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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2010

Por qu ha sobrevivido la repblica islmica de Irn?

Ervand Abrahamian
merip.org


La defuncin de la Repblica Islmica de Irn fue pronosticada incluso antes de su nacimiento. Durante los agitados meses de 1979, antes de que se declarara oficialmente la Repblica Islmica, muchos iranes y extranjeros tanto acadmicos como periodistas, participantes como observadores, conservadores como revolucionarios pronosticaron con conviccin su inminente desaparicin. Considerando cada protesta callejera, cada huelga y cada conflicto provincial como un presagio de su inevitable cada, daban al nuevo rgimen unos pocos meses de vida o, en el mejor de los casos, unos pocos aos.

Tales predicciones eran comprensibles. Despus de todo, Irn por no decir la historia del mundo ha producido pocas teocracias completamente maduras. Regmenes que a menudo pasaban por ser teocracias, despus de un examen ms detallado han resultado no serlo. La Inglaterra de Cromwell estaba controlada por los generales y la aristocracia terrateniente. Eran los prncipes, y no los predicadores, quienes gobernaban los estados luteranos. Incluso la Ginebra de Calvino, uno de los primeros estados totalitarios, estaba administrada por juristas laicos, en lugar de seminaristas. [3] Adems, pocos en 1979 podan contemplar la posibilidad de que clrigos formados en el seminario pudieran administrar un pas que haba experimentado medio siglo de moderno desarrollo y que era el hogar de cientos de miles de ingenieros, doctores, cientficos, funcionarios, profesores y trabajadores de la industria. Cmo podran los mullahs, imbuidos por los escritos esotricos medievales, ocuparse de los formidables problemas del siglo XX? No haca falta ser trotskista en 1979 para pensar que la cada del Shah preparara el terreno, de manera rpida e inevitable, para una ms profunda revolucin permanente. [4]

A pesar de los pronsticos, la Repblica Islmica no slo ha sobrevivido tres dcadas completas, sino que en los ltimos aos ha sido presentada como la mayor potencia de Oriente Medio que amenaza tanto a sus vecinos como a la nica superpotencia mundial. En los Estados Unidos a menudo es descrita como una mezcla entre el Imperio Sasnida y el Tercer Reich, entre el antiguo califato y la Unin Sovitica. Dejando de lado las razones geopolticas por las cuales se ha engordado la imagen de un Estado del Tercer Mundo con un ejrcito de cuarta categora, la pregunta que merece la pena plantear es: Cules son las razones por las que la Repblica Islmica ha sobrevivido durante treinta aos?

Recibimiento a Jomeini

Cuatro respuestas acuden fcilmente a nuestra mente. Ninguna, sin embargo, resiste un examen detallado. La primera es que el rgimen clerical ha desencadenado el reino del terror. Es cierto que la Repblica Islmica a veces ha empleado la violencia: en 1979, inmediatamente despus de la revolucin, cuando ejecut a 757 personas, muchas de ellas miembros del rgimen del Shah; entre 1981 y 1985, cuando aplast una sublevacin de los cuasi-marxistas Muyahidin Jalk, ejecutando a 12.500; y en 1988, inmediatamente despus de la guerra de ocho aos contra Irak, cuando ahorc a 2.000 prisioneros, muchos de ellos, una vez ms, Muyahidin . Pero este bao de sangre, absurdo como es, palidece en comparacin con la violencia que acompa a otras grandes revoluciones, en especial las de Inglaterra, Francia, Mxico, Rusia y China. Tambin palidece si lo comparamos con las carniceras de las contrarrevoluciones de derechas en Indonesia, Amrica Central e incluso Francia, en 1848 y 1870. Adems, la violencia tambin se cobr sus vctimas dentro del rgimen, incluyendo a un presidente, un primer ministro y el ayatol Mohammad Beheshti, lder en la sombra dentro del clero, as como varios miembros del gabinete ministerial, diputados del parlamento, jueces, personas encargadas de dirigir la oracin del viernes y miembros de los Guardianes de la Revolucin Islmica. En general, la violencia, ms que fortalecer a la Repblica Islmica, la ha debilitado.

La segunda razn que a menudo se invoca para explicar la supervivencia de la Repblica Islmica es la guerra entre Irn e Iraq (1980-1988). Es cierto que la invasin inicial de los iraques reuni a la nacin en torno al gobierno. Pero la reanudacin de los combates a lo largo de la frontera iraqu en mayo de 1983, bajo el eslogan de guerra, guerra hasta la victoria y el camino a Jerusaln pasa por Bagdad perjudic mucho a la Repblica Islmica. La mayora de los daos sufridos por Irn en trminos de vidas humanas, destruccin de las ciudades y prdidas financieras proviene de estos ltimos cinco aos de contienda, tras los cuales el ayatol Ruhollah Jomeini tuvo que aceptar en 1988 las condiciones que ya le haban sido ofrecidas en mayo de 1983. El rgimen llam a la contienda la Guerra Impuesta, pero sta le fue impuesta a Irn de muy diversas maneras.

La tercera explicacin que habitualmente se cita son los ingresos por el petrleo. Es cierto que el dinero del petrleo lubrica la maquinaria del gobierno en Irn, al igual que en los estados rentistas vecinos. Pero las rentas del petrleo no son ni una maldicin ni una tabla de salvacin que asegure el ascenso o la cada de absolutamente todos los regmenes. Despus de todo, el petrleo no garantiz la supervivencia del Shah. Adems, la Repblica Islmica ha sufrido desde 1979 las fluctuaciones tremendamente imprevisibles en el precio internacional del petrleo. Despus de alcanzar los 39 dlares por barril en 1981, el precio del petrleo alcanz un nuevo mnimo de 9 dlares en 1986, rond los 20 dlares a finales de los ochenta, subi a 32 dlares en 1991 y baj de nuevo hasta los 10 dlares en 1999. Los precios del petrleo no volvieron a recuperarse hasta la invasin norteamericana de Iraq en 2003. Los ltimos treinta aos han sido testigos tanto de periodos de escasez como de abundancia.

El shismo es la cuarta razn que se aduce para explicar la revolucin islmica y la supervivencia de la Repblica Islmica. Es cierto que no se pueden analizar las manifestaciones masivas de 1978 sin tener en cuenta el factor religioso. As lo demuestra el poderoso eslogan todos los lugares son Karbala, todos los meses son muharran, todos los das son Ashura . [5] Pero si el shismo es la verdadera clave, entonces nos enfrentamos a la pregunta de por qu en Irn, que ha sido mayoritariamente shi desde 1500, no se ha producido una revolucin islmica hasta 1979. Durante la mayor parte de estos 470 aos, el shismo ha sido considerado, en el mejor de los casos, apoltico y quietista, y en el peor, conservador y reaccionario. Ningn historiador puede creerse la explicacin oficial de que el imperialismo, la monarqua y el sionismo tergiversaron el shismo durante siglos, y que el mundo tuvo que esperar la llegada de Jomeini para desvelar la verdadera naturaleza revolucionaria del Islam. La idea de que la repblica ha sobrevivido porque es islmica es una tautologa.

Ali Shariati

Si estas explicaciones convencionales no bastan, cmo explicarlo, entonces? La respuesta no se encuentra en la religin, sino en el populismo econmico y social. Desde comienzo de los aos setenta, Irn produjo una generacin de intelectuales radicales que no slo eran revolucionarios en su poltica deseaban reemplazar la monarqua por una repblica sino tambin en sus planteamientos econmicos y sociales. Deseaban transformar tanto la raz como las ramificaciones del sistema de clases. El pionero fue un joven intelectual llamado Ali Shariati, quien no vivi lo suficiente para ver la revolucin, pero cuyas enseanzas alimentaron el movimiento revolucionario. Inspirado por los argelinos, el Che Guevara y Ho Chi Minh, Shariati dedic su corta vida a reinterpretar el shismo como una ideologa revolucionaria y a sintetizarlo con el marxismo. Produjo lo que podra llamarse una versin shi de la teologa catlica de la liberacin. Sus enseanzas no slo tocaron la fibra sensible de los estudiantes de instituto y los universitarios, sino tambin la de los seminaristas ms jvenes. Estos telogos en ciernes podan aceptar fcilmente las enseanzas de Shariati, excepto su ocasional anticlericalismo. Un estudiante de teologa lleg a describir al Imam Husain como un antiguo Che Guevara y a Karbala como Sierra Maestra. La mayora de quienes organizaron las manifestaciones y los enfrentamientos en las calles y los bazares durante los turbulentos meses de 1978 eran estudiantes de instituto y universitarios inspirados en su mayora por Shariati. Sus frases de moda que tenan ms en comn con el populismo del Tercer Mundo que con el shismo tradicional formaron parte, a veces a travs de Jomeini, de los eslganes y las pancartas exhibidos a lo largo de toda la revolucin. Algunos de los ms tpicos fueron:

Nuestro enemigo es el imperialismo, el capitalismo y el feudalismo! El Islam pertenece a los oprimidos, no a los opresores! Oprimidos del mundo, unios! El Islam no es el opio del pueblo! El Islam lucha por la igualdad y la justicia social! El Islam representa a los proletarios, no a quienes viven en palacios! El Islam eliminar las diferencias de clase! El Islam proviene de las masas, no de los ricos! El Islam mejorar la situacin de los desposedos! Luchamos por el Islam, no por el capitalismo ni el feudalismo! El Islam liberar al hambriento de las garras de los ricos! El pobre luch con el Profeta, el rico luch contra l! El pobre muere por la revolucin, el rico conspira contra ella! Independencia, libertad, repblica islmica! Libertad, igualdad, repblica islmica!

Este populismo no slo ayuda a explicar el xito de la revolucin, sino tambin la longevidad de la Repblica Islmica. La Constitucin de la Repblica, con 175 clusulas, transform estas aspiraciones generales en promesas especficas que quedaron registradas por escrito. Prometi eliminar la pobreza, el analfabetismo, la infravivienda y el desempleo. Tambin se comprometi a ofrecer a la poblacin educacin gratuita, acceso a la atencin mdica, viviendas decentes, pensiones de jubilacin y de invalidez, y seguro por desempleo. La constitucin declara que el gobierno tiene la obligacin legal de proporcionar los servicios mencionados a todos los individuos del pas. En resumen, la Repblica Islmica prometi crear un Estado del bienestar en toda la extensin de la palabra, en el sentido europeo del trmino, no en el sentido despectivo empleado por los americanos.

En las tres dcadas transcurridas desde la revolucin, la Repblica Islmica a pesar de su pobre imagen en el exterior ha dado importantes pasos para cumplir estas promesas, y lo ha hecho dando prioridad a los gastos sociales frente a los militares, de modo que ha ampliado de manera espectacular los ministerios de Educacin, Sanidad, Agricultura, Trabajo, Vivienda, Sanidad y Seguridad Social. Los gastos militares consuman al menos el 18% del producto interior bruto en los ltimos aos del Shah, y ahora se han reducido al 4%. El Ministerio de Industria tambin ha crecido debido en gran medida a que, entre 1979 y 1980, el Estado se apropi de muchas grandes empresas cuyos propietarios haban huido del pas. La alternativa habra sido clausurarlas y provocar un desempleo masivo. Puesto que la mayor parte de estas empresas haba funcionado nicamente debido a las subvenciones del antiguo rgimen, el nuevo rgimen no tuvo ms remedio que seguir subvencionndolas.

Despus de tres dcadas, el rgimen est cerca de eliminar el analfabetismo entre las generaciones posteriores a la revolucin, reduciendo el porcentaje total del 53 al 15%. [6] El porcentaje entre las mujeres ha disminuido del 65 al 20%. El Estado ha incrementado el nmero de estudiantes de primaria de 4.768.000 a 5.700.000; los de secundaria, de 2,1 millones a ms de 7,6 millones; los de escuelas tcnicas, de 201.000 a 509.000 y los universitarios, de 154.000 a ms de 1,5 millones. El porcentaje de mujeres dentro de la poblacin universitaria ha subido del 30 al 62%. Gracias a los centros mdicos, la expectativa de vida al nacer ha aumentado de 56 a 70 aos, y la mortalidad infantil ha descendido del 10,4 al 2,5%. Tambin gracias a los centros mdicos, la tasa de natalidad [7] ha cado desde 32, su punto ms alto, a 21, y la tasa de fertilidad el promedio de hijos de una mujer a lo largo de su vida de 7 a 3. Se estima que ste caer hasta los dos hijos por mujer en 2012; en otras palabras, en un futuro cercano, Irn estar cerca de alcanzar un crecimiento cero de poblacin.

La Repblica Islmica de Irn ha disminuido el abismo entre la vida urbana y la rural, en parte subiendo los precios de los productos agrcolas si los comparamos con otros artculos de consumo y en parte introduciendo escuelas, centros mdicos, carreteras, electricidad y agua corriente en el campo. Por primera vez en la historia, los aldeanos pueden permitirse los bienes de consumo, incluyendo motocicletas y furgonetas. De acuerdo a un economista que, en general, es crtico con el rgimen, el 80% de las familias rurales dispone de frigorfico, el 77% de televisor y el 76% de cocina de gas. [8] Unas 220.000 familias campesinas han recibido adems 850.000 hectreas de tierra confiscada a la antigua lite. Estas familias, junto a unas 660.000 ms que haban obtenido tierra durante la primera Revolucin Blanca [9] , forman una importante clase campesina que no slo se ha beneficiado de estos nuevos servicios sociales, sino tambin de las cooperativas subvencionadas por el Estado y de las barreras arancelarias proteccionistas. Esta clase campesina proporciona al rgimen una base social rural.

El rgimen tambin ha abordado los problemas de la pobreza en las ciudades. Ha sustituido las chabolas por viviendas de renta baja, ha arreglado los peores barrios y ha llevado la electricidad, el agua y el alcantarillado a los barrios de la clase trabajadora. Segn admiti una periodista muy crtica hacia la poltica econmica del rgimen, Irn se ha convertido en un pas moderno con pocos signos visibles de miseria. [10] Adems, ha complementado los ingresos de las clases bajas tanto rurales como urbanas con generosos subsidios en forma de alimentos, combustible, gas, electricidad, medicina y transportes pblicos. El rgimen puede que no haya erradicado la pobreza ni reducido significativamente la brecha entre ricos y pobres, pero ha proporcionado a las clases bajas un sistema de ayudas. En palabras del economista independiente antes citado, la pobreza ha disminuido hasta un nivel envidiable para tratarse de un pas en desarrollo con ingresos medios. [11]  

Imagen nocturna de Tehern

Adems de ampliar sustancialmente los principales ministerios, la Repblica Islmica tambin ha fundado numerosas instituciones semi-independientes, como la Fundacin de Ayuda a los Desheredados (Mostazafin), la Fundacin de Ayuda a los Mrtires, la Fundacin para la Construccin de Viviendas, la Fundacin Alavi o la Fundacin del Imam Jomeini. Encabezadas por clrigos u otras personas nombradas por el Lder Supremo y leales a ste, estas fundaciones llegan a representar en su conjunto el 15% de la economa del pas y manejan un presupuesto que asciende a la mitad del del gobierno central. Muchos de sus activos son negocios confiscados a la antigua lite. La mayor fundacin, la de los Mostazafin, administra 140 fbricas, 120 explotaciones mineras, 470 industrias agropecuarias, 100 empresas de construccin e innumerables cooperativas rurales. Tambin posee dos de los principales peridicos del pas, Ettelaat y Keyhan. Segn The Guardian , en 1993 la fundacin empleaba a 65.000 personas y tena un presupuesto anual cercano a los diez mil millones de dlares. [12] En la prctica, algunas de estas fundaciones tambin presionan para proteger el sistema universitario de cuotas para los veteranos de guerra y juntas ofrecen miles de millones en forma de salarios y subsidios que incluyen pensiones, viviendas y seguros mdicos. En otras palabras, son pequeos estados del bienestar dentro de un Estado del bienestar mayor. El importante papel que juega el Estado del bienestar convierte estos gastos en el tercer eje de la poltica iran. Pocos polticos iranes ya sean conservadores o liberales, reformistas o fundamentalistas, radicales o moderados, favorables a la patronal o al obrero son lo bastante temerarios como para seguir dentro y fuera del pas los consejos de los economistas de la Escuela de Chicago, quienes denuncian los riesgos morales de la intervencin estatal, y sin embargo se muestran entusiasmados con las virtudes del libre mercado, la privatizacin, la ausencia de intervencin estatal, la competencia entre empresas, el rendimiento, el espritu empresarial, la globalizacin y la entrada en la Organizacin Mundial del Comercio. De hecho, la mayora de los polticos posteriores a la revolucin ha suscrito en mayor o menor grado el populismo econmico. Algunos, como los antiguos presidentes Ali Akbar Hashemi-Rafsanyani y Mohammad Jatami, eran discretos populistas que se avergonzaban de manipular los programas sociales. Otros, como Mahmud Ahmadineyad, son populistas empedernidos que prometen llevar el dinero del petrleo hasta la mesa del comedor de la gente mediante una mayor expansin de los programas sociales. No sera realista contemplar recortes drsticos en el sistema de ayudas, aunque hay lmites para el populismo: por ejemplo, Ahamdineyad estableci un tope para las subvenciones a la gasolina.

Las prximas dcadas pondrn a prueba la habilidad del rgimen para compaginar las exigentes demandas de estos programas populistas con las de una clase media educada, en especial la multitud cada vez mayor de graduados universitarios que, irnicamente, son el producto de uno de los principales xitos de la revolucin. Este nuevo colectivo no slo necesita trabajo y un nivel de vida decente, sino tambin mayor movilidad social, acceso al mundo exterior con todos los peligros que ello conlleva, en especial para las bien protegidas industrias nacionales y, asimismo, la creacin de una sociedad civil viable. El rgimen podra atender estas formidables demandas si encuentra nuevas fuentes de ingresos derivadas del gas y el petrleo, aunque para hacer eso necesitar mejorar mucho sus relaciones con Washington, con el fin de que las sanciones econmicas puedan ser levantadas. Si no se levantan estas sanciones, Irn no podr acceder a la tecnologa y el capital necesarios para explotar sus grandes reservas de gas, y si no se obtienen nuevos ingresos, la poltica de clases amenaza con surgir de nuevo. Durante 30 aos, el populismo ha conseguido rebajar el filo cortante de la poltica de clases. Puede que no sea as en el futuro.

BIBLIOGRAFA RECOMENDADA
- VV.AA, Revista Hesperia n 5. Especial Irn , Fund. J.L. Pardo / Tres Culturas, Madrid, 2005. - Keddie, Nikki R., El Irn moderno , Belacqva, Barcelona, 2007. - Khosrokhavar, Farhad / Roy, Oliver, Irn, de la revolucin a la reforma , Bellaterra, Barcelona, 2000. - Tran, Claire, Irn. Entre la amenaza nuclear y el sueo occidental , Pennsula, Barcelona, 2006. - Merinero Martn, M Jess, Irn: Hacia un desorden prometedor , La Catarata, Madrid, 2001. - Merinero Martn, M Jess, La Repblica islmica de Irn , La Catarata, Madrid, 2004. - VV.AA, La situacin de seguridad en Irn , Ministerio de Defensa, Madrid, 2007. - Abdelkhah, Fariba, La revolucin bajo el velo. Mujer iran y rgimen islamista , Bellaterra, Barcelona, 1996. - Amrei Rahaman, Irn: luces y sombras de una revolucin , en revista Alif Nn n 32, noviembre de 2005. - Roberto Marn Guzmn, El derrumbe del viejo orden en Irn , en revista Alif Nn n 46, febrero de 2007.




NOTAS.-

[1] Traduccin y adaptacin del artculo aparecido en: http://www.merip.org/mer/mer250/abrahamian.html

[2] Ervand Abrahamian es iran de origen armenio. Ha estudiado Historia en la Universidad de Oxford (Reino Unido ) y en la de Columbia (EE.UU). Ha sido profesor de Historia, entre otras, en la universidades de Princeton, Nueva York y Oxford y en el Baruch College de Nueva York, y es autor de varios ttulos como Iran Between Two Revolutions, The Iranian Mojahedin, Khomeinism, Tortured Confessions, Inventing the Axis of Evil o A History of Modern Iran. (Nota de la Redaccin).

[3] En el caso de la Ginebra de Calvino, no obstante, un consistorio de ancianos y de pastores dotado de amplios poderes vigilaba y reprima ciertas conductas: fueron prohibidos y perseguidos el adulterio, la fornicacin, el juego, la bebida, el baile y las canciones consideradas obscenas, y se hizo obligatoria la asistencia regular a los servicios religiosos. Todas estas prescripciones, salvo la obligacin de acudir a los oficios religiosos, coinciden de manera sorprendente con el caso de la Repblica Islmica de Irn. (Nota de la Redaccin).

[4] La revolucin permanente es el ttulo de una obra de Len Trotsky. (Nota de la Redaccin).

[5] El imam Husein, nieto del Profeta Muhammad y tercero de los doce imames segn la perspectiva del Islam shi, muri asesinado junto a toda su familia en la ciudad de Karbala (Iraq) el 10 de muharram de 60 d.H (10 de octubre de 680 d.C.) a manos del Yazid, el gobernador Omeya de la regin. Desde entonces, los musulmanes shies celebran este acontecimiento conmemorando su martirio durante la festividad de Ashura. (Nota de la Redaccin).

[6] La mayora de estas estadsticas han sido tomadas de informes del gobierno. Para un resumen actualizado de estos informes, vase Middle East Institute, The Iranian Revolution at 30, Washington D.C., 2009.

[7] La tasa de natalidad indica el nmero de nacimientos de una poblacin por cada mil habitantes a lo largo de un ao. (Nota de la Redaccin).

[8] Djavad Salehi-Isfahani, Poverty and Inequality Since the Revolution, The Iranian Revolution at 30 , Middle East Institute, Washington D.C., 2009, p. 107.

[9] Bajo influencia norteamericana, el Shah Reza Pahlevi inici en 1962 la llamada Revolucin Blanca, durante la cual se promulg una ley de reforma agraria y se concedi el derecho al voto de la mujer, con la oposicin de los sectores ms conservadores del clero y de la sociedad civil. La tierra se reparti entre los campesinos que, a cambio, deban solicitar los prstamos a los bancos de la familia real, y sta se reservaba para s una parte de las tierras no entregadas a los campesinos. (Nota de la Redaccin). [10] Laura Secor, The Rationalist, New Yorker, 2 de febrero de 2009

[11] Salehi-Isfahani, p. 105.

[12] The Guardian , 9 de julio de 1993.

Fuente: http://www.merip.org/mer/mer250/abrahamian.html



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