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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2010

Campeonato 2010 de matanza de zorros

Julio Ortega Fraile
Rebelin


Que a algunas personas a las que les agrada salir a dar un paseo por el monte les cause temor hacerlo no ha de resultarnos sorprendente, pues la probabilidad de ser alcanzado por el disparo de algn escopetero existe, y echndole un vistazo al nmero de heridos y muertos humanos cada ao en accidentes de caza, por cierto que sta no es pequea.

Me dirn que ahora que la temporada cinegtica ha llegado a su fin en Galicia, desde donde escribo, ya no existe el menor peligro en darse una vuelta por caminos forestales y por arboledas. Ha terminado, s, s pero no, es decir, que todava tenemos por delante los campeonatos de caza del zorro. Conservacin, actuaciones para coadyuvar al equilibrio de los ecosistemas, defensa propia?, no, qu va, no es nada eso, se trata de un acontecimiento deportivo con trofeo para el que mate ms. Los cadveres se cuentan, se honra al que haya acumulado el mayor nmero y despus, se los lleva una empresa de gestin de residuos.

Claro, que se imaginarn que el calendario de estas exterminaciones es pblico as como las zonas en las que se perpetrarn, por lo tanto la solucin para que los seres humanos no corran el riesgo de que un juez tenga que ordenar el levantamiento de su cuerpo, est en informarse y en no aparecer por esos lugares. Pues complicado tambin, porque he aqu que por miedo a las protestas de los piden respeto para los derechos de los animales, esos datos se estn manteniendo en secreto, a pesar de la obligatoriedad de divulgarlos con la antelacin suficiente.

La legalidad de una actividad no trae necesariamente de la mano su calidad moral ni convierte en beneficios los perjuicios que acarrea. Hace pocos aos, estas matanzas con premio eran anunciadas porque no era comn todava una conciencia colectiva acerca de lo perentorio de abolir prcticas tan innecesarias y crueles, pero hoy en da que s existe ese compromiso e inquietud, sus promotores las esconden porque no han variado las terribles consecuencias de su celebracin, pero tampoco lo han hecho las razones sdicas y rastreras de quienes las llevan a cabo, ahora simplemente tratan de pasar desapercibidos sabiendo que la naturaleza perversa de sus justificaciones engaa cada vez a menos ciudadanos. En esta lnea, ltimamente tambin efectan el recuento de asesinados a puerta cerrada, pues saben que la visin de ese manto conformado por masas sanguinolentas all donde antes haba vida salvaje, es un motivo ms para revolver las entraas de quienes no aceptan ese culto a la destruccin.

La Administracin, mientras los cazadores cubren el monte de sangre, de trampas, de cebos envenenados, acaban con hembras que estn cuidando a sus camadas o machos que les llevan alimento, terminan con la vida de sus presas naturales y les obligan a desplazarse para buscar comida y acercarse muchas veces a zonas habitadas, falsean los censos, se adentran en el furtivismo, destruyen el equilibrio de los ecosistemas y empleando la muerte indiscriminada como herramienta, pretenden ser ellos los artfices de una regulacin para la que la Naturaleza ha demostrado ser sabia... mientras tanto, las instancias oficiales, vidas del dinero que la caza les reporta y temerosas de las protestas que prohibir estos crmenes lcitos pueden suscitar, callan y les permiten seguir llevando a los montes aniquilacin, sufrimiento y tragedias, tanto humanas como animales.

Matar criaturas por diversin es repugnante, convertirlo en un concurso con galardones es propio de miserables, silenciarlo para evitar las protestas es una cobarda, y que esa actitud aumente el ya alto riesgo de que algn ser humano, por desconocer su celebracin, acabe al final de la jornada como los desdichados zorros, convertido en un guiapo sanguinolento, es una temeridad intolerable y ruin por parte de los cazadores y tambin de los organismos oficiales que lo consienten por miedo a enfrentarse a esa horda de escopeteros.

No van a lograr sin embargo estos peculiares atletas anhelantes de subirse a un podio fabricado de carne, piel y huesos, ni los funcionarios que prefieren pasar de puntillas sobre el asunto, acallar la digna y justa repulsa que merecen estos cobardes campeonatos, por lo tanto, a pesar del secretismo y de todas sus artimaas, un ao ms tendrn que contar con la presencia de cientos de personas en el monte durante sus crueles batidas de zorros, activistas que sern testigos y denunciantes de cmo el llamado deporte de la caza, no es ms que la constatacin de la agresividad y el sadismo de algunos hombres que encuentran placer en matar.

La caza no representa sostenibilidad, sino que altera de forma trgica la cadena de supervivencia y sus efectos, se extienden no slo a las especies cinegticas, sino a muchas otras por la interdependencia natural de todas ellas. La caza tampoco es subsistencia, no a da de hoy y menos cuando esos depredadores artificiales, invierten cada temporada en sus ridculos y letales equipos cifras que les serviran para llenar sus despensas durante muchos meses. La caza, como la tauromaquia, como las peleas de perros o como los circos con animales, entre otros ejemplos igual de sangrantes, es simplemente un negocio muy lucrativo para unos cuantos, y la posibilidad de dar rienda suelta a sus instintos violentos para otros muchos. La caza, es por lo tanto, una actividad peligrosa, nociva, innecesaria y que debemos de erradicar como cualquier otra forma de maltrato y muerte injustificadas.

Rebelin ha publicado este artculo con permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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