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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2005

El fruto del tsunami

Txente Rekondo
Gain


Cuando la mayora de la poblacin mundial se recupera del impacto visual provocado por la catstrofe de los tsunamis en Asia, la mayor parte de las regiones afectadas tienen ante s un futuro ms oscuro si cabe. Porque mientras se siguen haciendo lecturas moralistas y se tiende a buscar soluciones a corto plazo, la mayor parte de las consecuencias que a largo plazo va a ocasionar esta catstrofe estn siendo aparcadas.

Este cruel acontecimiento natural ha puesto sobre la mesa una serie de asuntos que normalmente han trascurrido en un segundo plano o han permanecido ocultos ante el gran pblico occidental. Uno de ellos es el que rodea al turismo. El hecho de que entre las vctimas mortales se
encuentren occidentales ha dado otra trascendencia, sin duda alguna mayor, al siniestro.

Esas zonas tursticas ahora devastadas eran las postales que se vendan en muchas agencias y que ocultaban una realidad que ahora a salido a la luz pblica. En torno a esos importantes complejos se concentran importantes poblaciones que en la mayora de los casos viven en unas peligrosas condiciones. Por eso, ms all del cinismo occidental de esos turistas que son capaces de tomar el sol en esas condiciones, se impone un anlisis ms profundo.

En muchas ocasiones se tiende a denunciar el turismo sexual como el punto negro del negocio, pero es evidente que hay otros que no se quieren mencionar. La explotacin del medio ambiente recoge en ocasiones una triple explotacin, natural, social y ecolgica. As, a los impactos
visuales sobre la naturaleza, o la desaparicin fsica de viviendas para "adecentar los complejos hoteleros", se une tambin la degradacin de los
ecosistemas naturales.

La deforestacin, los daos y alteraciones de las zonas costeras para construir esos "parasos", la degradacin de recursos naturales como el
agua... son algunos de los ejemplos ms visibles en lnea con lo mencionado anteriormente. A ello se le debe sumar algunos aspectos socioeconmicos. En este turismo nos encontramos por regla general que la inversin es extranjera, y por eso el control y los beneficios normalmente estn en esas mismas manos. Si bien es cierto que se genera empleo en torno a estos complejos, tambin lo es el tipo de trabajo que se ofrece y adems en torno a este boom turstico se generan un importante nmero de desigualdades y alteraciones sociales que no se reflejan en los catlogos, un ejemplo de ello son los ms de 50.000 trabajadores de Myanmar, que estn en Tailandia sin permiso.

Tambin conviene resaltar aqu las condiciones que soporta el desarrollo global dentro de esas zonas del continente asitico. La inestabilidad del
medio natural se sita en el centro de ese escenario. Los movimientos migratorios hacia las ciudades o en el entrono de las zonas tursticas han
aumentado la inestabilidad del terreno. As la falta de canalizaciones y drenajes ha facilitado la sucesin de inundaciones. Por otro lado la
construccin de viviendas en zonas con pendientes tambin ha trado un aumento en el riesgo de avalanchas y movimientos de tierras. Por lo
general, es la poblacin con menos recursos econmicos la que tiende a instalarse en las zonas ms peligrosas, como las mencionadas o las mismas orillas de los ros.

Otros intereses

Tras los llamamientos de algunos estados para llevar adelante toda una campaa de ayuda humanitaria, se esconden otros intereses que poco tienen que ver con el calificativo de humanitario. En el medio de esta catstrofe todava quedan los que no pierden la oportunidad de sacar tajada, tal y como lo han hecho a lo largo de las ltimas dcadas en acontecimientos similares, y barnizado todo ello con el paraguas que ofrece esa mal llamada "ayuda humanitaria".

Un ejemplo claro de todo ello es la actitud que han mantenido los gobierno de Sri Lanka e Indonesia, intentando aprovechar la devastacin para
incrementar su ofensiva contra los rebeldes tamiles en el primer caso y contra la resistencia separatista de Aceh en el segundo. La intoxicacin
meditica en la lnea de desprestigiar a la resistencia tamil (acusndola de secuestrar nios para incorporarlos a sus lneas), unido a los obstculos para que la ayuda y los testigos extranjeros puedan acceder a la zona no hace sino confirmar la desconfianza hacia un gobierno que es capaz de aprovechar estas circunstancias para conseguir crditos polticos o avances militares.

Y otro tanto ocurre en Aceh, una de las zonas ms castigadas por el desastre. Mientras que el Movimiento Aceh Libre (GAM) ha ofrecido una
tregua unilateral, el ejrcito indonesio ha seguido con sus operaciones militares al tiempo que obstaculiza la presencia extranjera en la zona.

Utilizando la debilidad de la poblacin ante estos acontecimientos, el gobierno central busca una rendicin de la guerrilla independentista, y evitar sobre todo que se investigue su actuacin en Aceh, marcada por los abusos sobre los derechos humanos y un elevadsimo ndice de corrupcin.

Tal vez por ello las organizaciones que envan ayuda a la zona deberan hacerlo directamente hacia las organizaciones locales y no dejar en manos
de esas corruptas autoridades locales la ayuda que el pueblo de Aceh espera recibir.

Pero tambin hay otros actores interesados en buscar beneficios en esta situacin. Y una vez ms nos encontramos con las maniobras
estadounidenses. Washington busca por un lado desviar la atencin mundial de su fracaso en Irak o Palestina, apareciendo como uno de los mayores donantes "humanitarios" ante esta crisis. Pero por otro lado busca posicionarse nuevamente en esta regin asitica, al tiempo que condiciona la operacin de ayuda al control de la misma, desplazando a Naciones Unidas de ese papel.

Otro ejemplo lo encontramos en la actitud del gobierno indio, quien no puede responder a las demandas de su castigada poblacin, pero que no tiene ningn problema para rechazar la ayuda exterior al tiempo que se compromete a donar ayuda a otros pases. India pone por encima de los
intereses de su poblacin sus propios intereses geopolticos. Y esa lnea que marca persigue que Estados Unidos se posicione en su favor en otros
conflictos que mantiene con Pakistn, al tiempo que quiere presentarse como una potencia emergente y que presenta su candidatura al control de Asia, en parte como freno de China, lo que sera del agrado norteamericano.

Tras los primeros efectos devastadores de los tsunamis, queda por analizar las consecuencias a largo plazo, esas que probablemente no sean descritas ni analizadas en el bombardeo diario al que nos vemos sometidos estos das. La recuperacin de la vida de esas poblaciones no pasa por la rpida recuperacin de los complejos tursticos, sin por articular las medidas que les proporciones la posibilidad de disponer libremente de sus vidas y de su futuro. Y si algo se puede aprender ante esta situacin es que an en los peores momentos siempre hay alguien dispuesto a hablar de moralidad y tica, de "ayuda humanitaria" para disfrazar y ocultar la realidad de una situacin en parte consecuencia de las polticas de los que ahora se lamentan. Se hace ms necesario que nunca plantear un cambio en la direccin que lleva el negocio turstico, pues este no es sino un apndice de un proyecto ms amplio que busca regir al mundo segn sus intereses. Y como hemos visto estos das, ni las olas de los tsunamis le hacen cambiar de rumbo.



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