de la revolucin, integrada por la teora de la situacin revolucionaria y la del partido de vanguardia, siendo desde entonces esta ltima, rectora del funcionamiento de todas las organizaciones revolucionarias del mundo (al menos las identificadas con el marxismo-leninismo , que obviamente no son slo las que se autodenominan partidos comunistas; algunas de estas organizaciones han tenido que aplicar los principios emanados de la teora leninista en condiciones diversas que han demandado de ellas un alto nivel de creatividad y flexibilidad).

La Quinta Internacional y la teora leninista del partido de vanguardia.

La teora leninista del partido de vanguardia plantea la necesidad de una organizacin poltica integrada o dirigida (segn las circunstancias) por revolucionarios que hagan de tal condicin su profesin y oficio ( militantes o cuadros polticos segn el caso a tiempo completo), lo cual responde a la necesidad de que esta organizacin acte de forma permanente, promoviendo el cambio revolucionario cuando la situacin revolucionaria est planteada o haya sido creada por ella (cuando l os de abajo no quieran y los de arriba no puedan seguir viviendo como hasta entonces , como dira Lenin ) . [15] La situacin revolucionaria puede surgir espontneamente (caso en el cual el carcter espontneo de tal situacin puede ser relativo por responder posiblemente a un acumulado de trabajo poltico y organizativo de la organizacin poltica de vanguardia , o de lucha armada organizada por sta como factor de motivacin para la integracin de una porcin suficientemente significativa de la sociedad a la lucha contra el sistema) ; tambin puede darse como producto de la aceleracin artificial por la vanguardia, del proceso social que conduce a ella; o puede ser totalmente creada por la vanguardia cuando sus acciones y el contexto en que stas se dan as lo permite. Pero la situacin revolucionaria slo se convertir en revolucin si la vanguardia se encarga de que as sea, lo cual se corresponde plenamente con la importancia dada por los clsicos del marxismo al factor subjetivo en la realidad y el desarrollo sociales, despus ignorada tanto por el dogmatismo revolucionario como por los idelogos de la reaccin.

La vanguardia es la organizacin poltica que constituye e l motor de la revolucin , debido a que la envergadura de lo que se requiere para hacerla triunfar implica una accin poltica bien organizada, en la que es un elemento fundamental la disciplina. De la teora leninista del partido de vanguardia se deriva la concepcin del centralismo democrtico como rector de la vida interna de las organizaciones polticas de carcter revolucionario. El centralismo democrtico consiste en t rabajo, direccin y decisin colectivos; direccin y decisin nicas; responsabilidad individual ; electividad y revocabilidad de los cargos con rendicin peridica de cuentas ; subordinacin jerrquica ( de los organismos inferiores a los superiores ) ; derecho a la crtica interna y deber de la autocrtica.

Uno de tantos prejuicios antileninistas surgidos del colapso que sufriera el modelo conocido como socialismo real en su versin sovitica y europea, es el de confundir la concepcin de la organizacin poltica de vanguardia con el sectarismo y el dogmatismo que, estando presente en muchas organizaciones de izquierda por razones que trascienden el contenido de este artculo, han hecho que en stas se desarrolle el culto de la personalidad, el autoritarismo y la tendencia a la sustitucin de las clases populares en la lucha revolucionaria o en el ejercicio del poder, en nombre de los intereses superiores de las mismas. Pero la concepcin de la vanguardia ya detallada con anterioridad surge del carcter desigual del desarrollo en general, y se explica filosficamente por la ley dialctica de la unidad y lucha de los contrarios: la necesidad histrica de los cambios sociales determina la existencia de sujetos portadores de los cambios histricamente necesarios, pero tales sujetos que reflejan la realidad de la cual forman parte, confrontndose con ella , por ser quienes escapan a la hegemona ideolgica ejercida por el grupo social dominante, son minora cuando aparecen como primeros sntomas de los cambios que la realidad social y la historia demandan; y son por tanto, la vanguard ia de la lucha por esos cambios siempre que se aglutinen y organicen debidamente en funcin de stos. Su misin histrica consiste por consiguiente, en educar ideolgicamente a l sujeto de l os cambio s que en esa medida se integrar en su seno, y conducir polticamente el proceso que a dichos cambios corresponde para orientar estratgicamente el rumbo de las transformaciones revolucionarias que tendrn lugar como consecuencia de ello.

De igual manera y con origen en el mismo fenmeno, la concepcin lenini s ta de la vanguardia se ha estigmatizado por las caractersticas concretas de las organizaciones que hicieron suya esta concepcin; caractersticas que en gran medida responden a las circunstancias especficas en que surgieron y han debido actuar estas organizaciones. En otras palabras, se ha confundido la concepcin de la vanguardia con algunas de sus variantes; en parte por ser stas las que adopt el partido revolucionario cuyo origen fue precisamente la formulacin por Lenin de la teora del partido de vanguardia.

Esta variante es la de una vanguardia vertical hacia adentro (en la que el derecho a la crtica est limitado al seno de la organizacin o en la que el derecho a emitir opinin est limitado al momento en que an la organizacin poltica no ha asumido una posicin oficial respecto al tema respecto al cual se ejerce tal derecho) y cerrada hacia afuera (en la que no puede entrar todo el que quiera). P ero esta variante (independientemente de en qu casos se haya justificado y en qu casos no sea as ) no tiene por qu ser considerada como inherente a la condicin de vanguardia que es propia de una organizacin poltica consecuentemente revolucionaria, la cual puede por tanto ser tambin horizontal hacia adentro (en la que la crtica se pueda ejerc er pblicamente y en la que pueda emitirse opinin distinta a la de la organizacin poltica sobre temas acerca de los que por tanto ya sta haya tomado posicin, o bien la primera de estas prerrogativas) y abierta hacia afuera (a la que pueda pertenecer todo el que lo desee) . Otro criterio para definir como vertical u horizontal una organizacin de vanguardia podra ser el mtodo de seleccin de sus militantes cuando existen diferentes categoras de miembros: sera vertical en el caso de que los militantes sean seleccionados por la dirigencia (como ocurra en el FSLN en la dcada de los ochenta), y abierta cuando tal condicin sea opcional de cada miembro (como pas a ser en el mismo partido desde 1994 hasta que desaparecieron las dos categoras), habiendo un punto intermedio en caso de que los militantes sean electos por el organismo de base al qu e les correspondera pertenecer, tal como ocurre en el Partido Comunista de Cuba .

Lo dicho aqu sobre el tema de la vanguardia es vlido para la condicin de vanguardia como carcter de la organizacin poltica (caso en el cual se trata de una organizacin de vanguardia) , y no solamente para tal condicin en el sentido de la capacidad de conduccin poltica, liderazgo e influencia que la organizacin de la cual se trate haya podido desarrollar en cada momento histrico en el seno de la sociedad a la que pertenece (caso en el cual la organizacin en cuestin sera no solamente de vanguardia, sino tambin la vanguardia) .

Se ha hecho hincapi e n este tema de la teora leninista de la vanguardia y el centralismo democrtico con el objetivo de desbrozar el camino que conduce hacia una propuesta concreta sobre el carcter que debera tener en consecuencia con su necesidad la Quinta Internacional. Segn lo dicho anteriormente acerca de las caractersticas del mundo actual que demandan la existencia de una organizacin revolucionaria a nivel mundial, sta sera histricamente el partido mundial del movimiento revolucionario , por segunda vez constituido pero luego de una primera experiencia y en circunstancias distintas a la primera.

Un elemento importante a tomar se en cuenta es el ya sealado acerca de que no ha triunfado nunca ninguna revolucin como producto de la estrategia de ninguna Internacional (incluso la Comuna de Pars, nico triunfo revolucionario efmero, pero triunfo al fin durante la existencia de una Intern acional la Primera , no fue producto de un plan que sta tuviera al respecto; al contrario y como se ha explicado , el propio Marx plante en su momento que un eventual alzamiento de los obreros parisienses estaba destinado al fracaso, aunque l y la Internacional de la que era figura central, apoyaron la Comuna una vez que dicho levantamiento hubo triunfado ; ms bien, el fracaso de la Comuna fue para la Internacional una herida mortal que la llevara a su disolucin ). Sin embargo, debe reconocerse otra verdad histrica: que ninguna revolucin de carcter u orientacin socialista habra podido triunfar sin la existencia previa de la Internacional: la Revolucin Bolchevique no se concibe sin el trabajo educativo y organizativo previo que a nivel del proletariado europeo en su conjunto (incluyendo el ruso, por supuesto) hizo la Segunda Internacional; la Revolucin China difcilmente habra podido triunfar sin el apoyo recibido por la Internacional Comunista (a pesar de los errores cometidos inicialmente por sta al d ar orientaciones que ponan a los comunistas chinos a merced de sus adversarios mortales); incluso, la Comuna de Pars no habra tenido la importancia que tuvo como experiencia de lucha para las clases populares sin el anlisis que de ella hiciera Carlos Marx, la figura ms destacada de la Primera Internacional que adems, destac cuadros importantes en apoyo a los comuneros, quienes adems fueron asesorados militarmente por Federico Engels, la figura ms prominente de la Internacional despus de Marx y quien posea conocimientos de artillera que fueron de gran utilidad para prolongar la Comuna el tiempo suficiente que hara de ella una experiencia tan importante.

Anteriormente se expona la diferenciacin de las Internacionales, hecha por Alicia Sagra: la Primera Internacional fue un frente de masas, la Segunda una federacin de partidos, y la Tercera un partido mundial. En la actualidad, el frente de masas que fue la Primera Internacional est presente (con sus propias particularidades y guardando las distancias de todo tipo, especialmente por lo diferente de la poca) en el Foro Social Mundial; la federacin de partidos que fue la Segunda Internacional est presente (aunque no a nivel mundial, sino continental y sin llegar a ser propiamente una federacin, por tratarse ms bien de una instancia para el intercambio y el debate ms que para la coordinacin en la accin, que por supuesto tambin se practica) en el Foro de Sao Paulo. Hace falta hoy ms que nunca, por las razones ya planteadas antes el partido mundial de la revolucin que fue la Tercera Internacional.

La experiencia de la Primera Internacional demostr la necesidad de una organizacin con mtodos que permitieran una mayor efectividad en la accin, pudiendo decirse que en ella se pec de democratismo (vindolo en retrospectiva, pues debe tomarse en cuenta que eran apenas los inicios organizativos del movimiento revolucionario a nivel mundial y por tanto, no puede analizarse esto como un error en esa poca, sino en todo caso como un dficit objetivamente determinado por la poca ). La Segunda Internacional puso en evidencia la necesidad de contar con una teora poltica que indicara la manera mediante la cual debe organizarse la lucha revolucionaria; siendo dicha teora elaborada por Lenin y, aunque ya no fue utilizada por una Internacional que decaa ante el reto de la historia (la Segunda) , qued como una herramienta invaluable en la accin revolucionaria posterior que sin embargo, fue aplicada de forma mecnica y sectaria por la Tercera Internacional luego de la muerte de su fundador. Un error notable de esta Internacional (la Internacional Comunista) fue el excesivo verticalismo en su seno, de modo que las decisiones tomadas por el conjunto de los partidos (por votacin o incluso, a veces eran decisiones tomadas por el Partido Comunista de la Unin Sovitica o para ser ms claros, por Stalin) eran de obligatorio cumplimiento para cada uno de ellos, aunque se tratara de la situacin concreta de un pas especfico y en el partido correspondiente prevaleciera una posicin poltica diferente de la que era mayoritaria a nivel de la Internacional; lo cual adems, no tomaba en cuenta el peso de cada partido en cantidad de miembros, influencia en la sociedad, etc.

En este sentido, la Quinta Internacional (la del perodo de la globalizacin y la del momento decisivo en el que debido a la crisis ecolgica, si no triunfa esta vez la revolucin socialista a nivel mundial la humanidad estara llegando a su fin ) vendra a ser para su funcionamiento efectivo en cierto modo, un trmino medio entre el partido mundial en el mismo sentido que lo fue la Tercera , y la federac in constituida por la Segunda, siendo a la vez de cierta manera, ambas cosas. Pero al mismo tiempo tomando en cuenta la importancia creciente del movimiento social (que ser retomada ms adelante) , la Quinta tendra cierta similitud con el frente de masas que fue la Primera y con la diversidad de sta, en aquel momento producto de que se daban apenas los primeros pasos organizativos del movimiento revolucionario a nivel mundial, y ahora como resultado de la bsqueda terica originada en la crisis de la rigidez que caracteriz a la teora revolucionaria oficialmente reconocida como tal, hasta el colapso del modelo social en cuyo contexto existi tal rigidez.

Al mismo tiempo, el programa de la Quinta Internacional tendra que ser producto de la experiencia no solamente exitosa , sino tambin fallida del socialismo precedente, tal como lo quiso ser sin lograrlo (posiblemente por la demasiado temprana muerte de su fundador, Trotsky) la Cuarta Internacional. E n la lnea de las denominaciones hechas por Trotsky de la Primera como de la anticipacin, por Novack de la Segunda como de la organizacin , por Lenin de la Tercera como de la accin y en este artculo de la Cuarta como de la crtica, l a Quinta Internacional sera de la organizacin, la accin y la crtica al mismo tiempo.

En concreto, e sta organizacin internacional de partidos revolucionarios tendra el carcter de un partido revolucionario mundial con decisiones de obligatorio cumplimiento para sus integrantes; pero hacindose una diferenciacin entre las que sean de carcter internacional, las regionales y las que se refieran a la situacin nacional de un pas especfico, aumentando la importancia de la posicin poltica del partido o partidos del pas o regin (respectivamente) que corresponda, en tanto la situacin tenga un carcter ms local y menos mundial; de manera que por ejemplo, al tratarse de la situacin especfica de un pas, no pueda adoptarse ninguna decisin con la que no est de acuerdo el partido correspondiente, entre otras cosas porque tal decisin sera inaplicable.

De igual forma, todas las decisiones tendran que tomarse por consenso y no por mayora, para as evitar incoherencias entre el peso del voto y el de la organizacin poltica que lo ejerce, siendo por lo dems irrisorio establecer parmetros segn los cuales el peso de cada organizacin determine el nmero de votos con que cada una cuente, a lo que debera agregarse que ese peso es cambiante y no siempre se est en condiciones de percibir el momento en que tal modificacin tiene lugar. De modo pues, que esta propuesta podra considerarse como orientada hacia la mayor apertura posible en el marco de la necesidad de que exista un partido mundial de la revolucin, que en aras de su efectividad debe incluir la disciplina como un principio en su funcionamiento. En otras palabras, en esta nueva Internacional se estara combinando la mxima libertad con la mxima disciplina posibles, para lo cual el centralismo democrtico como expresin de la teora del partido de vanguardia, flexiblemente aplicado contina siendo no solamente til, sino indispensable.

La presencia de varias organizaciones de un mismo pas obligara a stas a actuar juntas en lo que respecta a las lneas estratgic as internacionales, lo cual sera motivo para su acercamiento mutuo , incluso posiblemente hasta convertirse en una misma organizacin o cuando menos, a aliarse para efectos de la vida poltica interna del pas al que pertenecen, pudiendo ser esto ltimo una norma interna en el funcionamiento de la Internacional, que podra contribuir decisivamente a la unidad de la izquierda a nivel local y como consecuencia, tambin a nivel mundial. Sin embargo y para que exista una coherencia mnima , la(s) primera(s) organizacin(es) en incorporarse dentro de cad a pas debera(n) tener poder de veto respecto al ingreso de otra(s) organizacin(es) del mismo pas. Lo que no parece razonable es la propuesta de l escritor y periodista argentino Luis Bilbao, de que el rgano de direccin internacional est integrado slo () por representantes de partidos de aquellos pases donde no exista ms de una organizacin reconocida, puesto que constituye una contraproducente (adems de injusta) discriminacin posiblemente en detrimento de la calidad de tal rgano de direccin.

Un asunto importante en vista del creciente peso de los movimientos sociales como producto de la potencialmente revolucionaria decadencia de los partidos polticos en tanto expresin de la crisis del sistema poltico democrtico representativo sera el ingreso no solamente de partidos polticos, sino de organizacion es sociales; muchas de las cuales han asumido incluso, tareas polticas propias de los partidos de vanguardia, tal como es el caso del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil para la situacin del sector rural en el gigantesco pas sudamericano.

U n tema muy importante en relacin con la cohesin de la nueva Internacional es el de l vnculo de dicha cohesin con la diferencia entre lo poltico y lo ideolgico. Luis Bilbao plantea que la Quinta Internacional debera caracterizarse por su heterogeneidad ideolgica y su homogeneidad poltica , [16] frente a lo cual habra que agregar lo siguiente: La heterogeneidad i deolgica se tendra que asumir como el punto de partida para sealar la necesidad de un planteamiento ideolgico comn (la unidad nace de la diversidad) , pues de lo contrario la Internacional sera una alianza para alcanzar objetivos mucho ms transitorios y por tanto, mucho menos definitivos que los de una fuerza identificada con el objetivo estratgico (e ideolgicamente comn por sus alcances ) de sustituir el capitalismo por el socialismo como paso intermedio para la construccin de una sociedad completamente justa y libre; igualitaria en lo social (luego de la transicin socialista, equitativamente igualitaria); equitativa en cuanto al gnero y en lo generacional ; ecolgicamente sostenible; y suficientemente prspera en lo econmico para garantizar las condiciones mnimas indispensables del bienestar material y espiritual, y no para la ecolgicamente insostenible y tradicionalmente aceptada por el marxismo manualesco satisfaccin de las necesidades crecientes, siendo vlido en este sentido lo que Ral Sendic identificaba como el aislamiento de las necesidades principales para su plena satisfaccin; [17] una sociedad en la que el ser humano acte, trabaje y produzca bienes y riquezas motivado espiritual y colectivamente.

Estas son las premisas mnimas indispensables alrededor de las cuales pueden hacer causa comn todos los revolucionarios del mundo (comunistas marxistas y de todas las tendencias posibles, socialistas revolucionarios, anarquistas, cristianos por la liberacin del ser humano respecto a la enajenacin del consumismo individualista, etc.); es decir, la heterogeneidad ideolgica tendra necesariamente los mismos lmites que existen entre revolucin y reforma como objetivo programtico final o lo que constituye para un movimiento poltico su razn de ser. En otras palabras, todas las organizaciones polticas y sociales que pertenezcan a la Internacional deberan identificarse entre s en base a su compromiso comn con la transformacin revolucionaria de la sociedad o lo que es igual, la sustitucin del sistema capitalista (basado en la explotacin entre unos seres humanos y otros para la creacin y concentracin de riquezas en funcin de su acumulacin por aque llos en cuyas manos se concentra n) por el sistema socialista (basado en la colaboracin entre los seres humanos para la creacin y distribucin de las riquezas en funcin de la satisfaccin de las necesidades vinculadas con el bienestar material y espiritual de todos los individuos); pues es en funcin de esto que se plantea precisamente la necesidad de la accin revolucionaria comn a nivel mundial en la poca de la globalizacin y la crisis actual del capitalismo, en este ltimo caso por ser esta crisis la del sistema que sera suprimido por la revolucin.

M ientras por su parte, la heterogeneidad ideolgica limitara la homogeneidad poltica a ciertos temas que deben ser i dentificados bajo el mtodo antes planteado de que en tanto ms global es sea n, ms homogeneidad exista respecto a ellos y viceversa, en tanto su carcter sea ms local, haya ms heterogeneidad alrededor suyo.

La lucha revolucionaria como actitud ante la vida y la transformacin revolucionaria de la sociedad como actitud ante la realidad social.

Quizs el cuest ionamiento ms importante que ha tenido e l reciente llamamiento a la formacin de la Quinta Internacional sintomticamente hecho por Hugo Chvez, lder del proceso revolucionario que ha servido de locomotora al actual auge de la izquierda en Amrica Latina como parte de las condiciones favorables a un cambio revolucionario a nivel continental en un plazo ms corto que largo en el nico lugar del mundo donde existe un clima poltico favorable a la socialmente necesaria y ecolgicamente urgente revolucin mundial ha sido que una Internacional debe ser resultado de un proceso de bsqueda y construccin de propuestas y no al contrario, y que por tanto no se puede hacer un llamado a organizar la Internacional y dejar que sta se encargue luego de identificar las acciones comunes que puedan convocar a los revolucionarios del mundo, sino que es la identificacin previa de estas acciones lo que debe servir como punto de partida para la conformacin de la Internacional, en caso de que como producto de la identificacin de dichos puntos, resulte la certeza de que sta es necesaria.

La autenticidad de la actitud revolucionaria ante la vida y la realidad social se pu ede comprobar de dos maneras, e identificando en quienes se autoproclaman revolucionarios a uno de dos tipos de seres humanos , muy diferentes entre s : una manera es identificar estos dos tipos de persona estableciendo la diferencia existente entre l os que llaman a la lucha y la asumen, o acuden al llamado y luchan; y los que nunca luchan porque se la pasan a naliza ndo por qu lucharn , y por tanto lo mismo hacen con los llamados a la lucha: analizarlos, criticarlos, negarse a luchar y desmovilizar a los que acuden al llamado. Tal como dijo Fidel Castro hace ms de cuarenta aos (vase el encabezado de este artculo), quienes adems de plantear que no es el momento de luchar o que la lucha planteada no es la correcta, utilizan este planteamiento como justificacin terica para negarse a luchar, a lo que estn renunciando no es a un tipo de lucha revolucionaria , sino a la lucha revolucionaria misma.

La otra manera de medir la autenticidad revolucionaria es distinguir entre estos dos tipos de seres humanos en relacin con el tema de las transformaciones revolucionarias y las reformas: tal como lo plante Rosa Luxemburgo (en la frase igualmente plasmada al inicio de este trabajo) , cuando el cambio revolucionario es declarado imposible o inviable, y producto de ello se asume el camino de las reformas en espera de un futuro lejano en el que quizs se puedan hacer los cambios o en el que como producto de las reformas, stos se den como frutos maduros, a lo que se est renunciando no es a una manera de hacer la revolucin, sino a la revolucin misma que se plantea como objetivo el cambio de sistema, y las reformas dentro del sistema se convierten en el objetivo final de quienes pregonan este camino.

Q uienes cuestionan el llamado a La Internacional hecho por Chvez y ms an, el indispensable plazo planteado para su instalacin por los partidos de izquierda reunidos en Caracas en ese momento, quedan sin argumento alguno con slo una pregunta: quin se encargara, en el esquema planteado por ellos, de esa bsqueda previa de acciones comunes o temas que identifiquen entre s a las organizaciones de izquierda del mundo entero , para despus en caso de que se llegue a la conclusin de que es necesario hacer el llamado a la Internacional ? Esa bsqueda es necesari a , sin duda; pero primero debe definirse quines l a harn . E n el esquema de quienes nos identificamos con el llamado de Chvez y con la necesidad del plazo planteado por la urgencia de lo que debe hacerse al respecto, el llamado es precisamente a esa bsqueda; la convocatoria a la Quinta Internacional es en primer lugar, a la identificacin colectiva de la s acci ones comunes y de las posiciones que identifiquen entre s a todas las organizaciones revolucionarias y a los revolucionarios desorganizados del mundo para luchar juntos como nica manera de que esa lucha triunfe en el mundo actual. Es decir, primero debe motivarse y es eso lo que ha hecho Chvez esa bsqueda consciente y comn de q uienes est ando conscientes de la necesidad de hacerlo , de esta manera se reconozcan mutuamente y as, colectivamente hacer que surjan las ideas para darle forma concreta a la existencia de algo tan grande y tan importante, y que por eso mismo es imposible de lograr sin ese impulso previo, sin ese entusiasmo y esa accin colectiva previos , cuya primera gran meta deber ser, por consiguiente, convocarse; reunirse; identificarse mutuamente. Que es para lo que se ha planteado como plazo e l mes de abril del presente ao; e s la nica manera de acudir en tiempo y forma a globalizar la lucha y la esperanza, actual equivalente de l viejo llamado de Marx y Engels a la unidad de los proletarios, hecho ahora desde el Foro Social Mundial, pionero formidable de la Quinta Internacional o por el contrario es decir, de no llegar sta a existir , una forma muy ingeniosa del sistema para entretener en conversaciones consigo mismos y desahogos interminables a quienes pretenden cambiarlo o creen querer hacerlo , precisamente para que ese entretenimiento se lo impida. No esperemos ms, compaeros: revolucionarios del mundo, UNMONOS. ltimo aviso.

1


[1] Una introduccin necesaria al Diario del Che en Bolivia ( Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, p. 8 ).

[2] www.castillasocialista.org

[3] Lenin, Vladimir I., Marxismo y revisionismo (Obras escogidas, Editorial Progreso, Mosc, sf, p. 20).

[4] Las contradicciones terminales conducen directamente al colapso del sistema, aunque la duracin entre el inicio de la contradiccin y el colapso que ella produce, vara segn cada contradiccin especfica; las contradicciones crticas, por su parte, conducen al sistema a sus crisis peridicas que, sumadas, tambin lo conducen al colapso, pero indirectamente.

[5] Segunda Declaracin de La Habana, www.pcc.cu , p. 17.

[6] Lenin, Vladimir I., El Estado y la Revolucin (Obras completas, Editorial Progreso, Mosc, sf , p. 298 ).

[7] Sandino, Augusto C., El pensamiento vivo, t. I, Editorial Nuevo Nicaragua, Managua, 1984, p. 341.

[8] Sandino, Augusto C., Ob. Cit., t. II, pp. 69.

[9] Idem, pp. 65, 69 a 73 y 80.

[10] Fonseca, Carlos (citado por), Sandino, guerrillero proletario (Obras, t. I Bajo la bandera del sandinismo , Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1985, p.353 ).

[11] Romn, Jos, Maldito pas, p. 137.

[12] Sandino, Augusto C., Ob. Cit., t. II, p. 366.

[13] Sagra, Alicia (citado por), La Internacional, Ediciones FOS, Buenos Aires, 2004, p. 21.

[14] Idem, p. 37.

[15] Lenin, Vladimir I., La bancarrota de la Segunda Internacional, Editorial Progreso, Mosc, 1977, p. 13.

[16] Bilbao, Luis, Hora de definiciones (revista Amrica XXI, # 56/57, diciembre 2009 a enero 2010, Caracas, p. 48).

[17] Sendic, Ral, Reflexiones sobre poltica econmica, Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1986, p. 3.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter